Taringuero, ¡¡sos más rico que un Rey!!
Creso fue uno de los reyes más ricos de la antigüedad. Gracias a su proverbial riqueza, ensalzada por todos los autores de la Antigüedad, Creso hizo de Lidia el reino más poderoso de Oriente Próximo, hasta su conquista por Ciro de Persia en 546 a.C. Sin embargo pese a su riqueza enorme, hoy podemos decir que nosotros, hasta la clase media promedio en la sociedad actual es tal vez igual de rica, sino en ORO y DINERO, en COMODIDADES.
Guillermo I, quien conquistó Inglaterra en el siglo XI, tenía poder, riquezas un temible ejercito. Pero, pese a ser extremadamente rico de acuerdo con las normas de su época, no tenía nada que se pareciera remotamente un inodoro con agua corriente. Tampoco tenia toallas de papel ni podadora a motor. ¿Cómo se las arreglaba?.
Los libros de historia están llenos de personajes opulentos que, comparados con nosotros, eran casi indigentes. Nosotros podemos tener contraventanas para protegernos de las lluvias, aire acondicionado para cuando hace un calor agobiante, ventiladores, hornos, microondas, el rey Creso no las tenía. Alejandro Magno hacía temblar países enteros, pero no podía comprar alimento para gato.
Puesto que vivimos mucho mejor que varios muertos famosos, deberíamos sentirnos contentos. El problema principal es que, como las demás, personas, comparamos nuestro nivel de vida con las personas vivas que nos rodean: vecinos, compañeros de escuela, amigos, famosos del cine o la televisión. La envidia que nos provoca por ejemplo el nuevo auto de nuestro amigo se mitiga al instante cuando nos ponemos a pensar que los monarcas franceses o ingleses no tuvieron jamás siquiera una heladera para conservar un pedazito de carne.
En realidad, el nivel de vida no sube ni baja. Más bien, a través de los siglos la gente encuentra otras cosas que codiciar. Puede pensarse que solo el hecho de no suframos epidemias como la peste bubonica que mató a más de 80 millones de personas bastaría para ponernos de buen humor. ¡Pero no señor!, queremos si o sí agua caliente en el baño, ¡incluso en verano!.
Desde luego que la forma de alcanzar la felicidad sería darnos cuenta de que aun para nuestra epoca, las cosas que poseemos son muy apreciables. Neustra casa es mucho más pequeña que la de muchos ricos, pero aun así tiene muchas más habitaciones de la que podemos poner en orden, y con ucha más comodidades que cualquier hogar en miles de años de historia.
Además, a quienes estudien nuestra época dentro de uno o dos siglos, los elegante muebles de cocina de las mansiones de los ricos y famosos y los nuestros más humildes, les parecerían igual de primitivos. Hoy no podemos competir con nuestro vecinos que tienen más, pero en el futuro...
Articulo inspirado en uno de la revista Reader Digest
Creso fue uno de los reyes más ricos de la antigüedad. Gracias a su proverbial riqueza, ensalzada por todos los autores de la Antigüedad, Creso hizo de Lidia el reino más poderoso de Oriente Próximo, hasta su conquista por Ciro de Persia en 546 a.C. Sin embargo pese a su riqueza enorme, hoy podemos decir que nosotros, hasta la clase media promedio en la sociedad actual es tal vez igual de rica, sino en ORO y DINERO, en COMODIDADES.
Guillermo I, quien conquistó Inglaterra en el siglo XI, tenía poder, riquezas un temible ejercito. Pero, pese a ser extremadamente rico de acuerdo con las normas de su época, no tenía nada que se pareciera remotamente un inodoro con agua corriente. Tampoco tenia toallas de papel ni podadora a motor. ¿Cómo se las arreglaba?.
Los libros de historia están llenos de personajes opulentos que, comparados con nosotros, eran casi indigentes. Nosotros podemos tener contraventanas para protegernos de las lluvias, aire acondicionado para cuando hace un calor agobiante, ventiladores, hornos, microondas, el rey Creso no las tenía. Alejandro Magno hacía temblar países enteros, pero no podía comprar alimento para gato.
Puesto que vivimos mucho mejor que varios muertos famosos, deberíamos sentirnos contentos. El problema principal es que, como las demás, personas, comparamos nuestro nivel de vida con las personas vivas que nos rodean: vecinos, compañeros de escuela, amigos, famosos del cine o la televisión. La envidia que nos provoca por ejemplo el nuevo auto de nuestro amigo se mitiga al instante cuando nos ponemos a pensar que los monarcas franceses o ingleses no tuvieron jamás siquiera una heladera para conservar un pedazito de carne.
En realidad, el nivel de vida no sube ni baja. Más bien, a través de los siglos la gente encuentra otras cosas que codiciar. Puede pensarse que solo el hecho de no suframos epidemias como la peste bubonica que mató a más de 80 millones de personas bastaría para ponernos de buen humor. ¡Pero no señor!, queremos si o sí agua caliente en el baño, ¡incluso en verano!.
Desde luego que la forma de alcanzar la felicidad sería darnos cuenta de que aun para nuestra epoca, las cosas que poseemos son muy apreciables. Neustra casa es mucho más pequeña que la de muchos ricos, pero aun así tiene muchas más habitaciones de la que podemos poner en orden, y con ucha más comodidades que cualquier hogar en miles de años de historia.
Además, a quienes estudien nuestra época dentro de uno o dos siglos, los elegante muebles de cocina de las mansiones de los ricos y famosos y los nuestros más humildes, les parecerían igual de primitivos. Hoy no podemos competir con nuestro vecinos que tienen más, pero en el futuro...
Articulo inspirado en uno de la revista Reader Digest