La serie “Can he score?”, una suerte de reality show producido por la productora pornográfica Bang Bros, puede darnos una idea al respecto de "la realidad" y la realidad en el porno.
La premisa es sencilla: un sujeto común y corriente invita a salir a una estrella porno con la intención de conquistarla mediante sus técnicas de seducción. Suena estúpido, lo sé, pero más de uno se pone nervioso, porque se supone que solicitar sexo a una EXTRELLA XXX, sin pago de por medio, es como pedirle a un escritor consagrado que te escriba un ensayo para la escuela solo por pura simpatía...

Oscar, un connacional mexicano de 28 veranos, tiene una cita con la germana Madison Ivy, una deliciosa rubia de 26 años y una centena de videos sexuales en su haber.

Al modo de los programas televisivos sobre citas, cada uno de los protagonistas comparte a la cámara sus preferencias: el mexicano dice que le gustan “las brasileñas, las latinas, las asiáticas” y los “culos grandes”. A su vez, Madison informa que le gustan los hombres delgados, atractivos y "bien dotados" y que, entre sus logros destaca ser cinta negra en felaciones...
La presentación entre los jóvenes adultos es más o menos aquello que escucharíamos en las justas deportivas si pudiéramos leer las mentes de los participantes. Madison abre la puerta y ve la complexión gorda y el rostro moreno de Óscar, un globo de pensamiento –agregado digitalmente- aparece con la frase: “Mi techo no necesita limpieza”, y cuando él le informa que viene de parte de Bang Bros, el mensaje cambia a “¡Oh, no! ¡Es mi cita! Mataré a mi agente”...
¿Cómo ligarse a una actriz porno? Se dice que una buena conversación ayuda y para hacer plática, Óscar pregunta a Madison cosas del tipo “¿Quieres tener niños alguna vez?” o “’¿Qué debe tener un chico para que quieras casarte con él?” (un globo de pensamiento sobre la cabeza de Madison responde a esto último: “Que no esté ilegalmente en el país”).
Hablan de mascotas (el mexicano tiene un chihuahua y ella piensa: “Eres un cliché andante”) y de experiencias sexuales (Óscar asegura que ha participado en tríos y ella piensa: “¿Por qué no te creo?”).
La cosa no puede ser más horrible: cuando él está distraído pidiendo comida para llevar, ella hace un ademán de suicidio. Es la peor cita del mundo, una suerte de marcador 10-0 a la contra ¡y la cita apena ha empezado!
Llegan al campo de "la verdad": la sala del apartamento de Madison. Después de mucha palabrería, uno piensa que ya es momento de que el mexicano haga algún movimiento de verdad. Si el inglés que usa el connacional parece infame, sólo es cuestión de ver sus intentos por tocar a la estrella XXX para sentir vergüenza. Es como haber visto al “Bofo” Bautista intentar las maniobras de Messi...
Es este momento donde vemos el nivel de la liga en que se ha colado el gordo Oscar: él tiene la complexiónregordeta y ella el cuerpo de una modelo de ropa interior...
Él es lento y desatinado y ella intenta hacer lo que se supone que mejor sabe: simular. Pero todo tiene un límite: después de estar algunos minutos de acción, la pantalla se pone negra y aparece una leyenda: “Madison se aburrió de fingir y detuvo la acción. No se disculpó al despedirnos a todos, incluyendo al descorazonado Oscar...”.
Conclusiones de nuestro equipo de narradores:
LALO MORA: “Por un momento, me ilusioné y pensé que podría triunfar el amor...”
EIDOLON: ¿El amor en una porn whore?, le pides agua al desierto...
COJELON: “Por lo menos pudo poner su micronepe dentro de ella un ratito sin ser acusado de violación y/o apaleado por 8 policias blancos... No se puede decir que no haya ganado algo, ¿y qué le costó?, ¿humillación pública? En los otros reality shows las sufres peores y ni siquiera manoseas a semejante cuero...”.
<...>