Así como hay estática en las ondas de radio, anormalidades en las células y programas perjudiciales en las computadoras, hay
virus
en las sombras.
En serio. Si no te estoy choreando. ¿No has notado alguna con el rabillo del ojo? Haz memoria, acuérdate. ¿Creías que era tu imaginación? Que bah. Ni son los nervios, ni es la paranoia, los virus estos, los de las sombras, están por todos lados.
Por ejemplo:
Hay uno, que tiene la forma de un gorila, y se esconde en las esquinas de las habitaciones semi-oscuras, no sé ni que hace ni porque, pero ahí se puede quedar toda la noche.
Hay otro que es un gato que te espía cuando estudias o estás muy concentrado en algo; habita en el interior de los cajones y salen por entre las aberturas de los que están abiertos o mal cerrados.
Y hay uno con forma de ave (un dodo creo) que ha aprendido a hacer ruidos de avión o de helicóptero, para que cuando tu mires al cielo buscando el avión, él pueda pasar sin ser vista por entre tus tobillos.
Y hay otro, del cual nadie conoce su forma porque copia la de los árboles, la de la gente y la de cualquier cosa, pero siempre se siente su presencia.
No parecen muy sociables verdad.
Además que son muy astutas, y escurridizas, solo han sido fotografiadas en muy pocas ocasiones, de las cuales todavía han sido menos las que han sido identificadas, pero por suerte, son inofensivas.
…O así lo han hecho parecer todo este tiempo.
¿Y qué hay de ese beso, eh?
-Já, ya quisieras.
A veces una actitud hostil si se rastrea hasta sus raíces representa un amor frustrado.
Si, pero ¿Qué hay de ese beso?
-¡¡Huac…!!
Cada vez que ella lo rechazaba él se sentía por lo menos alguien.
¿Y el beso?
Solo era un intento para provocar amor, siempre era un alivio que dijera que no.
¿Qué hay de aquel beso?
(…)
Ese día después de la clásica pregunta, vio en ella un fuego distinto, su mirada lo retaba a atreverse, y por un rato, o dos, él tuvo miedo, miedo del calor de su propio aliento, y de lo grueso de su saliva.
¿Qué fue de aquel beso entonces?
Él debió haberlo deseado tanto, él debió haberla querido con el corazón, porque jamás, jamás, volvió a preguntárselo. Ya no era una joda para ella, ahora el jodido era él.
Lo curioso es que después de unos meses, mientras él platicaba con un amigo, ella se acercó y sin decir nada le dio beso en la mejilla.
No, él no se dio la vuelta como siempre pensó que lo haría, no la tomo de la cabeza, ni era el atardecer…
Solo era aquello que es peor que una chica que te odia…
Una chica que te quiere.
DEJAR PUNTOS PARA CUMPLIR MI SUEÑO
En serio. Si no te estoy choreando. ¿No has notado alguna con el rabillo del ojo? Haz memoria, acuérdate. ¿Creías que era tu imaginación? Que bah. Ni son los nervios, ni es la paranoia, los virus estos, los de las sombras, están por todos lados.
Por ejemplo:
Hay uno, que tiene la forma de un gorila, y se esconde en las esquinas de las habitaciones semi-oscuras, no sé ni que hace ni porque, pero ahí se puede quedar toda la noche.
Hay otro que es un gato que te espía cuando estudias o estás muy concentrado en algo; habita en el interior de los cajones y salen por entre las aberturas de los que están abiertos o mal cerrados.
Y hay uno con forma de ave (un dodo creo) que ha aprendido a hacer ruidos de avión o de helicóptero, para que cuando tu mires al cielo buscando el avión, él pueda pasar sin ser vista por entre tus tobillos.
Y hay otro, del cual nadie conoce su forma porque copia la de los árboles, la de la gente y la de cualquier cosa, pero siempre se siente su presencia.
No parecen muy sociables verdad.
Además que son muy astutas, y escurridizas, solo han sido fotografiadas en muy pocas ocasiones, de las cuales todavía han sido menos las que han sido identificadas, pero por suerte, son inofensivas.
…O así lo han hecho parecer todo este tiempo.
¿Y qué hay de ese beso, eh?
-Já, ya quisieras.
A veces una actitud hostil si se rastrea hasta sus raíces representa un amor frustrado.
Si, pero ¿Qué hay de ese beso?
-¡¡Huac…!!
Cada vez que ella lo rechazaba él se sentía por lo menos alguien.
¿Y el beso?
Solo era un intento para provocar amor, siempre era un alivio que dijera que no.
¿Qué hay de aquel beso?
(…)
Ese día después de la clásica pregunta, vio en ella un fuego distinto, su mirada lo retaba a atreverse, y por un rato, o dos, él tuvo miedo, miedo del calor de su propio aliento, y de lo grueso de su saliva.
¿Qué fue de aquel beso entonces?
Él debió haberlo deseado tanto, él debió haberla querido con el corazón, porque jamás, jamás, volvió a preguntárselo. Ya no era una joda para ella, ahora el jodido era él.
Lo curioso es que después de unos meses, mientras él platicaba con un amigo, ella se acercó y sin decir nada le dio beso en la mejilla.
No, él no se dio la vuelta como siempre pensó que lo haría, no la tomo de la cabeza, ni era el atardecer…
Solo era aquello que es peor que una chica que te odia…
Una chica que te quiere.
DEJAR PUNTOS PARA CUMPLIR MI SUEÑO