GIF Los especialistas pueden ayudar a ver diferencia entre hijos ingratos y víctimas de una educación tóxica. Por ejemplo, el psicólogo clínico Seth Meyers y el profesor Preston Ni en sus artículos hablan sobre los padres que, con su comportamiento, arruinan la vida de sus hijos. Pero la crianza es un trabajo duro, y no tiene sentido culpar a los padres de “no ser ideales”. Con este criterio podríamos decir que los superhéroes “salvan el mundo de manera poco filosófica”. La línea entre los errores paternos y el perjuicio directo puede ser muy fina. Este artículo se centrará en las personas que dañan moralmente a sus hijos. Sigue leyendo para averiguar cómo reconocerlos y protegerse. Témeme — ámame Muchas veces, los padres tóxicos les otorgan a los ataques emocionales formas inesperadas: el cuidado, el rigor, la lucha con los caprichos. En esas familias, por el sonido de las llaves y la microvibración de los pasos, los niños entienden de qué humor ha regresado a casa el padre. Sus vidas pasan entre sesiones de lavado de cerebro. Los padres tóxicos se ofenden cuando sus intentos de infligir un bien se perciben con cautela. En esos casos recurren a su monólogo favorito: “Todos los niños son normales, pero de ti es inútil esperar amabilidad o afecto”. Comprende los problemas de los adultos — sigue siendo un niño pequeño En las familias tóxicas, los padres responsabilizan a los hijos por sus decisiones. Por ejemplo, el niño puede pensar que por culpa de su mal comportamiento el padre tiene que calmar los nervios con una “mezcla fuerte”. Más tarde, el niño se convierte en cómplice involuntario de los dramas de los adultos. El adolescente escucha las quejas de los padres, digiriendo detalles innecesarios. Tiene que adaptarse a la “difícil situación familiar”, ponerse en el lugar de los padres, ayudar, consolar. Por desgracia, el cúmulo de obligaciones no incluye el derecho a la opinión propia Sé el mejor — no te olvides de que eres un inútil Los padres narcisos esperan del niño solo los mejores resultados. Sin embargo, las victorias se dan por sentadas. Si has triunfado: era lo que se suponía que hicieras. Si has fracasado: recibes tu dosis de humillación. Los comentarios de los padres en la infancia arruinan la vida. La persona crece con la sensación de que nunca fue lo suficientemente buena para sus padres. Ábreme tu corazón — no te sorprendas por “el cuchillo en la espalda” Los padres tóxicos literalmente exprimen las confesiones de sus hijos por todos los medios posibles. La mayoría de las veces, generando en el hijo/hija el sentimiento de culpa. Después, la información obtenida se usa en contra del interlocutor Eres malo — no te atrevas a ser mejor Cuanto más baja sea la autoestima del niño, más fácil es hacerlo bailar al ritmo familiar. Los padres tóxicos hablarán con entusiasmo sobre los errores y fallas de su hijo o hija. Muchas veces, el énfasis se da en la apariencia, ya que es un punto débil de fácil acceso. Si no hay “defectos” obvios, se usarán los inventados. Los intentos del niño por deshacerse de los complejos serán saboteados. Porque los buenos resultados aumentan la autoestima. Los padres tóxicos no necesitan un hijo “mejorado” que muestre fuerza de voluntad, sino un “saco de boxeo” al que golpear sin que responda. Desarróllate — tacha tus planes para el futuro Al niño se le exigen informes de su progreso. Al mismo tiempo, se ignoran las formas de alcanzar los objetivos. Por ejemplo, hay que avanzar en la carrera profesional, pero siendo el trabajador auxiliar de mamá. O generar vínculos útiles sin salir de la cocina. Sigue mis instrucciones — cúlpate a ti mismo por los malos resultados Los padres narcisos se comportan con el niño como si les perteneciera. Participan activamente en la planificación de su vida, reaccionando negativamente a cualquier clase de objeción. Las consecuencias del control sofocante no se tienen en cuenta. Si algo sale mal, la culpa es del el “ejecutor”. Vete — no me dejes En las familias normales, el deseo de un hijo adulto de separarse se percibe como algo natural. Para los padres tóxicos, la separación de los niños es como el lanzamiento de un “Rover” a Marte: es un evento real, pero que ocurre rara vez en algún lugar lejano. Acepta mi ayuda — deja de “exprimirme” Los padres ofrecen algún tipo de ayuda, de la que tranquilamente se puede prescindir. Un rechazo de esta provoca ofensa. Al hijo se le cruza el pensamiento: “Probablemente mis padres quieran sentirse útiles”. La ayuda se acepta y se agradece, se presta alguna colaboración a cambio (no estamos hablando sobre los hijos parásitos). ¿Final feliz? No llegará, porque los padres tóxicos tergiversarán la trama de esta historia. Según ellos, la esclavitud de por vida será el pago adecuado por un frasco de mermelada casera. Confía en mí — siempre mantente alerta ¿Privacidad? ¿Espacio personal? Pff... Según los padres tóxicos estás pronunciando mal las palabras “revisión” y “control”. Es moralmente difícil limitar el acceso al territorio personal: los padres te acusarán de no confiar en ellos. Vivir separado no te salvará: el juego de llaves entregado “por si acaso”, será usado más de lo que piensas. Después de cada revisión, tendrás que justificarte. ¿Qué, por ejemplo, hace esa taza sucia sobre la mesa? ¿Por qué se gastó tanto dinero en esa tontería? GIF
Padres tóxicos que arruinan la vida de sus hijos
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