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Me enamoré mal y te lo tocuen (2da parte real)

Offtopic6/5/2018
Nuevamente hola a toda la comunidad: Si revisan mis post, se darán cuenta de que la primera parte de éste anda por allí. No escribí hasta hoy porque mi laptop se echó a perder y usar la de mi hermana para éstos fines resulta algo incómodo. Pero ya tengo mi laptop y a ver si le echan un poco más de ganas y me putean más en los comentarios. Hay resumen lvl 5 al final. Allá vamos. Como mencioné, Gabriella tenía novio. Y me enteré de casualidad, dado que un día me dirigía a la parada de autobuses luego de un día particularmente largo y vi como abrazaba a un chiquillo. Mi instinto me decía que ella no estaba sola, pero mi mente racional simplemente quiso ver en él a un amigo o qué se yo. Lo cual creo que demuestra lo ruin que puedo llegar a ser. Pero llegó el día de la confrontación, y se produjo a mitad del viaje de mi jefa a su país de origen. Qué por qué pongo este dato? Es por un tema supersticioso, sobre el cual me extenderé más adelante. En efecto: Gabriella sale a las 7 de la noche de trabajar y yo a las 8. Pero era miércoles, era septiembre y yo salí un par de segundos después que ella. Hay varias cosas que me extrañan, que voy a detallar luego a ver si alguien echa luces sobre tanta oscuridad. Aquí van algunas. Extrañamente, Gabriella se marcha a velocidad media (más que caminando y menos que corriendo, logrando sacarme varios metros de ventaja, por lo que yo también apuro el paso). No avanzamos ni cien metros cuando el mismo chiquillo de la vez pasada casi que se materializa frente a nosotros. Mis alertas naturales se encendieron. Y casi explotan al ver que el se dirige a mi. Yo me imagino que me va a decir chorradas, del tipo: "oye, aléjate de mi novia", "qué haces metiéndote con ella", etc. Y, en efecto, lo hizo. Pero antes tenía que pegarla de canchero. Me puso una mano sobre el hombro, y su otra mano la puso sobre el hombro de Gabriella. Eso me pareció demasiado raro. Porque, vamos a ver. Si yo "creo" que a mi novia "la están acosando", lo último que hago sería creer que ella está metida en una especie de conspiración para verme la cara de astado. Bueno, eso fue lo que hizo. Aclaro, por supuesto, que nunca me preocupó el hecho de salir lastimado físicamente: practiqué artes marciales chinas por espacio de un año y tengo ciertas nociones de técnicas de boxeo tailandés, karate, krav maga y lucha libre (y, cuando eres gordo y tímido en la infancia tu destino es fungir de saco de box de tus "amiguitos". Lógico, eso no es garantia de nada, pero al menos creo que podría defenderme. Palabras más, palabras menos, dijo algo así como "éste es con el que te hablas y con el que te mensajeas?" Y esa frase no se la iba a perdonar así nomás. Gabriella dijo algo como que era mi amiga, pero el muchacho en mención no escuchaba nada. Yo estaba ya re caliente, porque a mí me gustan las mujeres decentes, de su casa, fieles y serias (Gabriella). El pelmazo éste (será su nombre hasta que le ponga un seudónimo acorde a su nauseabunda condición) estaba dejando a mi musa como una vulgar muchacha algo ligera de cascos. Y nos exige nuestros celulares, para comprobar que nos llamábamos, nos mensajeábamos y teníamos sexo salvaje en nuestro centro de trabajo. Con lo desatado que iba el pelmazo, tenía que diseñar una estrategia que me permitiera salir de la situación con dignidad, pero partiendo de una premisa que no descarté hasta pasadas 18 horas después: Gabriella buscó que nos confrontáramos para deshacerse de mi. Es decir, todo me pareció muy orquestado. Ella lo cita, yo me aparezco, él me pone en mi sitio y aparece la palabra fin. Claro, mi teoría cojeaba porque, en lugar de inteligentemente ponerse del lado de ella, prefirió ir contra mi y Gabriella. Ella desapareció (literal) y el se quedó a decirme que yo era un irrespetuoso, y todo aquello que resulta ya siendo un cliché. A lo único que atiné fue a decirle que no la había llamado nunca (porque prefiero hablarle de frente, ésto último no se lo dije, pero lo pensé) y que no me quitara más tiempo, que ya el día se me había malogrado. Y se marchó, refunfuñando. Ah, hermanos. Quién pudiera simplemente cambiar de vida como un actor que un día hace una película y al otro una obra de teatro diametralmente opuesta. Pasé una noche de perros, un día de perros y una tarde que se adivinaba fatal. Llegué a mi trabajo, con la intención de que, si mi teoría resultaba cierta, lapidar a mi adorada Gabriella con mi verborrea. Pero fue ella la que me pidió hablar conmigo. "Perdóname, siento demasiada vergüenza", comenzó. Y demostró porque yo, como soldado en guerra, sería inútil. Me ablandé instantáneamente: ella era una víctima más del pelmazo. Le dije que no aceptaba sus disculpas, que no era su culpa. Que yo me encontraba profundamente decepcionado, que ella no podía permitir que la trataran de ésa forma. Total, que al menos procurara cuidarse mucho, que a veces las agresiones vienen de quienes menos nos esperamos. Y me dió un abrazo tan fuerte que destruyó cualquier tipo de suspicacia mía. Las siguientes horas serían determinantes. Evocaba el momento de la primera confrontación, pensando que podía haber hecho algo más. Volvía a creer que era todo producto de la maquiavélica mente de Gabriella. Daba lo mismo: tenía que tomar una decisión, motivada por varios factores: 1) Soy un mal perdedor 2) Ese pelmazo es peligroso 3) El título de novio le quedaba grande 4) Tengo buenas intenciones: no la quiero para pasar el rato ni como amante. Estaba dispuesto a quitarle la novia. Estudié varias estrategias, desde la mera superstición hasta técnicas refinadas de seducción, pasando por la PNL. Y a qué no adivinan. Estaba funcionando. Había construído lazos demasiado fuertes con ella. No estaba friendzoneado y eso era genial para mí. Nunca me hablaba del pelmazo (a quién se refería con el seudónimo de "el chico" o "él", se auto catalogaba de "soltera" y nos gustaba hablar de música. Hombre de moral intachable, al fin y al cabo, decidí que no me aprovecharía de mi ascendencia sobre ella. Me limitaría a estar medianamente cerca y, cuando viera que el pelmazo caía, la invitaría a salir y la conocería más. Pero, mi jefa volvió a salir de viaje para octubre. Y un día miércoles que salí un poco antes de trabajar para no "soplarme" el tráfico limeño, ocurrió lo que no quería que pasara, jamás. El pelmazo me había estado esperando, y me siguió, forzándome a hablar con él faltando dos cuadras para mi parada de autobus. Resumen lvl 5: El novio de Gabriela insinúa que ella tiene una aventura conmigo y va a enfrentarme. Mis lazos con ella se fortalecen. ******* Gente, ésta historia está de vuelta. Ya no me voy a demorar en subir alguna eventual parte adicional. Los leo en los comentarios.
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