Solo lo recordamos para la fecha de su muerte y chau. Maldita costumbre argentina.
José Luis Cabezas (1962-25 de enero de 1997), reportero gráfico y fotógrafo argentino, conocido por haber sido asesinado.
El juicio por el Caso Cabezas
El crimen fue llevado a la Justicia. Se ordenó la captura de Alfredo Yabrán, quien se suicidó (?) antes de ser capturado, el 17 de mayo de 1998.
El 20 de mayo de 1998, en medio de sospechas sobre su participación en el asesinato del periodista José Luis Cabezas y vigilado de cerca por sus vínculos con las drogas y el lavado de dinero, Alfredo Yabrán apareció muerto de un escopetazo en la cara.
La noticia, que cubrió los titulares de diarios y revistas de todo el mundo, provocó una inevitable conmoción en la opinión pública, que veía al oscuro empresario como un personaje muy poderoso y relacionado a lo más importante del arco político vernáculo.
Por eso, entre la enorme cantidad de interrogantes que quedaron flotando en el aire, el más fuerte de ellos está relacionado con su propia desaparición. Y es que, así como una parte importante de la gente asegura que Yabrán está muerto, otra gran cantidad de personas jura que el empresario postal está vivito y coleando en algún lugar paradisíaco de este mundo.
Ambas hipótesis, que suenan descabelladas según quien las analice, son el motivo de esta nota pero, más allá de tal análisis, no debemos perder de vista que lo realmente importante no tiene que ver con el hecho de si Yabrán está vivo o muerto, sino con la estructura de negocios sucios que dejó tras su desaparición.
No olvidemos que el sospechado empresario postal manejaba una aceitada maquinaria relacionada al tráfico de estupefacientes y su posterior lavado de dinero.
Drogas: haciendo historia
Alfredo Yabrán hizo uno de sus primeros negocios importantes cuando le vendió a YPF computadoras Burroughs. Posiblemente en esa época comenzó su vínculo con el fallecido sindicalista petrolero Diego Ibañez, de quien heredaría, luego de su muerte, parte de su equipo de matones.
Diego Ibañez era un hombre que se jactaba de controlar hasta el menor movimiento del puerto marplatense. Otro sindicalista, Luis Barrionuevo opinó de él que: “De todos nosotros, uno sólo hizo plata en serio, plata grande de veras”
El Gallego Ibañez estaba estrechamente vinculado al general Suárez Mason, quién fue presidente de YPF durante dos años cruciales, en los cuáles se esfumaron de sus arcas alrededor de mil millones de dólares. Buena parte de los negocios que registraron esas pérdidas los hizo YPF con Licio Gelli, Gran maestre de la Logia P-2, en las habitaciones del hotel Excelsior, en Roma, con la activa participación de Ibañez.
Fuentes de inteligencia vincularon repetidamente a Diego Ibañez con el frigorífico Estrella de Mar (ex frigorífico Poletti) donde habría estado asociado con Jorge Antonio Chividian, el hoy octogenario hombre de negocios que fuera el principal financista en el exilio del ex presidente Juan Perón, y también el introductor del joven Monzer al Kassar en el ambiente de negocios de Argentina.
Estrella de Mar estuvo en el centro de la Operación Langostino, el secuestro de unos seiscientos kilos de cocaína envasados entre crustáceos de ese frigorífico, listos para su despacho a Europa.
Cuando el hijo de Diego Ibañez fue secuestrado, Yabrán le acercó dos millones de dólares para pagar el rescate. El secuestro lo había hecho un familiar lejano que se había enterado de que Ibañez había cobrado esa suma, producto de una operación non sancta. Según la historia oficial, el familiar nunca había pensado dejar con vida al muchacho -quien lo habría reconocido- y lo mató con una pala antes de cobrar un peso.
Un par de años más tarde, el mismo Diego Ibañez encontró la muerte cuando viajaba en auto a Mar del Plata. Curiosamente estaba solo. Nadie puso en duda públicamente que haya sido un accidente.
Primera hipótesis: Yabrán muerto
Tanto Ibañez como Yabrán formaban parte de una organización internacional que suele cobrar sus deudas en la vida de los hijos de los desleales. Y uno de los puntos más susceptibles en Alfredo Yabrán eran justamente sus herederos. Es por eso posible pensar en la posibilidad de un suicidio inducido. Esta hipótesis, al menos, fue la primera que circuló entre los servicios de inteligencia para intentar explicar la muerte de Yabrán.
¿Estaba amenazado? Sí. El mismo lo admitió antes de morir. Era amenazado y seguido. ¿Quién lo seguía? ¿Las amenazas tenían como objeto sus hijos? Su supuesto sucesor, Héctor Colella, dijo haber recibido de Yabrán un pedido expreso de que se ocupase de su familia cuando apenas faltaban 24 horas para su muerte.
-“Hay una versión de que a Yabrán lo habrían presionado con amenazas a sus hijos...” preguntó a Colella un periodista de Clarín.
-Yo estuve cerca de ellos y no me enteré. Su hija, Melina, fue todos los días normalmente al jardín de infantes donde hace prácticas. Si hubiera pasado algo me lo habrían dicho”, respondió en entrevistado.
¿Cómo había adivinado Colella que la ola de rumores se refería a Melina, por la que Yabrán sentía una adoración y que era su talón de Aquiles?
Pocas horas antes de que Yabrán muriera por su propia mano, el 20 de junio de 1998, el economista Juan Alemann publicó un artículo en el que lo acusaba de ser "testaferro de traficantes, o incluso de participar del negocio".
La posibilidad de que Yabrán se haya suicidado creyendo que de lo contrario sus hijos sufrirían las consecuencias es alta. Para cuando jaló la cola del disparador de su escopeta preferida, todos sus canales con el Poder habían sido bloqueados. Se sentía solo, sabía demasiado y nadie quería que conservase la vida si perdía el poder. Ni siquiera él.
Segunda Hipótesis: Yabrán vivo
Pocos saben que días antes de su muerte, Yabrán le regaló a su fiel amigo Carlos Galaor “Coco” Mouriño una novela llamada “El socio”, del escritor John Grisham, basada en la historia de un hombre que finge su propia muerte para escapar de la justicia.
Las similitudes entre el mafioso de la novela –Jack Lannigan- y Yabrán son realmente asombrosas y cabe preguntarse cuáles fueron los reales motivos que llevaron al empresario postal a obsequiar dicho libro a un hombre tan rústico como es Coco Mouriño.
Reforzando esta hipótesis, en agosto de 1998, un conocido periodista, Leo Gleizer, denunció públicamente que tenía la certeza de que Yabrán estaba escondido en un puerto de Siria. Según él, una “fuente inobjetable” se lo había asegurado.
Asimismo, en el mismo momento en el que se hacía publica la muerte de Yabrán, se comenzó a hablar en Entre Ríos de la extraña desaparición de un “vagabundo” físicamente parecido al poderoso empresario postal.
Más allá del mito y para el pensamiento lógico, se hace difícil creer que teniendo tanto dinero y alternativas, Yabrán haya optado por suicidarse.
Él sabía que el juez Macchi ordenaría su captura con suficiente antelación gracias a la perspicacia de uno de sus abogados, el ex camarista Guillermo Ledesma, quien lo había llamado para avisarle. "Tenemos todo listo para que se vaya a Siria", le dijo inmediatamente una persona de su confianza.
Yabrán sabía que no iba a poder esconderse por mucho tiempo. Sentía que sus vínculos políticos se evaporaban, la Corte Suprema de Justicia le había dado la espalda, y el FBI se había encargado de presionar sobre las puertas de los despachos oficiales.
Al mismo tiempo, días antes de su desaparición, el jefe del FBI, Louis Freeh había aterrizado en Buenos Aires, oficialmente para hablar de "terrorismo, lavado de dinero y narcotráfico" con Carlos Menem y funcionarios de su gobierno. Pero de manera reservada, había demostrado su interés en Yabrán, a quién consideraba un pez importante en el universo del lavado de dinero proveniente del narcotráfico, el tráfico de armas y otros crímenes.
Según otro narco, Eduardo Duhalde, las autoridades norteamericanas seguían con detalle las conexiones oficiales de Yabrán con sectores del poder económico también sospechados de lavar dinero Cuesta creer que, ante la certidumbre de estos movimientos de sus enemigos jurados, Yabrán no haya hecho nada. Y que se haya matado sin acusar a nadie concreto de su desgracia.
Cuesta creer que no haya intentado zafar de algún modo. Pero lo que más cuesta creer es que el Grupo mafioso que comandaba se haya disuelto en la atmósfera. Eso sí que no lo cree nadie.
"Dijo que era Yabrán, me mostró su pasaporte y firmó"
La escribana Racine Mai es vietnamita, pero vive en Palmdale, un pueblo de EE.UU. Allí, hace diez meses, certificó la presencia y la firma del empresario. Ahora, teme por su vida.
La escribana que certificó la firma de Alfredo Yabrán en una escritura por la venta de una casa en la ciudad de Los Angeles el año pasado, preguntó si debía temer por su vida después de averiguar quién era su cliente.
La escribana, Racine Oanh Mai, 34 años, es de origen vietnamita y no habla castellano. El 24 de agosto del año pasado, una persona que dijo llamarse Alfredo Yabrán y que se identificó con un pasaporte argentino, se presentó ante ella en su oficina en la ciudad de Lancaster, a 100 kilómetros al este de Los Angeles.
Según la Justicia argentina, Yabrán se suicidó el 20 de mayo de 1998, antes de ser arrestado bajo la acusación de ser el instigador del asesinato del fotógrafo José Luis Cabezas. Pero tres años y tres meses después, según reveló ayer Clarín en exclusiva, la firma del empresario apareció en una transacción inmobiliaria en Estados Unidos. En la escritura que certificó la escribana Mai, se transfirió la propiedad de una casa que pertenecía a Yabrán, a nombre de Yabito Corporation, una empresa inmobiliaria de Yabrán en California y cuya existencia era hasta ahora desconocida.
La casa está ubicada en el número 20810 de la calle Bassett Street, en el barrio de Canoga Park en Los Angeles. Cuando, a pedido de Clarín, un fotógrafo de la agencia Gamma llegó, el 15 de mayo, hasta el lugar, un hombre armado con una carabina le dijo que lo mataría si sacaba una foto de la casa.
"¿A quién están investigando? Díganme qué es lo que está ocurriendo. ¿Debo temer por mi vida?", dijo la escribana Mai en un mensaje de correo electrónico el 10 de junio. El 15 de mayo, el mismo día de la amenaza al fotógrafo, Mai había conversado telefónicamente con Clarín acerca de la misteriosa firma de Yabrán.
Cuando se le informó que el hombre que había firmado la escritura supuestamente se había suicidado más de tres años antes, Mai no dio muestras de sorpresa y dijo que no tenía idea de qué se le estaba hablando. Y ratificó que una persona que se presentó como el empresario argentino fue hasta su oficina diciendo que pasaba por la ciudad y que quería registrar una escritura. "Apareció ante mí, mostró su identificación y firmó", dijo.
Destino de los implicados
Retana, luego de condenado murió en prisión.
Gregorio Ríos fue condenado como instigador del crimen y se le rechazó la excarcelación en diciembre de 2006; su condena a perpetua finalmente pasó a 27 años.
José Luis Auge fue liberado en 2004.
Sergio González liberado en febrero de 2006.
Sergio Camaratta y Aníbal Luna, ambos policías de Pinamar, también fueron condenados.
Braga fue liberado el 25 de enero de 2007; varios factores influyeron: condenado a 18 años se benefició con el 2 por 1 (se restan 2 años de condena por cada año procesado), obtuvo buenos resultados en los informes psiquiátricos, presentó bueno conducta, y pagó una fianza de 20.000 pesos para salir de la Penitenciaría número 9. Ese mismo día 6000 personas se juntaban en Pinamar para pedir justicia por Cabezas.
SU TUMBA
https://ugc.kn3.net/s/http://www.youtube.com/v/VtmnzMNRDfU
link: http://www.youtube.com/watch?v=VtmnzMNRDfU
No hace falta esperar el recordatorio de la muerte o acontecimiento para recordar las cosas, el pueblo Argentino está mal, en gran parte por su facilidad para el OLVIDO.
JOSE LUIS CABEZAS
José Luis Cabezas (1962-25 de enero de 1997), reportero gráfico y fotógrafo argentino, conocido por haber sido asesinado.
El juicio por el Caso Cabezas
El crimen fue llevado a la Justicia. Se ordenó la captura de Alfredo Yabrán, quien se suicidó (?) antes de ser capturado, el 17 de mayo de 1998.
ALFREDO YABRÁN
El 20 de mayo de 1998, en medio de sospechas sobre su participación en el asesinato del periodista José Luis Cabezas y vigilado de cerca por sus vínculos con las drogas y el lavado de dinero, Alfredo Yabrán apareció muerto de un escopetazo en la cara.
La noticia, que cubrió los titulares de diarios y revistas de todo el mundo, provocó una inevitable conmoción en la opinión pública, que veía al oscuro empresario como un personaje muy poderoso y relacionado a lo más importante del arco político vernáculo.
Por eso, entre la enorme cantidad de interrogantes que quedaron flotando en el aire, el más fuerte de ellos está relacionado con su propia desaparición. Y es que, así como una parte importante de la gente asegura que Yabrán está muerto, otra gran cantidad de personas jura que el empresario postal está vivito y coleando en algún lugar paradisíaco de este mundo.
Ambas hipótesis, que suenan descabelladas según quien las analice, son el motivo de esta nota pero, más allá de tal análisis, no debemos perder de vista que lo realmente importante no tiene que ver con el hecho de si Yabrán está vivo o muerto, sino con la estructura de negocios sucios que dejó tras su desaparición.
No olvidemos que el sospechado empresario postal manejaba una aceitada maquinaria relacionada al tráfico de estupefacientes y su posterior lavado de dinero.
Drogas: haciendo historia
Alfredo Yabrán hizo uno de sus primeros negocios importantes cuando le vendió a YPF computadoras Burroughs. Posiblemente en esa época comenzó su vínculo con el fallecido sindicalista petrolero Diego Ibañez, de quien heredaría, luego de su muerte, parte de su equipo de matones.
Diego Ibañez era un hombre que se jactaba de controlar hasta el menor movimiento del puerto marplatense. Otro sindicalista, Luis Barrionuevo opinó de él que: “De todos nosotros, uno sólo hizo plata en serio, plata grande de veras”
El Gallego Ibañez estaba estrechamente vinculado al general Suárez Mason, quién fue presidente de YPF durante dos años cruciales, en los cuáles se esfumaron de sus arcas alrededor de mil millones de dólares. Buena parte de los negocios que registraron esas pérdidas los hizo YPF con Licio Gelli, Gran maestre de la Logia P-2, en las habitaciones del hotel Excelsior, en Roma, con la activa participación de Ibañez.
Fuentes de inteligencia vincularon repetidamente a Diego Ibañez con el frigorífico Estrella de Mar (ex frigorífico Poletti) donde habría estado asociado con Jorge Antonio Chividian, el hoy octogenario hombre de negocios que fuera el principal financista en el exilio del ex presidente Juan Perón, y también el introductor del joven Monzer al Kassar en el ambiente de negocios de Argentina.
Estrella de Mar estuvo en el centro de la Operación Langostino, el secuestro de unos seiscientos kilos de cocaína envasados entre crustáceos de ese frigorífico, listos para su despacho a Europa.
Cuando el hijo de Diego Ibañez fue secuestrado, Yabrán le acercó dos millones de dólares para pagar el rescate. El secuestro lo había hecho un familiar lejano que se había enterado de que Ibañez había cobrado esa suma, producto de una operación non sancta. Según la historia oficial, el familiar nunca había pensado dejar con vida al muchacho -quien lo habría reconocido- y lo mató con una pala antes de cobrar un peso.
Un par de años más tarde, el mismo Diego Ibañez encontró la muerte cuando viajaba en auto a Mar del Plata. Curiosamente estaba solo. Nadie puso en duda públicamente que haya sido un accidente.
Primera hipótesis: Yabrán muerto
Tanto Ibañez como Yabrán formaban parte de una organización internacional que suele cobrar sus deudas en la vida de los hijos de los desleales. Y uno de los puntos más susceptibles en Alfredo Yabrán eran justamente sus herederos. Es por eso posible pensar en la posibilidad de un suicidio inducido. Esta hipótesis, al menos, fue la primera que circuló entre los servicios de inteligencia para intentar explicar la muerte de Yabrán.
¿Estaba amenazado? Sí. El mismo lo admitió antes de morir. Era amenazado y seguido. ¿Quién lo seguía? ¿Las amenazas tenían como objeto sus hijos? Su supuesto sucesor, Héctor Colella, dijo haber recibido de Yabrán un pedido expreso de que se ocupase de su familia cuando apenas faltaban 24 horas para su muerte.
-“Hay una versión de que a Yabrán lo habrían presionado con amenazas a sus hijos...” preguntó a Colella un periodista de Clarín.
-Yo estuve cerca de ellos y no me enteré. Su hija, Melina, fue todos los días normalmente al jardín de infantes donde hace prácticas. Si hubiera pasado algo me lo habrían dicho”, respondió en entrevistado.
¿Cómo había adivinado Colella que la ola de rumores se refería a Melina, por la que Yabrán sentía una adoración y que era su talón de Aquiles?
Pocas horas antes de que Yabrán muriera por su propia mano, el 20 de junio de 1998, el economista Juan Alemann publicó un artículo en el que lo acusaba de ser "testaferro de traficantes, o incluso de participar del negocio".
La posibilidad de que Yabrán se haya suicidado creyendo que de lo contrario sus hijos sufrirían las consecuencias es alta. Para cuando jaló la cola del disparador de su escopeta preferida, todos sus canales con el Poder habían sido bloqueados. Se sentía solo, sabía demasiado y nadie quería que conservase la vida si perdía el poder. Ni siquiera él.
Segunda Hipótesis: Yabrán vivo
Pocos saben que días antes de su muerte, Yabrán le regaló a su fiel amigo Carlos Galaor “Coco” Mouriño una novela llamada “El socio”, del escritor John Grisham, basada en la historia de un hombre que finge su propia muerte para escapar de la justicia.
Las similitudes entre el mafioso de la novela –Jack Lannigan- y Yabrán son realmente asombrosas y cabe preguntarse cuáles fueron los reales motivos que llevaron al empresario postal a obsequiar dicho libro a un hombre tan rústico como es Coco Mouriño.
Reforzando esta hipótesis, en agosto de 1998, un conocido periodista, Leo Gleizer, denunció públicamente que tenía la certeza de que Yabrán estaba escondido en un puerto de Siria. Según él, una “fuente inobjetable” se lo había asegurado.
Asimismo, en el mismo momento en el que se hacía publica la muerte de Yabrán, se comenzó a hablar en Entre Ríos de la extraña desaparición de un “vagabundo” físicamente parecido al poderoso empresario postal.
Más allá del mito y para el pensamiento lógico, se hace difícil creer que teniendo tanto dinero y alternativas, Yabrán haya optado por suicidarse.
Él sabía que el juez Macchi ordenaría su captura con suficiente antelación gracias a la perspicacia de uno de sus abogados, el ex camarista Guillermo Ledesma, quien lo había llamado para avisarle. "Tenemos todo listo para que se vaya a Siria", le dijo inmediatamente una persona de su confianza.
Yabrán sabía que no iba a poder esconderse por mucho tiempo. Sentía que sus vínculos políticos se evaporaban, la Corte Suprema de Justicia le había dado la espalda, y el FBI se había encargado de presionar sobre las puertas de los despachos oficiales.
Al mismo tiempo, días antes de su desaparición, el jefe del FBI, Louis Freeh había aterrizado en Buenos Aires, oficialmente para hablar de "terrorismo, lavado de dinero y narcotráfico" con Carlos Menem y funcionarios de su gobierno. Pero de manera reservada, había demostrado su interés en Yabrán, a quién consideraba un pez importante en el universo del lavado de dinero proveniente del narcotráfico, el tráfico de armas y otros crímenes.
Según otro narco, Eduardo Duhalde, las autoridades norteamericanas seguían con detalle las conexiones oficiales de Yabrán con sectores del poder económico también sospechados de lavar dinero Cuesta creer que, ante la certidumbre de estos movimientos de sus enemigos jurados, Yabrán no haya hecho nada. Y que se haya matado sin acusar a nadie concreto de su desgracia.
Cuesta creer que no haya intentado zafar de algún modo. Pero lo que más cuesta creer es que el Grupo mafioso que comandaba se haya disuelto en la atmósfera. Eso sí que no lo cree nadie.
VIVO O MUERTO?
"Dijo que era Yabrán, me mostró su pasaporte y firmó"
La escribana Racine Mai es vietnamita, pero vive en Palmdale, un pueblo de EE.UU. Allí, hace diez meses, certificó la presencia y la firma del empresario. Ahora, teme por su vida.
La escribana que certificó la firma de Alfredo Yabrán en una escritura por la venta de una casa en la ciudad de Los Angeles el año pasado, preguntó si debía temer por su vida después de averiguar quién era su cliente.
La escribana, Racine Oanh Mai, 34 años, es de origen vietnamita y no habla castellano. El 24 de agosto del año pasado, una persona que dijo llamarse Alfredo Yabrán y que se identificó con un pasaporte argentino, se presentó ante ella en su oficina en la ciudad de Lancaster, a 100 kilómetros al este de Los Angeles.
Según la Justicia argentina, Yabrán se suicidó el 20 de mayo de 1998, antes de ser arrestado bajo la acusación de ser el instigador del asesinato del fotógrafo José Luis Cabezas. Pero tres años y tres meses después, según reveló ayer Clarín en exclusiva, la firma del empresario apareció en una transacción inmobiliaria en Estados Unidos. En la escritura que certificó la escribana Mai, se transfirió la propiedad de una casa que pertenecía a Yabrán, a nombre de Yabito Corporation, una empresa inmobiliaria de Yabrán en California y cuya existencia era hasta ahora desconocida.
La casa está ubicada en el número 20810 de la calle Bassett Street, en el barrio de Canoga Park en Los Angeles. Cuando, a pedido de Clarín, un fotógrafo de la agencia Gamma llegó, el 15 de mayo, hasta el lugar, un hombre armado con una carabina le dijo que lo mataría si sacaba una foto de la casa.
"¿A quién están investigando? Díganme qué es lo que está ocurriendo. ¿Debo temer por mi vida?", dijo la escribana Mai en un mensaje de correo electrónico el 10 de junio. El 15 de mayo, el mismo día de la amenaza al fotógrafo, Mai había conversado telefónicamente con Clarín acerca de la misteriosa firma de Yabrán.
Cuando se le informó que el hombre que había firmado la escritura supuestamente se había suicidado más de tres años antes, Mai no dio muestras de sorpresa y dijo que no tenía idea de qué se le estaba hablando. Y ratificó que una persona que se presentó como el empresario argentino fue hasta su oficina diciendo que pasaba por la ciudad y que quería registrar una escritura. "Apareció ante mí, mostró su identificación y firmó", dijo.
IMPLICADOS EN EL CASO
Destino de los implicados
Retana, luego de condenado murió en prisión.
Gregorio Ríos fue condenado como instigador del crimen y se le rechazó la excarcelación en diciembre de 2006; su condena a perpetua finalmente pasó a 27 años.
José Luis Auge fue liberado en 2004.
Sergio González liberado en febrero de 2006.
Sergio Camaratta y Aníbal Luna, ambos policías de Pinamar, también fueron condenados.
Braga fue liberado el 25 de enero de 2007; varios factores influyeron: condenado a 18 años se benefició con el 2 por 1 (se restan 2 años de condena por cada año procesado), obtuvo buenos resultados en los informes psiquiátricos, presentó bueno conducta, y pagó una fianza de 20.000 pesos para salir de la Penitenciaría número 9. Ese mismo día 6000 personas se juntaban en Pinamar para pedir justicia por Cabezas.
SU TUMBA
https://ugc.kn3.net/s/http://www.youtube.com/v/VtmnzMNRDfU
link: http://www.youtube.com/watch?v=VtmnzMNRDfU
No hace falta esperar el recordatorio de la muerte o acontecimiento para recordar las cosas, el pueblo Argentino está mal, en gran parte por su facilidad para el OLVIDO.