las costumbres mas bizarras y morbosas del sexo japones lo mas hot en Japon
Existen muchos muchos mitos y confusiones creyendo que los japoneses son ceremoniales. Ademas el mundo mescla la cultura china y la japonesa como que ambas son la misma, lo cierto es que ademas de ser rivales sus culturas son bien marcadas.
Japon fue influenciado por occidente, absorviendo todo el morbo y bizarrez de un occidente decadente al cual ellos idolatran sumandose al "sueño americano".
1. Puticlub de muñecas hinflables
Una vuelta de tuerca a la sexualidad de pago en Japón. Las muñecas del amor sustituyen en las preferencias sexuales de los japoneses a las prostitutas de carne y hueso. Los prostíbulos se convierten en “casas de muñecas” a la carta, con un catálogo de distintas tarifas y vestuario aunque en general la estructura de todas ellas suele ser idéntica. El realismo de algunas marcas es realmente inquietante. Pero, lo más importante: la vagina es lavable. (a eleccion del cliente).
2. Mercado de lengerie usadas
Cada vez más en auge, incluso en países occidentales, esta extraña parafilia consiste en un mercado de compra y venta de ropa interior usada. Es la denominada como “burusera”, práctica que evoluciona a “pantsu getta” cuando se convierte en el juego de ocultar la prenda en algún lugar de la ciudad. Para no complicarse, existen hasta máquinas expendedoras. La perversión, y el precio de la misma, aumentan en función de la limpieza de la prenda empaquetada en cuestión. Lo haz adivinado: se valora cualquier atisbo de fluidos corporales.
Máquina expendedora ofreciendo bragas usadas en Japón.
Burusera (ブルセラ) es un tipo de tienda en Japón en donde las mujeres jóvenes venden sus bragas usadas. "Buru" de "bloomers" (buruma-s en japonenglish) significa bragas, pantaletas, calzones y "sera" significa "seller". En estas tiendas también se vende otro tipo de ropa, como uniformes escolares, chaquetas escolares, trajes de baño escolares, etc. Estas prendas de vestir comúnmente vienen acompañadas por una fotografía auténtica de las chicas llevándola puesta. Los clientes son usualmente hombres japoneses que huelen o experimentan de algún otro modo con las bragas para obtener estimulación sexual como un tipo de fetichismo. En el pasado existían máquinas de venta que expedían paquetes de bragas usadas.
Namasera (ナマセラ) es una variante de burusera. "Nama" significa fresco. El concepto es el mismo que las burusera, pero los artículos aún siguen siendo usados por la mujer, que después se los quita y se los entrega directamente al comprador en el punto de venta.
El precio de un par de bragas puede rondar entre los 5000-10 000 yen (entre 30 y 70 euros).
Muchas estudiantes que no han cumplido la mayoría de edad participan en la venta de sus bragas, ya sea mediante las tiendas burusera o utilizando lugares de teléfonos móviles para vender directamente a los clientes. En el 2004 muchas mujeres menores de edad (llamadas kagaseya) se vieron obligadas a abandonar la práctica por razones legales y tuvieron que dejar que sus clientes olieran entre sus piernas mientras llevaban las bragas puestas. Otras decidieron dejar sus bragas para ser vendidas junto a una fotografía de ellas mostrándolas puestas.
El fetiche de las bragas no es único de Japón.
Silla Dream Love Chair
3. Mobiliario sexual.
La industria del mobiliario ergonómico se forra en un país tan loco como Japón. No es difícil encontrar todo tipo de artefactos que parecen más máquinas de tortura que lo que en realidad son: generalmente sillas a motor con asiento oscilante que facilitan el acto amoroso. Una buena excusa para acabar además con el sedentarismo en un país que tiene fama de perezoso en la cama.
Almohadas corporales. Kevin.Qiu, Foter
4. Querida almohada: te quiero
La timidez de muchos japoneses en edad de merecer se traduce en comportamientos, digamos, excéntricos. La dificultad de encontrar pareja o de sociabilizar depara situaciones como la de llegar a casarse con una almohada. Tal cual. Sin llegar a tanto, se pueden comprar almohadas corporales con dibujos de anime que son utilizadas para algo más que ser abrazadas durante el sueño.
Hotel Adonis. Misty Keasler
5. Hoteles del amor
Los “love hotels” son ya conocidos por todo el mundo e incluso importados con mayor o menor fidelidad. Pero hay que reconocer que los hoteles por horas japoneses son distintos a los demás. El hotel Adonis, el Pamplona, el Public Jam, el Loire… Son hoteles únicos para mitómanos, fetichistas y fanáticos de la cultura japonesa más extrema. Tematizados con motivos que suelen reproducir el anime más libidinoso y la pornografía de jaula, uniforme de colegiala y látigo, sirven para entender las contradicciones del sexo japonés.
Soapland Love & Body. Ken_Mayer, Foter
6. Algo más que un baño
Una variante del hotel del amor son estas casas de baños o “soaplands” de enorme tradición y que más que baños turcos al uso suelen estar conectados con el mundo del sexo funcionando como prostíbulos legales. Lo habitual es que una vez dentro se acuerde el servicio entre dos adultos.
Baile con camarera. Maid Café & Bar Maindreamin
7. Camareras sin bragas y bares temáticos
Otros locales más que curiosos son los “no-pan kissa”. Cafés sin bragas y a lo loco, para entendernos. Cafeterías en donde las camareras, más lolitas que otra cosa, deambulan con minifaldas y sin ropa interior. No es raro que parte del suelo sea de espejo, para no perder ripio, aunque el contacto físico está prohibido. Dentro del ámbito de los uniformes están los maid cafés, donde las camareras van disfrazadas de criadas. En una onda similar, los “imekura” o clubs de imagen o temáticos hacen las delicias del personal recreando situaciones morbosas de todo tipo, desde vagones de metro a cualquier escenario apto para el exhibicionismo.
Figuras bondage.
8. Con ataduras: bondage y sadomaso
Todo lo que sea atar, les chifla. Por eso existen clubs sadomasoquistas (y artísticos) en los que dar rienda suelta a la dominación y la práctica del bondage o shibari, el arte de la atadura erótico-festiva. Luego está el rollo de las esposas, las fustas, los dildos y demás, algo que también les pone lo suyo.
Los pies de una criada. Mrhayata.
9. Podólotras.
¿Pero qué hay de esa fijación por los pinreles? Si en China adoran a los pies diminutos, en Japón también conocen el significado y la importancia de un masaje podal que todos conocimos gracias a Pulp Fiction. Los pies, ese objeto oscuro del deseo. Sin entrar en detalles de la técnica footjob, lo cierto es que la reflexología podal es un preliminar favorito en la escala de gustos japoneses.
Buzz y manga.
10. Sexo muy animado.
La obsesión de la cultura japonesa por lo aniñado y lo animado converge en el consumo de varios géneros de animación de alto contenido sexual. El seinen (anime para hombres adultos) y el hentai (pervertido) son reverenciados como productos de culto al alcance de la clientela de sex shops y de vídeos de internet. El anime influye tanto que hay incluso convenciones para contraer pareja a las que los otakus (sus fans obsesivos) acuden ataviados con una máscara de sus personajes de dibujos favoritos. Si congenian los personajes, la cosa puede ir a mayores.
Si realmente encontraste en esta publicacion lo que estabas precisando. No olvides agradecer con puntos. que asi me insentiva a seguir publicando mas cosas.
tengo mucho material para compartir con mis amigos. tales como:
trucos de la huerta.
Cocina brasilera.
remedios caseros de la abuela.
trucos de cocina.
cocina latino americana.
licores.
dulces
y muchas cosas mas que ire publicando al saber tus preferencias.
Desde ya muchas gracias por tus puntos.
Existen muchos muchos mitos y confusiones creyendo que los japoneses son ceremoniales. Ademas el mundo mescla la cultura china y la japonesa como que ambas son la misma, lo cierto es que ademas de ser rivales sus culturas son bien marcadas.
Japon fue influenciado por occidente, absorviendo todo el morbo y bizarrez de un occidente decadente al cual ellos idolatran sumandose al "sueño americano".
1. Puticlub de muñecas hinflables
Una vuelta de tuerca a la sexualidad de pago en Japón. Las muñecas del amor sustituyen en las preferencias sexuales de los japoneses a las prostitutas de carne y hueso. Los prostíbulos se convierten en “casas de muñecas” a la carta, con un catálogo de distintas tarifas y vestuario aunque en general la estructura de todas ellas suele ser idéntica. El realismo de algunas marcas es realmente inquietante. Pero, lo más importante: la vagina es lavable. (a eleccion del cliente).
2. Mercado de lengerie usadas
Cada vez más en auge, incluso en países occidentales, esta extraña parafilia consiste en un mercado de compra y venta de ropa interior usada. Es la denominada como “burusera”, práctica que evoluciona a “pantsu getta” cuando se convierte en el juego de ocultar la prenda en algún lugar de la ciudad. Para no complicarse, existen hasta máquinas expendedoras. La perversión, y el precio de la misma, aumentan en función de la limpieza de la prenda empaquetada en cuestión. Lo haz adivinado: se valora cualquier atisbo de fluidos corporales.
Máquina expendedora ofreciendo bragas usadas en Japón.
Burusera (ブルセラ) es un tipo de tienda en Japón en donde las mujeres jóvenes venden sus bragas usadas. "Buru" de "bloomers" (buruma-s en japonenglish) significa bragas, pantaletas, calzones y "sera" significa "seller". En estas tiendas también se vende otro tipo de ropa, como uniformes escolares, chaquetas escolares, trajes de baño escolares, etc. Estas prendas de vestir comúnmente vienen acompañadas por una fotografía auténtica de las chicas llevándola puesta. Los clientes son usualmente hombres japoneses que huelen o experimentan de algún otro modo con las bragas para obtener estimulación sexual como un tipo de fetichismo. En el pasado existían máquinas de venta que expedían paquetes de bragas usadas.
Namasera (ナマセラ) es una variante de burusera. "Nama" significa fresco. El concepto es el mismo que las burusera, pero los artículos aún siguen siendo usados por la mujer, que después se los quita y se los entrega directamente al comprador en el punto de venta.
El precio de un par de bragas puede rondar entre los 5000-10 000 yen (entre 30 y 70 euros).
Muchas estudiantes que no han cumplido la mayoría de edad participan en la venta de sus bragas, ya sea mediante las tiendas burusera o utilizando lugares de teléfonos móviles para vender directamente a los clientes. En el 2004 muchas mujeres menores de edad (llamadas kagaseya) se vieron obligadas a abandonar la práctica por razones legales y tuvieron que dejar que sus clientes olieran entre sus piernas mientras llevaban las bragas puestas. Otras decidieron dejar sus bragas para ser vendidas junto a una fotografía de ellas mostrándolas puestas.
El fetiche de las bragas no es único de Japón.
Silla Dream Love Chair
3. Mobiliario sexual.
La industria del mobiliario ergonómico se forra en un país tan loco como Japón. No es difícil encontrar todo tipo de artefactos que parecen más máquinas de tortura que lo que en realidad son: generalmente sillas a motor con asiento oscilante que facilitan el acto amoroso. Una buena excusa para acabar además con el sedentarismo en un país que tiene fama de perezoso en la cama.
Almohadas corporales. Kevin.Qiu, Foter
4. Querida almohada: te quiero
La timidez de muchos japoneses en edad de merecer se traduce en comportamientos, digamos, excéntricos. La dificultad de encontrar pareja o de sociabilizar depara situaciones como la de llegar a casarse con una almohada. Tal cual. Sin llegar a tanto, se pueden comprar almohadas corporales con dibujos de anime que son utilizadas para algo más que ser abrazadas durante el sueño.
Hotel Adonis. Misty Keasler
5. Hoteles del amor
Los “love hotels” son ya conocidos por todo el mundo e incluso importados con mayor o menor fidelidad. Pero hay que reconocer que los hoteles por horas japoneses son distintos a los demás. El hotel Adonis, el Pamplona, el Public Jam, el Loire… Son hoteles únicos para mitómanos, fetichistas y fanáticos de la cultura japonesa más extrema. Tematizados con motivos que suelen reproducir el anime más libidinoso y la pornografía de jaula, uniforme de colegiala y látigo, sirven para entender las contradicciones del sexo japonés.
Soapland Love & Body. Ken_Mayer, Foter
6. Algo más que un baño
Una variante del hotel del amor son estas casas de baños o “soaplands” de enorme tradición y que más que baños turcos al uso suelen estar conectados con el mundo del sexo funcionando como prostíbulos legales. Lo habitual es que una vez dentro se acuerde el servicio entre dos adultos.
Baile con camarera. Maid Café & Bar Maindreamin
7. Camareras sin bragas y bares temáticos
Otros locales más que curiosos son los “no-pan kissa”. Cafés sin bragas y a lo loco, para entendernos. Cafeterías en donde las camareras, más lolitas que otra cosa, deambulan con minifaldas y sin ropa interior. No es raro que parte del suelo sea de espejo, para no perder ripio, aunque el contacto físico está prohibido. Dentro del ámbito de los uniformes están los maid cafés, donde las camareras van disfrazadas de criadas. En una onda similar, los “imekura” o clubs de imagen o temáticos hacen las delicias del personal recreando situaciones morbosas de todo tipo, desde vagones de metro a cualquier escenario apto para el exhibicionismo.
Figuras bondage.
8. Con ataduras: bondage y sadomaso
Todo lo que sea atar, les chifla. Por eso existen clubs sadomasoquistas (y artísticos) en los que dar rienda suelta a la dominación y la práctica del bondage o shibari, el arte de la atadura erótico-festiva. Luego está el rollo de las esposas, las fustas, los dildos y demás, algo que también les pone lo suyo.
Los pies de una criada. Mrhayata.
9. Podólotras.
¿Pero qué hay de esa fijación por los pinreles? Si en China adoran a los pies diminutos, en Japón también conocen el significado y la importancia de un masaje podal que todos conocimos gracias a Pulp Fiction. Los pies, ese objeto oscuro del deseo. Sin entrar en detalles de la técnica footjob, lo cierto es que la reflexología podal es un preliminar favorito en la escala de gustos japoneses.
Buzz y manga.
10. Sexo muy animado.
La obsesión de la cultura japonesa por lo aniñado y lo animado converge en el consumo de varios géneros de animación de alto contenido sexual. El seinen (anime para hombres adultos) y el hentai (pervertido) son reverenciados como productos de culto al alcance de la clientela de sex shops y de vídeos de internet. El anime influye tanto que hay incluso convenciones para contraer pareja a las que los otakus (sus fans obsesivos) acuden ataviados con una máscara de sus personajes de dibujos favoritos. Si congenian los personajes, la cosa puede ir a mayores.
Si realmente encontraste en esta publicacion lo que estabas precisando. No olvides agradecer con puntos. que asi me insentiva a seguir publicando mas cosas.
tengo mucho material para compartir con mis amigos. tales como:
trucos de la huerta.
Cocina brasilera.
remedios caseros de la abuela.
trucos de cocina.
cocina latino americana.
licores.
dulces
y muchas cosas mas que ire publicando al saber tus preferencias.
Desde ya muchas gracias por tus puntos.