Hola gente! Sé que hubo hace poco hubo un TOP post de cuentos cortos, pero estas son fábulas y son diferentes. Son cortitas, acá les dejo algunas, son de Esopo, espero que las disfruten, estan muy buenas:
Lanzándose desde una cima, un águila arrebató a un corderito.
La vio un cuervo y tratando de imitar al águila, se lanzó sobre un carnero, pero con tan mal conocimiento en el arte que sus garras se enredaron en la lana, y batiendo al máximo sus alas no logró soltarse.
Viendo el pastor lo que sucedía, cogió al cuervo, y cortando las puntas de sus alas, se lo llevó a sus niños.
Le preguntaron sus hijos acerca de que clase de ave era aquella, y les dijo:
- Para mí, sólo es un cuervo; pero él, se cree águila.
Moraleja:
Pon tu esfuerzo y dedicación en lo que realmente estás preparado, no en lo que no te corresponde.
Se hallaba hambriento un lobo, y vagaba en busca de su comida. Llegó a una choza y oyó a un niño que lloraba y a su nana que le decía:
-- No llores, mi niño, porque te llevo donde el lobo.
Creyendo el lobo aquellas palabras, se quedo esperando por mucho tiempo. Y llegada la noche, la nana, cuando arrullaba al niño le cantaba:
-- Si viene el lobo, lo mataremos.
Al oír el lobo las nuevas palabras, siguió su camino meditando:
-- En esta casa dicen primero una cosa, y después quieren hacer otra muy diferente.
Moraleja:
Más importante que las palabras, son los actos de amor verdadero.
Un Príncipe tenía algunos Monos entrenados para bailar.
Siendo naturalmente grandes imitadores de las acciones de los hombres, ellos demostraron ser unos alumnos apropiados, y cuando los vestían con su ropa y máscaras, ellos bailaban tan bien como cualquiera de los cortesanos.
El espectáculo a menudo era repetido con grandes aplausos, hasta que en una ocasión a un cortesano se le ocurrió una travesura, y tomó de su bolsillo un puñado de nueces y los lanzó sobre ellos.
Los monos a la vista de las nueces olvidaron su baile y se pusieron a actuar como en efecto ellos eran, monos en vez de actores.
Quitándose sus máscaras y rompiendo sus trajes, lucharon el uno contra el otro por las nueces.
El espectáculo del baile llegó así a un final entre la risa y la burla del auditorio.
Moraleja:
Si quieres cambiar la naturaleza de un ser, primero piensa en todas las circunstancias posibles y diversas que podría encontrar.
Vivía una rana felizmente en un pantano profundo, alejado del camino, mientras su vecina vivía muy orgullosa en una charca al centro del camino.
La del pantano le insistía a su amiga que se fuera a vivir al lado de ella, alejada del camino; que allí estaría mejor y más segura.
Pero no se dejó convencer, diciendo que le era muy difícil abandonar una morada donde ya estaba establecida y satisfecha.
Y sucedió que un día pasó por el camino, sobre la charca, un carretón, y aplastó a la pobre rana que no quiso aceptar el mudarse.
Moraleja:
Si tienes la oportunidad de mejorar tu posición, no la rechaces.
Algunas grullas escarbaban sobre terrenos recién sembrados con trigo. Durante algún tiempo el labrador blandía una honda vacía, ahuyentándolas por el pánico que les producía.
Pero cuando las aves se dieron cuenta del truco, ya no se alejaban de su comida. El labrador, viendo esto, cargó su honda con piedras y mató muchas de las grullas.
Las sobrevivientes inmediatamente abandonaron el lugar, lamentándose unas a otras:
-Mejor nos vamos a Liliput, pues este hombre ya no contento con asustarnos, ha empezado a mostrarnos lo que realmente puede hacer.
Moraleja:
Cuando las palabras no dan a entender, la acción sí lo hará.
Pacía un toro en una pequeña isla, y dos escarabajos se alimentaban de su boñiga. Llegado el invierno, uno de ellos dijo al otro que iba a cruzar el mar a fin de que su compañero tuviera suficiente alimento, mientras él pasaría el invierno en tierra firme. Agregó que si encontraba comida en abundancia le traería a él también.
Cuando el escarabajo llegó al continente, encontró en él muchas y frescas boñigas, por lo que se estableció allí y se alimentó abundantemente. Pasó el invierno y volvió a la isla. Al verle su compañero gordo y saludable, le reprochó que no le hubiera llevado nada de lo prometido.
-No me culpes a mí -repuso-, sino a la naturaleza del lugar, porque se puede encontrar con qué vivir en él, pero es imposible alzar vuelo con tanta carga.
Moraleja:
Siempre encontrarás supuestos amigos muy buenos para adular y prometer, pero no pasan de ahí, negándose a la hora real, de dar un servicio
Disputaban entre sí el abeto y el espino. Se jactaba el abeto diciendo:
-Soy hermoso, esbelto y alto, y sirvo para construir las naves y los techos de los templos. ¿Cómo tienes la osadía de compararte a mí?
-¡Si recordaras-replicó el espino- las hachas y las sierras que te cortan, preferirías la suerte del espino!
Moraleja:
Busca siempre la buena reputación pues es una gran honra, pero sin jactarte por ello, y también cuídate de los que quieren aprovercharse de ella para su propio provecho.
Dos hombres que se odiaban entre sí navegaban en la misma nave, uno sentado en la proa y otro en la popa. Surgió una tempestad, y hallándose el barco a punto de hundirse, el hombre que estaba en la popa preguntó al piloto que cuál era la parte de la nave que se hundiría primero.
-La proa - dijo el piloto.
-Entonces -repuso este hombre- no espero la muerte con tristeza, porque veré a mi enemigo morir antes que yo.
Moraleja:
Muy mezquina actitud es preferir ver sufrir a los enemigos que inquietarse por el daño que irremediablemente se está a punto de recibir.
El estómago y los pies discutían sobre su fuerza.
Los pies repetían a cada momento que su fuerza era de tal modo superior, que incluso llevaban al estómago.
A lo que éste respondió:
-Amigos míos, si yo no les diera el alimento, no me podrían llevar.-
Moraleja:
Veamos siempre con atención dónde se inicia realmente la cadena de sucesos. Demos el mérito a quien realmente es la base de lo que juzgamos.
Un cuervo que fallecía sediento vio una jarra, y esperando encontrar en ella agua, voló hacia allá con placer. Cuando la alcanzó, descubrió con pena que el nivel de su contenido no estaba a su alcance. Él intentó todo lo que podría pensar para poder llegar a donde se encontraba el nivel del agua, pero todos sus esfuerzos fueron en vano.
Por fin descubrió que coleccionando tantas piedras como él pudiera llevar, y dejándolas caer una tras otra con su pico dentro de la jarra, el agua subiría hasta llegar a poner su nivel dentro de su alcance y así pudo salvar su vida.
Moraleja:
Los momentos de crisis son fuente para el ingenio.
Un ladrón alquiló un cuarto en una taberna y se quedó un tiempo con la esperanza de robar algo que debería permitirle pagar su cuenta.
Cuando ya había esperado algunos días en vano, vio al posadero vestido con un nuevo y hermoso abrigo y sentado junto a la puerta. El ladrón se sentó a su lado y habló con él. Cuando la conversación comenzó a decaer, el ladrón bostezó terriblemente y al mismo tiempo aulló como un lobo. El Posadero preguntó:
-- ¿Por qué aúlla usted tan terriblemente?
-- Le diré, -- dijo el ladrón -- pero primero permítame pedirle que sostenga mi ropa, o la despedazaré. No sé, señor, cuando fue que adquirí este hábito del bostezo, ni si estos ataques de aullidos fueron infligidos a mí como una condena por mis delitos, o por alguna otra causa; pero sí sé realmente, que cuando bostezo por tercera vez, me convierto en un lobo y ataco a los hombres.
Con este discurso él comenzó un segundo ataque de bostezo y otra vez aulló como un lobo, tal como lo hizo al principio. El posadero, habiendo oído su historia y creyendo todo lo que él dijo, se puso enormemente alarmado y, levantándose de su asiento, intentó escapar. El ladrón lo sostuvo por su lujoso abrigo y le suplicó que se detuviera, diciendo:
-Por favor espere, señor, y sostenga mi ropa, o la despedazaré en mi furia, cuando me convierta en un lobo.
Al mismo momento él bostezó por tercera vez y produjo un aullido aún más terrible. El posadero, realmente asustado, no fuera a ser que él sería atacado, dejó su nuevo abrigo en las manos del ladrón y corrió tan rápido como podía hacia adentro de la posada para su seguridad. El ladrón entonces se largó con el abrigo, no pagó la cuenta y no volvió nunca más a la posada.
Moraleja:
La mentira es la herramienta preferida por los estafadores y delincuentes. (esta es medio boluda, pero bueno, es una moraleja al fin)
Espero que les haya gustado, denme una mano para ser NFU. Saludos!
No cobran impuesto por comentar!
El águila, el cuervo y el pastor
Lanzándose desde una cima, un águila arrebató a un corderito.
La vio un cuervo y tratando de imitar al águila, se lanzó sobre un carnero, pero con tan mal conocimiento en el arte que sus garras se enredaron en la lana, y batiendo al máximo sus alas no logró soltarse.
Viendo el pastor lo que sucedía, cogió al cuervo, y cortando las puntas de sus alas, se lo llevó a sus niños.
Le preguntaron sus hijos acerca de que clase de ave era aquella, y les dijo:
- Para mí, sólo es un cuervo; pero él, se cree águila.
Moraleja:
Pon tu esfuerzo y dedicación en lo que realmente estás preparado, no en lo que no te corresponde.
El lobo, la nana y el niño
Se hallaba hambriento un lobo, y vagaba en busca de su comida. Llegó a una choza y oyó a un niño que lloraba y a su nana que le decía:
-- No llores, mi niño, porque te llevo donde el lobo.
Creyendo el lobo aquellas palabras, se quedo esperando por mucho tiempo. Y llegada la noche, la nana, cuando arrullaba al niño le cantaba:
-- Si viene el lobo, lo mataremos.
Al oír el lobo las nuevas palabras, siguió su camino meditando:
-- En esta casa dicen primero una cosa, y después quieren hacer otra muy diferente.
Moraleja:
Más importante que las palabras, son los actos de amor verdadero.
Los monos bailarines
Un Príncipe tenía algunos Monos entrenados para bailar.
Siendo naturalmente grandes imitadores de las acciones de los hombres, ellos demostraron ser unos alumnos apropiados, y cuando los vestían con su ropa y máscaras, ellos bailaban tan bien como cualquiera de los cortesanos.
El espectáculo a menudo era repetido con grandes aplausos, hasta que en una ocasión a un cortesano se le ocurrió una travesura, y tomó de su bolsillo un puñado de nueces y los lanzó sobre ellos.
Los monos a la vista de las nueces olvidaron su baile y se pusieron a actuar como en efecto ellos eran, monos en vez de actores.
Quitándose sus máscaras y rompiendo sus trajes, lucharon el uno contra el otro por las nueces.
El espectáculo del baile llegó así a un final entre la risa y la burla del auditorio.
Moraleja:
Si quieres cambiar la naturaleza de un ser, primero piensa en todas las circunstancias posibles y diversas que podría encontrar.
La rana del pantano y la del camino
Vivía una rana felizmente en un pantano profundo, alejado del camino, mientras su vecina vivía muy orgullosa en una charca al centro del camino.
La del pantano le insistía a su amiga que se fuera a vivir al lado de ella, alejada del camino; que allí estaría mejor y más segura.
Pero no se dejó convencer, diciendo que le era muy difícil abandonar una morada donde ya estaba establecida y satisfecha.
Y sucedió que un día pasó por el camino, sobre la charca, un carretón, y aplastó a la pobre rana que no quiso aceptar el mudarse.
Moraleja:
Si tienes la oportunidad de mejorar tu posición, no la rechaces.
El labrador y las grullas
Algunas grullas escarbaban sobre terrenos recién sembrados con trigo. Durante algún tiempo el labrador blandía una honda vacía, ahuyentándolas por el pánico que les producía.
Pero cuando las aves se dieron cuenta del truco, ya no se alejaban de su comida. El labrador, viendo esto, cargó su honda con piedras y mató muchas de las grullas.
Las sobrevivientes inmediatamente abandonaron el lugar, lamentándose unas a otras:
-Mejor nos vamos a Liliput, pues este hombre ya no contento con asustarnos, ha empezado a mostrarnos lo que realmente puede hacer.
Moraleja:
Cuando las palabras no dan a entender, la acción sí lo hará.
Los dos escarabajos
Pacía un toro en una pequeña isla, y dos escarabajos se alimentaban de su boñiga. Llegado el invierno, uno de ellos dijo al otro que iba a cruzar el mar a fin de que su compañero tuviera suficiente alimento, mientras él pasaría el invierno en tierra firme. Agregó que si encontraba comida en abundancia le traería a él también.
Cuando el escarabajo llegó al continente, encontró en él muchas y frescas boñigas, por lo que se estableció allí y se alimentó abundantemente. Pasó el invierno y volvió a la isla. Al verle su compañero gordo y saludable, le reprochó que no le hubiera llevado nada de lo prometido.
-No me culpes a mí -repuso-, sino a la naturaleza del lugar, porque se puede encontrar con qué vivir en él, pero es imposible alzar vuelo con tanta carga.
Moraleja:
Siempre encontrarás supuestos amigos muy buenos para adular y prometer, pero no pasan de ahí, negándose a la hora real, de dar un servicio
El abeto y el espino
Disputaban entre sí el abeto y el espino. Se jactaba el abeto diciendo:
-Soy hermoso, esbelto y alto, y sirvo para construir las naves y los techos de los templos. ¿Cómo tienes la osadía de compararte a mí?
-¡Si recordaras-replicó el espino- las hachas y las sierras que te cortan, preferirías la suerte del espino!
Moraleja:
Busca siempre la buena reputación pues es una gran honra, pero sin jactarte por ello, y también cuídate de los que quieren aprovercharse de ella para su propio provecho.
Los dos enemigos
Dos hombres que se odiaban entre sí navegaban en la misma nave, uno sentado en la proa y otro en la popa. Surgió una tempestad, y hallándose el barco a punto de hundirse, el hombre que estaba en la popa preguntó al piloto que cuál era la parte de la nave que se hundiría primero.
-La proa - dijo el piloto.
-Entonces -repuso este hombre- no espero la muerte con tristeza, porque veré a mi enemigo morir antes que yo.
Moraleja:
Muy mezquina actitud es preferir ver sufrir a los enemigos que inquietarse por el daño que irremediablemente se está a punto de recibir.
El estómago y los pies
El estómago y los pies discutían sobre su fuerza.
Los pies repetían a cada momento que su fuerza era de tal modo superior, que incluso llevaban al estómago.
A lo que éste respondió:
-Amigos míos, si yo no les diera el alimento, no me podrían llevar.-
Moraleja:
Veamos siempre con atención dónde se inicia realmente la cadena de sucesos. Demos el mérito a quien realmente es la base de lo que juzgamos.
El cuervo y la jarra
Un cuervo que fallecía sediento vio una jarra, y esperando encontrar en ella agua, voló hacia allá con placer. Cuando la alcanzó, descubrió con pena que el nivel de su contenido no estaba a su alcance. Él intentó todo lo que podría pensar para poder llegar a donde se encontraba el nivel del agua, pero todos sus esfuerzos fueron en vano.
Por fin descubrió que coleccionando tantas piedras como él pudiera llevar, y dejándolas caer una tras otra con su pico dentro de la jarra, el agua subiría hasta llegar a poner su nivel dentro de su alcance y así pudo salvar su vida.
Moraleja:
Los momentos de crisis son fuente para el ingenio.
El ladrón y el posadero
Un ladrón alquiló un cuarto en una taberna y se quedó un tiempo con la esperanza de robar algo que debería permitirle pagar su cuenta.
Cuando ya había esperado algunos días en vano, vio al posadero vestido con un nuevo y hermoso abrigo y sentado junto a la puerta. El ladrón se sentó a su lado y habló con él. Cuando la conversación comenzó a decaer, el ladrón bostezó terriblemente y al mismo tiempo aulló como un lobo. El Posadero preguntó:
-- ¿Por qué aúlla usted tan terriblemente?
-- Le diré, -- dijo el ladrón -- pero primero permítame pedirle que sostenga mi ropa, o la despedazaré. No sé, señor, cuando fue que adquirí este hábito del bostezo, ni si estos ataques de aullidos fueron infligidos a mí como una condena por mis delitos, o por alguna otra causa; pero sí sé realmente, que cuando bostezo por tercera vez, me convierto en un lobo y ataco a los hombres.
Con este discurso él comenzó un segundo ataque de bostezo y otra vez aulló como un lobo, tal como lo hizo al principio. El posadero, habiendo oído su historia y creyendo todo lo que él dijo, se puso enormemente alarmado y, levantándose de su asiento, intentó escapar. El ladrón lo sostuvo por su lujoso abrigo y le suplicó que se detuviera, diciendo:
-Por favor espere, señor, y sostenga mi ropa, o la despedazaré en mi furia, cuando me convierta en un lobo.
Al mismo momento él bostezó por tercera vez y produjo un aullido aún más terrible. El posadero, realmente asustado, no fuera a ser que él sería atacado, dejó su nuevo abrigo en las manos del ladrón y corrió tan rápido como podía hacia adentro de la posada para su seguridad. El ladrón entonces se largó con el abrigo, no pagó la cuenta y no volvió nunca más a la posada.
Moraleja:
La mentira es la herramienta preferida por los estafadores y delincuentes. (esta es medio boluda, pero bueno, es una moraleja al fin)
Espero que les haya gustado, denme una mano para ser NFU. Saludos!
No cobran impuesto por comentar!