Hace unos días estaba en una estación de servicios sobre la Panamericana echando nafta a mi Mercedes Benz último modelo cuando se me acercaron dos hombres de aspecto amenazador, uno de ellos el más joven llevaba en el cuello una bandera Argentina a modo de poncho, una gorra de una Organización Social de izquierdas muy conocida y un enorme bombo con el escudo Peronista impreso.
El hombre se paró y mirándome fijo me dijo. ´´Amigo, sabes a cuantas personas se podría dar de comer con lo que vale tu lujosísimo auto´´.
No, le respondí, no tengo ni idea a cuantas se podría dar de comer.
Pero de lo que si estoy muy seguro es que al comprar este auto alimente y mejore la calidad de vida de miles de familias de Sttugart, Alemania donde lo fabricaron.
También sé que alimento a muchas familias de Japón donde están los que trabajaron para hacer las llantas y las cubiertas del auto.
No le podría decir cuántas pero seguro que en México, en Guanajuato, fueron muchas las personas que se alimentaron por haber comprado yo este auto y estas personas trabajaron con gran dignidad haciendo los componentes internos del auto.
También en Chile alimente a muchas trabajadores y a sus familias, los mineros que trabajaron para extraer el cobre que tienen todos los cables de este auto.
Los trabajadores que transportaron ese metal, los que lo refinaron, los que hicieron esos camiones para transportar el mineral deben de haber sido muchísimos, los chóferes de esos camiones y los que condujeron la maquinaria pesada que extrajo los minerales y metales del que está compuesto este auto también deben haber sido una gran cantidad.
Los ganaderos de Entre Ríos, aquí en el litoral Argentino, que produjeron el cuero con el que esta tapizado el interior y los asientos de este auto deben haber sido numerosos.
Los trabajadores de la agencia aquí en Buenos Aires donde lo compre, se beneficiaron, el vendedor, las personas que limpian la Agencia, no sé cuántos serán.
También sé que con los impuestos que pago por tener este automóvil de lujo y por el derecho de usarlo el gobierno paga los sueldos de la policía, de las enfermeras de los Hospitales Públicos que atienden a su familia, de los maestros que educan a sus hijos y de miles de empleados públicos.
Los dos hombres se dieron vuelta y se fueron caminando sin decir una palabra más.
Esa es la gran diferencia entre Capitalismo y Populismo Socialista.
En el régimen Capitalista cuando usted compra algo, como yo cuando compre este auto de lujo, pone dinero en el bolsillo de muchísimas personas, y también les da dignidad porque trabajaron para ganarse ese dinero. Esa plata que usted paga hace marchar la economía, es como cuando le hecho nafta a mi auto de súper lujo, o cuando se enciende un motor impulsor.
Esta es la gran mentira del Populismo Socialista.
Cuando el Estado Populista le da dinero a cambio de nada a usted le está robando la dignidad y la autoestima. Ese dinero gratis no produce ningún valor para la sociedad, solamente genera y promueve la corrupción, el latrocinio y la rapiña del funcionaraje Populista.