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Cómo se comen las naranjas realmente

Offtopic9/4/2017
“Conócete a ti mismo y conoce a tu enemigo, en cien batallas nunca serás derrotado.” - Sun Tzu


Lamento informarle que si usted viene a este post a buscar las claves para un matrimonio exitoso este tal vez no sea el lugar. Lo que si debo admitir es que las similitudes entre ambos factores, sean estos los de la salubridad del organismo y la relación entre dos convivientes se basan más que nada en el respeto mutuo.

La naranja es desde ahora nuestro enemigo. Nuestro avión cayó en medio de la selva y no conocemos nada de la vegetación del lugar. Venimos de la ciudad y de un momento a otro nuestra mente debió pasar de esa reunión a la no sabíamos si llegaríamos a tiempo, al peor estado de desesperación y alerta de nuestras vidas. Debemos cazar nuestra comida para sobrevivir. Durante los próximos minutos nuestro mundo tendrá ese tinte rojo de la sangre que empaña nuestros ojos y del fuego de la turbina a unos cuantos metros que arde con los restos de árboles cercenados. Lamentablemente nuestras piernas parecen no responder al intentar levantarnos. Grande es la sorpresa que nos llevamos al notar que ya no hay piernas, sólo un par de muñones derretidos por el metal el rojo vivo. Sólo queda arrastrarnos para evitar ser aplastados por el fuselaje que colapsa sobre nosotros. Quizás algo de suerte tenemos, porque no estamos desangrándonos ni nos sentimos mareados. No sentimos nada más que las manos y nuestras papilas gustativas, y buscamos tapar con algo el sabor oxidado de la sangre.
Pasan los días. Ya no gritamos por ayuda, no lloramos pensando en los seres queridos. Quizás ya nos acostumbramos a nuestro nuevo mundo que apesta a restos quemados y en descomposición. Quizás es eso, porque uno se acostumbra a todo. O quizás es que nuestra sensación de hambre sobrepasó los límites de la repulsión. Hemos entrado en otro estado de la condición humana; ese en el cual somos capaces de matar a nuestro prójimo por sobrevivir.
Ya nuestros ojos ignoran el mundo de los insectos; que a su vez ignora nuestra desgracia. Un mundo entre diminutos pastos mecidos por el viento que nos dio tanto un sano entretenimiento como un escape de esta realidad tan adversa. Divisamos unas brillantes, jugosas y seductivas naranjas silvestres que yacen a unos pocos metros. Metros que hoy parecen kilómetros dada nuestra situación actual. Aquellas naranjas nos deleitan con su color, tal vez nos dan mucho más de lo que tenemos para darle. Sacamos fuerzas de donde no tenemos para ganar la carrera de la muerte. Debemos llegar a tiempo antes de que éste regalo de Dios, que tiende su mano hacia nosotros, se pudra como el rostro inexpresivo del copiloto que nos ve arrastrarnos hacia la salvación que no llegó para él.

Estamos ante ellas. Lo logramos. El amor de nuestras vidas. Todo el camino recorrido nos trae aquí. Pero... ¿Cuál comeremos primero? ¿Cómo elegirlas? ¿Cómo comerlas? Tantas preguntas. Y helo aquí; el post que puede salvar su vida en ésta situación muy poco probable, pero antes que nada.. Posible.

¿CÓMO ELEGIR UNA NARANJA?

No vamos a ahondar en detalles técnicos que fácilmente se pueden encontrar por ahí en la red. Nuestro conocimiento se basa en la experiencia. Aquella de la abuela que cura el resfriado a base de sopita y naranjas.

Primero se debe tocar la naranja, sentirla parte de uno. No tenga miedo de cerrar los ojos y tener pensamientos lascivos, porque en breve esa naranja será usted.
Sintamos su redondez. Lo ideal es que esté en el punto medio de consistencia. Si es muy dura no ha madurado del todo, en cambio si es demasiado blanda puede que ya haya comenzado su proceso de putrefacción.
Otro factor importante que nos dice si una naranja es jugosa es la lisura de su cáscara. Una naranja brillante es fresca. Tratemos de evitar también los cambios cromáticos y las manchas producto de enfermedades que provengan del árbol. Debemos buscar la tonalidad más uniforme en nuestras naranjas.
Pero alto, no se deje engañar por su atractivo físico. El color radiante seguramente será lo primero que llame la atención y de indicios de ser extremadamente sabroso. Pero el color llamativo también puede aparecer en la naturaleza como un arma contundente contra depredadores.

La Leimadophis epinephelus es una serpiente que ha desarrollado inmunidad al veneno de la Rana dardo dorado, conocida como uno de los animales más venenosos del mundo. 




Así que ahora su título de “más venenosa del mundo” prácticamente no le sirve nada; al menos contra esa serpiente, pero si contra nosotros. Y así como nuestro genoma aún no está configurado para soportar ciertas sustancias como el veneno de la rana dardo dorado, también hay personas cuya configuración no está preparada para el ácido cítrico, y probablemente tengamos la mala suerte de ser una de ellas.
Puede parecernos que el 1% de la población es poco, pero recordemos que en la Segunda Guerra Mundial aproximadamente el mismo porcentaje de la población del planeta perdió la vida. Seguramente usted está diciendo que es todo una mentira. Pero si hay algo irrefutable, eso es la alergia al ácido cítrico. Así que si al comer la naranja usted siente un picor y nota que brota un sarpullido en sus brazos y boca, debe acudir inmediatamente al médico más cercano. Pero si el médico más cercano es ahora esa carcasa de huesos y cartílagos devorada por lobos, lo mejor es que tome el riesgo de nutrir -aunque sea levemente- su cuerpo haciendo caso omiso al malestar que le pueda causar. Pongamos el foco de nuestra atención en sobrevivir y nada más que en sobrevivir.

Ya tenemos nuestra naranja en manos. Nos rompe el corazón pero debemos hacerlo. Debemos comerla, pero ¿cómo hacerlo?

¿CÓMO COMER UNA NARANJA?

Primero tenemos que conocer y divisar las partes de nuestra naranja.






El corotito debe estar hacia abajo, de modo que el vértice quede de cara a nuestro rostro. Trate de mantener la mirada fija en la naranja. No haga caso a las voces. Piense en la naranja.

Para este tiempo ya sus uñas deben haber crecido unos cuantos centímetros, y esa va a ser su arma letal para comer naranjas. Asegúrese de tener la uña de su pulgar bien afilada y lista en todo momento.

En el caso de ser diestro tome la naranja con su mano izquierda. Divida los dedos en dos grupos: Índice y mayor, anular y meñique. Asegúrese de formar un ángulo de 30° entre los grupos. En ese espacio es donde va a estar sostenida la naranja. Con el dedo pulgar independiente a los dos grupos vamos darle apoyo al cuerpo de la naranja para evitar que ésta se mueva al momento de la primera incisión o primer impacto.
En el caso de ser del 1% de la población que es zurdo, posteriormente dedicaremos un artículo dedicado a la selección de naranjas para zurdos y cómo comerlas. Recuerde que los pocos casos de gente zurda en el mundo fueron transformados a lo largo de la historia para arreglar su condición. Es por eso que es muy extraño encontrar uno hoy en día.

Ahora con nuestra mano derecha abierta como abanico entrelazamos los dedos con los de la izquierda a modo de abrazo a la naranja. Hacemos que la fruta sienta nuestra temperatura corporal, con lo cual comenzamos el proceso de asimilación. Ahora alzamos el pulgar derecho a modo de puñal. Presionamos el vértice y he aquí el momento clave. Un mal movimiento puede resultar en pérdida indeseada de jugo. El pulgar debe estar en contacto directo con la naranja. Se hace una leve presión hacia el centro, por lo cual la cáscara bajo el dedo se deforma; notará que empieza a tomar una forma cóncava. Sentirá presión en los dedos que sostienen. No tenga miedo, es normal. Mantenga los dedos firmes. Tenga en cuenta que si cede un poco -sólo un poco- puede lamentarlo en el futuro.
Ahora que hay cierta presión sobre el vértice vamos a penetrar la cáscara con un movimiento más violento hacia el centro. Escuchará un click muy particular de éste tipo de frutas que le indica que el proceso se hizo adecuadamente. 



Ahora su dedo está dentro. Con la uña va a levantar un pliegue de la cáscara y tratará de sacar la mayor parte posible de ésta. No se preocupe si al principio no puede sacar mucho, la práctica hace al experto.

Ahora libere la mano derecha sosteniendo firmemente con la izquierda. Dedique su tiempo a quitar pacientemente la cáscara. Notará los paneles bajo ésta. Dichos paneles son los contenedores de vitaminas a ingerir.



Hecho esto, tomará la esfera de las dos mitades sosteniendo desde abajo con los dedos de ambas manos.

Hará presión con los pulgares desde el centro hacia afuera de modo que ahora quedará una semiesfera en cada mano. Generalmente cada semiesfera tendrá cuatro paneles, pero eso depende de la especie, zona geográfica, tipo de riego y transgénicos. Si la naranja que está a punto de comer tiene siete paneles ¡Felicidades! Usted está de buena suerte.




Separe delicadamente un panel de su grupo. Tenga extremo cuidado de no perder jugos. El jugo de cítrico es muy difícil de quitar de la ropa; aunque realmente no importa si se mancha los pantalones, porque lo más probable es que no vuelva a usar uno si sobrevive.

¡AHORA, A COMERLA!




Tome con la mano derecha el panel elegido. Que quede de manera horizontal, paralelo a su boca; al acercarlo asegúrese de abrir la misma.



El primer sector del panel o arco del núcleo es el que contiene las semillas. Cabe destacar aquí tres tipos de ingestión.

El modo tradicional: Se mete todo el panel en la boca y con la lengua se busca y se acomoda las semillas a modo de ser escupidas hacia la tierra o se intenta atinar al tacho de basura más cercano.

El modo austro-occidental: Se muerde y se arranca el arco nucleico para dejar libre la parte de cápsulas de jugo.
Si bien éste método es rápido y evita la ingestión accidental de semillas, algunos expertos afirman que a lo largo de una sesión de comida de naranjas es mucha la vitamina que se pierde en el proceso.

El método moro selvático: Se exprime el panel sólo con la intención de tomar su jugo. Existen dos variantes, cada una con una gran cantidad de adeptos. La primera exprime el panel contra los dientes cerrados y envuelve con los labios a modo de sonrisa cítrica.
La otra variante mete el panel a la boca y aprieta entre las muelas hasta extraer el jugo necesario. Luego los restos vacíos del panel son esputados en algún lugar público cercano o a modo deporte se juega a pegarlos en alguna pared.



¡Enhorabuena! Ahora que ya hemos comido nuestra naranja. Estamos llenos de nutrientes y sólo resta preocuparnos por los lobos. Pero eso es material para otro post. Espero que les haya servido la información y recuerden respetar la comida como ella nos respeta dejando que la comamos.
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