Hola gente de T! quiero contar una historia de terror, aprovechando el dia de hoy
Todo comenzó un viernes por la mañana, de entrada al trabajo, como siempre muy aburrida, me llama un amigo, me cuenta que sus padres viajarían a Argentina por todo el fin de semana y quería hacer una reunión en su casa. De salida del trabajo antes de ir a la facultad le llamo a los demás contándoles cómo se venía el día de hoy, pasaron las horas, salí de la facultad y fui a buscar a los demás y nos reunimos en la casa de Antonio. Al llegar no quiso esperar para contarnos lo que tenía en mente, nos propuso ir todo el fin de semana en la casa de su abuelo que quedaba en el interior del País, una pequeña ciudad llamada Cerrito (Ñeembucú - Paraguay), no nos tomó ni 10 minutos en aceptar la propuesta, nos íbamos a quedar a dormir y luego por la mañana partiríamos temprano a la ciudad. Nos levantamos a eso de las 10 de la mañana y partimos al viaje, tardamos como 5 o 6 horas en llegar a la ciudad, en la entrada misma tenía un pequeño cartel que decía "bienvenidos" con las calles totalmente alfombradas de tierra roja, mientras ingresábamos a la ciudad, notábamos toda la gente alrededor, hombres y mujeres sentados afuera de sus casas, niños jugando fútbol descalzos y con sus zapatillas como arco, pasamos todo lo que prácticamente era el centro de la ciudad para adentrarnos un poco en un pequeño bosque, teníamos que entrar ahí en una pequeña calle y a 5 km quedaba la casa del abuelo, pensando que la casa seria como las otras, muy humilde, nos encontramos con una casa grande de dos pisos, una cochera al costado, un pequeño pago enfrente y un árbol enorme detrás de la casa.
Llegamos a la casa y Antonio fue a saludar a su abuelo, nos invitó para que pasemos y nos acomodemos, en ese transcurso llego la noche, decidimos hacer una fogata afuera y como era tradición empezamos a contar historias de terror, la verdad yo no conocía tanto de historias hasta que llegó el turno del abuelo y cuenta que en esta misma ciudad, hace 150 años era una colonia indígena, que se dedicaban a cultivar, cazaban, etc y todo los que conseguían cada 5 años, tenían que agradecer a su Dios, que le brindaba todo. Llego un periodo largo de sequía que duro 10 años, así como las cosechas morían, los aldeanos mismos empezaron a tener hambre y morían cada vez más, el cacique desesperado no entendía como su Dios le había dado la espalda, en ese entonces hizo un pacto con el Dios Samael, para que no deje morir a su gente y su cosecha, no paso mucho tiempo cuando todo empezó a crecer en abundancia, pero no todo sería felicidad.
Un dia el cacique se levanta por la mañana y escucha un grito desesperado en la calle, encuentra a su familia muerta, decapitados todos y cada una de sus cabezas en una lanza, el cacique no entendía lo que pasaba hasta que consulto con un sabio de la tribu y le contó que cuando hizo el pacto con Samael, como forma de pago debería sacrificar a su familia y cada 5 años debería ofrecer un sacrificio en la aldea o sino la furia de Samael debastaria todo y a el cacique mismo. Terminado la historia, los muchachos y yo nos dirigimos a la habitación y empezamos a comentar de esa historia hasta que nos quedamos dormidos, eran las 3 de la mañana y me despertó un fuerte golpe de la ventana que no paraba de azotar por la pared, me levanto y de curiosidad miro a través de la ventana veo alrededor de la fogata cuatro palos clavados en la tierra, creyendo que fue el abuelo me acosté a intentar dormir. Empieza a llover y se va la luz y justo en ese momento me da ganas de ir al baño, salgo por el pasillo oscuro y miro por la puerta principal estaba cerrada, la habitación del abuelo que quedaba alado del baño, también cerrada. Salgo después de 10 minutos y noto que la puerta del abuelo estaba semi abierta y la puerta principal también, en ese entonces me alarmo y voy corriendo a despertar a los demás, despierto a Antonio y me dice que el abuelo tiene tendencia de salir afuera, pero estaba lloviendo le dije y nos fuimos a ver, nos mojamos todo pero no encontrábamos al abuelo, entonces nos sentamos en la sala principal para ver que hacíamos, pensando llamar a la policía, buscamos el teléfono por que nuestro celulares no tenían batería. En ese momento de buscar el maldito teléfono el estante se derrumba y deja caer consigo una libro con una llave adentro, era la llave del sótano y como era el único lugar que nos faltaba buscar, decidimos entrar, había miles muebles viejos y en un ropero gigante y enfrente mismo colgado con una pechera estaba el saco que uso el abuelo, alarmado Antonio lentamente fue a revisar el saco y cuando iba a agarrarlo, se apaga la luz y se cierra la puerta del sótano, alarmados salimos disparados fuera del sótano y de la desesperación nos olvidamos de Antonio abajo, cuando íbamos a entrar nuevamente, la puerta se cierra sola, y de atrás se escucha a Antonio golpeando la puerta con la voz mas asustada que escuche, al intentar ayudarlo, la puerta se abre y el sale disparado e inconsciente con la cara pálida y al desplomarse en el piso, notamos que su espalda tenia marcas de una garra, sangrando como un río tuvimos que actuar rápido y lo vendamos y acostamos en la sala. Lo dejamos con un amigo mientras que subimos con otro a buscar información en la habitación del abuelo, al entrar ahí nos dimos cuenta que su ropero estaba semi abierto, con el temor en todo el cuerpo nos acercamos y lo abrimos, encontramos el cuerpo del abuelo, tenia un agujero en el pecho y su corazón en la mano y un libro en la otra. Desesperados y con lagrimas en los ojos tomamos el libro que nos llamo la atención, lo abrimos y encontramos la foto del cacique hace 150 años, y para la sorpresa tenia un nombre y un apellido escrito, era el mismo apellido del que tenia el abuelo y Antonio, nos dimos cuenta de que eran parientes y en una carta decía por mas que el cacique muera, la maldición de Samael caería para sus futuros parientes, encontramos también un mapa de hace 150 años con zonas señaladas en rojo, coincidían con el mismo lugar de la casa en un mapa actual, buscamos mas información en el libro y encontramos que en este mismo lugar se hacían los pactos con samael y a los cuerpos se le tiraba en el lago, con esa información nos dimos cuenta que teníamos que salir lo antes posible, no podíamos mas hacer nada, decidimos salir de la casa y y volver a la mañana por el cuerpo del abuelo, al intentar salir las puertas y ventanas se cerraron, se escucha una voz de fondo que decía "tengo que terminar mi trabajo" y supusimos que era por Antonio, quería matarlo a toda costa, las cosas volaban por todos lados, los platos se rompían y cada vez era mas tenso el lugar, no sabíamos que hacer hasta que en el mismo libro encontramos como liberarnos de esa maldición, teníamos que guardar el corazon del abuelo en el cofre que se encontraba el libro y ese cofre tirar al lago, subimos a la habitación y el cuerpo del abuelo se encontraba flotando, no quería dejarnos en paz, la única solución que teníamos en mente era rezar, rezamos como nunca y en un momento el cuerpo se desplomo al piso, lo que nos dio tiempo para agarrar el corazón y salir disparados afuera lo lanzamos al lago y una aparición se nos refleja, era el cacique junto al abuelo, nos da las gracias por terminar el error que el cometió y que no volvamos nunca mas a este lugar, pues si bien paramos con la maldición, no sabemos si es para siempre.
Con esa imagen tomamos a Antonio y escapamos con ese recuerdo que hasta ahora no me olvido.
Todo comenzó un viernes por la mañana, de entrada al trabajo, como siempre muy aburrida, me llama un amigo, me cuenta que sus padres viajarían a Argentina por todo el fin de semana y quería hacer una reunión en su casa. De salida del trabajo antes de ir a la facultad le llamo a los demás contándoles cómo se venía el día de hoy, pasaron las horas, salí de la facultad y fui a buscar a los demás y nos reunimos en la casa de Antonio. Al llegar no quiso esperar para contarnos lo que tenía en mente, nos propuso ir todo el fin de semana en la casa de su abuelo que quedaba en el interior del País, una pequeña ciudad llamada Cerrito (Ñeembucú - Paraguay), no nos tomó ni 10 minutos en aceptar la propuesta, nos íbamos a quedar a dormir y luego por la mañana partiríamos temprano a la ciudad. Nos levantamos a eso de las 10 de la mañana y partimos al viaje, tardamos como 5 o 6 horas en llegar a la ciudad, en la entrada misma tenía un pequeño cartel que decía "bienvenidos" con las calles totalmente alfombradas de tierra roja, mientras ingresábamos a la ciudad, notábamos toda la gente alrededor, hombres y mujeres sentados afuera de sus casas, niños jugando fútbol descalzos y con sus zapatillas como arco, pasamos todo lo que prácticamente era el centro de la ciudad para adentrarnos un poco en un pequeño bosque, teníamos que entrar ahí en una pequeña calle y a 5 km quedaba la casa del abuelo, pensando que la casa seria como las otras, muy humilde, nos encontramos con una casa grande de dos pisos, una cochera al costado, un pequeño pago enfrente y un árbol enorme detrás de la casa.
Llegamos a la casa y Antonio fue a saludar a su abuelo, nos invitó para que pasemos y nos acomodemos, en ese transcurso llego la noche, decidimos hacer una fogata afuera y como era tradición empezamos a contar historias de terror, la verdad yo no conocía tanto de historias hasta que llegó el turno del abuelo y cuenta que en esta misma ciudad, hace 150 años era una colonia indígena, que se dedicaban a cultivar, cazaban, etc y todo los que conseguían cada 5 años, tenían que agradecer a su Dios, que le brindaba todo. Llego un periodo largo de sequía que duro 10 años, así como las cosechas morían, los aldeanos mismos empezaron a tener hambre y morían cada vez más, el cacique desesperado no entendía como su Dios le había dado la espalda, en ese entonces hizo un pacto con el Dios Samael, para que no deje morir a su gente y su cosecha, no paso mucho tiempo cuando todo empezó a crecer en abundancia, pero no todo sería felicidad.
Un dia el cacique se levanta por la mañana y escucha un grito desesperado en la calle, encuentra a su familia muerta, decapitados todos y cada una de sus cabezas en una lanza, el cacique no entendía lo que pasaba hasta que consulto con un sabio de la tribu y le contó que cuando hizo el pacto con Samael, como forma de pago debería sacrificar a su familia y cada 5 años debería ofrecer un sacrificio en la aldea o sino la furia de Samael debastaria todo y a el cacique mismo. Terminado la historia, los muchachos y yo nos dirigimos a la habitación y empezamos a comentar de esa historia hasta que nos quedamos dormidos, eran las 3 de la mañana y me despertó un fuerte golpe de la ventana que no paraba de azotar por la pared, me levanto y de curiosidad miro a través de la ventana veo alrededor de la fogata cuatro palos clavados en la tierra, creyendo que fue el abuelo me acosté a intentar dormir. Empieza a llover y se va la luz y justo en ese momento me da ganas de ir al baño, salgo por el pasillo oscuro y miro por la puerta principal estaba cerrada, la habitación del abuelo que quedaba alado del baño, también cerrada. Salgo después de 10 minutos y noto que la puerta del abuelo estaba semi abierta y la puerta principal también, en ese entonces me alarmo y voy corriendo a despertar a los demás, despierto a Antonio y me dice que el abuelo tiene tendencia de salir afuera, pero estaba lloviendo le dije y nos fuimos a ver, nos mojamos todo pero no encontrábamos al abuelo, entonces nos sentamos en la sala principal para ver que hacíamos, pensando llamar a la policía, buscamos el teléfono por que nuestro celulares no tenían batería. En ese momento de buscar el maldito teléfono el estante se derrumba y deja caer consigo una libro con una llave adentro, era la llave del sótano y como era el único lugar que nos faltaba buscar, decidimos entrar, había miles muebles viejos y en un ropero gigante y enfrente mismo colgado con una pechera estaba el saco que uso el abuelo, alarmado Antonio lentamente fue a revisar el saco y cuando iba a agarrarlo, se apaga la luz y se cierra la puerta del sótano, alarmados salimos disparados fuera del sótano y de la desesperación nos olvidamos de Antonio abajo, cuando íbamos a entrar nuevamente, la puerta se cierra sola, y de atrás se escucha a Antonio golpeando la puerta con la voz mas asustada que escuche, al intentar ayudarlo, la puerta se abre y el sale disparado e inconsciente con la cara pálida y al desplomarse en el piso, notamos que su espalda tenia marcas de una garra, sangrando como un río tuvimos que actuar rápido y lo vendamos y acostamos en la sala. Lo dejamos con un amigo mientras que subimos con otro a buscar información en la habitación del abuelo, al entrar ahí nos dimos cuenta que su ropero estaba semi abierto, con el temor en todo el cuerpo nos acercamos y lo abrimos, encontramos el cuerpo del abuelo, tenia un agujero en el pecho y su corazón en la mano y un libro en la otra. Desesperados y con lagrimas en los ojos tomamos el libro que nos llamo la atención, lo abrimos y encontramos la foto del cacique hace 150 años, y para la sorpresa tenia un nombre y un apellido escrito, era el mismo apellido del que tenia el abuelo y Antonio, nos dimos cuenta de que eran parientes y en una carta decía por mas que el cacique muera, la maldición de Samael caería para sus futuros parientes, encontramos también un mapa de hace 150 años con zonas señaladas en rojo, coincidían con el mismo lugar de la casa en un mapa actual, buscamos mas información en el libro y encontramos que en este mismo lugar se hacían los pactos con samael y a los cuerpos se le tiraba en el lago, con esa información nos dimos cuenta que teníamos que salir lo antes posible, no podíamos mas hacer nada, decidimos salir de la casa y y volver a la mañana por el cuerpo del abuelo, al intentar salir las puertas y ventanas se cerraron, se escucha una voz de fondo que decía "tengo que terminar mi trabajo" y supusimos que era por Antonio, quería matarlo a toda costa, las cosas volaban por todos lados, los platos se rompían y cada vez era mas tenso el lugar, no sabíamos que hacer hasta que en el mismo libro encontramos como liberarnos de esa maldición, teníamos que guardar el corazon del abuelo en el cofre que se encontraba el libro y ese cofre tirar al lago, subimos a la habitación y el cuerpo del abuelo se encontraba flotando, no quería dejarnos en paz, la única solución que teníamos en mente era rezar, rezamos como nunca y en un momento el cuerpo se desplomo al piso, lo que nos dio tiempo para agarrar el corazón y salir disparados afuera lo lanzamos al lago y una aparición se nos refleja, era el cacique junto al abuelo, nos da las gracias por terminar el error que el cometió y que no volvamos nunca mas a este lugar, pues si bien paramos con la maldición, no sabemos si es para siempre.
Con esa imagen tomamos a Antonio y escapamos con ese recuerdo que hasta ahora no me olvido.

