En los últimos meses hemos asistido a una oleada de desagradables incidentes en los que el protagonista era un macabro payaso que oculto tras el disfraz perseguía, amenazaba, llegando incluso a atacar al prójimo, provocando el terror en la población, tanto que las autoridades se han visto obligadas a prohibir el uso del disfraz en público. Pero, ¿son estos incidentes los causantes de ese miedo a los payasos?
El Miedo a los payasos analizado: las razones por las que te aterrorizan
Para justificar ese miedo que, en algunas personas se vuelve incluso patológico convirtiéndose en lo que los psicólogos han definido como coulrofobia, muchos apuntan al cine, sobre todo a ciertas películas como Poltergeist o, la famosísima saga de It, del maestro del horror Stephen King.
Pero lo cierto es que la elección de estas figuras en el cine de terror para asustar no en absoluto casual, sino que ahonda en lo más profundo de los temores colectivos…
La prueba de todo esto la tenemos en los bebés, sí, los bebés que no entienden los noticiarios ni las películas y que tampoco están influidos ni social ni culturalmente y de igual forma huyen instintivamente de los payasos.
Esto es porque aunque no tengan aún una “conciencia” sí que son magníficos fisonomistas y analistas comportamentales, pues antes de entender el lenguaje, sea cual sea el idioma, los bebés aprenden a reconocer y a interpretar nuestros gestos no solo para comunicarse, sino también para predecir nuestros actos, algo bastante difícil de hacer si te escondes bajo una máscara ya sea pintada o de cualquier material que desfigure y borre los gestos naturales de expresión.
Es precisamente esa imagen antinatural, caracterizada por la exageración de los rasgos: boca grande, con sonrisa permanente dibujada en un fondo de maquillaje completamente blanco, pelucas y trajes estridentes y pies descomunalmente grandes que nos desorienta por completo haciendo imposible cualquier tipo de predicción. De una persona así de extraña ¿Qué comportamiento nos debemos esperar? ¿Bueno o malo? Instintivamente, o salimos corriendo o, por lo menos, nos ponemos en guardia. Y esto se aplica también a quien no tiene ideas preconcebidas sobre los payasos.
Incluso para quienes sólo conocen a los payasos en su versión más benévola, la circense, no es que las cosas cambien demasiado. Pues el rol del payaso en sí se basa en la sorpresa, lo inesperado y a la vez torpe y en ocasiones anti-social, cuando se golpean entre ellos con enormes martillos de goma, al salpicarse agua o cuando asustan con las bocinas, que aunque puedan hacernos reír, se trata de una risa nerviosa que el mismo produce el mismo miedo. Y a ti, ¿te dan miedo los payasos? Ya ves que es una reacción completamente normal.
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