Hace un tiempo, citaba el siguiente texto en un post:
"En el "mundo Windows" tienes que cambiar de ordenador cada vez que cambia el Sistema Operativo y nos parece normal que la nueva versión necesite 10 veces más memoria, procesador y disco duro para hacer lo mismo (Bloatware).
¿Por qué ocurre esto? Porque Microsoft actúa conjuntamente con los fabricantes de hardware para obligarnos a renovar el hardware innecesariamente cada cierto tiempo. Sólo así se entienden las incompatibilidades y necesidades absurdamente altas de recursos que surgen con las nuevas versiones. Windows Vista necesita nada menos que un procesador de 1 GHz, 1 GB de memoria RAM y 15 GB de disco duro ¡sólo para el Sistema Operativo!"
¿Por qué ocurre esto? Porque Microsoft actúa conjuntamente con los fabricantes de hardware para obligarnos a renovar el hardware innecesariamente cada cierto tiempo. Sólo así se entienden las incompatibilidades y necesidades absurdamente altas de recursos que surgen con las nuevas versiones. Windows Vista necesita nada menos que un procesador de 1 GHz, 1 GB de memoria RAM y 15 GB de disco duro ¡sólo para el Sistema Operativo!"
Voy a explicar como funciona esta industria maligna:
¿Qué es el Bloatware?
El software inflado
Software inflado es un término que se emplea, con connotación tanto neutra como peyorativa, para describir la tendencia reciente de los programas informáticos modernos a ser más grandes y usar mayor cantidad de recursos del sistema (espacio de almacenamiento, capacidad de procesamiento o memoria) que sus versiones predecesoras, sin que de ello se deriven beneficios evidentes para los usuarios finales.
El crecimiento desmesurado de los programas se achaca a diversas causas, que incluyen desde la tendencia a reemplazar aplicaciones centradas en la eficiencia por versiones mejoradas menos eficientes, la introducción de ineficiencias o módulos innecesarios en la forma de trabajo y diseño de los programas, o la incorporación de funcionalidades añadidas que apenas tienen valor para el usuario y disminuyen el rendimiento general del programa incluso si no se usan.
Este último punto es severamente criticado por ser consecuencia de dar prioridad al marketing y a tener un conjunto de funcionalidades que llamen la atención antes que a la calidad, o a creer que el mercado del software demanda la inclusión continua de nuevas funcionalidades, lo que se traduce para muchos productos en la necesidad de proveer de versiones mejoradas cada cierto tiempo, para ser vendidas al usuario.
Este término también se usa, de manera más general, para referise a aplicaciones que parecen usar más recursos del sistema de los que deberían ser necesarios. Al software con este tipo de comportamiento se le denomina: bloatware (inflaware), que en concreto son los programas que se expanden y ocupan mucho más espacio del que justifica las funciones que cumplen: algunos llevan peso muerto metido por los programadores iniciales ("huevos de pascua", o sorpresas), otros instalan sin pedir permiso componentes o partes que el usuario medio jamás utilizará... En esta época en que la memoria RAM ha bajado tanto de precio, las empresas de software ya no se preocupan de lo que fue un imperativo básico de la programación: la economía de recursos. También se le llama, aunque con menos frecuencia, fatware o crapware.Teniendo en cuenta las ‘mejoras’ adicionadas, tal incremento no hubiera ocurrido en esa magnitud si se hubieran refinado las técnicas de programación o incluso el lenguaje en que se desarrolló la aplicación.
Por ejemplo, el software SpinRite 6 (un excelente recuperador de archivos y diagnósticador de discos duros a bajo nivel) está íntegramente programado en Assembler, corre tanto en Windows como en DOS, posee una cantidad enorme de funciones útiles y pesa tan sólo 169 KB (ni siquiera requiere instalación).
Por ejemplo, dos personas por separado desensamblaron un programa de Microsoft y encontraron, ambos, que era más de 20 veces mayor de lo que debería haber sido. Esto prueba que el tamaño excesivo de los programas de Microsoft (aunque ocurre también en otras empresas de renombre) no sólo se debe al continuo acumulamiento de funciones inútiles, sino también a la programación despreocupada (probablemente en una mayor escala) de sus productos.
¿Alguna vez se dieron cuenta que las computadoras 486 todavía son útiles si corren algo que no sea el software más nuevo de Microsoft? Por ejemplo, Linux funcionaba bien en las 486 cuando eran lo último en tecnología e increíblemente no dejó de funcionar en ellas cuando el Pentium salió. Sí, Linux ha evolucionado desde entonces para tomar ventaja de computadoras más poderosas, pero la versión más nueva de Linux seguirá funcionando bien en equipos viejos.
Hay muchos más sistemas operativos que siguen funcionando bien en equipos en que los productos nuevos de Microsoft ya no lo logran. No dejes que tu equipo “obsoleto” se llene de polvo – las máquinas más viejas son excelentes como Routers/Firewalls (para que varias computadoras se conecten a Internet de forma segura con una sola conexión). No las excluyas simplemente porque Windows ya no corre en ella.
Hablando de lo despreocupada que es la programación en aplicaciones de, por ejemplo, Symantec o Microsoft y, salvando las distancias, me remonto a la época de las Commodore 64, donde desde el año 1982 hasta 1993 (época en que se dejaron de producir títulos masivamente para Commodore 64) no hubo cambios en el hardware. La C=64 siempre tuvo un CPU de 1 MHz y 64 KB de memoria total, pero los juegos evolucionaron de forma increíble en esos 11 años sin agregar un solo chip.
Un juego del año 1982 para Commodore 64 tenía una calidad que dejaba bastante que desear, aunque para la época era aceptable. Ya para el año 1989 los juegos para esta computadora eran sorprendentemente más rápidos, de mayor calidad gráfica y sonora siempre usando el mismo equipo. Todo eso se debió a las técnicas de programación, en esas épocas sólo se mejoraba el soft dentro de la misma plataforma, optimizándolo hasta el extremo y brindando al usuario los mejores resultados.
Hoy, en cambio, el mercado se maneja de otra forma, para poder correr un Windows XP con Norton Antivirus se necesitan como mínimo 1 GHz de procesador y 512 MB de RAM para no morir en el intento (Ni hablar de Windows 7, 1 GB como mínimo) . Para poder jugar decentemente a un juego de 'última generación' (como GTA 4 o Crysis), además de al menos 2 GHz de CPU, 2 GB de RAM y una placa de video de no menos de 200 dólares. Tendencia que “obliga” a los usuarios a adquirir hardware específicamente para jugar GTA 4. Por lo tanto, el que marca el pulso del mercado hardware es el software, obligando a los usuarios a cambiar por completo o mejorar sus equipos cada dos años.
Parece ser que la tendencia va a seguir así por años, a menos que cada uno ponga su granito de arena utilizando alternativas software o software libre y quizá, de esta forma, las grandes empresas que por lo visto no están muy preocupadas en refinar el código fuente de sus productos cambien sus lenguajes y métodos de programación.
¡Muchas gracias!