Este es un cuento que escribí hace muchos años, aunque incompleto me gustaría completarlo algún día. ¿Qué les parece? I Una tarde gris de invierno. Una playa desierta… ¿Dónde estamos? El agua nos llegaba hasta las rodillas y el frío, al igual que el temor, nos penetraba poco a poco. De pronto, luces de gran magnitud se acercaban velozmente. Nos suspendimos en el momento. Ruidos extraños que se acercaban en línea recta a nuestra posición. Corrimos desesperados con dirección al mar y nos tiramos en la arena con la esperanza que el agua cubriera nuestro cuerpo, pero la marea se alejaba cada vez más de la orilla y nos dejaba al descubierto, arrastramos nuestros cuerpos húmedos y gélidos, buscando la protección del mar, como niños que se protegen con una sábana en su cama, ante la certeza de que algo monstruoso les hará daño. ¡La agitación de Lucía se incrementaba!, el agua le cubría el rostro y esto le producía ahogo, recordé su fobia hacia el agua. Quisimos escapar, pero era tarde. Los camiones se detuvieron y de ellos bajaron personas desconocidas para nosotros. Nos dieron la bienvenida y sin mayor explicación, nos advirtieron que sería mejor que los acompañáramos, que tenían listo un refugio para nosotros y que nos ayudarían. A su tiempo -dijeron- conoceríamos LA VERDAD. II ¿Mi casa, un refugio? Muchas personas, algunas conocidas para mi y otras no, se encontraban sentadas en el piso, algunos dormían y otros susurraban entre ellos. ¡Mi familia! Desde que había llegado, sorprendentemente no me había preguntado por ellos, para mi alegría mi hermana y mi padre estaban también allí, pero me dijeron que mi madre no había podido salvarse. ¿Salvarse de qué? - les pregunte- agacharon las cabezas y en silencio se alejaron hacia otro ambiente de la casa. Las puertas estaban custodiadas impidiéndonos la salida argumentado que era por nuestra seguridad. Pero…esta era mi casa que peligro podía yo correr. Cuando se distrajeron logre salir por la puerta que permitía el acceso al patio y hacia otros ambientes interiores. Estaba oscuro y las luces no encendían, me dirigí hacia la escalera y subí hasta el techo donde divisé que la ciudad se encontraba también a oscuras, sumergida en lo que podría decirse un estado de emergencia. Regrese al refugio pero antes se acercaron hacia mi dos familiares y por un segundo, la alegría me embargo, pero luego sentí, que aunque físicamente eran “ellos”, sus intenciones eran la de propiciarme algún mal. Corrí de ellos e inmediatamente, después de entrar al refugio, cerré la puerta, pero “ellos” empujaban fuertemente. Pronto dos compañeros me ayudaron a aguantar los empujones, mientras otro cogía un barril grande para que sirva de apoyo. Aún así el peligro no cesaba, la puerta no tenía candados ni cerradura, solo un pistillo pequeño que estaba en malas condiciones. Después de un rato los empujones cesaron. Luego me dirigí hacia la otra puerta, la que tenía conexión con la calle. En el transcurso percibí que tenia algo en mi mano. Dentro de mi piel, se encontraba lo que parecía un insecto que jamás había visto y era imposible de arrancar. III Cuando llegué, un joven me pidió que cuidara la entrada de las personas, así me dispuse a vigilar desde la ventana, el ingreso de los que llegaban. Varios amigos míos llegaron hasta el refugio, me alegraba mucho verlos sanos y salvos. Lo más importante de la jornada sucedió cuando llego Úrsula, quien después de acomodarse en la casa, se dispuso a tomar la palabra, pidiendo la atención de todos lo presente. Se disponía a explicar el porque de nuestra situación. Ursula era estudiante de Ciencias Físicas, alumna de un renombrado científico que también era su amigo. Lo último que supo de él, fue a través de una llamada telefónica imprevista. Con pocas palabras él pudo decirle es que todos estábamos en peligro y que no existía salvación alguna. Ella desconcertada, quiso preguntarle de que estaba hablando y en el siguiente instante ya no se encontraba en su habitación sino en una playa desierta. Ella recuerda que su maestro alguna vez le comento la teoría de las realidades alternas y como él se había dispuesto probar la veracidad de este supuesto. Últimamente había tenido progresos en su investigación. Úrsula había sido escogida de entre todos nosotros, debido a este conocimiento, para que se nos cuente la historia acerca de nuestra situación, por Marco, el jefe del sector B-03 de la resistencia Siglar. Hace varias décadas, la realidad alternativa 3456 impulsada por su líder Vicar Suedehead se había propuesto la expansión de su territorio, desarrollando tecnología suficiente para incursionar en otras realidades paralelas con el fin de invadirlas y colonizarlas. Para esto habían creído conveniente la erradicación total de la especie humana en cada realidad visitada sin prejuicio de sus ambientes físicos y naturales. De este modo las realidades 897, 632, 005, 461 y ahora la realidad 257 habían sido tomadas con éxito. La realidad de la que proviene Ursula y gente como yo es la denominada No. 257. La resistencia Siglar, que se encuentra totalmente en contra de esta invasión sin sentido de otras realidades, ha luchado desde hace 2 años política, estratégica y militarmente para impedir estos hechos. Sin embargo, sus logros se circunscriben casi exclusivamente a la transportación eficiente de algunos habitantes de las realidades invadidas. Así los transportados aparecen de pronto en lugares remotos de esta realidad para luego ser transportados hacia refugios secretos. El sitio donde ahora nos encontramos es el sector B-03, que corre peligro ya que al parecer la Guardia Ahead, responsable de erradicar a la resistencia y destruir sus planes, están ahora cerca del refugio inspeccionando minuciosamente cada casa. ¿Imposible de creer semejante historia de ficción?, el hecho es que esto no es sueño para mi o para los habitantes de la realidad No.257, en adelante lo más preciado para nosotros será nuestras vidas IV El alter ego de Gustavo tenía una posición importante dentro la sociedad Ziglar a pesar de su corta edad. Había descubierto y aprendido, desde que sirvió a la milicia, que toda esa ira y agresión que sentía muy a menudo, le proporcionaba una gran fuerza que ahora sabía manejar mucho mejor que cualquiera; por eso los altos Jefes de la Erradicación Dimensional, había aprovechado este talento, dado que su falta de sentimentalismo y escrúpulo, era lo necesario para aprovechar el desorden y el caos en las realidades paralelas, y de una sola vez acabar con toda esa existencia irrelevante y así satisfacer el dominio y expansión implacable del Ziglar
Cuento "Realidad No. 257"
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