Obsesionado con la química, David Hahn comenzó a experimentar en su casa. El desastre era inminente, aunque nadie hubiera podido adivinar que sería de esta magnitud.
Golf Manor es el tipo de lugar donde nada espectacular ocurre, donde los periódicos no llegan a cubrir ningún acontecimiento, el tipo de lugar donde vive la gente, precisamente porque está a más de 40 kilómetros de Detroit y de todas las complicaciones que conllevan las grandes ciudades.
Pero el 26 de junio de 1995 fue el día en que se alejó de toda normalidad.
Weird History cuenta que una mujer llamada Dottie Pease vio a once hombres deambulando por la casa de sus vecinos, mirando el césped con muchísimo cuidado. Algo ocurría en el patio trasero. Tres de los hombres ocupaban trajes, desmantelaron el cobertizo y ponían grandes carteles de advertencia radioactiva. Nunca había notado nada fuera de lo común en la casa de al lado
Lo que encontraron los hombres fue que el cobertizo estaba radioactivo y que los 40 mil residentes del área estaban en riesgo. Murmuraban sobre un derrame químico. Pero la verdad era un poco más extraña: El desastre fue provocado por el vecino, David Hahn, un adolescente que intentó construir un reactor nuclear en su propia casa.
Parecía un niño promedio, pero su mente era diferente a la de la mayoría de sus compañeros. Estaba obsesionado con la experimentación científica. Su pasión surgió cuando su abuelo le regaló un libro de química a los 10 años. Quedó fascinado y comenzó a experimentar de inmediato.
Quiso ir más allá de los que hacían en la escuela, entonces compró vasos, quemadores Bunsen, tubos de ensayo y una plétora de otros equipos profesionales de laboratorio. Sus experimentos se volvían cada vez más peligrosos. De hecho, una vez rompió su tienda de acampar por usar magnesio dentro. Si bien pudo ser un presagio para lo que vendría después, nada podría haber preparado a su familia para su próximo proyecto.
En 1994, decidieron enviar a David al cobertizo a realizar sus experimentos. El lugar perfecto donde probar algo que lo tenía obsesionado hace tiempo: construir su propio reactor nuclear. Solo necesitaba obtener los materiales.
David tenía solo 17 años y se hizo pasar por un científico adulto, escribiendo cartas y haciendo llamadas telefónicas a lugares como la Comisión Reguladora Nuclear y la Sociedad Nuclear Estadounidense para preguntar sobre los materiales que necesitaría para su reactor. Increíblemente, nadie preguntó acerca su identidad, ni credenciales oficiales. Entonces David logró saber exactamente cómo obtener y aislar los isótopos radiactivos.
Desmontó detectores de humo para obtener americio; también obtuvo radio a través de relojes luminosos antiguos y torio de lámparas de gas. Incluso gastó mil dólares en baterías de litio para obtener ese químico en particular.
Utilizando todos los productos obtenidos, pudo construir un núcleo de reactor improvisado. Pero como David no tenía experiencia, la radiación que logró llegó a niveles peligrosos. Solo a los días se dio cuenta y quiso arreglarlo, por lo que desmanteló el reactor por la noche e intentó meterlo en su automóvil. Sin embargo, algunos vecinos lo vieron y llamaron a la policía, pensando que robaba neumáticos.
En un principio, creían que tenía una bomba en su poder, por lo que iniciaron el protocolo correspondiente para aquella actividad. Luego midieron la radiación y se encontraron con una cifra exorbitante. Todo se complicó.
Debido a que el cobertizo no era un sitio nuclear reconocido a nivel federal, la Agencia de Protección Ambiental tardó casi dos meses en comenzar su investigación. Los químicos en el laboratorio de David presentaban un peligro inminente y sustancial para la salud pública, el medio ambiente y la población, quienes estaban indignados y preocupados. Así también se ganó el apodo de Boy Scout Radioactivo.
En 1995, la EPA ofreció darle a David un examen completo para ver a cuánta radiación estaba expuesto, pero David se negó, temeroso del resultado. Más tarde se unió al ejército donde sirvió durante varios años, pero luchó contra la adicción al alcohol y las drogas, lo que finalmente terminó matándolo el 2016.
Así fue como armó su peligroso proyecto:
Golf Manor es el tipo de lugar donde nada espectacular ocurre, donde los periódicos no llegan a cubrir ningún acontecimiento, el tipo de lugar donde vive la gente, precisamente porque está a más de 40 kilómetros de Detroit y de todas las complicaciones que conllevan las grandes ciudades.
Pero el 26 de junio de 1995 fue el día en que se alejó de toda normalidad.
Weird History cuenta que una mujer llamada Dottie Pease vio a once hombres deambulando por la casa de sus vecinos, mirando el césped con muchísimo cuidado. Algo ocurría en el patio trasero. Tres de los hombres ocupaban trajes, desmantelaron el cobertizo y ponían grandes carteles de advertencia radioactiva. Nunca había notado nada fuera de lo común en la casa de al lado
Lo que encontraron los hombres fue que el cobertizo estaba radioactivo y que los 40 mil residentes del área estaban en riesgo. Murmuraban sobre un derrame químico. Pero la verdad era un poco más extraña: El desastre fue provocado por el vecino, David Hahn, un adolescente que intentó construir un reactor nuclear en su propia casa.
Parecía un niño promedio, pero su mente era diferente a la de la mayoría de sus compañeros. Estaba obsesionado con la experimentación científica. Su pasión surgió cuando su abuelo le regaló un libro de química a los 10 años. Quedó fascinado y comenzó a experimentar de inmediato.
Quiso ir más allá de los que hacían en la escuela, entonces compró vasos, quemadores Bunsen, tubos de ensayo y una plétora de otros equipos profesionales de laboratorio. Sus experimentos se volvían cada vez más peligrosos. De hecho, una vez rompió su tienda de acampar por usar magnesio dentro. Si bien pudo ser un presagio para lo que vendría después, nada podría haber preparado a su familia para su próximo proyecto.
En 1994, decidieron enviar a David al cobertizo a realizar sus experimentos. El lugar perfecto donde probar algo que lo tenía obsesionado hace tiempo: construir su propio reactor nuclear. Solo necesitaba obtener los materiales.
David tenía solo 17 años y se hizo pasar por un científico adulto, escribiendo cartas y haciendo llamadas telefónicas a lugares como la Comisión Reguladora Nuclear y la Sociedad Nuclear Estadounidense para preguntar sobre los materiales que necesitaría para su reactor. Increíblemente, nadie preguntó acerca su identidad, ni credenciales oficiales. Entonces David logró saber exactamente cómo obtener y aislar los isótopos radiactivos.
Desmontó detectores de humo para obtener americio; también obtuvo radio a través de relojes luminosos antiguos y torio de lámparas de gas. Incluso gastó mil dólares en baterías de litio para obtener ese químico en particular.
Utilizando todos los productos obtenidos, pudo construir un núcleo de reactor improvisado. Pero como David no tenía experiencia, la radiación que logró llegó a niveles peligrosos. Solo a los días se dio cuenta y quiso arreglarlo, por lo que desmanteló el reactor por la noche e intentó meterlo en su automóvil. Sin embargo, algunos vecinos lo vieron y llamaron a la policía, pensando que robaba neumáticos.
En un principio, creían que tenía una bomba en su poder, por lo que iniciaron el protocolo correspondiente para aquella actividad. Luego midieron la radiación y se encontraron con una cifra exorbitante. Todo se complicó.
Debido a que el cobertizo no era un sitio nuclear reconocido a nivel federal, la Agencia de Protección Ambiental tardó casi dos meses en comenzar su investigación. Los químicos en el laboratorio de David presentaban un peligro inminente y sustancial para la salud pública, el medio ambiente y la población, quienes estaban indignados y preocupados. Así también se ganó el apodo de Boy Scout Radioactivo.
En 1995, la EPA ofreció darle a David un examen completo para ver a cuánta radiación estaba expuesto, pero David se negó, temeroso del resultado. Más tarde se unió al ejército donde sirvió durante varios años, pero luchó contra la adicción al alcohol y las drogas, lo que finalmente terminó matándolo el 2016.
Así fue como armó su peligroso proyecto: