Resurgimiento del discurso del odio.
No es para nada anormal cruzar a admiradores de Hitler en las redes. Cualquier persona que navega en internet se cruzó alguno. Discursos venenosos, clasistas y sexistas son plaga en la fetidez de las redes sociales. Obviamente estos seres pequeños esparcen su ponzoña desde el anonimato por miedo al repudio de una sociedad un poquito más despierta. En el cara a cara de la vida real, éstos seres disimulan su odio. Pero con un gobierno autoritario y clasista como el que está en el poder ejecutivo hoy día, la virulencia de sus discursos aumenta y sus máscaras se caen. Al final no les horrorizaba tanto la corrupción, ni tampoco les interesan tanto las dos vidas (o siquiera una) ni tampoco les interesa que los destinos de su país sea un lugar de igualdad de oportunidades.
Sino que por el contrario, ellos son profundamente corruptos, y no les interesa la vida. Ésto se comprueba cuando vez a quienes se escandalizan y rasgan las vestiduras. Hablando con elocuencia de la vida del niño por nacer, para luego leerlos destilar su odio contra pequeños en la más profunda marginalidad que caen en la delincuencia. Morbosamente o por profunda ignorancia deslizan que la delincuencia es una opción. En un principio creía que éste fenómeno parte desde la ignorancia, que es cierto; pero ésta se mantiene intacta por su desinterés. Simplemente no les interesa la vida. De hecho, ellos necesitan al pobre. ¿Quién limpiaría sino sus casas? Alguien tiene que hacerlo. Lloran desconsoladamente por la pérdida de la cultura de trabajo, pero festejan despidos. Otra vez, en su morbosidad o ignorancia, hablan de ñoquis. No digo que éstos no existan, pero es curiosa su doble moral, ya que cuando los ñoquis son del otro (por sueldos mucho mas abultados) simplemente callan. Ésto me lleva una vez mas a confirmar mi teoria.
No les importa el trabajo, no les importan las dos vidas como tampoco les importan los pobres. A ellos solo les importa ellos, hasta quizás sus amigos, porque consideran a sus amigos como parte de su patrimonio, obviamente, no es por amor.
La verdad es que la pobreza los aterra, el olor de una persona humilde para ellos representa el peligro de poder caer en ése lugar. Ellos necesitan que exista el pobre para no sentirse en lo más bajo de la cadena alimenticia. Les dan una ropita usada a la señora que limpia, pero de ninguna manera la pondrían en blanco, por ésto odian a quienes obligan a regularizar esta situación. Odian a un gobierno (mal llamado populista) que les de jubilación y los ponga en blanco !Y ni les cuento que sean sindicalizados! Por sobre todas las cosas, ellos odian la organización popular, tantos pobres juntos atentando contra sus miserables logros. No les importa que no exista la posibilidad de tener un país serio si todos los que formamos parte de él tenemos las mismas posibilidades de ascensión social. Pero ellos odian ésto. Está todo bien con darle a Juanita unas pilchas para los pibes; pero cuando Juanita se compra un auto, en su oscuridad una luz roja en el tablero empieza a titilar.
Sin embargo, ésto era cuando el progresismo y los movimientos de justicia social estaban en auge. Hoy día, ante los avances de una derecha fascista y retrógrada, misógina y clasista, los trolls felices salen de sus cuevas. Ellos no se tomaron el tiempo de entender porque el feminismo día a día copa las calles, ellos simplemente se sienten amenazados. Puede que por fuera se crean leones, pero la igualdad los aterra, temen el empoderamiento popular y el empoderamiento feminista, temen que quien antes olía mal hoy use perfume y usen la misma ropa que ellos. Sus logros no se comparten, ellos se aferran a su miseria. Los pobres por otro lado, no tienen miedo. Viven rodeados de delincuencia, pasan hambre y frío. Mirá si van a temer por los malos deseos de un par de seres pequeños envilecidos por el odio. Masturbandose en la oscuridad fantaseando con pertenecer a una clase a la que nunca llegarán. Al menos de una manera lícita, hoy día en nuestra sociedad no existe medio de ascensión social lícito, excepto contadas excepciones, cualquier emprendedor sabe esto.
Lejos de entristecerme por éste fenómeno, descubrí que es mucho más fácil ahora que conozco ésta verdad. Cuando derraman lágrimas de cocodrilo por la vida, yo al saber que no les importa puedo ver mas allá de la falsa imagen que intentan transmitir. Eso cuánto mínimo facilita las cosas, porque en un principio admito haber sido un ingenuo y creer que dialogaba con personas que querían sacar el país adelante y empezar a cultivar los cimientos de una sociedad pacífica y productiva. Cosa que imposible de mantenerse la desigualdad, no puede haber paz en una sociedad desigual, el hambre es violencia. Ni tampoco puede la sociedad ser productiva. A veces me río de mi ingenuidad, creía que ellos esperaban que de una villa, sin agua caliente ni electricidad, con calles de tierra y sumergidos en una cultura criminal saliera una legión de Einstein y obreros calificados. La única manera de tener una sociedad más sana es tener una sociedad mas justa.
Resumen nivel 5: Los macristas son altos caretones.