Hola gente de taringa, ocupo un espacio en este sitio para conpartir con Uds algo de lo que acostumbro a hacer en mis momentos de melancolia, cuando buscamos ese motivo para estar tristes sin saber por que, cuando necesitamos extrañar, cuando uno se encuentra consigo mismo.. Por ejemplo hoy, pero en lugar de gastar hojas, prefiero aburrirlos o talvez hacerlos creer que algunos, estamos en la misma sintonia.
Antes de nada les informo que lo hago por que al leer el post de lexotanil "animarse a soñar" me senti con la confianza necesaria para hacerlo, no es que lo este imitando o nada por el estilo, aparte el y yo tenemos distintos estilos literarios por lo que lei,no queriendo decir que no me parezca agradable,me parecio muy bello..
bueno gente basta de palabras, los textos a continuación:
Antes de nada les informo que lo hago por que al leer el post de lexotanil "animarse a soñar" me senti con la confianza necesaria para hacerlo, no es que lo este imitando o nada por el estilo, aparte el y yo tenemos distintos estilos literarios por lo que lei,no queriendo decir que no me parezca agradable,me parecio muy bello..
bueno gente basta de palabras, los textos a continuación:
Muerte ideal
Acaricio el desierto interminable con sus ojos secos. Se dejo caer sobre la arena infinita. La cabeza cayo sobre el mentón, se derramaron los brazos y se hundió en un sueño abrasador. La pose lo convertía en una postal inquietante de la derrota ideal. Cuando despertó pensó en todo el tiempo que faltaba para morir, dejando de imaginar la muerte como a una tragedia, pues ahora la añoraba con amor fraternal. La necesitaba más que al agua que ya su boca no podía recordar.

Vio nacer del confuso horizonte una figura negra, que se deslizaba entre el humo de su comprensión. Estaba acostumbrado a los espejismos y sabia que su mente nunca mas volvería poder diferenciar la realidad de la fantasía. Sin embargo mantuvo la mirada casi fija en lo que creía ver.
El que llegaba mantenía un andar pausado, como todas las criaturas que habitan en el interminable mar de arena. No hay tiempo en el viejo desierto, la continuidad es algo de lo que carece. La silueta fue creciendo al tiempo que avanzaba hacia la dirección en la que estaba el cuerpo inerte del que moría.
Eran negras telas lo que sostenían al ser que ahora contemplaba muy de cerca al que imploraba la muerte. Lo rodeaba acariciándolo con unos ojos desesperantes, manchados de ébano y plomo. Se arrodillo delante de la derrotada estatua.
El que llegaba mantenía un andar pausado, como todas las criaturas que habitan en el interminable mar de arena. No hay tiempo en el viejo desierto, la continuidad es algo de lo que carece. La silueta fue creciendo al tiempo que avanzaba hacia la dirección en la que estaba el cuerpo inerte del que moría.
Eran negras telas lo que sostenían al ser que ahora contemplaba muy de cerca al que imploraba la muerte. Lo rodeaba acariciándolo con unos ojos desesperantes, manchados de ébano y plomo. Se arrodillo delante de la derrotada estatua.

-¿Qué prefieres moribundo?- Susurro la figura en los oídos del desdichado, al mismo tiempo que le enseñaba una daga y un cuero con agua.
-Quiero el agua.- Dijo el moribundo con una tímida sonrisa que le sangraba en su destrozada boca.
-Piénsalo bien hermano, no sabes donde esta el próximo pozo, que bebieras haría que pronto te encontraras una vez más en tan terrible situación.- Aparto con la suavidad de las manos de una madre un mechón que velaba la vista del hombre.
-¡Pues dame la daga!- Gimió el que sufría.
-Te daré la daga mi hermano, por que he preferido amarte a tener que engañarte-Contesto el moro con voz de plegaria.
Beso la daga el escuálido pecho, no hubo mas ruido que el rajarse de la piel, la sangre se derramo lentamente, conciente de su impertinente color en aquel monótono dorado.
-Quiero el agua.- Dijo el moribundo con una tímida sonrisa que le sangraba en su destrozada boca.
-Piénsalo bien hermano, no sabes donde esta el próximo pozo, que bebieras haría que pronto te encontraras una vez más en tan terrible situación.- Aparto con la suavidad de las manos de una madre un mechón que velaba la vista del hombre.
-¡Pues dame la daga!- Gimió el que sufría.
-Te daré la daga mi hermano, por que he preferido amarte a tener que engañarte-Contesto el moro con voz de plegaria.
Beso la daga el escuálido pecho, no hubo mas ruido que el rajarse de la piel, la sangre se derramo lentamente, conciente de su impertinente color en aquel monótono dorado.
Circulos
Las mudanzas, pequeñas tragedias. Al menos para mí, nunca fueron por una buena causa, siempre se trataba de un ajuste en la economía familiar o por culpa de un locatario poco paciente.
Recuerdo el olor de las cajas, todas distintas, de galletas, de papel higiénico, las bolsas negras que parecían estar llenas de perros muertos. Y claro, el color tan marrón y triste de la cinta de embalar.
La camioneta repleta de muebles, dispuestos en extrañas coreografías, cuyo director era el pequeño hombrecito que la piloteaba. Quien por cierto, solo cumplía con la labor de coordinar los movimientos que mi padre y yo realizábamos con las sillas, macetas, mesas, cajas, roperos. Bailarinas muertas en el aire.
Recuerdo el olor de las cajas, todas distintas, de galletas, de papel higiénico, las bolsas negras que parecían estar llenas de perros muertos. Y claro, el color tan marrón y triste de la cinta de embalar.
La camioneta repleta de muebles, dispuestos en extrañas coreografías, cuyo director era el pequeño hombrecito que la piloteaba. Quien por cierto, solo cumplía con la labor de coordinar los movimientos que mi padre y yo realizábamos con las sillas, macetas, mesas, cajas, roperos. Bailarinas muertas en el aire.
Siempre pensé, que se trataba de algo que todas las personas realizaban a modo de ritual, como si cada casa tuviera un ciclo que cumplir, por lo que se debía dejar lugar al próximo inquilino. Un acto de bondad sin duda.
Lo que mas me entristecía era el momento en que el hombre de la camioneta ataba toda la carga con esas cuerdas mugrientas y de diferentes colores, apretaban la piel descolorida de los sumisos colchones que parecían sufrir por permanecer doblados de forma antinatural, respirándose sus extraños estampados, aquellas flores blancas gigantes, en un celeste pardo. Arte, sin duda, el de los colchones.
El primer final era el ruido de la casa vacía, las ridículas habitaciones llenas de mosaicos y paredes. Un eco que no devolvía nada, solo eco.
El nudo en la garganta y tanto miedo que siempre salía corriendo, temiendo quedar atrapado en aquel lugar y luego tener que formar parte de la próxima familia que viniera, no me sentía propio, si no mas bien de la casa, una habitación mas que también respiraba. Sin eco.
Casi limpia, como la gente pobre en los velorios y casamientos, así se presentaba la nueva casa, con torpes pinceladas blancas violando la frontera entre el techo y la pared, con los pisos sucios. Que esperaban en silencio el futuro ruido de los muebles, las caricias cúbicas de las patas de las sillas, el indiferente trajinar de pasos, pisos ciegos, tendidos de espaldas condenados a imaginar por siempre.

Es mentira que uno pierde cosas en las mudanzas, yo nunca he encontrado nada en los misteriosos cajones de los roperos abandonados, ni una pista en los patios cubiertos de descuidado césped. Un viejo diario, un retazo de tela, una fotografía. No son cosas que uno pierda, mas bien son sacrificios inconscientes, un tributo para la rueda del mundo y de las mudanzas, hitos en el gran circulo, un viejo diario, un retazo de tela, una fotografía.
Solo marcas para salvarnos del infinito.
Solo marcas para salvarnos del infinito.
Gracias por el tiempo, luego depende de como les haya parecido, pondre mas, les mando un saludo grande .
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Fin del post