17 DE OCTUBRE: 1945 LEALES AL GENERAL PERON - 2008 LEALES A SUS IDEAS Y MODELO DE PAIS
17 deoctubre de 1945
A las 6 horas,Juan Perón ingresa al Hospital Militar. A las 7, en Brasil y Paseo Colón, lapolicía dispersa alrededor de mil personas que se dirigían hacia la Casa deGobierno. A las 8 y 30 es disuelta una manifestación en Independencia y PaseoColón. A las 9hs , por Alsina, hacia el oeste, va una columna estimada en 4000trabajadores. A las 9 y 30hs es dispersada una concentración reunida frente alPuente Pueyrredón de alrededor de 10.000 personas.
A mitad de mañana, gruposde trabajadores reclaman frente al Hospital Militar, exigiendo ver a Perón. Lasradios informan que se está generalizando la huelga, no obstante que la CGTdeclaró el paro para el día 18. Al mediodía, la policía vuelve a dispersar agrupos de manifestantes que se habían concentrado en Plaza de Mayo.
FORJA dauna declaración donde sostiene que " en el debate planteado en el seno dela opinión, está perfectamente deslindado el campo entre la oligarquía y elpueblo...y , en consecuencia, expresa su decidido apoyo a las masastrabajadoras que organizan la defensa de sus conquistas sociales"58. Porentonces, el coronel Gemetro le sugiere a Avalos: General, si a esa gente no lapara la policía, lo podemos hacer nosotros con unos pocos hombres... -Quédesetranquilo. No va a pasar nada-contesta Avalos. Todo lo que la gente quiere esver a Perón, saber que está bien. Después, se irán como vinieron".
Después del mediodía, la policía modifica su actitud frente a losmanifestantes. "La crisis del poder liberó los sentimientos de los agentesde la tropa -afirma Perelman- muchos de ellos provincianos y con bajossueldos... Los vigilantes se declararon peronistas". Esto es verdad,pero también es cierto que un amigo de Perón, el coronel Filomeno Velazco,controla ya la planta baja del Departamento de Policía y da órdenes a losagentes.
A las 15 y 30, un grupo de sindicalistas mantiene una reunión con Perón en elHospital Militar. En las primeras horas de la tarde, varias columnas confluyen,en Avellaneda, ante el puente. "Era una muchedumbre de 50.000 personas-sostiene Cipriano Reyes-... Minutos después, las pasarelas del puentecomenzaron a bajar y la muchedumbre se lanzó para pasar al otro lado".
"Nosotros no participamos del 17 de octubre -recuerda un dirigente gremialdel Partido Comunista-. Los metalúrgicos que nosotros controlábamos trabajaronel 17 de octubre. No lo entendimos, no seguimos a la masa y nos costó muycaro". Un periodista afirma que a las 13 hs. "el ministerio demarina rechaza un ofrecimiento de dirigentes comunistas para que obrerosarmados, de esa tendencia, enfrenten a los trabajadores peronistas"."Yo estaba avergonzado e indignado Eso es, indignado y avergonzado",recuerda Jorge Luis Borges64.
Han pasado ya las 16 horas cuando, ante el crecimiento de la concentraciónpopular, el presidente Farrell envía a algunas personas de su confianza paraconversar con Perón y encontrar una salida a la crisis. Así, el brigadierBartolomé de la Colina y el Gral. Pistarini conversan con Armando Antille, radicalirigoyenista que viene colaborando en las tareas de acercamiento. En un pisoalto del Hospital Militar, el coronel, en pijama, recibe información de lo queocurre y espera el desarrollo de los acontecimientos. "Estábamos allí-recuerda Franklin Lucero- sus amigos de las buenas y malas horas..."."Las llamadas desde la Casa de Gobierno se sucedían. Farrell quería calmara la muchedumbre. En determinado momento, Perón me preguntó: - ¿Hay muchagente? Realmente, ¿hay mucha gente, che?... Nunca me había tuteado. Pero sucreciente entusiasmo, se comenzaba a apreciar en su cambio físico yespiritual". Mientras, en la plaza de Mayo, el Gral. Avalos intentainfructuosamente dirigirse a los trabajadores.
La respuesta de la plaza escontundente: "Queremos a Perón".
"Sehacía evidente que el gobierno quería parlamentar- testimonia el capitán Russo.Recuerdo que entonces Perón me dijo textualmente: - Ha llegado el momento deaprovechar la debilidad del enemigo". Poco después, se conviene que elGral. Avalos se traslade al Hospital Militar, para conversar con Perón."Avalos me expresó - recuerda Perón- sus deseos de que yo hablara alpueblo para calmarlo e instarlo a que se retirara de la plaza de Mayo".De esta conversación surge la conveniencia de una reunión Farrell- Perón.Mientras tanto, en la Casa Rosada, Vernengo Lima presiona a Farrell paradisolver la concentración apelando a la fuerza militar: "Usted estácometiendo un grave error. Esto hay que disolverlo a balazos y va a serdifícil, hay mucha gente". El presidente se niega a recurrir a larepresión: "El ministro de Marina insiste, explicando que lasametralladores están en el techo: Si tiramos al aire, se van a ir....Pero elPresidente se mantiene inconmovible: -No, señor. No se hace ningún disparo. Lagente puede morir por el pánico. Yo no autorizo nada.
Los diarios de la tarde informan acerca de la situación, desde su perspectivareaccionaria: "Numerosos grupos, en abierta rebeldía- según "LaRazón"- paralizaron en la zona sur los tranportes y obligaron a cerrarfábricas, uniéndose luego en manifestación". Acompaña la noticia con unadeclaración del Partido Comunista de la Provincia de Buenos Aires donde sedenuncian "los desmanes de elementos peronistas de Cipriano Reyes y demásaventureros a sueldo de la Secretaría de Trabajo que en bandas armadas han idoprovocando a la población y obligando a los obreros a hacer abandono de sustrabajos. Tales hechos han sido denunciados al ministro del Interior Gral.Avalos por este comité". "Crítica", por su parte, aparece congrandes titulares: "Grupos aislados que no representan al auténticoproletariado argentino tratan de intimidar a la población... En varias zonas deBuenos aires, los grupos peronianos cometieron sabotaje y desmanes".
Losperiódicos informan, además, que el Dr. Juan Alvarez ha visitado la Casa deGobierno con el listado de los hombres de doble apellido que conformarían elnuevo gabinete.
Desde el Hospital Militar, Perón se aviene a conversar con Farrell pero, ponecondiciones: "Primero, que Vernengo Lima se mande a mudar, segundo, que laJefatura de Policía la ocupe Velazco, tercero, que lo busquen a Pantín y lopongan al frente de las fuerzas de mar y que Lucero se haga cargo delMinisterio de Guerra. Además, hay que traer inmediatamente a Urdapilleta, queestá en Salta, para que se haga cargo del ministerio del interior. Esas son miscondiciones".
Rato después, Farrell y Perón conversan en la residencia presidencial. "Medijo Farrell:- Bueno, Perón, ¿qué pasa?. Yo le contesté: Mi General, lo que hayque hacer es llamar a elecciones de una vez. ¿Que están esperando? Convocar aelecciones y que las fuerzas políticas se lancen a la lucha... -Esto estálisto, me contestó y no va a haber problemas. -Bueno, le dije:- Entonces, me voya mi casa.
No,déjese de joder, me dijo y me agarró de la mano: Esa gente está exacerbada ,nos van a quemar la Casa de Gobierno!.
Aproximadamente a las 23 horas, Farrell y Perón ingresan a la Casa Rosada.-Venga, hable, me dijo Farrell, recuerda Perón. Minutos después, el coronelingresa al balcón y se abre ante su mirada un espectáculo majestuoso mientrasuna ovación atronadora saluda su presencia. En la noche de Buenos Aires, unainmensa muchedumbre, que algunos estiman en trescientos mil , otros enquinientos mil y el diario "La Epoca" en un millón de personas, vibracoreando su nombre: ¡Perón! Perón. Los diarios encendido a manera de antorchasresplandecen sobre la negrura nocturna celebrando la victoria popular . Alguienalcanza una bandera hasta el balcón: es una bandera argentina que lleva atadauna camisa. El coronel la toma y la hace flamear de un lado a otro, ante laalgarabía popular. ¡Ar-gen-ti-na! ¡Ar-gen-ti-na!. Farrell y Perón se abrazan,produciendo un nuevo estallido de júbilo popular. El presidente intentavanamente dirigirse a los manifestantes, pero el impresionante griterío no selo permite. Finalmente, pronuncia unas pocas palabras para comunicar que elgobierno no será entregado a la Corte Suprema, que ha renunciado todo el gabinete,que el coronel Mercante será designado Secretario de Trabajo y Previsión y que"otra vez está junto a ustedes el hombre que por su dedicación y empeño hasabido ganar el corazón de todos: el Coronel Perón".
El coronel, profundamente conmovido, se acerca al micrófono. "¡Imagínese-recordará años después- ni sabía lo que iba a decir... Tuve que pedir quecantaran el himno para poder armar un poco las ideas". Concluido elhimno nacional, el coronel se dirige a la multitud: "Trabajadores. Hacecasi dos años, desde estos mismos balcones, dije que tenía tres honras en mivida: ¡la de ser soldado, la de ser un patriota y la de ser el primertrabajador argentino!. Una larga ovación interrumpe el discurso. El coronelcomunica al pueblo que ha sido firmada su solicitud de retiro y que esarenuncia a su carrera militar la ha dispuesto "para ponerme al serviciointegral del auténtico pueblo argentino.... Muchas veces me dijeron que esepueblo por el que yo sacrificaba mis horas de día y de noche, habría de traicionarme.Que sepan hoy los indignos farsantes que este pueblo no engaña a quien no lotraiciona. Por eso, quiero, en esta oportunidad, como simple ciudadano,mezclado en esta masa sudorosa, estrechar profundamente a todos contra micorazón, como lo podría hacer con mi madre...". Su discurso resultainterrumpido , varias veces, por la pregunta que inquieta al pueblo: ¿dóndeestuvo? Pero él prefiere no contestar y finalmente le pide al pueblo: "Nome pregunten ni me recuerden cuestiones que yo ya he olvidado. No quieroempañar este acto con ningún mal recuerdo." Luego afirma: "...Hallegado el momento del consejo. Trabajadores: únanse, sean hoy más hermanos quenunca ...Y les pido que realicen el día de paro festejando la gloria de estareunión de hombres de bien y de trabajo, que son la esperanza más pura y máscara de la patria". Desde el gentío, surge la ocurrencia: ¡Mañana es SanPerón! ¡Mañana es San Perón!. Finalmente, el coronel afirma: "...Alabandonar esta magnífica asamblea, háganlo con mucho cuidado... Tenganpresente, que necesito un descanso que me tomaré en Chubut para reponer fuerzasy volver a luchar, codo a codo con ustedes, hasta quedar exhausto, si espreciso... Y ahora, para compensar los días de sufrimiento que he vivido,quiero pedirles que se queden en esta plaza, quince minutos más , para llevaren mi retina el espectáculo grandioso que ofrece el pueblo desde aquí".
Rato después, la imponente concentración se dispersa lentamente. Lostrabajadores fabriles han irrumpido tumultuosamente en la historia argentina yhan liberado al coronel, quebrando el poder de la oligarquía.
Al mismo tiempo que la presencia popular en la plaza definía la puja por elpoder, el ala nacional del Ejército había cumplido un rol importantísimo. Elcoronel Filomeno Velazco había logrado controlar la Policía Federal, lo queexplica la libertad de movimientos otorgada a los agentes. También el coronelCarlos Mujica se apoderó del regimiento 3 de infantería. Hacia la noche,Pistarini y Lucero tomaron el ministerio de Guerra, mientas Estrada y Mercantese ubicaban en la Secretaría de Trabajo.
En el interior del país, importantes concentraciones de trabajadores-especialmente en Rosario,. Tucumán, Córdoba y Mendoza- se dispersan en ordencon la alegría del triunfo. Así ocurre también en Buenos Aires, pero el odioriega de sangre las primeras horas del día 18: una manifestación peronista estiroteada desde adentro del diario "Crítica", provocando la muerte deDarwin Passaponti y Francisco Ramos.
Un nuevo ciclo histórico se inicia en la Argentina.
LUEGO DE 63 AÑOS,
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VIVA LA PATRIA!
VIVA PERON!
HASTA LA VICTORIA!