NUESTRA VIDA CONSISTE EN DECIDIR AHORA QUIEN SE VA A SER SIEMPRE
Los pasos que doy hoy hacia un fin, ya anticipan ese fin, haciéndolo presente. Si hoy
decido quién quiero ser mañana y siempre, ese mañana llegará, pues todo mañana tiene en
el hoy su comienzo.
Mañana un joven será hombre, si hoy ese joven vive de modo humano; si hoy ama al prójimo
como así mismo y a Dios más que a si mismo; si hoy prefiere ser víctima a verdugo, mártir
antes que martirizador.
Siempre me digo que sería lindo celebrar el domingo de pascua sin el viernes santo
previo, la vida sin la muerte. Si...sería lindo, pero es imposible. No hay que resurgir
a la vida, sin habernos, antes, sumergido en la muerte.
El AQUI y AHORA va a condicionar el ALLI y DESPUES.
Antes de ser un hombre adulto, fui un hombre joven, niño, bebé, feto, embrión. Cada uno
de estos estados de vida reclamó el siguiente. Esto en el orden físico.
También en el orden del crecimiento humano. Ahora soy un adulto y tengo madurez y ciencia
de muchas cosas que no tenia ni como joven ni como adolescente. Menos aún como niño o
bebé. Pero el adulto que soy hoy, fue -antes-joven,adolescente,niño,bebé. Se respetaron
los pasos y, gracias a ello, el bebé, el niño, el adolescente y el joven que fui, no
vieron frustrada su vocación a ser el adulto que hoy conserva con ustedes.
La desición de hoy es, de algún modo, la conclusión del mañana. Si hoy no decido el
mañana, ese mañana jamás llegará. LLegará OTRO MAÑANA, pero no el que tendria que haber
comenzado a gestarse.
El futuro, tan bueno como malo, se da - de algún modo - en mi ahora. Un árbol bueno tuvo
buenas semillas, y producirá buenos frutos. La semilla y el árbol, a su vez, reclamaron y
necesitaron buena tierra, buenos abonos, buen clima y buen riego. Todo eso fue el ANTES.
El fruto bueno es el DESPUES.
Un verso de un hermoso salmo nos dice : LOS QUE SIEMBRAN ENTRE LAGRIMAS, CANTANDO
COSECHARAN. La siembra se hace AHORA. La cosecha, en el FUTURO, futuro que puede ser
siempre...
¿ Valió la pena habernos encontrado más de treinta veces, para conservar... ?
Del libro El horizonte está cerca de Héctor Muñoz