La verdad sobre el Día de la raza
Siempre en la escuela nos han enseñado cosas positivas sobre los colonizadores. de chiquitos sufrimos un gran engaño... estos textos lo demuestran.
Texto 1
“hubo un tiempo en el que todo era bueno. Un tiempo feliz en el que nuestros dioses velaban por nosotros.
No había enfermedad entonces, no había pecado entonces, no había dolores de huesos, no había fiebres, no había viruela, no había ardor de pecho, no había enflaquecimiento. Sanos vivíamos. Nuestros cuerpos estaban entonces rectamente erguidos. Pero ese tiempo acabo. Desde que ellos llegaron con su odio pestilente y su nuevo Dios y sus horrorosos perros cazadores, sus sanguinarios perros de guerra de ojos extrañamente amarillos, sus perros asesinos.
Bajaron de sus barcos de hierro: sus cuerpos envueltos por todas partes y sus caras blancas y el cabello amarillo y la ambición y el engaño y la traición y nuestro dolor de siglos reflejado en sus ojos inquietos. Nada quedo en pie. Todo lo arrasaron, lo quemaron, lo aplastaron, lo torturaron, lo mataron. 56.000.000 de los nuestros, 56.000.000 de hermanos indios espera desde su oscura muerte, desde su espantoso genocidio que la pequeña luz que aún arde como ejemplo de lo que fueron algunas de las más grandes culturas del mundo, se propague y arda en una llama enorme y alumbre por fin nuestra verdadera identidad, y de ser así que se sepa la verdad, la terrible verdad de cómo mataron y esclavizaron a un continente entero para sacar la plata y el oro y la tierra. De cómo nos quitaron hasta las lenguas, el idioma, y cambiaron nuestros Dioses atemorizándonos con horribles castigos, como si pudiera haber castigo mayor que el de haberlos confundidos como nuestros propios Dioses y dejado que entraran en nuestra casa y templos y valles y montañas.
Pero no nos han vencido. Hoy, al igual que ayer todavía peleamos por nuestra libertad.”
Pláticas de los sabios y Ancianos (nahuaxl-huahatlacolli)
Extraído de la obra “Taki Ongoy” De Victor Heredia
Texto 2:
"No ciertamente No eran dioses. No eran Viracocha:
Cuando Pizarro entró al cuzco y junto con el Padre Valverde Decidieron la muerte de Nuestro amado señor Atahualpa. A pesar del rescate que pagamos, equivalente a tres habitaciones repletas de oro. Nos diomos cuenta entonces de las verdaderas intenciones de estos hombres. Pero ya era tarde, la sangre había comenzado a derramarse y esas primeras y queridas gotas se iban a constituir Después en un rio inmenso que recorrería todo el continente y ya no habría salvación."