El cielo en el que ví la primera vez una estrella fugaz era luminoso, abierto y se recortaba en la sombras de los cerros. Fue allí, en el pueblito donde nació mi papá. Doble emoción: el bellísimo lugar y la sensación irrepetible de ser testigo de que esa estrella que trazo un haz de luz brillante en la noche, era la prueba de que el universo también tiene movimiento.. Y por fin llego el momento de pedir el deseo, no recuerdo que pedí finalmente, lo que si sé es que me fue difícil encontrar uno, ponerle un nombre a aquello que uno mas ansia.. Un deseo, dos deseos, tres deseos..Pueden tener distintos nombres, llevar distintos pedidos, cambiar su contenido, hoy es esto, mañana quien sabe.. Podríamos decir que los diferentes deseos se aúnan en una sola fuerza, en un solo motor que los impulsa.. La fuerza del deseo. El deseo es eso que incita desde lo mas íntimo de nuestro ser , una pulsación constante que nos activa a encontrar el vericueto acertado por donde circule la energía que hace que el ser humano se lance en una búsqueda permanente que lo mantenga activo. El deseo no tiene limites precisos pero se escinde en su encuentro con la realidad y ese excedente que no encaja, que se escapa, que queda por fuera (no satisfecho) es lo que impulsa a que la rueda siga girando. Es eso tan nuestro que nos empuja. Siempre uno busca algo más.. El propio deseo no siempre tiene que ver con aquello conocido, a veces nos sorprende o aparece velado, y es preciso descifrarlo. Puede parecer traidor a nuestros principios y es allí cuando nos traerá aparejado conflictos, por que a pesar de todo intentara salir a la superficie. Suele también sorprendernos en la deformada sombra de un sueño que reclama ser revelado. El verdadero deseo, el que habla de nosotros, es maravillosamente combativo ..Renunciar al deseo seria como aquietar la agitación natural del alma y si así lo hiciéramos, esa obligada quietud nos exigiría continuas resignaciones y agotadores rechazos a las posibilidades de transformación, a la irrefrenable pasión, al vertiginoso azar al que nos somete la vida. El deseo humano no se ajusta solo a un objeto o a una meta en si misma, es eso y mas , es ese resto que nos arroja a una nueva búsqueda. Si por fin pudiste llegar a la cima de esa montaña que tanto anhelabas escalar, todo no culminara allí, luego habrá otro desafío, y otro.. El deseo humano se vislumbra en esa necesidad de trascender mas allá de los hechos en si.. Con sus fantasías, con sus atropellos y certezas, el deseo siempre insiste.. Gracias por pasar.. Bea
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