El Sur tiene arte Anónimos o populares, la región está llena de hombres y mujeres dedicados al arte. Músicos que deleitan con las melodías de sus acordes, un cineasta que maravilla con sus historias, un escritor que siempre tiene qué contar y dos pintores llenos de inspiración son ejemplos de que el Sur tiene arte. -------------------------------------------------------------------------------- El encuentro fue emocionante para todos. Siete grandes artistas de la región, anónimos y conocidos, adultos y jóvenes –pero eso no importa- se reunieron una mañana para mostrar, y no dejar dudas, de que el “Arte” existe en la zona sur del conurbano bonaerense. Y no sólo existe, vive, se mueve, respira y crea, en esta tierra que es de ellos y de muchísimos otros que, por cuestión de tiempo y espacio, no están en esta edición pero sí en una próxima. Retomando lo esencial, el arte dijo presente de distintas formas, cada una con su belleza particular. Con los colores de un cuadro y el sonido entre dulce y amargo que brotaba de un bandoneón que le dio calidez a la jornada, con la presencia de un maestro de la música y la destreza de otro cuatro generaciones menor, con las anécdotas de quien rodó una decena de películas y la voz de un escritor tan apasionado por las letras como por la historia. Y así fue que el bandoneonista Emiliano Guerrero comenzó a endulzar con su melodía, mientras circulaba el café y el escritor Daniel Chiarenza le sumaba la típica charla. Para que la infusión no se enfríe no faltó la calidez del cineasta Carlos Echeverría y del pianista Agustín Guerrero. Para que no se acabe, la grandeza de Juanjo Domínguez y, por si acaso lo que concluía era la charla de café, no faltó el entusiasmo y el ida y vuelta sobre pinceles, técnicas, colores, energía y murales de los pintores Gabriela Garbo y Juan Carlos Tomé. Agustín Guerrero, pianista y director de orquesta. Tiene 20 años. Y ahí estaban todos, interesándose por el trabajo propio y ajeno y sumando todos juntos a una cruzada para que el arte de la región salga a la luz con el empuje, la genialidad, la belleza y la humildad propia de los más grandes. Con ustedes, los artistas… Historias en el bolsillo Daniel es un torbellino de palabras, las tiene escritas y orales. Le brotan cuando sonríe, cuando cuenta, recuerda, enseña y, sobre todo, escribe. Uno de sus últimos trabajos está dedicado al pueblo en el que vive desde hace más de la mitad de su vida: Burzaco. Es que este profesor de historia de 53 años tiene siempre algo que contar y, en este caso, eligió hacerles un homenaje a los vecinos de su ciudad. “Historia Polular de Burzaco, Tomo 1” salió a la calle en febrero y Daniel ya trabaja en su segunda parte. “Tengo un montón de historias que no entraron en el primero”, adelanta entusiasmado y explica qué lo inspiró a la hora de plasmar en tinta la historia de una de las ciudades más importantes de Almirante Brown: “Los ciudadanos pobres o de clase media baja de Burzaco se quejaban porque hubo un señor, Roberto Gorriti, precursor y maestro, que escribió por la década del ‘60 un libro que se llama ‘Historia de Burzaco y de sus pueblos aledaños’, pero en él sólo menciona a sus próceres y no a los pobladores. La diferencia con mi libro es que a mí me conmovieron mucho las historias populares”. Y eso se nota en su trabajo, en el que describe con cierta nostalgia, afecto y calidez decenas de historias que tuvieron como escenario a la localidad y como protagonistas a los trabajadores, comerciantes y vecinos que le dieron vida al pueblo. “Es una reivindicación de toda la gente que trabajó, sin negar la otra parte de la historia. Trata del vecino común”, resume. Y vaya si no tendrá inspiración que su mujer, gracias a la cual este hombre hoy vive en Burzaco, es la hija del primer cartero que tuvo la ciudad. Carlos Echeverría es cineasta Y si bien se apresura a aclarar que no es un “escritor profesional” y que se fue haciendo con la vida, la gente del barrio lo para en la calle para comentarle sus libros, ¿qué más puede pedir un escritor que ser leído? Daniel estudió en el Instituto Lomas de Zamora, donde luego ingresó como docente, director y regente. No sólo nació en este otro distrito de la región, sino que también estructuró allí buena parte de su trayectoria. Escribió en el histórico periódico “Noti Lomas” y trabajó en una conocida emisora de radio local. Con sangre de periodista e historiador, y el apoyo del editor José María Rosa, también fue autor de varios fascículos del mensuario histórico Sudestada. Además, escribió la Historia General de la provincia de Buenos Aires en dos tomos y una biografía del doctor Ramón Carrillo. “Inclusive hice una historieta de la historia para chicos, antes de que se avivara Pigna”, bromea. Con la misma sangre y pasión Al cumplir cinco años sus padres le regalaron uno de esos pianitos que lanzan melodías con tan sólo apretar un número. Un organito que le pudo haber servido de juguete a muchos, pero que a él lo hizo familiarizarse con las teclas, la clave de sol y la de fa en cuarta. Hoy, a sus 20, Agustín Guerrero es un pianista con todas las letras. Tiene su propia orquesta y el honor de haber sido elegido para abrir el año pasado el Festival de Tango de Buenos Aires. Emiliano Guerrero tiene 19. Podría decirse que sigue los pasos de su hermano de no ser porque su pasión es el bandoneón y porque, si bien lo admira y lo acompaña en su orquesta, tiene alma de autodidacta. Este amante del tango se enamoró de un instrumento que suele ser tocado por grandes, tanto a nivel musical como experimental, y él, justamente, no se queda atrás. Juan Carlos Tomé es muralista, y de Temperley Quiso la vida que estos hermanos, apasionados por la música, sean de Banfield y sumen al arte de la región. Porque viajan con su orquesta y tienen la posibilidad de conocer otros lugares del mundo, pero eligen tocar acá y hasta dar clases en el Centro Cultural Padre Mugica de Banfield, para orientar a todos aquellos que sueñan con ingresar al conservatorio Julián Aguirre, de la misma localidad. “En mi barrio todo el mundo sabe que tengo el piano y la orquesta. Y en el ambiente del tango, de a poco, me estoy haciendo mi lugar. El año pasado abrí el Festival de Tango de Buenos Aires con un homenaje a Salgán. Eso fue muy importante”, resalta Agustín en diálogo con Info Región y, con entusiasmo se apresura a recordar que todos los viernes del año su orquesta, de la cual Emiliano es primer bandoneón, le pone milonga a Banfield. “Todos los viernes hasta fin de año vamos a hacer una milonga con la orquesta y un grupo invitado distinto en el Centro Padre Mugica, donde además habrá clases de baile”, adelanta el mismo chico que el año pasado viajó a Francia para participar del Festival de tango de Menton. Carlos Chiarenza, escritor Y sí, esa es la magia que impulsó a estos dos jóvenes a desplegar el don de sus manos sobre los teclados y el fuelle: el tango. Aquel que papá Camilo les hizo escuchar desde chicos junto a algunas canciones de folclore sin pensar jamás que esa sería la semilla para el nacimiento de dos grandes artistas. “El interés por la música surge gracias al tango que escuchaba mi viejo, él nos empezó a hacer disfrutar del tango y de toda la música nacional. Yo me levantaba a la mañana para ir al colegio y en mi casa ya se escuchaba tango, al principio no se me daba por tocar pero sí por escuchar”, recuerda Emiliano y cuenta la anécdota que lo acercó al instrumento tanguero por excelencia: “Mi papá nos preguntó si queríamos estudiar piano cuando yo tenía 8 años. Mi hermano ya estaba entusiasmado porque cuando era chiquito le habían comprado un pianito. Así, empezamos a estudiar piano los dos, pero como él era mejor que yo, decidí cambiar de instrumento”. Emiliano Guerrero (19) Bandoneonista “En ese momento le dije a mi papá que quería estudiar bandoneón, pero tenía una gran confusión, pensaba que el violín se llamaba bandoneón, entonces empecé a insistir con que quería tocar el bandoneón y mi papá me decía: `Mirá que es un instrumento muy difícil´, pero yo insistía siempre pensando en el instrumento que se toca con arco, hasta que un día me dijeron `bueno acá está el bandoneón, tomá´. No sé qué pensé la primera vez que lo tuve en las piernas, pero me acuerdo que me resultó tan agradable haberlo tocado, ahí comenzó todo”, relata. Cada uno con su historia, que es casi la misma pero distinta a la vez, el presente los encuentra viviendo bajo el mismo techo, con una relación fraternal como cualquier otra, pero con una pasión en común: la música, que los reúne en la Orquesta Típica Agustín Guerrero, integrada por 16 músicos, y también en la vida. Hombre mirando al Sur Vive mitad en Banfield, mitad en Bariloche, donde nació. En el sur austral es donde abre sus ojos de cineasta y registra todo aquello que imaginó en el otro sur, en el del conurbano, adonde luego regresa a editar las imágenes captadas por su cámara. Desde hace 20 años que Carlos Echeverría se estableció en la tranquila localidad de Lomas de Zamora para terminar sus películas. “Cada tanto trabajo acá y cada tanto allá. Es que las películas las filmo en Bariloche y las termino post produciendo en Banfield”, explica este vecino, que es conocido por sus películas a nivel nacional, pero que encontró “la fama” de cineasta en el barrio luego de la nota que publicó Info Región en su sección Cultura y Espectáculos en septiembre del año pasado. Su pasión por el cine tiene una fuerte motivación, que conjuga su familiaridad temprana con el mundo del celuloide y su militancia política en la Unión de Estudiantes Secundarios (UES) durante épocas de dictadura. Juanjo Domínguez, una de las mejores guitarras del mundo. Vive en Burzaco “Mis padres me llevaban de chico al cine, incluso cuando era muy pequeño. Pensaban que me iba a dormir, pero yo me quedaba despierto mirando las películas. Después, simultáneamente, surgió la pasión por el cine y por la política, casi a los 16 años. Corría el ’75, empezó a crecer la represión, y me dí cuenta de que había que canalizar la política de otra forma, como ya lo habían hecho otros”, cuenta hoy, a sus 50, y con varias películas filmadas. Gabriela Garbo, artista plástica de la región A “Pacto de silencio”, “El gringo loco, invierno en la Patagonia”; “Situaciones en el límite”, “Los chicos y la calle”; “Juan, como si nada hubiera sucedido”, “Cuarentena” y “Material humano” se sumará dentro de muy poco “El Maitén: libertad y tierra”, una mezcla de ficción y realidad que enlaza diferentes historias de gente que vive en el Sur y que, de una manera u otra, llegan a conectarse. “Todavía la estoy puliendo y me faltan tomas, pero confío en estrenarla el año que viene”, confía este cineasta multifacético, que además de encargarse de la dirección y edición de sus películas, se dedica a la fotografía y, en ocasiones, de maquillar a sus actores. Los cinéfilos de la región, agradecidos. El sur también existe Así es que la región tiene verdaderos exponentes del cine, la música, la pintura y las letras. Se trata de aquellos que hoy abren esta edición de Info Región y también de muchos otros, populares o anónimos, que a diario le regalan arte a la zona sur, exportadora de talentos con igual pasión que humildad.
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