InicioApuntes Y MonografiasPlatero y yo. Yo lo lei y vos?



Una obra que nos llegó

y emocionó a más de una generación.

Este post esta hecho para que lo recordemos

quienes lo leimos de chicos

y para que lo conzcan los que no

lo ojearon nunca




Breve descripción y características de la obra
Publicada en 1913, rompe con los anteriores trabajos de Juan Ramón Jiménez. La obra es una reflexión sobre la naturalidad y la sencillez poética, en la que se manifiesta el desdén por el énfasis y se denuncia la crueldad. En definitiva, se trata de un libro sensible al dolor y a la injusticia. De un gran virtuosismo formal, Platero y yo abunda en descripciones de inigualable belleza, matices, colorido en las más variadas tonalidades, pero sin ninguna pretensión por parte de su autor.

“Platero y yo” es la historia del asno Platero y su amo. Un asno que nos presenta el poeta con sensibilidad humana, no como un animal sinó como un juguete de los niños, con los cuales se identifica su conducta. La historia transcurre en Monguer, lo que da al autor la posibilidad de contemplar el carácter y mentalidad del mundo de Monguer, visto unas veces como adulto y otras como niño a través de Platero.Escenas líricas y descripciones de la naturaleza en las que el autor busca la belleza, el conocimiento de la esencia de las cosas y la eternidad a través de la posesión de esta belleza y verdad de las cosas.

Estos tres son los temas que se repiten en Juan Ramón Jiménez y presentes en esta obra.Por primera vez aparece el contrapunto, en su preocupación por el ser humano, con su violencia, crueldad y fealdad.Platero representa un gran avance expresivo en la creación literaria del autor que significa una mayor comprensión del mundo exterior que incorpora a su mundo artístico.Jiménez ha convertido a Platero- nombre propio-, por la magia del lenguaje, en el arquetipo poético del burro. En realidad, Platero no es solo un burro, sino varios, una síntesis de burros plateros que Jiménez tuvo durante su juventud. Es la suma de todos los recuerdos de su infancia en Monguer en las que utiliza la figura de Platero como recurso literario para mostrar su soledad. En realidad Platero es un interlocutor, que no habla, que no discute, que no contradice, al que el autor puede contar lo que siente, divagar, sin necesidad de entablar conversación con él.

No se trata de ninguna fábula ya que como se dice en la obra:
“Claro está, Platero, que tu no eres un burro en el sentido vulgar de la palabra ni con arreglo a la definición del Diccionario de la Real Academia Española. Lo eres, sí, como yo los sé y lo entiendo tú tienes tu idioma y no el mío como no tengo yo el de la rosa ni esta el del Ruiseñor. Así, no temas que vaya yo nunca, como has podido pensar entre mis libros, a hacerte héroe charlatán de una fabulilla, trenzando tu expresión sonora con la de la ***** o el Jilguero, para luego deducir en letra cursiva, la moral fría y vana del apólogo. No, Platero…”Platero y yo no es una obra para niños, a pesar de que se lea como tal, ya que el propósito del autor es que los niños debían leer libros de hombres; y, por lo tanto, después de esta reflexión, le quitamos la etiqueta de fábula infantil para, por la belleza del lenguaje, considerarla propiamente como prosa lírica.Para todo existe una contemplación de amor, ternura y delicadeza. Cada quién vale por el hecho de ser, de existir y se le une al autor por esos vínculos especiales de humanidad. Dentro de este mundo Platero es algo especial; con él juega, platica y se entiende.Cada instante va pasando con gran intimidad. En cada descripción lírica se va pasando por temas como la eternidad y la muerte, la angustia, la bondad…

Este es el pasaje que, creo, lo describe mejor:

Platero es pequeño, peludo, suave; tan blando por fuera, que se diría todo de algodón, que no lleva huesos. Sólo los espejos de azabache de sus ojos son duros cual dos escarabajos de cristal negro.
Lo dejo suelto, y se va al prado, y acaricia tibiamente con su hocico, rozándolas apenas, las florecillas rosas, celestes y gualdas... Lo llamo dulcemente: «¿Platero?», y viene a mí con un trotecillo alegre que parece que se ríe, en no sé qué cascabeleo ideal...
Come cuanto le doy. Le gustan las naranjas, mandarinas, las uvas moscateles, todas de ámbar, los higos morados, con su cristalina gotita de miel...
Es tierno y mimoso igual que un niño, que una niña...; pero fuerte y seco por dentro, como de piedra. Cuando paso sobre él, los domingos, por las últimas callejas del pueblo, los hombres del campo, vestidos de limpio y despaciosos, se quedan mirándolo:
—Tien’asero...
Tiene acero. Acero y plata de luna, al mismo tiempo


Datos del autor:


Juan Ramón Jiménez
(1881-1959)
Poeta español y premio Nobel de Literatura. Nació en Moguer
(Huelva), y estudió en la Universidad de Sevilla. Los poemas
de Rubén Darío, el miembro más destacado del modernismo en
la poesía española, le conmovieron especialmente en su juventud.
También sería importante la lectura de los simbolistas
franceses, que acentuaron su inclinación hacia la melancolía.
En 1900 publicó sus dos primeros libros de textos: Ninfeas y
Almas de violeta. Poco después se instalaría en Madrid,
haciendo varios viajes a Francia y luego a Estados Unidos,
donde se casó con la que ya sería su compañera ejemplar de
toda la vida, Zenobia Camprubí. En 1936, al estallar la Guerra
Civil española se vio obligado a abandonar España. Estados Unidos,
Cuba y Puerto Rico, fueron sus sucesivos lugares de residencia.
Moriría en este último país, donde recibió ya casi moribundo la
noticia de la concesión del Premio Nobel.

La obra poética de Juan Ramón Jiménez es muy numerosa, con libros
que a lo largo de su vida, en un afán constante de superación,
fue repudiando o de los que salvaba algún poema, casi siempre
retocado en sus sucesivas selecciones. Las principales son Poesías
escogidas (1917), Segunda antología poética (1922), Canción (1936)
y Tercera antología (1957). La influencia del modernismo se percibe
en sus primeros libros, aunque su mundo poético pronto apunta,
como el de Bécquer , hacia lo inefable, con unos poemas hechos a
partir de sensaciones refinadas por la espiritualidad, y de sutiles
estados líricos, con un lenguaje musical.

Pero el arte de Juan Ramón Jiménez se hace independiente de cualquier
escuela, aunque el simbolismo, ya totalmente asumido, siga influyendo
en su poesía casi hasta el final. Con el paso de los años su estilo
se hace cada vez más depurado, siempre en busca de la belleza absoluta,
de la poesía y del espíritu que él intenta fundir con su lirismo
esencial interior, sin dejar de ser al mismo tiempo metafísico y
abstracto, como se aprecia en Baladas de Primavera (1910) o La soledad
sonora (1911). Diario de un poeta recién casado (1917), escrito
básicamente durante su viaje a Estados Unidos, donde conoció y se
casó con Zenobia, es uno de los grandes libros de la poesía española.
Contiene ritmos inspirados por el latir del mar, verso libre, prosa,
sugerencias humorísticas e irónicas. El libro supone un canto a la mujer,
el mundo marino y Estados Unidos. Siguen Eternidades (1918), Piedra
y cielo (1919) y uno de los puntos más altos de su poesía, Estación
total, un libro escrito entre 1923 y 1936, aunque no se publique hasta
1946. La identificación del poeta con la belleza, con la plenitud de lo
real, con el mundo, es casi absoluta. La palabra aúna abstracción y
realidad, y el poeta se convierte en -total- -concepto ya utilizado
por Juan Ramón Jiménez-, y que significa -lo universal-. Poeta total,
es para él, por tanto, aquel que logra la comunión con el universo,
conservando, sin embargo, su voz personal.

Los escritos en prosa que formarían posteriormente la vasta galería
Españoles de tres mundos (1942) empezaron a publicarse en diarios y
revistas en los años inmediatamente anteriores a su exilio. Otro libro
suyo escrito en prosa poética -y al que le debe gran parte de su fama
universal- es Platero y yo (1917), donde funde fantasía y realismo en
las relaciones de un hombre y su asno. Es el libro español traducido
a más lenguas del mundo, junto con Don Quijote de Miguel de Cervantes.
Escribió ya en América los Romances de Coral Gables (1948) y Animal
de fondo (1949). Con ellos y el poema 'Espacio', Juan Ramón Jiménez
alcanza lo que se ha llamado su -tercera plenitud- determinada por
el contacto directo con el mar. En Animal de fondo el símbolo lo
expresa con un lenguaje próximo a una religiosidad inmanente y
panteísta. La poesía antes que palabra es conciencia; inteligencia
que permite al poeta nombrar. El tiempo acaba fundiéndose con el
espacio. El poeta simbolista y romántico, metafísico después y puro
-que configuran al Juan Ramón Jiménez más hondo e intenso-, se revela
finalmente como un visionario y metafísico que mantiene una alta tensión
poética a partir de iluminaciones nacidas en lo profundo de su sensibilidad.


Algunas de las tapas de las diferentes ediciones:

























Obras homenaje a Platero











Si querés descargarlo, acá está:
javascript:void(0)
javascript:void(0)






Datos archivados del Taringa! original
15puntos
305visitas
0comentarios
Actividad nueva en Posteamelo
0puntos
2visitas
0comentarios
Dar puntos:

Dejá tu comentario

0/2000

Autor del Post

B
Beto_Marcico🇦🇷
Usuario
Puntos0
Posts54
Ver perfil →
PosteameloArchivo Histórico de Taringa! (2004-2017). Preservando la inteligencia colectiva de la internet hispanohablante.

CONTACTO

18 de Septiembre 455, Casilla 52

Chillán, Región de Ñuble, Chile

Solo correo postal

© 2026 Posteamelo.com. No afiliado con Taringa! ni sus sucesores.

Contenido preservado con fines históricos y culturales.