Tiahuanaco
El texto de esta página es una copia del libro de Robert Charroux, página 119.
"Un día vendrá dónde se podrán decir civilizaciones clásicas"
Faraones, Chaldéens, Brahames:
se les cataloga en nuestros libros como los más antiguos,
pero la ciencia prueba que la civilización preincaïque
de Tiahuanaco es de varios millares de años anterior a la suyo. "
Weiner, 1876.
Faraones, Chaldéens, Brahames:
se les cataloga en nuestros libros como los más antiguos,
pero la ciencia prueba que la civilización preincaïque
de Tiahuanaco es de varios millares de años anterior a la suyo. "
Weiner, 1876.

Es por la puerta del sol que se penetra al mismo nivel en el mundo ignorado de Tiahuanaco, que declara su antigüedad esplendor en Bolivia, a 4000 m de altitud. Un día de mayo de 1958, un Francés viniendo del Paz descubrió, en una bandeja arenosa, una ciudad arruina: Tiahuanaco. Este Francés, el periodista Roger Delorme, conocía la historia inca y las tradiciones de los valles andinos. Había visitado Cuzco, Pachacamac, Ollantaytambo, y admirado las colosales construcciones de piedras gigantes cuyas algunas pesan varias toneladas. Las antiguas ciudades incas, Machu Pichu en particular, lo habían impresionado mucho por una majestuosa armonía a pesar de su gigantismo. Pero a Tiahuanaco, delante de las piedras y las estatuas dispersas sobre kilómetros, delante de esta Puerta del Sol grabada como una pulsera mora, él experimentado una influencia indefinible superando todas las emociones experimentadas en los altos lugares de Perú.
A Tiahuanaco, el desierto estaba habitado por un secreto extraordinario que el espíritu no llegaba a definir. Roger Delorme permaneció varias semanas en la bandeja boliviana, subyugada por la Puerta del Sol, preguntando el monolítico roto en su medio (según la tradición por una piedra lanzada del cielo), cuestionando a los indígenas, intentando dar un sentido lógico y científico a las parábolas, a las imágenes y a los petroglifos.
Alrededores, en la bandeja, personajes monolíticos en piedra, a grandes orejas, con manos a cuatro dedos, comtemplaban de su mirada vacía al hombre del Siglo XX siglo que intentaba incluir su mensaje.
El origen de Tiahuanaco se pierde en los milenios. El Incas, en la conquista de Perú por Fernand Pizarre, afirmaban que nunca no habían conocido a Tiahuanaco diferentemente que en ruina. El Aymaras, el más antiguo pueblo de los Andes, decían que la ciudad era la de los primeros hombres de la Tierra y que había sido creada por Dios Viracocha antes mismo del nacimiento del sol y las estrellas.
El enigmático Renovador de la Religión del Sol inca; Sr. Beltran García, biólogo español y descendiente directo de Garcilaso del Vega, el gran historiador de la Conquista; tenía de su abuelo documentos inéditos relativos a las tradiciones andinas. La Puerta del Sol, en sí mismo, no era más que un testimonio incompleto. Las tradiciones andinas, en ellas mismas, no eran más que una conspiración. Yuxtapuesto todo ello, hacía suceder a las interpretaciones de las mitologías y tradiciones americanas, egipcias, griegas e incluso babilonias, una explicación finalmente aceptable.
La historia, que se detenía a las últimas dinastías faraónicas, acababa de hacer un salto anteriormente y se prolongaba ahora hasta el décimo milenio antes de nuestra era, si no más lejos.
He aquí lo que revelaban los documentos secretos de Garcilaso del Vega, traducidos y comentados por el Sr. Beltran:
TRADUCCIÓN LITTERALE:
Los escritos pictográficos de Tiahuanaco dicen que en la era de los tapires gigantes, de los seres humanos muy evolucionados y de una diferente sangre de nuestro, encontraron a su conveniencia el lago el lo más arriba posible de la Tierra (Titicaca). Al curso de su viaje interplanetario, los pilotos lanzaron sus excrementos sin aterrizar y dieron al lago la forma de un ser humano dormido sobre la espalda. No olvidaron el nombril, lugar donde se plantearía nuestra primera Madre, encargada de la inseminación de la inteligencia humana. Esta leyenda, ayer, nos habría hecho sonréir. Aujourd' hoy nuestros hombres ranas copian artificialmente los dedos de palma de los colonos de Tiahuanaco. Indígenas andinos viven a altitudes donde el Blanco no podría aclimatarse, lo que es la prueba que puede existir otra sangre. En sus potentes telescopios, los visitantes sidéraux buscaron pues una altitud y un lago favorables a su organismo y a su vida anfibia. Hay que señalar que para arruinar la tradición y desacreditar el lago en el espíritu del Andinos, las tarjetas geográficas lo representaron hasta 1912 con una forma casi redonda. Al nombre legítimo del lago: Tití (lago del misterio y el sol), se añadió el sufijo caca que, en muchas lenguas, significa excremento.
Entonces, los documentos del descendiente de Garcilaso del Vega describían un Eve de origen extraterrestre y de unidades interplanetarias. Daban también precisiones asombrosas:
A la era terciaria (hay alrededor de 5 millones de años), entonces que nulo ser humano existía aún sobre nuestro planeta poblado solamente de animales fantásticos, una aeronave brillando como el oro vino a plantearse sobre la isla del Sol del lago Titicaca. De esta aeronave descendió una mujer que se asemeja a las mujeres actuales para todo el cuerpo de los pies hasta los senos; pero tenía la cabeza con forma de cono, grandes orejas y las manos de palma a cuatro dedos. Su nombre era "Orejona" (grandes orejas) y venía del planeta Venus donde la atmósfera es alrededor similar a la de la Tierra. Sus manos de palma indicaban que el agua existía en abundancia sobre su planeta original y desempeñaba un papel primordial en la vida del Vénusiens. Orejona iba verticalmente como nosotros, se dotaba de inteligencia y sin duda tenía la intención de crear una humanidad terrestre, ya que tuvo relaciones con un tapir, animal grognant yendo a cuatro piernas. Generó a varios niños. Esta progenitura nacida de un cruce monstruoso nacía con dos ubres, reducida una inteligencia, pero los órganos reproductores permanecían los del tapir- cerdo. Se fijaba la raza. Un día, su realizada misión, o quizá cansada de la Tierra, y deseosa de volver de nuevo sobre Venus donde podía tener a un camarada a su imagen, Orejona reanudó su vuelo en nave. Sus niños más tarde, procrearon, dedicándose sobre todo al destino de su padre tapir, pero en la región de Titicaca una tribu seguida siendo fiel a la memoria de Orejona desarrolló su inteligencia, conservó sus ritos religiosos y fue el inicio de las civilizaciones preincaïques. Aquí lo que se escribe sobre el frontón de la Puerta del Sol a Tiahuanaco
Por supuesto, es necesario conocimientos técnicos la parte de las cosas, sin embargo el conjunto deja a reflexionar. El enigma más inquietante sin embargo permanece el de la edificación de esta extraña ciudad perdida al c?ur de la meseta desértica. Ninguna carrera, ninguna roca son visibles a proximidad. ¿Cuál es el origen de los materiales utilizados para la construcción de la ciudad durante la fase imperial? ¿Por ¿ qué listos medios, al aplicar qué energías estas piedras monumentales se transportaron aquí?
El tiempo es pasado donde un jesuita español informó en su crónica de la acción mágica según la cual "las grandes piedras que se ven a Tiahuanaco se transportaron en los aires al sonido de una trompeta" (ultrasonidos?) el que jugaba ser dotado de subvenciones... por lo menos excepcionales. El examen petrográfico de los materiales permitieron encontrar las carreras correspondientes a 100 e incluso 300 kilómetros de allí. Lo que obliga a admitir que monolíticos cuyos algunos pesan más de 100 toneladas se transportaron sobre distancias considerables a través de terrenos generalmente accidentados. Recuerdan que los misteriosos constructores no disponían de animales de tiro, y no conocían ni la rueda ni el hierro.
¿Sabrá se abandonó nunca por qué la ciudad, cuyos algunos edificios parecen inacabados, para siempre?
El divinidad gigantes que velan siempre por ella perdieron la voz... Pero la palabra permanece, por supuesto, a los arqueólogos...
Página redactada por Khephren( que debe irse del libro de R. Charroux, N.D.L.R. Fileane.com ) y compaginación de Indra
La ciudad de Tiahuanaco plantea en mi opinión un problema interesante
En efecto la presencia de muelles muy anchos hace pensar que la ciudad era un puerto del lago Titicaca. Ahora bien Tiahuanaco se sitúa actualmente en aproximadamente 18 kilómetros al sur del lago, así que más de a 30 metros arriba del nivel actual del lago.
Sabemos que el lago Titicaca, es la meseta del Altiplano sobre la cual se sitúa, tienen, desde siempre, mucho se movido. En efecto la antigua orilla septentrional del lago es visible a 88 metros más alto que su nivel actual, entonces que 60 kilómetros más al sur, la misma orilla se sitúan 82 metros más bajos.
Es este movimiento del Altiplano que permitió a los profesores Ponansky y Müller afirmar que Tiahuanaco no se construía en -500, como lo afirma la cronología ortodoxa, sino en -15000, y que habría sufrido la cólera de una catástrofe natural once milenios antes de nuestra era.
¿Entonces, Tiahuanaco, la más vieja ciudad del mundo?
LAS DOS COLONIAS ATLANTES
El origen de las relaciones entre el continente europeo y el continente americano se remonta al tiempo previo al último gran cataclismo, al último cambio tierra sobre su eje, cuando la civilización del Atlantide irradiaba sobre tierra. Tras este último gran cataclismo, el pueblo superviviente conservó el recuerdo de este conocimiento mientras que debían vivir en condiciones muy deterioradas y una miseria económica y cultural. Se nos suministra un rastro de estos vestigios del Atlantide conservadas piadosamente por los científicos y grandes amos espirituales del pueblo antiguo, en un manuscrito de Enrique Schliemann publicado por su nieto Paul Schliemann :
"en 1873, durante mis excavaciones en las ruinas de Troya en Hissarlik, cuando puesto al día, en la segunda capa, lo celebro Tesoro de Priam, yo descubrí bajo este tesoro un barro de bronce de una forma particular."
Este barro contenía algunos cascos de arcilla, distintos pequeños objetos en metal, de las monedas y objetos petrificados, en hueso. Varios de estos objetos y el barro de bronce llevaban una inscripción en hiéroglyphes fenicios. La inscripción era: De rey Chronos de Atlantide.""
Un documento señalado de la carta B decía:
"en 1883, vivo al museo del Louvre una colección de objetos procedente de excavaciones efectuadas al Tiahuanaku en Centroamérica (se trata de Tiahuanaco en Bolivia, n.d.l.r.)." Hubo cascos de alfarerías exactamente de la misma factura y la misma materia, y también de los objetos en huesos petrificados absolutamente similares a los que había encontrado en el barro de bronce del Tesoro de Priam.
La semejanza de estas dos series de objetos no podía implicarse aleatoriamente. Los barros de Centroamérica no implicaban escritura fenicia ni de otras inscripciones. Me apresuré examinar de nuevo mis especímenes personales y estuve convencido de que las inscripciones trazadas por una mano extranjera eran más recientes que los propios objetos.
ME que se obtiene algunos fragmentos procedente de Tiahuanaku, yo los sujetos a un examen químico y microscópico. Este examen establece indiscutiblemente que las dos series de alfarerías, tanto las de Centroamérica como las de Troya, estaban de la misma clase particular de arcilla que no se encuentra ni en la antigua Fenicia ni en Centroamérica.
El análisis de los objetos establece que el metal se componía de platino, aluminio y cobre, de aleación que no se encuentra en ninguna otra parte entre los vestigios del pasado y que es desconocida actualmente. Llegué pues a concluir que estos objetos procedente de dos regiones tan distantes una del otro se hacía de la misma sustancia y tenía seguramente el mismo origen. Pero los propios objetos no son ni fenicios, ni mycéniens, ni americanos. ¿Qué es necesario pensar?
¿Qué antes de un mismo punto de origen, llegaron a los dos lugares diferentes donde se los encontró? La inscripción observada sobre mis objetos revelaba este punto de origen: el Atlantide.
Este extraordinario descubrimiento me animó que prosiguiera mis investigaciones con una nueva energía "."
Sabemos hoy que otros vestigios atlantes se descubrieron en Tripolitaine y son idénticos a los de Tiahuanaco y Troya. Los rastros de coca descubiertos en 1992 en momias egipcias ponen de manifiesto también que la carretera entre las dos colonias atlantes supervivientes del último gran cataclismo siempre siguió siendo abierta, transitando por Asia y la carretera de los oasis, utilizando los estrechos entre los continentes más bien que las grandes travesías marítimas. Este conocimiento guardado en la doble casa de vida del templo de Dendérah fue proseguido por los monjes coptes, sirios, cristianos irlandés o benedictinos. Se conoce la historia de estas expediciones europeas hacia la colonia atlante americana.