InicioApuntes Y MonografiasAdof Hitler : su vida, su obra, su genocidio (megapost)1

Adof Hitler : su vida, su obra, su genocidio (megapost)1


Adolf Hitler



Adolf Hitler (* Braunau am Inn, Imperio Austrohúngaro; 20 de abril de 1889 – † Berlín, Alemania; 30 de abril de 1945) fue un militar y político alemán de origen austriaco, líder, ideólogo y fundador del Partido Nacionalsocialista Alemán de los Trabajadores (Nationalsozialistische Deutsche Arbeiterpartei - NSDAP) que estableció un régimen nacionalsocialista en Alemania entre 1933 y 1945, periodo en el que recibió y ocupó sucesivamente los cargos de Canciller Imperial (Reichskanzler) entre enero de 1933 y abril de 1945, Jefe de Estado (Führer und Reichskanzler) desde agosto de 1934 a abril de 1945 y Comandante Supremo de las fuerzas armadas alemanas durante la Segunda Guerra Mundial desde septiembre de 1939 hacia abril de 1945.

Dirigió enteramente el gobierno del autoproclamado Tercer Reich, consiguiendo el poder durante un período de crisis económica, social y política, sumado a un descontento y frustracción popular en Alemania, causada como consecuencia de la derrota en la Primera Guerra Mundial en 1918, y acentuada por los efectos de la Gran Depresión de 1929. A lo largo de su mandato político utilizó la propaganda estatal y su fuerte oratoria carismática para persuadir a las masas, enfatizando su oposición al Tratado de Versalles de 1919, a los judíos, al pacifismo y al comunismo internacional, particularmente el soviético-bolchevique; y al mismo tiempo resaltando el nacionalismo alemán, el militarismo, el racismo, la llamada preservación de la raza aria, el pangermanismo y la anexión o recuperación de territorios europeos perdidos luego de la Primera Guerra Mundial por el Imperio Alemán. Después de reestructurar la industria y economía, mediante el freno de la inflación y la desocupación en un corto período, ganándose el apoyo popular, rearmó y organizó las fuerzas armadas alemanas, estableciendo una dictadura totalitaria personal, que transformó a la sociedad alemana y eliminó su sistema democrático, caracterizándose por la persecución étnico-religiosa y política del régimen, que desde 1939, como consecuencia de la guerra, extendió al resto de Europa. En el plano ideológico, Hitler asumió los planteamientos del fascismo italiano pero con matices propios basados en las características del nazismo y la sociedad alemana. La etapa de gobierno de Hitler estuvo caracterizada por intensas campañas de reafirmación ideológica, que provocaron grandes conmociones sociales y políticas en Alemania, alcanzando las cuotas máximas al desarrollarse un intenso culto a la personalidad en torno a su figura y sus ideales políticos.

Perseguía una agresiva política exterior expansionista para ampliar el Lebensraum (espacio vital) alemán al este de Europa, y combatir una presunta conspiración internacional entre el judaísmo, la masonería, el comunismo y los gobiernos estadounidense, inglés y soviético. Su política tenia como objetivo establecer un Nuevo Orden (Neuordnung) en el que Alemania tendría un papel hegemónico mundial.

Responsable del inicio de la Segunda Guerra Mundial en Europa con la invasión de Polonia en septiembre de 1939, para 1941, período de su apogeo, sus tropas y aliados del Eje ocuparon la mayoría de Europa y partes de Asia y África, pero finalemente fueron derrotadas por las potencias Aliadas en 1945. Hacia el final de la guerra, las violentas políticas de conquista territorial y subyugación racial de Hitler habían causado a la muerte de entre 55 y 60 millones de personas (alrededor del 2% de la población mundial de la época) en su mayor parte civiles, así como un considerable grado de destrucción de ciudades europeas. El exterminio sistemático y masivo de enemigos políticos y personas consideradas racialmente "inferiores", mediante la detención en una red de campos de concentración y exterminio en Alemania y en los territorios conquistados, llevó a la muerte a unos seis millones de judíos en lo que posteriormente se llamó el Holocausto, como así también a homosexuales, gitanos, eslavos, enfermos mentales, prisioneros de guerra soviéticos y opositores políticos a su régimen. Las estimaciones del número de personas que perdieron la vida como consecuencia de medidas raciales adoptadas por Hitler, según la mayoría de los historiadores serían aproximadamente 11 ó 12 millones de personas, de las cuales la mitad corresponderían al Holocausto.

En los últimos días de la guerra, Hitler contrajo matrimonio con su amante Eva Braun, en el búnker subterráneo bajo las ruinas de Berlín, mientras la ciudad era invadida por el Ejército Rojo de la Unión Soviética y su ejército finalmente derrotado. Luego de contraer matrimonio, Hitler y Braun se suicidaron mediante un disparo y sus cuerpos fueron incinerados.[cita requerida]

Si bien Hitler, antes de su muerte había designado en su testamento a Karl Dönitz como su sucesor, su suicidio, significó el fin de la Segunda Guerra Mundial en Europa y de 12 años de mandato totalitario nacionalsocialista en Alemania y regiones de Europa.


Primeros años



Foto de Hitler cuando era un bebé.

Infancia

Adolf Hitler nació en Braunau am Inn, una pequeña aldea cerca de Linz en la provincia de la Alta Austria, no muy lejos de la frontera alemana, en lo que entonces era el Imperio Austrohúngaro. Nacido en una familia de clase media, su padre, Alois Hitler (1837–1903), fue un agente de aduanas. Su madre, Klara Pölzl (1860–1907), fue la tercera esposa de Alois. Hitler fue el tercer hijo de la pareja. Como los padres de Hitler eran primos, se tuvo que obtener una dispensación papal para el matrimonio. De los cinco hijos de Alois y Klara, sólo Adolf y su hermana Paula llegaron a la edad adulta. El padre de Hitler también tuvo un hijo, Alois Jr, y una hija, Angela, con su segunda esposa.

Su padre, Alois Hitler, fue un hijo ilegítimo, por lo que durante los primeros 39 años de su vida llevó el apellido de su madre, Schicklgruber. En 1876, el padre de Alois, Johann Georg Hiedler, finalmente lo reconoció. En el siglo XIX eran comunes en Austria las variantes del apellido Hüttler, Hiedler, Hittler y Hitler. La teoría del escritor Franz Jetzinger de que el apellido guarda relación con el checo Hidlar o Hidlarcek ha sido citada en la literatura en numerosas ocasiones, pero es actualmente rechazada: lo más probable es que todas esas variantes deriven de Hütte (choza), con lo que el apellido significaría algo así como "pequeño campesino" o "el que vive en una cabaña".

La propaganda de los Aliados explotó el apellido original de la familia de Hitler durante la Segunda Guerra Mundial. Panfletos portando la frase "Heil Schicklgruber" fueron lanzados desde el aire sobre ciudades alemanas. Sin embargo, Adolf nació legalmente como Hitler; además, se encontraba también relacionado con Hiedler a través de su abuela materna, Johanna Hiedler.

El nombre "Adolf" viene del antiguo alto alemán y significa "lobo noble" (Adel=nobleza + wolf=lobo). De ahí que uno de los apodos de Hitler puestos por él mismo fuera Wolf o Herr Wolf —comenzó a usar este apodo a principios de los años 1920 y se le dirigían con él sólo los amigos íntimos (como "Tío Wolf" por los Wagner) hasta la caída del Tercer Reich. Los nombres de varios de sus cuarteles generales dispersos por toda Europa Continental (Wolfsschanze en Prusia Oriental, Wolfsschlucht en Francia, Werwolf en Ucrania, etc.) reflejan esto. Incluso Hitler sugirió a su hermana Paula que se cambiara de nombre durante los juegos Olímpicos en Garmisch y se mantuviera en estricto incógnito bajo el apellido "Wolff", manteniendo su nombre si quería. Por sugerencia de Paula, se añadió el calificativo de "Frau" (Señora) para hacer menos sospechoso el cambio de nombre ante sus conocidos (haciendo ver que el cambio de nombre fuera debido a un matrimonio). Hitler era conocido como "Adi" por su familia y parientes más cercanos.

Como niño, Hitler dijo que era azotado a menudo por su padre. Años más tarde le dijo a su secretaria: "Entonces tomé la decisión de no llorar nunca más cuando mi padre me azotaba. Unos pocos días después tuve la oportunidad de poner a prueba mi voluntad. Mi madre, asustada, se escondió en frente de la puerta. En cuanto a mí, conté silenciosamente los golpes del palo que azotaba mi trasero."

La familia de Hitler se mudó a menudo, de Braunau am Inn a Passau, Lambach, Leonding y Linz. El joven Hitler fue un buen estudiante en primaria. Pero en sexto, en su primer año de enseñanza secundaria (Realschule) en Linz, fue suspendido y tuvo que repetir el curso. Sus profesores dijeron que no tenía "deseos de trabajar". No obstante, quedó cautivado por las lecturas pangermánicas del profesor Leopold Poetsch, quien influyó notablemente en la mente del joven.

En Mein Kampf, Hitler concluyó que su bajo desempeño en la educación fue una rebelión contra su padre, que quería que su hijo siguiera una carrera como agente de aduanas; en cambio, Hitler quería convertirse en pintor. Esta explicación se sostiene aún más por la posterior descripción de Hitler de él mismo como un artista incomprendido. Sin embargo, Alois Hitler deseaba que su hijo llegara a ser funcionario como él, empleo del que se sentía muy orgulloso y al que había llegado prácticamente sin una base académica. Pero al joven Hitler ese futuro no le seducía en absoluto, ya que estaba demasiado alejado de su objetivo, las artes. No obstante, después de la muerte de Alois el 3 de enero de 1903, el trabajo escolar de Hitler no mejoró. A la edad de 16 años, Hitler abandonó la educación secundaria sin un título.

Adolescencia en Viena y Múnich

Al morir su padre, su madre mudó la familia a un apartamento modesto en Urfahr, un suburbio de Linz. Poco antes de cumplir los 16 años, Hitler cayó enfermo de una enfermedad pulmonar, que lo obligó a suspender sus estudios en la secundaria por un año. Una vez recuperado, ingresó a una escuela estatal en Steyr. En septiembre de 1905 decidió abandonar la escuela, luego de haber sido calificado positivamente en la asignatura de dibujo y haberse convencido a sí mismo que su futuro estaba en la pintura. Durante tres años, Hitler se mantuvo en Linz sin buscar trabajo, muchas veces en compañía de August Kubizek, probablemente el único amigo que tuvo en su adolescencia; según Hitler, estos años serían los "mejores años de su vida". Aunque Hitler consideraba que su futuro estaba en la pintura o la arquitectura, era un voraz lector, prefiriendo obras de historia y mitología alemana. Para los dieciséis años, Hitler ya era un fervimiente nacionalista pangermano, y aborrecía a los Hasburgo y a la diversidad étnica del Imperio Austrohúngaro.

Al cumplir diecisiete años, Hitler viajó a Viena por primera vez, quedándose en la ciudad por dos meses, gracias a la ayuda monetaria de parientes y su madre. Durante su estadía, visitó la Academia de Bellas Artes de Viena, donde consultó los requisitos para ser admitido, con el fin de convertirse en pintor. En octubre de 1907 regresó a Viena y se presentó la prueba de admisión; sin embargo, no logró ser admitido al no poseer el talento deseado, lo cual lo decepcionó mucho. El próximo año lo intentó de nuevo, con peores resultados. El rector de la Academia le aconsejó intentar en el campo de la arquitectura, pero como Hitler no se había graduado del colegio, era muy difícil que fuera admitido en la respectiva escuela. Sin embargo, en esos años jóvenes con "talento excepcional" eran admitidos en la escuela de arquitectura sin diploma de secundaria, pero se desconoce si Hitler intentó ingresar alguna vez.

A pesar de su fracaso, Hitler decidió quedarse en Viena, aunque por unos meses continuó viviendo en Linz con su madre, quien estaba agonizando por causa del cáncer de mama. Después de la muerte de su progenitora, el 21 de diciembre de 1908, Hitler viajó a Viena, donde inicialmente se ganó la vida gracias a diversos trabajos como barrer la nieve, cargar maletas en la estación de trenes y ser un obrero de construcción. Sin embargo, sus problemas económicos no terminaron, y un año después de haber llegado a Viena fue desalojado de su apartamento y tuvo que vivir en un miserable hostal, recurriendo a comedores de indigentes para poder aplacar el hambre. No obstante, para 1910 su situación económica era más estable, y se mantenía exclusivamente pintando cuadros. Viena, una ciudad cosmopolita, con mucha vitalidad intelectual y multicultural, le fue por completo incomprensible. Aunque en posteriores discursos Hitler afirmaría que Viena era "una perla ante mis ojos", Baldur von Schirach lo contradeciría:
Hitler nunca amó a Viena. Odiaba a su gente.


Sin embargo, su estadía en Viena fue muy importante. De acuerdo a Hitler, su antisemitismo se formó en esta ciudad; aunque su amigo Kubizek lo contradice, ya que asegura que Hitler ya era un profundo antisemita en Linz. No obstante, de acuerdo al propio testimonio de Hitler, sus ideas políticas y raciales fueron formadas, o por lo menos moldeadas, en esa ciudad. Hitler mismo reconocería que la ciudad le enseñó todo lo que tenía que saber en la vida:
En este período tomó forma dentro de mí una imagen universal y una filosofía que se convirtió en la base de todos mis actos. Además de lo que entonces creé, he tenido que aprender poco, y he tenido que cambiar nada.

Respecto a sus años en Viena.

En 1913 se trasladó a Múnich, probablemente para eludir el servicio militar en su país, ya que aparentemente no deseaba servir junto con eslavos y judíos, aunque también siempre se había sentido atraído por la prosperidad y fortaleza que mostraba el Imperio alemán, en contraste con el decadente Imperio Austrohúngaro. Por su parte, Hitler declaró que abandonó Austria porque la mezcla de razas en Viena le causaba "repugnancia". No obstante, en 1914, fue localizado por las autoridades austríacas, quienes le exigieron que regresase a su país natal para el examen médico. Hitler viajó entonces a Salzburgo, donde fue examinado el 5 de febrero, pero fue declarado "no apto" para prestar servicio militar.

Primera Guerra Mundial


El 28 de julio de 1914 estalló la Primera Guerra Mundial; una semana después, Hitler se presentó como voluntario en el ejército alemán, siendo asignado a un regimiento bávaro. El inicio de la guerra ocasionó gran entusiasmo en el joven Hitler, quien pensó que había llegado una oportunidad para cambiar su vida:
No estoy avergonzado de decir que, arrastrado por mi entusiasmo, me arrodillé y agradecí al Cielo desde el fondo de mi corazón ... por haberme permitido vivir en ese tiempo.
Respecto a la Primera Guerra Mundial.

Después de menos de tres meses de entrenamiento, Hitler fue enviado al frente occidental. Sirvió en Francia y Bélgica, como mensajero de la 1ª Compañía del 16° Regimiento de Infantería Bávaro de Reserva, siendo expuesto al fuego enemigo. Participó en la Primera batalla de Ypres, donde su unidad fue diezmada en cuatro días. Al finalizar la batalla, de los 3.500 soldados iniciales, solamente 600 podía seguir combatiendo.


Supuesta imagen de Hitler, en Viena, precenciando un discurso.


Posteriormente, sus oponentes políticos lo acusarían de ser un cobarde, pero la evidencia los contradice. En octubre de 1916, en el norte de Francia, Hitler fue herido en la pierna, regresando al frente en marzo de 1917, ascendido al rango de cabo. Sin embargo, como no era aún un ciudadano alemán, no fue promovido más allá de este grado. Hitler fue condecorado en varias ocasiones por su valor en combate, destacando especialmente la Cruz de Hierro de 2ª clase el 2 de diciembre de 1914, y la Cruz de Hierro, 1ª clase, el 4 de agosto de 1918. Este honor era raras veces otorgado a un soldado de tan baja graduación. De acuerdo a diversos testimonios, Hitler ganó su última Cruz de Hierro al haber capturado sin ayuda a quince soldados enemigos, aunque los registros militares no especifican la razón de esta condecoración.

Hitler era considerado como un soldado «correcto», pero, según se informa, era impopular entre sus compañeros debido a una actitud poco crítica hacia los superiores. «Respetar al superior, no contradecir a nadie, obedecer a ciegas», dijo, describiendo su actitud mientras era enjuiciado por el putsch de Múnich en 1923. Uno de sus camaradas comentó:
Lo maldecíamos y lo encontrábamos intolerable. Había un cuervo blanco entre nosotros que no quería seguirnos la corriente cuando maldecíamos la guerra.


En efecto, Hitler nunca se quejaba sobre la suciedad del frente y jamás pidió un permiso para abandonarlo, aunque pudo salir cuando estuvo recuperándose de la herida en su pierna en un hospital en Berlín. Cuando regresó, empezó a pronosticar repetidamente que Alemania perdería la guerra por causa de los judíos y los marxistas, a quienes acusó de robar a la nación y no prestar servicio militar. En el aspecto personal, Hitler nunca recibía cartas o presentes de amigos o familiares, y no acompañaba a los soldados cuando hablaban de mujeres. Durante la guerra, también aprovechó la oportunidad para dibujar algunas historietas y dibujos de instrucción para el periódico del ejército.

El 13 de octubre de 1918, poco antes del final de guerra, Hitler quedó atrapado en un ataque de gas venenoso británico, cerca de Ypres. Fue trasladado a un hospital de campaña, donde quedó temporalmente ciego por causa de los gases tóxicos. El 10 de noviembre se encontraba parcialmente recuperado en un hospital militar al noreste de Berlín, cuando fue informado que la monarquía había sido depuesta y que se había proclamado la República de Weimar. Cuando se enteró que al día siguiente iba a firmarse un armisticio y que la guerra se había perdido, Hitler quedó ciego de nuevo

Una investigación realizada por Bernhard Horstmann indica que su ceguera temporal pudo haber sido resultado de una reacción histérica a la derrota alemana.Hitler expresó metafóricamente que durante aquella experiencia, al quitarse la venda que cubría sus ojos, fue cuando descubrió que el objetivo de su vida era lograr la salvación de Alemania. Mientras tanto, fue tratado por un médico militar y un especialista en psiquiatría, que, según se informa, diagnosticó al cabo como «incompetente para comandar gente» y «peligrosamente psicótico». Su comandante declaró: «¡Nunca promoveré a este histérico!». Sin embargo, el historiador Sebastian Haffner, refiriéndose a la experiencia de Hitler en el frente, sugiere que por lo menos tuvo algún tipo de entendimiento con los militares.

La derrota alemana en noviembre de 1918 lo impactó de sobremanera, pues en la creencia popular alemana el ejército alemán permanecía invicto. Como muchos otros nacionalistas alemanes, Hitler culpó a los socialdemócratas («los criminales de noviembre») por el armisticio. Una explicación extendida por la derecha conservadora sobre la causa de la derrota fue la Dolchstoßlegende («la leyenda de la puñalada por la espalda»), que pretendía argumentar que a espaldas del ejército los políticos socialistas y marxistas habían traicionado y «apuñalado» por la espalda a los alemanes y a sus soldados.

El Tratado de Versalles impuso reparaciones de guerra y otras sanciones económicamente muy perjudiciales para el país, declarando a Alemania culpable de los horrores de la Primera Guerra Mundial. Durante la negociación del documento surgieron controversias entre el afán pacificador de Woodrow Wilson, presidente de Estados Unidos y el revanchismo del premier francés, Georges Clemenceau. La reconciliación nunca estuvo dentro de los objetivos del Reino Unido y Francia porque,[cita requerida] desde mediados del siglo XIX, Alemania había rivalizado con estas dos potencias por la hegemonía de Europa y el control sobre los territorios coloniales en África y Asia. El tratado fue considerado por los alemanes como una humillación y fue un importante factor en la creación de las reivindicaciones políticas y territoriales demandadas por Hitler y su Partido Nacionalsocialista al llegar al poder.

Inicios en el Nazismo


Advenimiento a la política

Aunque el final de la guerra lo había convencido de entrar al mundo de la política, Hitler se percató que no contaba con dinero, amigos, familiares con conexiones, estudios universitarios o experiencia política;[20] por lo que decidió continuar en el Ejército. Viajó a Múnich para reintegrarse a su batallón, pero allí descubrió que se había proclamado una república soviética bávara y que su unidad estaba bajo el control de los socialistas, por lo que solicitó ser transferido a otro lado. El crucial primer invierno de la República de Weimar, Hitler lo pasó trabajando como un guardia en un campo de prisioneros de guerra cerca de Austria.

Regresó a Múnich en la primavera de 1919; poco después de su llegada el gobierno soviético de ese estado fue derrocado por el Ejército alemán y grupos paramilitares conservadores, y Hitler recibió entonces su primer trabajo político. Su misión consistía en investigar a los miembros de su unidad que habían colaborado con el gobierno soviético. Su trabajo fue apreciado por sus superiores, quienes lo emplearon a tiempo completo, asignándolo al Departamento político de asuntos de prensa del Ejército, a nivel distrital. De esta manera, Hitler se convirtió en un espía militar, investigando a los muchos grupos socialistas que estaban naciendo en toda Alemania. También participó como oficial educador en el «pensamiento nacional», cursos organizados por el Departamento de Educación y Propaganda del grupo bávaro de la Reichswehr. La principal tarea de Hitler era entonces erradicar "ideas peligrosas", como la democracia, el socialismo y el pacifismo. Un objetivo clave de este grupo era crear una «cabeza de turco» para justificar la derrota alemana. Las cabezas de turco fueron encontradas en el Judaísmo Internacional, los comunistas y los políticos liberales, especialmente los miembros de la coalición de Weimar, que eran considerados como los «criminales de noviembre».

En julio de 1919, Hitler fue designado V-Mann (Verbindungsmann, término alemán para un espía de la policía) del Comando de Inteligencia (Aufklärungskommando) del Ejército, con el objetivo de atraer a otros soldados de ideas similares. En septiembre, se le ordenó que se investigara un pequeño partido denominado Partido Obrero Alemán (DAP). Aunque este partido era nacionalista, los superiores de Hitler desconocían esto, y sospechaban que podía ser un partido socialista o comunista.

Hitler asistió entonces a una reunión del DAP, sin embargo, cuando uno de los presentes sugirió separar Baviera de Alemania y unificarla con Austria, Hitler pronunció un discurso que llamó la atención de Anton Drexler, principal dirigente del partido. Hitler fue aceptado en el partido, que ya contaba con la membresía de Dietrich Eckart y Ernst Röhm.

Hitler comenzó a participar a tiempo completo en las actividades del partido. En 1920, tomó el control de la maquinaría de propaganda, y el 24 de febrero celebró su principal reunión de importancia, con seis mil asistentes. Para hacer pública la reunión, envió dos camiones de partidarios del Partido con esvásticas, para causar conmoción y distribuir prospectos; fue el primer empleo de la táctica de terror que haría famoso al movimiento nazi.

El 1 de abril de 1920, el Partido Obrero Alemán cambió su nombre a Partido Nacionalsocialista Obrero Alemán, más conocido como Partido Nazi; ese mismo día Hitler abandonó el Ejército. Poco después organizó escuadrones de veteranos de guerra, liderados por Emil Maurice, para que mantuvieran el orden en las reuniones del Partido, y expulsasen a los que no estuviesen de acuerdo con los oradores. El 5 de octubre de 1921, estos escuadrones fueron organizados bajo el nombre de Sturmabteilung, mejor conocidos como las SA o los camisas pardas, por el color de sus uniformes. Muy pronto, las SA, bajo el mando inicial de Johann Ulrich Klintzich, dejaron de limitarse a su rol de mantener el orden y empezaron a atacar a los grupos políticos opositores y a los judíos, lo cual acabó convirtiéndose en su actividad principal. En la primavera de 1920, Hitler toma como emblemas la Hakenkreuz —la cruz gamada— y el saludo del fascismo italiano del brazo en alto.

Ya a principios de 1921, Hitler era considerado un gran orador, hablando frente a muchedumbres cada vez más grandes. Ganó notoriedad fuera del partido por sus discursos polémicos, atacando el Tratado de Versalles, y a grupos rivales (sobre todo marxistas y judíos). Ese año, Hitler personalmente lideró a los camisas pardas contra una reunión de federalistas bávaros. Aunque Hitler pasó tres meses en la cárcel por la paliza que sus hombres propinaron a los federalistas, al salir no mostró arrepentimiento alguno; por el contrario, estaba más resuelto a emplear la fuerza contra sus adversarios:
En el futuro, el movimiento nacionalsocialista evitará rudamente, si es necesario con la fuerza, las reuniones o discursos que puedan distraer la mente de nuestros compatriotas.

Para el verano de 1921, Hitler era el líder del partido;[25] no sólo era el principal orador y propagandista, sino que también era la principal fuente de ingresos de ese movimiento revolucionario. No obstante, los fundadores se encontraban resentidos debido a la conducta dictatorial de Hitler, y aprovechando que se encontraba de viaje en el norte de Alemania, planificaron la fusión de su partido con otros grupos políticos; de esta manera, pensaban reducir la importancia de Hitler y cuestionar su liderazgo. Hitler se enteró de estos planes y regresó a Múnich, solicitando poderes dictatoriales en el partido, de lo contrario renunciaría. Drexler respondió publicando una carta en un periódico, denunciado los abusos autoritarios de Hitler, pero éste presentó una demanda legal en su contra, y Drexler se tuvo que retractar. Derrotado, Drexler fue removido de su cargo de presidente y Hitler lo sucedió, convirtiéndose en el líder indiscutible del Partido Nazi. De esta manera, se estableció el "principio del líderazgo", que formó el sistema de gobierno político de la Alemania Nazi.

En estos años Hitler conoció a Rudolf Hess, Hermann Göring y Alfred Rosenberg, quienes junto con Eckart, lo introdujeron a círculos sociales más altos, de los cuales pudo obtener generosas donaciones para el naciente partido. Alentado por el rápido crecimiento, Hitler empezó a idear la toma del poder. Sin embargo, su partido no era todavía la principal fuerza política en Baviera, y era desconocido fuera de este estado; por lo que Hitler concluyó que necesitaba el apoyo de las fuerzas políticas y las guarniciones militares bávaras para lograr este objetivo. Influenciado por la marcha sobre Roma de Benito Mussolini, Hitler ideó realizar una marcha similar hacia Berlín, con la que doblegaría al gobierno nacional fácilmente.

Putsch de Múnich

En enero de 1923, luego de que el gobierno alemán se retrasase en el pago de las reparaciones de guerra a Francia, esta nación procedió a ocupar la región industrial del Ruhr, devastando la economía germana. El gobierno llamó entonces a la resistencia no violenta contra Francia, pero en septiembre era obvio que esta estrategia no estaba generando resultados. El 26 de septiembre, el Canciller alemán Gustav Stresemann decidió reiniciar los pagos a Francia, y cancelar la estrategia de resistencia. Stresemann previó que los nacionalistas y los comunistas iniciarían toda clase de protestas y disturbios ante estas impopulares medidas, por lo que declaró el estado de emergencia ese mismo día. De esta manera, el comandante del Ejército, General Hans von Seeckt, se convirtió en la principal autoridad de la República. Hitler vió este período de inestabilidad política como la oportunidad para realizar su propia versión de la "marcha sobre Roma".

No obstante, el tradicionalmente autónomo estado bávaro no estaba dispuesto a aceptar la autoridad central del General von Seeckt. Ese mismo día, el gobierno regional proclamó su propio estado de emergencia y colocó a Gustav von Kahr al mando de Baviera. El gobierno nacional reaccionó exigiendo el arresto de varios líderes nacionalistas, y además reclamó la supresión del principal periódico nazi, el Völkischer Beobachter. Cuando el Ejército bávaro se rehusó a obedecer a su comandante en Jefe, el General von Seeckt amenazó con utilizar la fuerza contra Baviera. Hitler se percató entonces que la situación regional solamente podría empeorar para él, y que probablemente el gobierno de Stresemann lograría estabilizar la situación. Cuando Kahr se rehusó a discutir la situación con Hitler y sus aliados, éste último sospechó que el gobierno de Baviera iba a capitular ante el gobierno de Berlín, o peor aún, iba a declarar la independencia de Baviera. Hitler decidió entonces realizar una maniobra arriesgada: iba a secuestrar a Kahr, al comandante del Ejército en Baviera y al jefe de la policía regional; una vez en su poder, los iba a convencer de que se uniesen a su bando, y luego, juntos, iban a marchar hacia Berlín para derrocar a Stresemann. Para ganarse el apoyo del Ejército, Hitler decidió usar al General Erich Ludendorff, como figura respetada en su golpe de estado. El anciano general había sido atraído al movimiento nazi unas semanas atrás.

En la noche del 8 de noviembre de 1923, Hitler y los camisas pardas irrumpieron en una reunión pública liderada por Kahr en el Bürgerbräukeller, una cervecería a las afueras de Múnich. Hitler proclamó una revolución y anunció sus intenciones de formar un nuevo gobierno, junto a Ludendorff, quien no estaba enterado del golpe, Antes de iniciar su "Marcha sobre Berlín", que derrocaría al gobierno nacional, Hitler reclamó la ayuda de Kahr y de las fuerzas militares locales. Éste último fingió ayudar a Hitler, pero, gracias a la ingenuidad de Lundendorff, escapó en cuanto pudo y retomó el control regional. Al amanecer del 9 de noviembre, el Ejército y la policía bávara estaba tomando posiciones contra los golpistas; Ernst Röhm y sus tropas nazis se encontraban rodeados en Ministerio de Guerra bávaro, y Hitler decidió marchar junto con Ludendorff para liberarlos. El anciano comandante alemán había convencido a Hitler de que los soldados y la policía no dispararían contra él, y que se unirían a su causa. No obstante, la policía no se replegó ante Ludendorff y se inició un tiroteo. Dieciséis miembros del NSDAP murieron durante la refriega, pero Hitler escapó únicamente con un hombro dislocado.
Hitler saludando a las tumbas de los dieciséis nazis que murieron durante el golpe de 1923.

Hitler se escondió en la casa de Ernst Hanfstaengl, y pensó en el suicidio.[cita requerida] Fue arrestado dos días después, acusado de alta traición. Alfred Rosenberg se convirtió temporalmente en el líder del partido. Su juicio, atrajo atención internacional, y le proporcionó una plataforma política para anunciar su movimiento. Durante su juicio, que se inició el 26 de febrero de 1924, Hitler recibió tiempo casi ilimitado para hablar, lo que hizo que su popularidad creciera debido a su poderoso y convincente discurso nacionalista. A diferencia de los participantes del golpe de Kapp, Hitler asumió la responsabilidad de la intentona golpista, pero negó haber cometido un crimen:
Solamente yo cargo la responsabilidad. Pero no soy un criminal por eso. Si hoy me presento aquí como un revolucionario, es como un revolucionario en contra de la revolución. No existe la alta traición contra los traidores de 1918.


El 1 de abril de 1924, Hitler fue sentenciado a 5 años de prisión en la fortaleza de Landsberg, aunque la Constitución estipulaba cadena perpetua contra crímenes de este tipo. Hitler recibió un trato privilegiado de los guardias y pudó recibir cartas y visitas de sus admiradores. Fue absuelto y liberado el 20 de diciembre de ese mismo año, como parte de una amnistía masiva hacia prisioneros políticos. En total, solo cumplió nueve meses de su condena.

Mein Kampf



La estadía de Hitler en la prisión de Landsberg le permitió organizar sus ideas, que dictó a diversos secretarios. El resultado sería una obra titulada "Mein Kampf" ("Mi Lucha", aunque originalmente había planeado llamarla "Cuatro años de lucha contra mentiras, estupidez y cobardía".[36] Esta obra, dedicada a Dietrich Eckart,[cita requerida] era una autobiografía y, más importante aún, una exposición de la ideología nacionalsocialista.

A través de sus 782 páginas, Hitler detalló los pasos que un futuro Estado alemán nacionalsocialista debía seguir para eventualmente convertirse en el "amo del mundo".Primero aboga por la conclusión definitiva de la hostilidad franco-germana, que se lograría con la destrucción de Francia. Una vez conseguido esto, Alemania finalmente se encontraría en libertad de expandirse, con el objetivo de conseguir el llamado espacio vital alemán. Hitler concluye que el Tercer Reich no debe buscar colonias en Asia o África, sino que debe expandirse hacia el este, a expensas de Rusia. Aunque reconoce que diversos pueblos ya habitan en Europa oriental, asegura que el pueblo alemán tiene el derecho de desalojar a sus ocupantes:
...la naturaleza no ha reservado esta tierra para la futura posesión de una nación o raza en particular; por el contrario, esta tierra existe para el pueblo que posea la fuerza de tomarla.
Acerca de la expansión alemana hacia el este.

Hitler considera que la conquista de Rusia será relativamente fácil, ya que los bolcheviques la controlan, y por lo tanto los judíos.

En cuanto a la política interior del Tercer Reich, Hitler claramente define que el sistema de gobierno será una dictadura: Además, el Estado tendrá muy poco que ver con la economía, ya que en realidad será un "organismo racial". Después de establecer que la raza aria es superior sobre el resto, asegura que la misma debe subyugar a las demás para poder "preservar e incrementar la cultura". Concluye que los alemanes se encuentran en el estado actual debido a que no preservaron su raza pura, y "gradualmente perdieron su creatividad cultural". Después de escribir esto, no es sorprendente que determine que el principal propósito del Estado nazi sea:
...la preservación de los elementos raciales originales que confieren cultura y crean la belleza y la dignidad de una humanidad superior.
Acerca del propósito del Estado.

Asegura que en un futuro distante, la humanidad se enfrentará a problemas que solamente una raza superior, con dominio del mundo, podrá resolver.

Aunque en la actualidad la interpretación de la historia alemana que Hitler expone en Mein Kampf es considerada grotesca e inexacta, muchos alemanes compartían su visión histórica. Peor aún, cuando Hitler subiese el poder en 1933, se mantendría fiel a sus escritos y llevaría a cabo la expansión hacia el este, que desembocaría en la Segunda Guerra Mundial y en un genocidio de los pueblos eslavos y semitas.

Mein Kampf no sólo sirvió para la exposición de las ideas de Hitler, también le proporcionó su principal fuente de ingresos. Aunque el libro se publicó en dos volúmenes entre los años de 1925 y 1926, solamente vendió alrededor de 240.000 ejemplares entre 1925 y 1934, aunque en los primeros años las ventas fueron bajas. Hitler pasó esos años esquivando los impuestos aplicables sobre los derechos de autor de su libro, y acumuló una deuda tributaria de cerca de 405.500 Reichsmarks. Esta deuda lo perseguiría hasta que se convirtió en Canciller.

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Reestructuración del partido


Hitler salió de prisión el 19 de diciembre de 1924. Su movimiento revolucionario probablemente estaba en su punto más bajo, el Partido Nazi y sus órganos mediáticos habían sido prohibidos; además, Hitler tenía prohibido hablar en público y el gobierno regional estaba recomendando que fuese extraditado a Austria.[42] Durante su ausencia, Gregor Strasser y Erich Ludendorff lideraron el movimiento nazi, y se fueron distanciando de él.

En el aspecto nacional, la inestabilidad política y económica que habían contribuído en el rápido crecimiento del Partido Nazi estaban quedando en el pasado.[42] La hiperinflación y los fuertes pagos de indemnización habían sido amortiguados, y los franceses habían aceptado salir de la Renania. Aunque gracias a su fallido golpe Hitler llegó a tener cierta prominencia nacional, el puntal de su partido siguió siendo Munich y en los meses siguientes el apoyo popular empezó a mermar. En las elecciones parlamentarias de diciembre, los nazis, que participaron bajo el nombre de "Movimiento Nacionalsocialista de Libertad", perdieron la mitad de sus votantes; en contraste, los socialdemócratas estaban recuperando los votos perdidos. Los nazis continuarían en decadencia hasta 1929, mientras tanto, Hitler tuvo que seguir organizando el partido y luchando por mantener el liderazgo del mismo.

Aunque muchos de sus colegas creían que estaba acabado, Hitler salió de prisión con una visión mesiánica de su papel en la historia, y aseguró que los buenos tiempos de la República no durarían. A los pocos días solicitó una entrevista con el Dr. Heinrich Held, Primer Ministro bávaro, y luego de realizar promesas de buena conducta, consiguió que legalizase el Partido Nazi de nuevo. A el periódico nazi Voelkischer Beobachter también se le permitió circular de nuevo. Creyendo en las promesas de Hitler, el Dr. Held le dijo a su Ministro de Justicia:
La bestia salvaje está controlada. Podemos permitirnos aflojar la cadena.
Dr. Heinrich Held sobre Hitler.

Aunque Hitler seguía siendo un autoritario, sus promesas de apegarse a la Constitución eran parcialmente ciertas. Sin embargo, el futuro dictador no había cambiado su ideología, sino más su estrategia. Habiendo fracasado en derrocar a la República con un golpe de Estado, ahora perseguía la "estrategia de la legalidad"; esto significaba adherirse a las normas de la Constitución de Weimar para poder ascender al poder legalmente. Algunos miembros del partido, sobre todo los líderes de las "camisas pardas", se opusieron a esta estrategia; Röhm la llegó a ridiculizar, apodando a Hitler "Adolphe Legalité" (Adolfo el Legal). De esta manera, Hitler ahora se apoyaría en la democracia y las elecciones para acceder al poder, y luego las destruiría:
En lugar de trabajar para conseguir el poder a través de un golpe armado, debemos taparnos las narices y entrar al Parlamento como oposición a los diputados católicos y marxistas. Si superarlos en votos lleva más tiempo que superarlos en disparos, por lo menos el resultado será garantizado por su propia constitución... Tarde o temprano alcanzaremos la mayoría, y después de eso a Alemania.



CONTINUARA.




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