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Buenas...este es mi primer post, espero sepan disculpar algún que otro error, propio de un novatin...
quiero aprovechar esta noche de mierda que tan poco expresiva viene, para compartir con ustedes algunas cosas que escribí en instantes surrealistas de intrepida aunque vergonzoza inspiración.
No creo que vayan a poder compararme con Borges, pobre chico todavia le falta para competir conmigo, pero espero que les guste..




Hoy que ya me quedé solo


Ni bien te levantes vas a darte cuenta de que todo por lo que ayer luchaste fue poco menos que una pasajera ilusión, todo eso que construiste durante una vida se va a desvanecer en menos de lo que tardas en notar que a pesar de tu voluntad, las piernas ya no aguantan el mismo peso, y las arrugas de tu frente no son por la edad, son de frustración, causa de la desidia, ya no sabes a quién mirar para que te den una palabra de aliento y es que ya no quedan frases buenas en el mundo, sólo mentes vacías y soñadores vencidos.
Los sueños se pierden en inmensos campos llenos de todo lo que nunca fue y de preguntas sin respuesta a enigmas aun no encontrados. Los pocos que aun pueden ver ya no quieren mirar, y aquellos que escucharon un poco mas de lo debido ahora sangran una herida invisible, pero que se nota desde lejos. El hedor de la especie abruma a la humanidad, ya nadie nos quiere estudiar, pues no hay sentido en pronosticar lo que ya llegó, la extinción, el exilio en nuestro propio interior es lo que nos mató, y no la represión, que ahora trata de alentar a los lisiados para que vuelvan a andar.
La sombra que avanza es la de un gigante sobre el sol, pisa fuerte pero sin seguridad, se desploma a seguido pero se vuelve a levantar, sin entender que no importa cuanto camine, no va a llegar a ningún lugar, su punto de partida esta errado, el rumbo que ha tomado lo ha hecho alejarse de su estrella, que se pone en el oeste para no volver, pues se fuga junto a la luna, siguiendo a un dios que abandonó su despacho tan pronto como las ratas allanaron el lugar.
Ya no importa si lloras o ríes, no hay nada que alivie el dolor de los demás, la pena de esos que hoy no puedes alcanzar, y hasta el mas frío de los corazones se hiela ante la presencia de eso que hoy nos mata, el cáncer avanza, no se detiene, carcome las mismas bases que el sistema sentó hace muy poco, y que volverá a construir tan pronto como se derrumben, no hay salida pero a nadie le interesa, quizás encuentre un pozo donde esconderme o un techo para pasar la noche. Las estrellas abrigan un poco las noches en que las nubes no cubren todo, pero los látigos siguen marcando el ritmo en los lomos sangrantes de esos que aun son esclavos de todo lo demás y que no pueden gobernar ni sus mentes ni sus pies.
Mis manos están marcadas por cicatrices pero no entiendo de dónde vienen, quizás de una pelea por sobrevivir mientras dormía a la sombra del último árbol que todavía puede morir. El atardecer rojo marca el fin, la luz ciega mis ojos, pero siguen sin brillo alguno, será porque me lo olvide junto a mis sonrisas y mis recuerdos, en una fogata de mayo en algún campo lleno de girasoles marchitos.
Ya nadie entiende por qué sigo aquí, y es porque donde nací quiero morir, aunque sólo sea por una vez, quiero hacer valer lo que alguna vez quiso ser un ideal. Ahora mis párpados pesan más que mi cuerpo, los dedos ya sin sensibilidad se aferran al último atisbo de luz, las uñas partidas de tanto rasguñar la pared que me separa de la libertad tratan de quitar una comezón que sólo desde afuera se puede sentir y mis pies ya no tienen ganas de marchar, será mejor que duerma a la sombra del último roble que aún trata de respirar, al menos hasta que encuentre una estrella fugaz, con la que pueda volver a desear que la vida no termine o que alguien pueda volver a reir, o tal vez, si tengo suerte, subirme y no volver a ver.


Ensayo desgarrador declarado una de las verdades menos conocidas del Siglo XXII por el New York Times, y Diario Chubut.







De una noche con sol



Llegás y te arrodillás ante el altar pagano que hoy armaste por pura casualidad, mañana vas a volver o quizás no lo veas nunca más. Rezás sin plegaria ni súplica, no sabés que otra cosa puede pasar, las ruedas histéricas del frenesí burgués no te dejan pensar, están derrapando y la picada comienza acá o en un rato. La largada ya no se ve, una lluvia cálida la borró sin querer, pisó el palito y se quebró, hizo ruido y la policía llegó, las sirenas no entendían y no dejaban de girar, algunas abuelas tranquilas, de esas que se levantan antes que la matina, llegaron para verte rogar. Miran sin esperanza lo que saben que no está, pasa algún comerciante y vas tras el, viendo a dónde las puede tirar.
Vos sin embrago seguís, no te empapaste todavía con la paranoia de los demás, no entendés por qué se persiguen si nadie encuentra nada, el abucheo se hace general y te despierta en tu cama sin colchón, el piso sabe a vacío y la piedra fría te cuenta otra historia antes de volver a su lugar.
Hoy te vas a encontrar con tu señor, ese que sabe lo que te hace bien, el que le guió a tus compañeros de vuelta a la vereda, ya casi sin protesta. Y horas más tarde vas contento por alguna calle trucha de Palermo, ya entendés que el problema no era y no va a volver a ser. Ya no oís, simplemente procesás los sonidos dispersos que de la radio rebotan hacia vos, como sin querer, como acompañándote para que no te sientas solo nunca más, como diciéndote, ahí esta la puerta, pero vos ya no vas entrar.
Tu cabeza ya no gira, ya no mira para atrás, la persecución ya no importa, volvés a tu cuarto por un rato, a la tarde es probable que salgas al patio a caminar, el cuero extraña besar tu lomo, dejar la marca roja de su labial, el rouge ya no te sorprende, extrañas, sin embargo, algo que por una extraña casualidad ya ni te acordas.[/align]


***** - "Nunca vi tantas pelotudeces enhebradas con conectores de tan poca creatividad" - Adolfo Bioy Casares (crítica póstuma)
- "Si vuelven a publicar otra de estas cagadas antes que mi libro te juro que me van a conocer" - Osama Bin Laden



Para terminar, les dejo otra sarta de caracteres en forma de prosa que espero sepan perdonar. Esta es una declaración de amor que nunca me animé a hacer, disfrazada en texto para el fogón de los campamentos, ese momento antes de que te traigan los regalos de papa y mama y donde todos lloraban...




Fuego



Cuando las luces de la ciudad se vuelven tenues, cuando el sol ya no ilumina, cuando las sombras se acercan, el único refugio que encuentro es el de tus caricias suaves y tus movimientos que hipnotizan. Y es que no entiendo qué es lo que pasa en mí cuando entro en la oscuridad, que trato de aferrarme a lo que ni siquiera puedo tocar. Mis ojos se pierden, tratando de encontrar eso que me diga que sí, que me estás esperando, que me puedo acercar. Lo hago cada vez que nos cruzamos, me aparto de todos y me quedo expectante, anhelando esos tiempos en que todavía no te conocía tan bien y no tenía miedo a salir lastimado. Ya no te veía hace algún tiempo, sin embargo no cambiaste, y estás igual que la última vez, los recuerdos que evocas conmueven hasta a las piedras. Y la verdad es que no entiendo mis sentimientos por ti, son mezclas enfermas de dolor, risas y una inusitada depresión, causada por las nostalgias de quienes hoy no están, pero que llevo en mí hasta el final.
Hoy ya no sé qué esperar, tus llamas ya no buscan envolverme como en mis sueños de niño, tu crepitar me adormece y trae al subconsciente esos recuerdos que han quedado perdidos, entre juguetes viejos y sombras de lo que alguna vez fui.
Los que hoy me acompañan ya entienden de lo que hablo, saben que aunque no lo deseemos vamos a seguir con la mirada fija en ningún lugar, entendiendo que esos ojos perdidos en la luz son símbolo de la unidad, que logramos sólo al sentir juntos con el corazón, sólo al dejarnos sorprender por lo que nos rodea, sólo al dejar atrás lo racional, que no puede explicar por qué, hoy que el frío cala los huesos, nosotros sentimos el calor de un abrazo lleno de amor.
Quienes están a mi lado hoy probablemente no lo estén mañana, pero esta fogata me dice que nos fundiremos por un segundo, y que ese segundo durará mas que todo el tiempo que puedan medir los relojes.
Y si es que algún día me voy, y si es que algún día me olvido de todo lo demás, sé que nunca voy a estar solo porque todos los que hoy se dejaron perder en la inmensidad del pequeño segundo que nadie jamás podrá contar, seguirán ahí, mientras pueda jugar, reir, soñar, mientras haya fuego donde pueda perderlo todo, menos eso que hoy hace que te quiera volver a ver.


Me cope y como no estoy seguro de volver a animarme a mandar todo esto, les dejo una última, de la primavera je...para adelantarme a la ocasion.



Primavera



Hoy me pregunté sin querer y sin proponerlo, qué es lo que me lleva a ser parte de este infierno, cuando no encontré respuesta me dijeron casi en un susurro y bien despacito, no te asustes que todavía estás bastante lejos del cielo. Confundido caminé por abismos de sal y arena, y es que en mi confusión no entendía, no podía encontrar, ese hueco de luz que siempre ayuda al despertar.
Es la rima tonta la que más complica, pues ni Dios ni el Diablo supieron jamás comprenderla. Y es que fue mucho su esfuerzo para entender, pero nunca pudieron ver lo que hay oculto detrás de las farsas de una triste primavera.
Hace mucho me contaron que era raro que haga frío en el cielo, más irónico dijo un amigo, es que fue Dios quien al Diablo sentenció al fuego.
Siempre tuvimos miedo de perdernos en el infierno, de llegar al cielo o de quedarnos en medio del polvo durmiendo. Hoy les digo que no importa cual elijan, si hacen mal o si las pelotudeces les dan risa, será al final que van a comprender que el cielo y el infierno no son nada más que un lugar para estar, y adentro nuestro están los dos, perdidos en el fuego de la sangre y la pasión.
Esta noche amaneceremos de fiesta, será que es la nostalgia anticipada o una mentira bien guardada, no importa la razón por la que la primavera se presenta sino cómo y cuándo si es que realmente llega. Hay que buscar la alegría primaveresca dentro del cielo o a través del infierno. Dentro de cada uno se esconde, perdida en lo más oscuro, o cerca de donde cagó el conde.
Cuando me vean partido, con cara de loco y los ojos perdidos, no piensen mal, es mi última o quizás mi primer primavera, será que encontré el cielo en mi propio infierno o será que Dios y el Diablo me conceden sus deseos, si así fuera lo único que pediría es que la alegría sea para cualquiera, pero pobre del que quiera robarme mi primavera.



Si alguno de los que bancó leer hasta acá quiere conseguir una copia de los presentes textos sin impresión, no dude en consultar en los puestos ubicados en el hall de entrada, donde también podrán acceder a la biblia de Warren Sanchez.

Saludos amigos y espero que no les haya parecido muy malo.




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