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Nuestro Extraño y Curioso Planeta (Hipermegapost)

Ciencia Educacion4/14/2011

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Hola Taringueros!, aqui os dejo un hipermegapost de Curiosidades ( Ineditas ) de nuestro planeta, curiosidades que posiblemente no conocias.... Este post es un conjunto de 3 post con el mismo nombre que ya habia publicado anteriormente, sin embargo , por comodidad los uni en uno solo y asi formar este Hipermegapost....



Algunas imagenes y videos requieren tiempo para cargarse, se paciente....



Un Baño al Filo del Abismo.




Por increíble que parezca, el tipo de la foto no ha recortado su silueta con el Photoshop y se ha colocado sobre un fondo falso. En realidad, se encuentra en el filo exacto de las cataratas Victoria, en Zimbabwe, asomado a una caída de agua más de cien metros del altura.



El lugar, conocido por los lugareños como Devil’s pool (la piscina del diablo), es frecuentado por intrépidos turistas dispuestos a superar el vértigo con tal de conseguir una buena foto. Un vistazo al siguiente vídeo, os permitirá haceros una primera idea de la sensación que debe producir bañarse en este lugar:

















Esta piscina natural está situada cerca de la isla de Livingstone, justo encima de las cataratas Victoria, y debido al caudal del río, solo es posible bañarse en ella entre los meses de septiembre y diciembre.

Aunque algunas personas que han visitado el lugar aseguran que es completamente seguro, lo cierto es que hay echarle valor para bañarse en esta piscina sin ser presa de un ataque de pánico. Eso sí, una vez superado el miedo, la vista es sencillamente demencial.





En las fotografías que los turistas cuelgan en Flickr, es posible ver familias enteras y grupos de amigos tomando un baño tranquilo junto al abismo, riendo y posando con absoluta naturalidad. A pesar de todo, las instantáneas siguen provocando una fuerte sensación de irrealidad.





Igual que me ha sucedido a mí, es posible que muchos hayan sospechado del viejo truco de la perspectiva, creyendo que en realidad la caída no es la que aparece en las fotografías. Como veréis a continuación, otro usuario de Flickr tomó las instantáneas desde el lado contrario, señalando el lugar exacto donde, según sus palabras, se bañan estos "maníacos".





A pesar de lo idílico de las imágenes, las agencias de viajes advierten de que se trata de una actividad muy peligrosa y recuerdan que el acceso al lugar sin los permisos adecuados está prohibido.





























El Mayor Espejo Natural del Mundo.

Situado en el altiplano de Bolivia, el Salar de Uyuni no solo es el mayor desierto de sal del mundo sino que constituye un gigantesco espejo natural. Durante la estación húmeda, las lluvias dejan una finísima capa de agua sobre la llanura, lo que provoca uno de los espectáculos naturales más hermosos de la Tierra.

La superficie de este desierto se extiende a lo largo de 12.000 kilómetros cuadrados, un área equivalente a la provincia de Guadalajara, y alberga alrededor de 64.000 millones de toneladas de sal. La incidencia de la luz sobre la superficie mojada provoca la sensación de estar caminando sobre el cielo.

















Con el tiempo, este lugar se ha convertido en uno de los principales destinos turísticos de Bolivia, visitado, según la Wikipedia, por 60.000 turistas al año. La mayoría de la gente que ha estado allí coincide en señalar que en ocasiones resulta imposible distinguir dónde acaba la tierra y dónde empieza el horizonte.





La inmensa llanura es el resultado de la retirada del gran mar que llenaba todo el altiplano hace millones de años. El mar se retiró y dejó al descubierto lo que hoy son el Lago Titicaca, el Lago Poopó, y los Salares de Coipasa y de Uyuni.
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Darvaza, el pozo del apocalipsis.

Situado en las desérticas llanuras de Turkmenistán, el pozo de Darvaza ofrece uno de los escenarios más apocalípticos del planeta. Con sus 60 metros de diámetro y sus 20 metros de profundidad, este cráter ardiente no es producto de la actividad volcánica ni de la caída de un meteorito, sino de las prospecciones en busca de gas de los soviéticos, que lo abandonaron en los años 50. Desde entonces no ha dejado de arder.





















A plena luz del día, Darvaza parece un desierto de ciencia ficción, aunque las vistas más espectaculares del pozo se producen por la noche. El gas que aún alberga en su interior sigue consumiéndose de manera incesante y, según relatan los que allí han estado, ejerce una especie de magnetismo sobre los insectos, que no pueden evitar arrojarse a las llamas.

















Nadie sabe a ciencia cierta cuándo se apagará, pero es más que probable que el pozo de Darvaza siga ardiendo durante décadas. Y no a mucho tardar, el lugar se verá rodeado de otros pozos y de grandes tuberías. Cuando alguien muestre interés por las reservas de gas y petróleo que duermen bajo el desierto.




Las ruinas de Detroit


En el año 2005, los fotógrafos franceses Yves Marchand y Romain Meffre se toparon en internet con una fotografía de la estación central de Michigan abandonada. Cautivados por la escena, ambos viajaron hasta Detroit durante varias semanas entre 2005 y 2009 y retrataron el interior de decenas de edificios abandonados en el centro de la ciudad. El resultado es un libro titulado "The Ruins of Detroit", en el que se pueden apreciar la magnitud del deterioro y abandonos sucesivos que ha sufrido la ciudad en las últimas décadas.



"Muchas de las imágenes", comentan en The Guardian,"parecen escenas post-apocalípticas, como si una catástrofe repentina hubiera golpeado el centro de Detroit y hubiera obligado a todo el mundo a abandonar sus casas y sus lugares de trabajo".



Sacudida por la crisis del sector del automóvil, y la aparición de modelos más baratos fabricados por los japoneses, la ciudad se fue despoblando sucesivamente a partir de los 70 hasta perder la mitad de sus habitantes. La población blanca se fue desplazando hacia el extrarradio y el centro fue olvidado por las autoridades hasta que la gente terminó por huir. En el camino quedaron iglesias, escuelas, juzgados y comisarías cuyo interior quedó congelado por el tiempo como una especie de metáfora del esplendor y ocaso del capitalismo salvaje.





Días de vino y rosas




En la habitación hay una cama que ya no da vueltas, un juego de espejos y un trío de cojines que yacen sobre el colchón como criaturas muertas. El techo ha dejado caer una lluvia de yeso en polvo, nostalgia de la nieve y las noches de whisky con cocacola. Por las paredes se adivinan antiguas huellas, miradas transidas en un frenesí de tangas y reflejos.




Las imágenes de este club de alterne abandonado las ha tomado el autor de Abandonalia, toda una joya del mundo de los abandonos, quien se introdujo en el lugar armado con una cámara. Sobre el club apenas presenta algunas pistas, como el cartel de SE VENDE y su ubicación “en una autopista de la que es difícil salir si no se va al sitio ex profeso”.



En algunas de las instantáneas se ven barras como playas desiertas, estantes vacíos, escombros sobre la pista de baile. En las habitaciones, cuenta el autor, hay carcasas de cintas porno y una veintena de bolsas cargadas de compresas ( Toallas Sanitarias ) usadas.

Es todo el legado de sus antiguos moradores. Restos de un mechero, una colilla, algún bote vacío. Y ese zapato rojo en el que ahora anidan los vilanos.




Cal Orko, Dinosaurios en la pista de Baile.

En el año 1994, mientras paseaba por los terrenos de una fábrica de cemento en los alrededores de Sucre, en Bolivia, el paleontólogo aficionado Klaus Schütt comprendió que estaba ante un hallazgo fascinante. Ante sus ojos se extendía una pared del tamaño de seis campos de fútbol cubierta de lo que parecían centenares de huellas de dinosaurios.

Schütt telefoneó inmediatamente al Museo de la Historia Natural de La Paz para que enviaran a un paleontólogo que certificara el hallazgo, pero cuando dijo que había más de 500 huellas en el lugar, nadie le creyó







Después de varios años tratando de llamar la atención sobre el descubrimiento, la casualidad llevó uno de sus vídeos hasta Suiza, donde el paleontólogo Christian Meyer comprendió inmediatamente que aquello era algo excepcional.

"Fue una visión que te dejaba sin aliento", asegura Meyer, quien se desplazó al lugar en 1998 y tras meses de investigación confirmó la magnitud de lo encontrado: sobre una pared de 80 metros de altura y 1.200 metros de largo, se extendían más de 5.000 huellas de 293 especies distintas de dinosaurios, el mayor yacimiento de pisadas en la historia de la Paleontología.

Entre las marcas, el equipo de Meyer descubrió la huella de la caminata de dinosaurio continua más larga conocida hasta el momento, un paseo de 347 metros de largo protagonizado por una cría de Tyrannosaurus rex bautizada por los científicos con el simpático sobrenombre de "Johnny Walker".



Tal y como atestiguaba aquella superficie, decenas de criaturas habían correteado alegremente por aquel lugar a finales del Cretácico Superior, hace unos 66 millones de años, entre ellas enormes titanosaurios (con huellas de hasta 70 centímetros), voraces terópodos, pacíficos saurópodos y una larga variedad de animales de todos los tamaños cuyas huellas se cruzaban aquí y allá. La profusión de pisadas era tal que a alguien se le ocurrió comparar aquel lugar con una gigantesca “pista de baile” para dinosaurios.

Evidentemente, y aunque alguno haya podido imaginar lo contrario, no se trataba de superdinosaurios capaces de caminar por las paredes. La superficie había sido el lecho de un lago de poca profundidad, desplazado posteriormente hasta la posición vertical por el movimiento de las placas tectónicas, las mismas que formaron la cordillera de los Andes.

Tal y como lo imaginan los científicos, hasta aquel pequeño lago de agua no potable acudían los dinosaurios herbívoros a refrescarse, mientras los carnívoros acechaban y los saurios voladores hacían vuelos rasantes. "Como si fueran bañistas en las playas de Mallorca", aseguraba Meyer sobre el lugar en alguna entrevista.

Hoy día, la pared de Cal Orcko (literalmente “cerro de cal”) no sólo es el mayor yacimiento de huellas del mundo, sino que deja muy atrás a sus competidores. El parque de Moenchenhagen, en Alemania, alberga unas 220 pisadas, mientras que el National Dinosaur Tracks Monument, en Texas, apenas cuenta con 60.



El Abismo Abandonado

El siguiente escenario es unos de esos lugares entre la realidad y la ficción. El amasijo de hierros oxidados que veis en la imagen es lo que queda de la base submarina experimental Deep Core, la plataforma desde la que los protagonistas de “The Abyss” (1989) se lanzaban a las profundidades del océano. El gigantesco tanque en el que se encuentra es una de las estructuras de la central nuclear inacabada de Cherokee, en Carolina del Sur, sobre la que se construyó el decorado de la película




El escenario fue construido expresamente en el interior de un tanque de 12 metros de profundidad y 60 metros de diámetro, cerca de donde debía estar el reactor nuclear. Durante el rodaje, el depósito se llenó con 26 millones de litros de agua en el que los actores se sumergían durante horas. A día de hoy, sigue siendo el mayor escenario submarino jamás construido para una película.





Muchos de los miembros del equipo que trabajó a las órdenes de James Cameron aseguran que aquél fue uno de los rodajes más duros de la historia. Las sesiones bajo el agua podían durar hasta 11 horas y había tal cantidad de cloro que se dice que a Ed Harris se le puso el pelo blanco.

Aún así, el agua del tanque acumuló muchas algas microscópicas e incluso se descubrió alguna serpiente curioseando entre bambalinas. A pesar de la cantidad de agua, la luz penetraba con demasiada facilidad hasta el fondo de la estructura, así que hubo que disponer grandes lonas para oscurecer el escenario y recrear un fondo abisal más verosímil.

Al terminar el rodaje el tanque se vació, pero retirar la estructura de hierro resultaba demasiado costoso. Los miembros de la productora decidieron dejar el decorado abandonado, no sin antes llenarlo de carteles en los que se advertía de que el set era propiedad de la 20th Century Fox y de que no estaba permitido tomar fotografías. A pesar de la prohibición, muchos expedicionarios se colaron en su interior y tomaron imágenes de la vieja y oxidada Deep Core.



Con motivo de la construcción de una nueva central, el decorado fue demolido en septiembre de 2007.




Sable Island, la isla se trago 350 barcos.

Cada uno de los puntos que veis en ese mapa es un barco hundido. Uno tras otro, hasta 350 navíos encallaron en las arenas de esta isla durante los últimos 500 años, contribuyendo a fraguar una auténtica leyenda negra y convirtiéndolo en el lugar del mundo con más naufragios de la historia.

Durante muchos años, este alargado banco de arena frente a las costas de Nueva Escocia fue bautizado como la “tumba del Atlántico” y suscitó muchas leyendas marineras. Como explican en Strange Maps, la isla fantasma conocida por los marinos con el nombre de Fagunda era en realidad este pedazo de tierra empeñado en tragarse un barco tras otro. El mapa de los naufragios produce escalofríos.
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El nombre real de la isla Sable Island, algo así como la isla del sable de arena, y sus 42 kilómetros de largo por apenas dos kilómetros en los lugares más anchos lo convierten en una trampa natural. La intensa niebla que suele haber en el lugar, las corrientes traicioneras y su localización en mitad de una de las rutas marítimas más transitadas también contribuyeron a convertirlo en un auténtico “atrapabarcos”.



El asunto no es para tomarlo a broma si tenemos en cuenta que, según algunas fuentes, miles de personas perdieron la vida en las arenas de estas playas. Afortunadamente, a finales del siglo XIX se construyeron dos faros, uno en cada extremo de la isla, para advertir a los capitanes de su presencia. Aún así, aún sigue habiendo algún despistado que encalla en sus arenas, como el yate que, según Wikipedia, fue a parar a la isla en 1999.



Hoy en día los faros son automáticos y el gobierno canadiense ha prohibido el acceso a la isla, para evitar los frecuentes intentos de saqueo de los numerosos pecios hundidos en la zona. De vez en cuando, el mar escupe alguno de estos tesoros, pero las olas se los vuelven a llevar al fondo en cuanto sube la marea.









La Flota Fantasma de Singapur



Desde hace muchos meses, los habitantes de Singapur miran al mar y no ven el horizonte. Apostada frente a sus costas, se encuentra la mayor flota de barcos de cargamento jamás reunida en la historia, una gigantesca formación compuesta por miles de cargueros y petroleros y que, en su conjunto, iguala en número de barcos a las armadas de EEUU y Gran Bretaña juntas.

Simon Parry bautiza acertadamente esta formación en las páginas del Daily Mail como la "flota fantasma de la recesión", dado que los cargueros llevan anclados aquí desde que comenzó la crisis mundial y se frenó el intercambio de mercancías a escala global.

El puerto de Singapur ya era uno de los más transitados del mundo, pero ahora barcos llegados de todos los rincones del planeta han elegido estas aguas para quedarse hasta que escampe el temporal económico. Según explicaba en mayo en The New York Times, el motivo es que se trata de una zona con escasas tormentas, el combustible y las reparaciones son baratas, y se encuentran a tiro de piedra de los más importantes puertos de Asia, donde quizá reciban un encargo.





Antes”, relata un pescador local entrevistado por Simon Parry, “no había nada aquí, solo mar. Entonces aparecieron los grandes barcos y cada día aparecen más”. Los cargueros están vacíos y sin tripulaciones, apenas unos hombres para evitar los actos de piratería, así que algunos lugareños ya hablan de “barcos fantasma”. “Nunca vemos a nadie a bordo”, dice el mismo pescador, “y algunas personas les tienen miedo. Creen que pueden traer una maldición y que tienen malos espíritus”.



















Villa Epecuén, el fantasma que emergio del lago.

Villa Epecuén fue engullida por las aguas el 10 de noviembre de 1985. Esta pequeña ciudad argentina, que llegó a albergar a más de 25.000 turistas cada verano y contaba con decenas de comercios y hoteles, fue sepultada de la noche a la mañana tras la rotura de un dique que inundó sus calles con más de cuatro metros de agua.



Durante más de veinte años, la ciudad ha permanecido bajo las aguas del lago, sumergida a más de diez metros de profundidad, hasta que la sequía ha ido poniéndola al descubierto. Según me cuenta Carolina, desde Buenos Aires, este año el proceso parece haber culminado y el fantasma de la vieja Villa Epecuén ha emergido por completo. Las fotografías de su amiga Ana, que ha visitado recientemente el lugar, y la de otros usuarios de Flickr muestran este escenario de pesadilla.





Escombros, paredes caídas, árboles muertos... Las aguas han dejado al descubierto una ciudad que parece haber sido destruida por una lluvia de fuego y cenizas. La alta salinidad de la laguna Epecuén ha dejado una capa blanca sobre las ruinas, que le añade un toque fantasmagórico. En algunos lugares el agua ha horadado la tierra y los árboles parecen querer escapar de este infierno de puntillas.

Aquí y allá pueden contemplarse algunos restos de la vida en la ciudad: botellas, sanitarios y un paseo que lleva hacia un lugar donde todo está podrido y muerto. El paisaje, sin embargo, contiene una rara belleza, la memoria de una gloria pasada, cuando los ricos terratenientes de la zona pasaban los días felices junto al lago.







¿Cuál es el lugar más remoto de la Tierra?




Es lo que tratan de averiguar el Banco Mundial y el centro de investigaciones de la Comisión Europea a través de un estudio conjunto que acaba de publicar New Scientist. El análisis consiste en trazar un gran mapa de la conectividad mundial, cruzando los datos de carreteras, ferrocarriles y rutas por barco a lo largo de todo el mundo.

Para establecer una referencia, los autores del estudio han calculado el tiempo que se tarda en llegar desde cualquier punto hasta la ciudad de 50.000 habitantes más próxima. En base a este cálculo, el mapa proporciona algunas sorpresas, como el hecho de que menos del 10% de los territorios está a más de 48 horas de viaje desde la ciudad más cercana.

Algunas regiones consideradas inaccesibles, como el Amazonas, no están tan alejadas de la civilización como pensamos, dada la gran cantidad de ríos y caminos que conectan unas poblaciones con otras. Si observáis el mapa de arriba, veréis que las zonas más remotas están en colores más oscuros.



Y el ganador es…

El resultado de la investigación otorga una clara victoria. El lugar más remoto de la Tierra es la Meseta Tibetana, conocida como "la azotea del mundo", pues ocupa un área de entre 1.000 y 2.000 kilómetros cuadrados, y tiene una elevación media de 4.500 metros. Llegar hasta aquí, según el estudio, requiere tres semanas hasta las poblaciones de Lhasa y Korla: un día en coche y otros 20 de duro camino a pie.

Por cierto, os recomiendo visitar la galería de mapas que ofrece New Scientist, donde podéis ver cómo está comunicado el mundo por carretera, ríos o rutas marítimas.





Centralia, la boca del infierno

En el año 1962, un incendio aparentemente inofensivo en un basurero de Centralia (Pensilvania) se extendió repentinamente por el subsuelo y encendió una veta de carbón situada bajo la ciudad. Las llamas de la superficie fueron extinguidas por los bomberos, pero el carbón siguió ardiendo bajo las casas hasta convertirse en un monstruo incontrolable que obligó a desalojar la ciudad.



Hoy día, Centralia es un lugar abandonado y fantasmal. La mina subterránea sigue ardiendo y se calcula que contiene carbón para hacerlo durante 250 años más.



El aspecto actual de Centralia es lo más parecido a una película de terror. De hecho, el lugar sirvió de inspiración para la película “Silent Hill”. Aquí y allá, el monstruo ha levantado las calles o partido en dos las carreteras; pequeñas columnas de humo delatan los lugares por los que trata de respirar.

La carretera estatal 61, que fue cerrada a mediados de los 90, es un lugar auténticamente espectral. Un enorme cartel nos advierte del peligro poco antes de llegar: “Incendio en mina subterránea. Adentrarse en este área puede ocasionar graves daños o la muerte. Gases peligrosos. Peligro de hundimiento”. La fuerza del incendio ha rajado la carretera en dos; una gigantesca grieta que cruza de un lado a otro como si la tierra acabara de estallar.



Actualmente se calcula que la veta de carbón bajo Centralia tiene unos 10 kilómetros de extensión y arde a unos 1.000 metros de profundidad. Las autoridades se dieron cuenta de su existencia a mediados de los 70. Los bomberos abrieron varios agujeros en la tierra para comprobar las evoluciones del incendio y lo consideraban controlado hasta que el propietario de una gasolinera local introdujo una vara para medir los tanques subterráneos y descubrió que estaban a 80º C.



Poco tiempo después, un niño de 12 años fue rescatado tras caer en un pozo de más de 40 metros que se abrió bajo sus pies. A la vista de los acontecimientos, las autoridades se pusieron en marcha y en 1984 evacuaron la ciudad. Unas cuantas familias optaron por quedarse hasta que en 1992 fueron expulsadas definitivamente.



Hoy día, lo poco que queda del pueblo ha sido devorado por la vegetación. De vez en cuando algún grupo de despreocupados turistas se aventura en las inmediaciones de la mina y se fotografía junto a las humeantes chimeneas. Ignoran que, en cualquier momento, el monstruo puede despertar.
























San Zhi, fantasmas en la luna



La ciudad fantasma de San Zhi, en Taiwán, comenzó a levantarse a finales de los 80. La idea era construir una lujosa y futurista urbanización a las afueras de Taipei pero, a medida que avanzaba la construcción, las cosas empezaron a torcerse.

Hoy en día, la ciudad es lo más parecido a una estación lunar en ruinas. Las gentes de la zona dicen que está habitada por extraños seres, aunque en este caso no se trata de extraterrestres, sino de temibles fantasmas.



Sobre el motivo por el que se abandonaron las obras hay varias versiones: algunos hablan de decenas de obreros muertos en las primeras semanas de trabajo; otros aseguran que fueron los propios obreros quienes huyeron del lugar ante la presencia de unas misteriosas criaturas.

Sea como fuere, - y viendo las fotos - lo que parece claro es que muchos taiwaneses perdieron la oportunidad de vivir en un barrio de la luna






El show de los caballos suicidas



Durante muchos años fue el espectáculo estrella en el Steel Pier de Atlantic City. El caballo y su jinete subían a un trampolín de hasta 20 metros y se arrojaban en picado al agua desde las alturas. El resultado era una zambullida espectacular que a veces acababa con graves lesiones.



El creador de la atracción fue el empresario William "Doc" Carver que empezó a explotar la idea hacia 1880 y puso a saltar a sus propias hijas y a su nuera. Esta última, una joven llamada Sonora Webster, cayó con los ojos abiertos y se quedó ciega de por vida, a pesar de lo cual siguió saltando desde el trampolín durante otros diez años. La historia inspiró la película Wild Hearts Can’t Be Broken.


El asunto es tan loco que uno no acaba de creérselo hasta que no ve las imágenes en movimiento, así que os invito a ver en este vídeo, que he colocado expresamente para que veáis la secuencia. (También podéis ver este otro desde menos altura). Los caballos saltarines estuvieron tirándose del trampolín hasta los años 70, cuando las protectoras de animales presionaron para que se prohibiera.















Una perspectiva comparada del Monte Olimpo

Aquellos de vosotros que seáis aficionados a la astronomía habréis leído alguna vez sobre el Monte Olimpo, la mayor montaña de todo el sistema solar, un coloso de 27 kilómetros de altura situado sobre la superficie de Marte. Cuando uno lee que su altura es tres veces la del Everest, se hace una vaga idea de su tamaño, pero una comparación visual aclara mucho las cosas:



Lo que véis en la imagen (de atrás hacia delante) es una comparación del Monte Olimpo con el Maxwell Montes de Venus y el monte Everest, en la Tierra. La diferencia es sencillamente descomunal. Pero las dimensiones del Olympus Mons no son solo escalofriantes en lo que respecta a la altura. Su base tiene un diámetro de 600 kilómetros, lo que equivale al área de un país como Ecuador.



“Sus dimensiones son tales”, explica la Wikipedia, “que una persona que estuviese en la superficie marciana no sería capaz de ver la silueta del volcán, ni siquiera desde una distancia a la cual la curvatura del planeta empezara a ocultarla. El efecto por tanto sería el de estar contemplando una "pared", o bien confundir la misma con la línea del horizonte… Igualmente, si alguien se encontrara en la cima del volcán y mirase hacia abajo no podría ver el final, ya que la pendiente llegaría hasta el horizonte”.

Su volumen, tal y como asegura Carl Sagan en "Un punto azul pálido", es "equivalente a cien veces el volcán más grande de la Tierra, el Mauna Loa, de Hawai".










[color=red]Paisajes para el suicidio[/color]




Los suicidas sienten predilección por los puentes. El Golden Gate, con 1.500 muertos, el viaducto del Príncipe Eduardo de Toronto, con 400, y el Aurora Bridge de Seattle, con 300, encabezan todos los récords en esta materia.

A lo largo y ancho del mundo, no hay ciudad sin su puente para suicidas ni su larga cifra de muertos. Los habitantes de la vieja Estambul, por ejemplo, eligen el Puente del Sultan Mehmet para arrojarse sobre el Bósforo. En Londres, la mayoría escoge el Hornsey Lane para quitarse la vida, mientras que los vecinos de Praga optan por el viaducto de Nusle, donde han muerto más de 300 personas desde 1973.

Alarmadas por las cifras, las autoridades se esfuerzan por colocar carteles, barreras físicas y hasta cabinas de teléfono contra los suicidios, pero nada impide que la gente se siga arrojando al vacío. Las consecuencias de saltar de este puente son fatales y trágicas —dice uno de los carteles sobre el Golden Gate. Como si el suicida no lo hubiese tenido en cuenta.

Desde el Puente de Nankín, en el río Yangtsé, han saltado más de dos mil chinos en los últimos cuarenta años. Aquí, el sistema para impedir los suicidios es algo más primitivo pero sin duda más humano. Un humilde tendero llamado Chen Si se hizo famoso en 2004 por patrullar el puente de arriba abajo para convencer a los posibles suicidas de que no merecía la pena tirarse.
“Los suicidas son fáciles de reconocer,” —aseguraba Chen— “caminan como si no tuvieran alma”.

Pero los puentes no son el único lugar con magnetismo. Se calcula que más de 600 suicidas saltaron sobre la lava del monte Mihara, en Japón, hasta que las autoridades decidieron colocar una red de seguridad sobre el cono volcánico. No muy lejos de allí, en el bosque de Aokigahara, bajo el monte Fuji, aparecen cada año los cuerpos de decenas de suicidas. Solo en 2002 se recogieron 78 cadáveres, cinco más que en 1998, cuando se habían batido todos los récords.

En los acantilados de Moher, en Irlanda, los muertos se cuentan cada año por decenas. En Sydney, un acantilado de singular belleza conocido como The Gap cuesta la vida anualmente a unas 30 personas y por las rocas el Beachy Head, en las costas inglesas, se han precipitado más de 500 personas en los últimos años.

En algunos lugares, como Tokio, los suicidas han optado por la opción cómoda del metro, hasta el punto de que las líneas quedan cortadas entre dos y tres veces al día como consecuencia de estos incidentes. El metro de Montreal, en Canadá, tiene el récord de 129 suicidios, seguido de cerca por el U-Bahn de Viena y el metro de Ciudad de México.

Hace tres años alguien diseñó un mapa con los lugares más adecuados para suicidarse en la ciudad de Shangai, acompañados de simpáticos dibujos explicativos. Arrojarse a la jaula de los leones, colgarse de un árbol en un céntrico parque o cruzar andando la autopista, eran algunas de las variopintas propuestas que ofrecía la ciudad a los suicidas.

En la realidad, el suicidio también tiene algo de actividad turística. Lugares emblemáticos como la Torre Eiffel (350 suicidios) o el Empire State (32 muertos) tienen cada año un fluido tránsito de suicidas. Un estudio reciente, realizado en Nueva York, demostraba que una buena parte de los suicidas de Manhattan acudían expresamente a la isla a tirarse de sus rascacielos favoritos.

Sobre Chen Si, el centinela del Puente de Nankín, no se ha vuelto a saber nada. Hasta el momento en que los medios occidentales se fijaron en él, había salvado más de 40 vidas. Bajo una de las pancartas disuasorias colocadas por las autoridades chinas, alguien le preguntó a Chen cuándo pensaba dejar aquella vida: – Supongo que cuando ya no lo soporte más —respondió entonces. Y quién sabe si por su mente no se cruzó la idea de arrojarse él también sobre el Yangtsé, y terminar de una vez con aquella rutina.



El empinado metro de la ciudad de Haifa



Situado en las entrañas del monte Carmelo, el metro funicular de Haifa (Israel) es uno de los medios de transporte más extraños y empinados del mundo. El Carmelita – tal y como lo conocen los lugareños – avanza por el interior de la montaña y salva una diferencia de altitud de 274 metros en apenas 1.800 metros de recorrido.



Sus seis estaciones son largas y llenas de escalones, lo que causa una extraña sensación en el viajero que viene de nuevas. A pesar de los millones que se invirtieron recientemente en su remodelación, el metro de Haifa es claramente deficitario y apenas es utilizado por 2.000 viajeros al día. Con los años, la población se ha ido desplazando hacia otros lugares de la ciudad, lejos de este extraño sistema de transporte.





El misterio de la nieve sandía

Existe un lugar en las montañas de Colorado donde la nieve es color de rosa. Aunque el fenómeno se produce en otras montañas del mundo, aquí es tan frecuente que algunos lugareños la han probado y la llaman 'watermelon snow' por su sabor a sandía.



Aunque durante años hay quien ha buscado explicaciones mágicas, la coloración de la nieve se debe a la presencia de un alga llamada Chlamydomonas nivalis. Según los científicos no pasa nada por comerla, aunque si se ingiere en cantidades suficientes puede producir una vistosa “diarrea rosada”.

Desde tiempos inmemoriales el fenómeno de la nieve rosa ha intrigado a alpinistas y exploradores de todo el mundo, y fue mencionado por Aristóteles en sus tratados sobre Naturaleza. Las grandes extensiones de nieve rosa son visibles al final de la primavera. Cada centímetro de nieve contiene millones de algas microscópicas, cuya concentración puede alcanzar una profundidad de hasta 25 centímetros.



Existen hasta 350 tipos de algas capaces de sobrevivir a bajas temperaturas; algunas convierten la nieve en negra, marrón o amarilla.

Pero solo la extraordinaria “Chlamydomonas nivalis” consigue darle este aspecto de apetecible sandía.





La autopista del Ártico



Situada en los remotos Territorios del Noroeste, la carretera entre Tibbitt y Contwoyto, en Canadá, está considerada como la ruta más peligrosa del mundo. Esta carretera, conocida como Denison's road, se adentra en las regiones árticas y recorre más de 500 kilómetros hasta alcanzar las gigantescas minas de diamantes del norte. Su peligrosidad radica en el hecho de que el 85% de su recorrido transcurre sobre lagos helados, de modo que la capa de hielo puede romperse en cualquier momento y tragarse a los camiones que circulan por ella.





La ruta solo es transitable en los meses más duros del invierno, cuando las islas que albergan las minas quedan temporalmente conectadas con tierra. Cada año, los equipos de la compañía Nuna Logistics, reconstruyen cuidadosamente la carretera. Cuando el hielo adquiere el espesor suficiente, las gigantescas máquinas quitanieves abren una ruta de decenas de metros de anchura, equivalente a una autopista de ocho carriles, que permite el transporte de camiones de hasta 70 toneladas hasta las minas. Para su normal funcionamiento, las minas de diamantes necesitan anualmente 300.000 toneladas de combustible, explosivos, acero y hormigón.



La carretera de hielo supone un auténtico desafío desde el punto de vista de la ingeniería y la conducción. Los camioneros que circulan por ella son consagrados profesionales que se juegan la vida en cada viaje. Durante los últimos años, varios camiones se han hundido súbitamente bajo el hielo acabando con la vida de sus conductores. En caso de toparse con una grieta, los camioneros saben que disponen de escasos segundos para salir del vehículo antes de ser engullidos por las aguas heladas.



Diamantes bajo el hielo

En 1991 se descubrieron en la región del Lac du Gras, en los Territorios del Noroeste, kimberlitas con contenido de diamantes, abriendo el camino de una serie de exploraciones de enorme magnitud. Situadas a solo 200 km. del Círculo Ártico, Canadá posee en la actualidad dos de las minas de diamantes más grandes del mundo: Diavik y Ekati.

La mina de Diavik, en marcha desde hace tres años, es una de las más prometedoras. Se prevé que en 18 años produzca 170 millones de quilates de diamantes. Solo entre 1998 y 2002 las minas canadienses extrajeron 13,8 millones de quilates, una cantidad que en poco tiempo podría igualar los números de los yacimientos sudafricanos.



En estas dos fotografías podéis observar cómo la mina de Diavik queda conectada por tierra en invierno y devuelta a su condición de isla en verano:



Grietas mortales

Cada año, los camiones realizan una media de 5.000 viajes de ida y vuelta entre la ciudad de Yellowknife y las minas. Cada uno de ellos puede ser el último para los camioneros. La última víctima se ahogó en uno de los primeros tramos hace unos meses. En el año 2000 un trabajador de Nuna se hundió en una de las grietas de la carretera y aunque sus compañeros pudieron sacarle, falleció minutos después de un ataque al corazón.

La aventura del viaje hacia el norte – para los muy cinéfilos solo comparable con aquella mítica película “El salario del miedo” – supone más de quince horas de conducción sin ninguna posibilidad de pisar el freno. Algunos de los lagos de hielo tienen varios centenares de kilómetros, que se deben atravesar a una velocidad no superior a los 50 km/h. Como podéis ver en el vídeo, el camión provoca una ola a medida que avanza sobre la carretera, de modo que una velocidad mayor podría hacer que la ola alcanzara una fuerza descomunal y provocar que la superficie se partiera en dos.





Desafío técnico

Debido a los peligros y a las vidas en juego, aquí no se deja ningún detalle para la improvisación. Cada tramo de carretera es meticulosamente vigilado y comprobado por los ingenieros. Varios helicópteros provistos de GPR (Radares de penetración del suelo) recorren la zona para determinar el espesor del hielo. Cuando es seguro pasar, entran en acción las grandes quitanieves que despejan el camino.

En ocasiones, como veréis en el siguiente vídeo, a medida que avanzan los camiones se comprueba la existencia de una grieta y los ingenieros deben idear sobre la marcha una manera de sortearla. Si la grieta es demasiado peligrosa, se opta por desviar la carretera por un nuevo trazado. Si la grieta no es demasiado ancha, se utilizan grandes palés que hacen las veces de improvisado puente para los gigantescos tráilers.





Finalmente, y por si fuera poco, en los últimos años los encargados de habilitar la carretera se encuentran con una dificultad añadida: el aumento de las temperaturas a nivel global se ha dejado notar en esta parte del planeta y el grosor de la capa de hielo ha disminuido de forma preocupante.

El invierno de 2005-06 fue el más caluroso en la zona desde 1850. El hielo no adquirió la consistencia adecuada para el transporte pesado hasta bien entrado el mes de marzo. Decenas de camiones y conductores quedaron estancados en Yellownife esperando la llegada del frío y el momento de jugarse la vida de nuevo.





Catatumbo, la tormenta perpetua

Situada al sur del lago Maracaibo, en Venezuela, la tormenta sobre el río Catatumbo genera uno de los fenómenos meteorológicos más extraños e intrigantes del planeta: un gigantesco aparato eléctrico visible desde 400 kilómetros de distancia y activo durante 160 días al año. Esta especie de fogonazo permanente está formado por centenares de descargas eléctricas que se transmiten de nube a nube a lo largo de varios kilómetros y su presencia constante ha servido, desde tiempos inmemoriales, para orientar a los marinos de la zona como faro natural.



Según la Wikipedia, en 1595 sir Francis Drake trató de saquear Maracaibo, pero la guarnición de la ciudad le avistó y abortó su intento gracias a la iluminación del relámpago. También se dice que durante la guerra de independencia, el rayo sirvió de faro para la fuerza naval del Almirante Padilla, que derrotó a los navíos españoles el 24 de julio de 1823.



Por si fuera poco, los alrededor de 280 relámpagos por hora que desata la tormenta la convierten en el mayor generador de ozono troposférico del planeta, gracias a la frecuencia e intensidad de las descargas: alrededor de 1,176,000 cada año. Este motivo ha llevado a los habitantes de la zona a pedir a la UNESCO que se declare el Relámpago del Catatumbo como el Primer Fenómeno Meteorológico Patrimonio Natural de la Humanidad.

El origen del fenómeno está en el choque de los vientos que avanzan desde los Andes y que generan grandes nubes de desarrollo vertical, pero la explicación al tremendo aparato eléctrico podría estar en el metano procedente de los pantanos. La cuenca del río Catatumbo alberga unas 300.000 hectáreas de ciénagas que lanzan a la atmósfera una cantidad de gas metano de tal magnitud que actúa como detonante de las descargas y provoca la tormenta permanente.















Geografías del olvido

El paisaje de las ruinas es el paisaje de los sueños. Allí entrábamos de niños y allí soñábamos con otras vidas, seres imaginarios que sufrían y respiraban entre las viejas paredes. Lo que hoy vemos en los sueños es lo mismo que sabíamos entonces; que el mundo es un inmenso y destartalado cementerio, un solar triste donde una vez habitó gente como nosotros. Éste es un pequeño paseo por esa desolada geografía.

La isla silenciosa





Hubo un tiempo en que la isla de Hashima, en Japón, fue el lugar más densamente poblado del mundo. Más de 5.000 personas trabajaban y vivían allí gracias a la mina de carbón. En 1974 la empresa Mitshubishi decidió cerrar la mina y la isla se convirtió de la noche a la mañana en un lugar fantasma. Estremecen el recuerdo de la isla aún viva , y el espectro en el que se ha convertido después.

Un gigante dormido



El Hotel Ryugyong, en la capital de Corea del Norte, es el décimo edificio más alto del mundo. 105 pisos, 330 metros de altura, más de 3.000 habitaciones y millones de toneladas de hormigón descansan en el más absoluto de los abandonos. Sobre el horizonte de Pyongyang, el hotel vigila vacío y silencioso. En 1992 los arquitectos descubrieron que el hormigón no cumplía los requisitos de seguridad. Ya nunca se terminará.

Bajo Madrid




Madrid tiene su propia estación fantasma. Durante años, muchos hemos pegado la cara a la ventanilla entre las estaciones de Iglesia y Bilbao. A veces nos parecía ver una sombra, una extraña luz, un espectro que aún esperaba en el andén. El subsuelo de Madrid es rico en historias; ahora hay quien habla del parking fantasma, enterrado y silenciado durante años bajo el suelo de Ciudad Universitaria. Me cuentan que en Callao hay un garito situado en la última planta de un gran parking privado. A veinte metros bajo la superficie, en una planta vacía de coches, hay una puerta secreta por la que se accede al paraíso.

La estación de Canfranc



Situada en mitad de los Pirineos, la de Canfranc (Huesca) es la estación de ferrocarril más grande de España. El impresionante edificio albergaba la estación, un hospital y un hotel. En 1970, después de un accidente, los franceses dejaron de mandar trenes. Hoy es una inmensa mole abandonada en mitad de la nada.

De entre las bombas



En el verano de 1937, el pueblo de Belchite quedó totalmente arrasado durante una dura ofensiva. Años después de aquel horror, las ruinas del pueblo se mantienen intactas. Hay quien dice que entre las casas bombardeadas aún vagan las almas de los muertos. Aún así, en verano, algunos jóvenes se acercan para hacer botellón.

El zoo de Los Ángeles



En el Griffith Park de Los Angeles se esconde el antiguo zoo de la ciudad. Las autoridades decidieron cambiar su ubicación y abandonarlo. En las jaulas de las fieras pastorean ahora yonkis y graffiteros.

Parques fantasma



No hace mucho se difundían por todo el mundo estas impresionantes fotografías de un parque de atracciones abandonado en Japón. De él solo se sabe que está situado en algún lugar de la región de Touhoku. Hace unos años, una especie de fiebre llevó a la construcción de cientos de parques de atracciones en Japón. Pasada la moda, muchos se sumieron en la bancarrota y algunos ni se molestaron en desmantelarlos. Otros ejemplos de parques abandonados son los de Nueva Jersey, Arkansas o Berlín.

La central maldita




Las fotos de la noria fantasma de Japón, nunca resultarán tan inquietantes como las de Prypiat, la ciudad fantasma de Chernobil. "La gente tuvo que dejarlo todo; – dice uno de tantos testimonios – las fotos de sus abuelos, sus coches, su ropa... en cuestión de unas pocas horas todo su mundo se hizo pedazos".

Cementerios marinos





La Costa de los Esqueletos, en Namibia, alberga uno de los mayores cementerios de embarcaciones del mundo. A lo largo de sus más de 1.000 kilómetros se pueden observar los restos de decenas de barcos. La inaccesible costa limita con un inmenso desierto, lo que lo convierte en uno de los lugares más inexplorados del planeta. Son muchas las historias de marineros cuyo barco encalló en estas playas y que terminaron muriendo después de caminar durante días entre las dunas.

En Chittagong (Bangladesh) está situado el mayor cementerio de petroleros del planeta. En esta inmensa playa vienen a morir petroleros de todas las nacionalidades, que son desguazados en condiciones infrahumanas por las gentes del lugar.

El cementerio de barcos de Staten Island (Nueva York) también merece una visita. Allí van a morir barcos de todos los tamaños, edades y países. Un lugar con encanto.

Las torres Maunsell



A pocos kilómetros de la desembocadura del Támesis y construidas por los ingleses durante la Segunda Guerra Mundial, estas gigantescas torres de defensa se diseñaron contra una posible invasión de los nazis. Derribaron aviones y barcos e incluso "atraparon" un submarino que las quería destruir. Cada torre tenía capacidad para 100 personas, alimentos y munición. Hoy están abandonas y algunos ingleses luchan para impedir su demolición.



Faro enterrado en la arena

El faro de Rubjerg Knude fue construido en 1899 en lo alto de una colina, a unos 60 metros sobre el nivel del mar. Los barcos detectaban su luz desde una distancia de unos cuarenta kilómetros.



Las tormentas de arena fueron acosando el faro, hasta tal punto que en 1968 su luz dejó de ser visible. El faro funcionó como museo hasta 2002, año en que la duna terminó de sepultarlo.



El faro abandonado de Rubjerg Knude no está en la costa de Libia, Túnez o Alejandría, sino en la fría península de Jutlandia, en Dinamarca



Nadando entre los osos




Existe un lugar en el mundo donde los niños se divierten cada tarde nadando entre los osos.




En la pequeña localidad canadiense de Cochrane, de apenas 5.000 habitantes, el ritual se repite desde hace dos años. En junio de 2004 el "Polar Bear Habitat" abrió sus puertas y se convirtió en el único lugar del planeta donde humanos y osos polares pueden darse un bañito cara a cara.



Por supuesto, la piscina interior está protegida por una mampara de seguridad de 9 centímetros de grosor, a pesar de lo cual no todos los adultos se atreven a bañarse.





Playa indoor



El Seagaia Ocean Dome, en Miyazaki (Japón) es la mayor playa artificial y climatizada del mundo. Las instalaciones conservan una temperatura media de 30º C, mientras que el agua se mantiene a unos 28ºC.

La playa dispone, además, de un techo desplegable que permite bañarse tranquilamente los días de lluvia. A escasos metros de la playa artificial se extienden las hermosas y vacías playas naturales.





Mary, la elefanta que murió en la horca




La elefanta Mary, anunciada durante años por sus propietarios como “la mayor criatura viva sobre la tierra”, fue ahorcada en la tarde del 13 de septiembre de 1916 ante la presencia de más de 2.500 personas. En una de las pocas fotografías que se conservan de la época, vemos a la elefanta suspendida a cinco metros de altura, colgando por el cuello.

La tarde en que ejecutaron a Mary, una multitud se agolpó en los alrededores de la estación de Erwin (Tennessee), deseosos de ver cómo ahorcaban a la “elefanta asesina”. Las crónicas describen al animal rodeado de cadenas y elevado por una grúa de los ferrocarriles. Por si fuera poco, en un primer intento las cadenas se rompieron y la elefanta cayó desplomada desde varios metros de altura. Algunos testigos describieron el sonido de los huesos y los tendones de Mary al partirse en pedazos. Una vez en el aire, la elefanta murió en pocos minutos.



Hasta el día de su ejecución, la elefanta Mary había sido una de las principales atracciones del circo de los Hermanos Sparks. Se decía que la elefanta era capaz de tocar música y de batear con un bate de béisbol. La noche anterior, mientras ofrecían el habitual espectáculo en una población cercana, Mary se distrajo y acudió a comerse los restos de una sandía que alguien había dejado sobre el suelo. Walter “Red” Eldridge, que llevaba pocos días como domador de la compañía, trató de corregir su conducta golpeándola con un palo en las orejas. Fue su última
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