La Primera Guerra Mundial fue un conflicto armado que tuvo lugar entre 1914 y 1918, y que produjo más de 10 millones de bajas. Más de 60 millones de soldados europeos fueron movilizados desde 1914 hasta 1918. Originado en Europa por la rivalidad entre las potencias imperialistas, se transformó en el primero en cubrir más de la mitad del planeta. Fue en su momento el conflicto más sangriento de la historia. Antes de la Segunda Guerra Mundial, esta guerra solía llamarse la Gran Guerra o la Guerra de Guerras.
Crimen de Sarajevo 28/06/1914: El detonante del conflicto
El evento detonante del conflicto fue el asesinato del archiduque Francisco Fernando de Austria y su esposa, Sofía Chotek, en Sarajevo el 28 de junio de 1914 a manos del joven estudiante nacionalista serbio Gavrilo Princip, miembro del grupo serbio "Joven Bosnia", ligado al grupo nacionalista Mano Negra, que apoyaba la unificación de Bosnia con Serbia. Francisco Fernando era el heredero de la corona austro-húngara después de la muerte de su primo, Rodolfo de Habsburgo (en 1889) y de su padre Carlos Luis de Austria (en 1896). Su asesinato precipitó la declaración de guerra de Austria contra Serbia que desencadenó la Primera Guerra Mundial.
Tácticas Militares
En 1914, los europeos pensaban que la guerra sería corta. Pero los generales, que habían estudiado las guerras napoleónicas, estaban equivocados en su enfoque inicial del enfrentamiento, basado en el uso masivo de la infantería. Respondiendo a la enorme eficacia de las armas (fusiles, armas automáticas y artillería pesada), las fortificaciones fueron reforzadas. La caballería sería inútil como medio para romper el frente.
Al comienzo de la guerra los dos bandos trataron de obtener una victoria rápida mediante ofensivas fulminantes. Los franceses agruparon sus tropas en la frontera con Alemania, entre Nancy y Belfort, divididas en cinco ejércitos. Previendo un ataque frontal en Lorena, organizaron el Plan XVII. Los alemanes tenían un plan mucho más ambicioso. Contaban con la rapidez de un movimiento de contorno por Bélgica para sorprender a las tropas francesas y marchar hacia el este de París y luego enfrentarse a las fuerzas enemigas y empujarlas hacia el Jura y Suiza. Tan sólo ubicaron 2/7 de sus tropas sobre la frontera para resistir el ataque frontal en Alsacia-Lorena.
Guerra de trincheras (Francia y Alemania)
La Guerra de Trincheras comenzó en 1915, producto de la igualdad de fuerzas que llevó a un estancamiento en dos frentes: el occidental y el oriental.
La igualdad de fuerzas entre ambos bandos, dio origen en el año 1915 a la formación de trincheras para poder protegerse del ataque enemigo.
El frente estaba formado por líneas paralelas de trincheras comunicadas y protegidas por alambres de púas.
En 1915 las tropas inglesas trataron de romper el frente enemigo. Sin embargo, sólo lograron ocupar la línea delantera de los alemanes, quienes atacaron en el mes de abril la ciudad de Yares ocupando gas de cloro. Esta fue la primera vez que la guerra química se llevaba a gran escala, aunque resultó ser un intento fallido. La ofensiva lanzada por británicos y franceses en mayo y junio permitió el avance de cuatro kilómetros en el sistema de trincheras alemán, aunque no se logró atravesarlo. En septiembre los franceses dieron un gran asalto sobre un frente que se extendía desde Reims hasta Argonne y consiguieron tomar la primera línea de trincheras alemanas, sin poder al alcanzar la segunda.
Guerra Submarina (Alemania y Estados Unidos)
Durante 1917 la guerra submarina alemana fracasó en su intento de provocar la rendición de Gran Bretaña mediante la destrucción de la flota aliada, de la que los británicos dependían para la obtención de alimentos y suministros. La campaña submarina alemana parecía eficaz en sus comienzos; hacia finales de 1916, los alemanes hundían mensualmente alrededor de 300 toneladas de embarcaciones británicas y aliadas en el océano Atlántico norte; la cifra ascendió a 875.000 toneladas en el mes de abril, por lo que los alemanes estaban seguros de conseguir la victoria en breve. Sin embargo, Gran Bretaña consiguió, desde el verano, restar eficacia a la estrategia alemana siguiendo varios métodos: adoptó un sistema de convoyes en el que las flotas mercantes eran protegidas por destructores y cazasubmarinos, utilizó hidroaviones para detectar a los submarinos, y empleó cargas de profundidad para destruirlos. Al llegar el otoño, los alemanes comenzaron a perder numerosos submarinos, a pesar de que seguían hundiéndose una gran cantidad de barcos aliados. A su vez, las naciones aliadas, especialmente Estados Unidos, construían rápidamente nuevas embarcaciones. El intento alemán de poner fin a la guerra a través de la guerra submarina había fracasado.
Lo peor para los Estados Unidos fue que submarinos alemanes hundieron el trasatlántico Lusitania, murieron 1.500 tripulantes y el Gobierno de Washington protestó enérgicamente.
Guerra Química
El empleo de sustancias tóxicas en la guerra había sido prohibido por la Conferencia de la Haya en 1899, sin embargo, cuando los frentes se estabilizaron, los alemanes, que tenían una industria química muy desarrollada, pensaron en este tipo de armas como una solución para acabar con la guerra de trincheras.
A las 4 de la tarde del 22 de abril de 1915 en el frente de Ypres en Bélgica, aprovechando el viento favorable, los alemanes abrieron botellas de cloro y una nube tóxica se dirigió hacia las líneas francesas. La sorpresa y el pánico fueron totales. Tras sucesivos ataques, los alemanes consiguieron en unos días avanzar 16 kilómetros.
La industria química y armamentística inició la producción de nuevos gases (fosgeno, bromuro de xileno, arsénico, ácido cianhídrico...). El repertorio del horror tóxico se fue ampliando. Los gases empezaron a lanzarse en bombas de artillería para evitar que un repentino cambio del viento hiciera que las propias tropas murieron asfixiadas. Los ejércitos desarrollaron sistemas de defensa y alarma. Los soldados tuvieron que proveerse de máscaras anti-gas, dando lugar a una de las múltiples imágenes siniestras de la Gran Guerra.
Guerra Aérea
En 1917 los aliados lanzaron dos ofensivas a gran escala para romper las líneas alemanas en el frente occidental. El primer intento tuvo lugar cerca de Arras entre el 9 de abril y el 21 de mayo. Mientras los altos mandos británico y francés planeaban la estrategia, los alemanes se retiraron de la línea del Aisne y se trasladaron a la denominada Línea Hindenburg, contra la que los aliados dirigieron su ataque. En esta operación se libraron la tercera batalla de Arras y fuertes enfrentamientos en el Aisne y en la región de Champaña, que concluyeron con pequeñas conquistas por parte de los franceses, pero a costa de tal número de bajas que provocó el amotinamiento de las tropas. Tras el fracaso de esta acción, el general Nivelle fue reemplazado por el general Henri Philippe Pétain el 15 de mayo.
La segunda gran ofensiva comenzó en junio, cuando la Fuerza Expedicionaria británica mandada por Haig intentó atravesar el flanco derecho de las posiciones alemanas en Flandes. La batalla de Messines y la tercera batalla de Ypres concluyeron sin ningún progreso para los aliados.