InicioApuntes Y MonografiasIslas malvinas parte 11
En el radicalismo convivían dos sectores principales: Línea Nacional y Renovación y Cambio. Un tercer sector, el Movimiento de Afirmación Yrigoyenista (MAY), liderado por el ex senador Luis León, carecía del peso propio para terciar en la disputa. Línea Nacional dominaba el aparato partidario. Sus dirigentes conducían los órganos nacionales y la mayoría de los distritos. Pero la muerte de Balbín había asentado un duro golpe a esta fracción. Carecía de un referente único, y los distintos lideres aparecían con ambiciones simétricas para lidiar los cargos electorales. De ellos, Fernando De La Rua, que encarnaba el proyecto mas conservador, contaba con las mejores posibilidades. El caudillo0 del radicalismo bonaerense, García Puente, apostaba todo su poder a esa candidatura. Sin embargo, otros lideres del balbinismo no estaban tan dispuestos a sellar la postulación de De La Rua. Uno de ellos, Juan Carlos Pugliese, presidente del poderoso comité de la provincia de Buenos Aires, pensaba dist6into. Convencido de la necesidad de llegar a un acuerdo con el alfonsinismo, evitar la lucha interna, proponía la constitución de una formula de unidad: Alfonsin – De La Rúa. Varios dirigentes de Línea Nacional pensaban en forma similar. Solo el ex diputado Antonio Tróccoli mantenía una posición ambigua, que oscilaba entre el compromiso con Alfonsin y el impulso a la corriente balbinista con candidatos propios. La oposición de Tróccoli quebró los intentos de Pugliese. A principios de junio volvió al país, tras un largo exilio, el ex senador nacional Hipólito Solari Yrigoyen. Su llegada coincidió con la largada de la interna partidaria. Imposibilitando el acuerdo, los radicales, fieles a su tradición, fueron a los comicios internos. Renovación y Cambio, que reflejaba una nueva acumulación militante producida durante la dictadura (especialmente en el movimiento juvenil y estudiantil), y una orientación remozada y agresiva, confiaba en lograr resultados que le permitieran disputar la dirección de la UCR, y concomitantemente obtener la candidatura de sus dirigente, Raúl Alfonsin. El 12 de junio hubo elecciones en Chubut y Formosa, dos provincias, consideradas de menos significación.

Los guarismos arrojan claras diferencias a favor del alfonsinismo. Raúl Borrás y Adolfo Gass, representando a Renovación y Cambio, trataron de lograr un nuevo acercamiento con los balbinistas. Sus gestiones fueron infructuosas. De La Rua acentuó su campaña contra el alfonsinismo. Pugliese convencido que la puja interna no tenía marcha atrás, y que en esa lucha la perspectiva mejor para el yrigoyenismo estaba en las huestas renovadoras, rompió con la Línea Nacional, constituyendo un nuevo nucleamiento: el balbinismo autentico. La suerte comenzaba a volcase a favor de Alfonsin.

La intendencia de las primeras internas se reafirmó ampliamente en las que siguieron. Alfonsin ganó en la rioja, con el apoyo de los auténticos; en Misiones, en Neuquen, Salta, Santa Cruz y Tierra del Fuego. Solo en San Luis y el MAY frenó el imparable avance de Renovación y Cambio. El 10 de julio con los comicios de Capital Federal, Córdoba, Santa Fe y Tucumán, Raúl Alfonsín obtuvo el dominio virtual del Comité Nacional, y con esa posición la seguridad de su triunfo y candidatura. En Santa Fe la victoria fue concluyente.

Alfonsín, triunfador neto, lanzaba una propuesta de unidad, para contar con la adhesión de todos los sectores a su candidatura. Este seria uno de los factores de su victoria de octubre. El 17 de julio se realizaron las elecciones en Buenos Aires (provincia).

Una vez mas el alfonsinismo logro una superioridad aplastante. Con estos comicios concluyo de hecho la interna radical. Pocos días después De La Rúa y Perete renunciaron sus pre candidaturas explicitando su intención de allanar el camino de Raúl Alfonsín. El 30 de julio, la convención nacional radical proclamo, como era inevitable, la formula Alfonsín- Martínez.

En un rápido proceso de menos de 45 días la UCR había dirimido democráticamente sus diferencias internas, ofrecía una candidatura atractiva para el electorado, y en un sentido, a partir de la propuesta del mismo Alfonsín, galvanizaba sus fuerzas para afrontar unitariamente los comicios nacionales.

Esta era la situación en el radicalismo. ¿Qué ocurría paralelamente en el peronismo? Si bien el justicialismo había comenzado el mismo día que el radicalismo sus elecciones internas el desarrollo de la puja estuvo sembrado de dificultades. El peronismo, a diferencia del radicalismo, traía del pasado heridas nunca cicatrizadas.

La experiencia del gobierno del 73 al 786, la gestión de Isabel, el lopezreguismo, y los enfrentamientos de la cúpula sindical durante el gobierno militar, repercutían sobre la realidad interna de 1983.

En la superficie se presentaron a la lucha 2 tendencias: una corriente que apoyaba a Italo Luder, y otra que adhería la postulación de Antonio Cafiero. Del lado del ex presidente provisional se alineaban los sindicalistas ortodoxos, el sector político que lideraba robledo, y la derecha partidaria.

Con Cafiero militaban los sindicalistas de los 25 y el MUSO (Movimiento de Unidad, Solidaridad y Organización), que nucleaba a la fracción política antiverticalista. Intransigencia y Movilización, el grupo que reivindicaba con mayor insistencia la experiencia de la JP, apoyaba a Cafiero.

El vicepresidente del justicialismo, Deolindo Bittel, parecía proclive a un acuerdo con Cafiero. Sin embargo, con el paso del tiempo se demostraría su independencia y orientación propia.

Las internas se desarrollaban en un clima tenso. Reinaba la confusión. Muchos de los congresales electos no definían a quien apoyarían en el congreso partidario. Los afiliados votaban pero entregaban un cheque en blanco a sus elegidos. Para colmo no se esclarecía la actitud que asumiría Isabel desde su exilio. Algunos, guardia de hierro, el comando de Organización y la Rama Femenina, apostaban a su candidatura. Otros la descartaban de plano. Pero Isabel, desde España, no daba signos de interesarse por la interna, aunque una mayoría sostenía que se inclinaba por Luder.

Se sucedieron los comicios. En San Luis gano Cafiero. Luder, en San Juan. En La Pampa una lista que adhería a la corriente de Carlos Grosso. Bittel triunfó en el Chaco. Bercovich Rodríguez triunfó en Córdoba. En Santa Fe la victoria fue de Luder, pero sus adversarios provinciales fueron sostenidos por Robledo y Matera.

El 14 de agosto, en Capital Federal, ganó una lista de unidad, que superó holgadamente a la de Julio Guillsn.

En la Provincia de Buenos Aires, Herminio Iglesias obtuvo una mayoría amplia. El tablero peronista aprecia un mosaico de tendencias dispares, del que se aguardaban sorpresas.

El 25 de Agosto sesionó el congreso de la provincia de Buenos Aires. Herminio Iglesias impuso sus planteos, provocando el retiro de la delegación cafierista que impugnó la reunión.

El último día de agosto el herminismo completó su predominio designando los candidatos por el distrito: Diego Ibáñez (62), Alberto Melón, Fernando Donaires (CGT-RA), entre otros. Cafiero fue virtualmente expulsado, y ninguno de los dirigentes de su sector incorporado a la nomina.

El 4 de Setiembre el Congreso Justicialista, reunido en la Capital Federal, proclamó la fórmula peronista: Italo Luder-Deolindo Bittel. A su vez, eligieron la nueva conducción partidaria; Isabel fue electa presidente, Lorenzo Miguel, vicepresidente 1º, Y Carlos Juárez, vice2ª.

El peronismo terminaba su interna un mes después que el radicalismo. Pero éste no era el problema fundamental. A diferencia de la UCR, el justicialismo emergía quebrado, con un importante sector desplazado virtualmente de las candidaturas, y de la conducción partidaria. La lucha había acentuado las heridas internas, y al desorientación cundía en gran parte d elos mi9litantes peronistas.

La intolerancia política, las prácticas antidemocráticas serian apagadas, y muy caro, el 30 de octubre.

Crisis económica y deuda externa

El fracaso de Malvinas marca la derrota total del Proceso. La multitud que había aclamado a Galtieri, ahora exige airadamente su renuncia. Después de pronunciar un discurso demencial en el que insinúa que la guerra continuará, Galtieri debe renunciar.

Tras arduas deliberaciones, los comandantes en jefes designan como Presidente al General Reynaldo Bignone, que tendrá a su cargo la difícil liquidación del Proceso.

Mientras tanto la situación económica tiende a la catástrofe. El nuevo Ministro de

Economía, José M. Dagnino Patore, declara que se está en estado de emergencia. La inflación llegará al 209 por ciento ye l salario real cae, solo en el primer semestre, un 34 por ciento.

La deuda externa había llegado a sumas siderales, aumentando vertiginosamente por los intereses que originaba la mima.

Los a avatares de la economía se pusieron de manifiesto mas aún en el período de los ministros de economía Pastore a Whebe, con algunos compromisos asumidos que pusieron a nuestro país totalmente imposibilitado de poder avanzar económica y por ende socialmente.

Las consecuencias de esos actos desprovistos de una verdadera intención de salvar nuestro país las estamos pagando aún en nuestros días, donde cargamos con el peso de una deuda externa ilegítima, que ha llevado a nuestro país a un estado de pobreza inexplicable teniendo en cuenta nuestras riquezas en todo sentido.

Contrariamente a lo que muchos creen, fue precisamente en el Gobierno de la dictadura militar, donde más se ah empobrecido nuestro país, ya que como lo señalaremos mas adelante se han utilizado el dinero no para invertir en producción y trabajo sino para la especulación de la patria financiera e invertir en obras faraónicas como Canchas de Fútbol, Avenidas etc., etc, para demostrarle al mundo que éramos derechos y humanos.

El 24 de agosto d e1982 el economista Jorge Whebe reemplazó a Dagnino Pastore en el Ministerio de Economía. La crisis que alejo a Pastore abruptamente había tenido orígenes políticos: el ministro se había manifestado partidario de levantar el bloqueo de los fondos británicos, para poder negociar en mejores condiciones el pago de la deuda externa nacional en al reunión mundial del Fondo Monetario Internacional (FMI) que se realizaría en Toronto. Las FF AA. No aceptaban la modificación de la situación de beligerancia con el Reino Unido, por lo que rechazaron la propuesta de Pastore, obligándolo a renunciar.

Ciertamente el debate de la deuda externa alcanzaba proporciones notorias. Vinculaba dos temas: el endeudamiento creciente constituía un "espada de Damocles" contra la economía nacional, provocando el drenaje de importantes recursos, las negociaciones de las obligaciones externas era el terreno elegido por Estados Unidos y Gran Bretaña para presionar sobre la Argentina para que

Declarara el cese de hostilidades, a cambio de una reconsideración de las condiciones de pago de la deuda, a través del FMI.

Con este panorama el ministro Whebe viajó hacia el Canadá. Allí insistió con la propuesta de su

antecesor: levantamiento de las sanciones a Gran Bretaña, obteniendo como compensación créditos y el refinanciamiento. El FMI se mostró proclive a conceder un préstamo stand-by ( un crédito con condicionamientos) de 1.200 millones de dólares. Por el momento el gobierno nacional desautorizó las gestiones de Whebe. Pero a principios de l983 el organismo internacional aprobó un crédito de 2.200 millones de dólares para que al Argentina pudiera afrontar y regularizar sus pagos externos.

La firma del acuerdo con el FMI implicó la anuencia argentina para la puesta en práctica de un plan de austeridad para la economía nacional: reducción de los gastos públicos, devaluación del peso, paralización de las obras públicas, control de la política salarial, impidiendo el alza de los sueldos.

Domingo Caballo Presidente del Banco Central, lanzó una propuesta para afrontar la deuda externa. Sostuvo que, primero el país debía colocarse en condiciones productivas, y luego, comprometer a toda la dirigencia política en al renegociación de las obligaciones.

Para Caballo el gobierno militar no debía asumir individualmente esa decisión, por cuanto las consecuencias de los acuerdos repercutirían sobre el futuro económico de la canción , y en ese sentido, era necesario recoger coincidencias y comprometer responsabilidades de otros sectores.

El debate siguió abierto. La inusitada cifrad e casi 50.000 millones de dólares que nuestro país debía al extranjero se convertirían en factor relevante de la herencia entregada por la dictadura militar.

En los primeros días de abril de l983 nuestro país fue anfitrión de un encuentro internacional para el tratamiento de la deuda Externa. En los salones del teatro San Martin se reunieron los "77", o sea, el grupo de naciones acuciadas por sus obligaciones de pago de intereses y capital por créditos obtenidos en entidades financieras de los países industrializados. El Presidente Bignone, abrió al sesión con un llamado a la Unidad de los países afectados y un pedido de receptividad al tema por parte de los acreedores"Este problema no es un problema unilateral de los deudores sino también d de los acreedores".Dijo.

Al concluir el cónclave se firmó un documento en el que se denunciaba el problema común del elevado endeudamiento externo y se alertaba sobre al actitud desfavorable de los países del Tercer Mundo, del que la Argentina se consideraba parte, desde las naciones mas avanzadas.

La actitud asumida por el máximo gobernante nacional en los foros mundiales despertó distintos comentarios.

En primer lugar llamaba la atención que la Argentina hubiera decidido su embocamiento con el

sector de naciones del Tercer Mundo

Esto constituía un viraje notorio con respecto al alineamiento desplegado desde el 24 de marzo de 1976 de alianza sumisa hacia los Estados Unidos.

Pero mas significativamente, la toma de posición del gobierno argentino sobre la deuda externa demostraba ostensiblemente el grado de deterioro de la economía nacional después de 7 años de Proceso, una de cuyas facetas residía en haber multiplicado el monto del endeudamiento externo .

La promoción de un movimiento internacional para unificar la posición de los países deudores comenzó a tomar vuelo. Se habló de la formación de un "club de deudores"

A pesar de declaraciones y trascendidos a favor de esa iniciativa la idea no se materializó. En parte porque el conglomerado de naciones con obligaciones exteriores cuantiosas constituía un con junto heterogéneo en el que se encontraba desde algunas naciones con regímenes socialistas, hasta la dictadura argentina, pasando por su par de Brasil.

En este último caso surgía una diferencia evidente con la experiencia argentina. Mientras en Brasil, que presentaba una deuda que triplicaba a la argentina, gran parte de los capitales habían sido utilizados para inversiones productivas, e incluso para el impulso a monumentales obras públicas, en nuestro m país los créditos habían redundado en al especulación financiera, produciendo el enriquecimiento de una pequeña porción de la población: los acaudalados banqueros integrantes de la "patria financiera".

Las Organizaciones de Derechos Humanos ganan la calle

A fines de septiembre de1982, la Junta Militar había difundido un documento en el que se asumía, en parte la responsabilidad por las violaciones a los derechos humanos, aunque sin reconocerlas explícitamente: "Todas las operaciones liberadas contra las bandas terroristas fueron ejecutadas conforme a planes aprobados y supervisados por los mandos orgánicos de las FF AA".

Se hablaba de la elaboración de un documento, por el cual los militares darían su explicación final sobre los sucesos de la lucha contra la guerrilla, y sobre las denuncias de secuestros, torturas y asesinatos que hacían las entidades de derechos humanos.

Para la cúpula del poder militar el dilema se había planteado de una manera no aguardada: pensaban que la impunidad con que habrían obrado en el pasado garantizaría el resguardo de quienes participaron activamente en la represión.

Ahora, que al derrota de las Malvinas había producido la bancarrota del régimen militar, las garantía ya no aparecían tan confiables, y muchos en el seno de las FF AA. Comenzaban a considerar la posibilidad de juzgamientos ante el advenimiento de un gobierno constitucional.

Para evitar esa alternativa el gobierno de Bignone trazó dos rumbos: en primer lugar dar una versión oficial de esos hechos, "con carácter de punto final", en segundo término colocar al tema de las violaciones a los derechos humanos como condicionamiento para la salida electoral yd el futuro gobierno.

Las entidades defensoras de los derechos humanos intensificaron su actividad.

Las nuevas condiciones políticas favorecían su accionar.

Las Madres de Plaza de mayo y los familiares de detenidos-desaparecidos realizaban campañas públicas, participaban en los actos partidarios, haciendo escuchar su reclamo, publicaban solicitadas en los diarios, con la firma de importantes figuras nacionales y mundiales, en las que exigían la aparición con vida de los desaparecidos , el juicio y castigo a los culpables del terrorismo de Estado".

El 5 de octubre se realizó la "MARCHA POR LA VIDA", que a pesar de la prohibición oficial, congregó a mas de 10.000 manifestantes que recorrieron calles del centro de Buenos Aires, demandando una respuesta al reclamo por los desparecidos. La movilización causó un gran impacto. Era la primera vez que se concretaba una acción masiva por los Derechos Humanos que sacudía el silencio que los militares querían imponer.

El 9 de octubre se confirmó la muerte del publicista Marcelo Dupont. Este hecho provocó una gran reacción, por cuanto el ex-integrante de la Junta Militar, Emilio Massera, aparecía involucrado ene l hecho. El hermano del asesinado acusó al almirante, ex - hombre fuerte del proceso.

A principio de noviembre varios gobiernos europeos reclamaron por al vida de personas nacidas u oriundas de países del viejo Continente. La cancillería italiana pidió por 321 desaparecidos de ese origen. Otro tanto hicieron los gobiernos de Alemania, Suecia y Francia.

Entre el 9 y el 10 de diciembre las Madres de Plaza de mayo organizaron al 2da Marcha de la Resistencia. Se trataba de una singular expresión de movilización: durante un día completo las madres caminarían en la Plaza de mayo para reclamar por los desaparecidos. La Marcha fue prohibida. Sin embargo, las Madres al no poder entrar a la Plaza comenzaron su ronda en al Avenida de mayo , ocupando las cuadras que van desde la calle Bolívar hasta Cachaducho. La ciudad de conmovió. Miles de personas participaron espontáneamente, venciendo las amenazas de represión. Al finalizar el acto se transformó en una gran concentración de masas: mas de 20.000 personas marcharon por al Avenida de Plaza de mayo hasta la Plaza de los dos Congresos.

"Los Efectos Del Horror: De La Supervivencia Hacia Una Subsistencia En Sombras"

Partamos de pensar con Freud la estética del encuentro en "Lo siniestro"; "Todo lo que debiendo permanecer oculto, secreto, no obstante se ha manifestado". "Velar lo divino, rodearlo de cierto misterio...". Entonces y si Dios es Inccte., aquello que de la genealogía permanece en secreto, tan oculto que no tiene nombre, funciona como una promesa cumpliéndose ante la pura percepción: la muerte que la vida adeuda. Esto es lo que en la guerra se manifiesta, aparece y súbitamente enfrenta al sujeto, o aún peor, lo que se muestra desenfadadamente en los cadáveres de los semejantes o sus pedazos diseminados sembrando horror en el campo de batalla. Estos serán los contenidos de las pesadillas del ex-combatiente, retorno al mismo lugar y retorno de los compañeros muertos; repetición compulsiva donde la Pulsión de Muerte se presenta con toda su fuerza de atracción.

Otra de las escenas enfrentó al soldado a la "duda acerca de que la figura que se le presenta, sea una persona o un autómata", al respecto definen a los gurkas como autómatas, ya que a -10º avanzaban en musculosa, cantando con sus walkman puestos, y tanto pasaban degollando como saltando a los pozos de zorro, granada en mano.

La muerte produciéndose a la vista en unos y otros, hace a su "clasificación" en los momentos de mayor confusión: los hostiles y temidos por un lado... a su lado los amados e idealizados. Aparición del doble en tanto "ese prójimo asegurador de la supervivencia se convierte en un siniestro mensajero de la muerte", y, desde allí tratará al sujeto como un objeto que deberá ser su perfecto reflejo y seguidor bajo su sombra. De todos los muertos, los propios son los que se llevarán el merecimiento heroico. Aquí nos dirigimos hacia algo que toma valor de holofrase: "héroes caídos", los que se llevan los homenajes, la totalidad de las hazañas, y el reconocimiento, tanto de la fraternidad del Centro de Ex-Soldados Combatientes, como del resto de la comunidad, y así el 2 de abril, tomará más que de la Gesta por la soberanía, el significado de "memoria de los caídos"; se vuelve difícil invitarlos a resignificar esa fecha como una celebración por haber sobrevivido, protagonizado la Gesta heroica, y, poder contarlo. Si se convierte a los compañeros caídos en dioses, negarse al heroicismo, es a la vez honrarlos y ampararse de su envidia.

Cuando un ex-combatiente se aísla, se mantiene en silencio y soledad, podemos pensar que camina al encuentro con sus muertos, como también que está sometiéndose a un ritual de purificación por haberlos dejado en el abrazo de la tierra sagrada. El aislamiento en que incurrieron todos los ex-combatientes a la vuelta a sus casas, no se distancia demasiado de los rituales de purificación tribales que se imponen a los miembros que han estado en contacto con los muertos; al igual que el salvaje, el soldado experimentará hacia los caídos, profundos sentimientos de ambivalencia; los deificará y honrará y no dejará de cargar la "culpa del sobreviviente", que en sus autorreproches mostrará en todas las formas del pecado: "de pensamiento, palabra, obra u omisión", fórmula bajo la cual se hace inevitable sentirse asesino.

Comenta alguien del grupo de RAP: "¿Por qué yo?, ¿ Por qué volví yo?"; "No quería que mi familia se alegara porque yo había vuelto."; este tipo de cuestionamientos, oponiéndose a celebrar la sobrevida, la plantean como una ventaja no merecida, apuntando en una segunda vuelta a responsabilizar al Azar (con mayúscula en tanto Gran Otro), tanto por la vida como por la muerte, maniobrando así un desvío posible de la culpa al asentar la negativa a reconocerse allí, salvando su vida por estar fuertemente apegado a ella; se hace impensable, anteponer el deseo de vivir del sujeto a la cuestión azarosa.

La sola mención por parte del analista de la posible intervención de un deseo de vivir subjetivo operando contra la suerte, los desconcierta y /o hasta enfurece, ya que dicha operación es vivida como hecha "contra" la suerte del otro; así es como en la medida que los recuerdos traumáticos aparezcan, la Pulsión de Vida perderá su fuerza de empuje en medio de una vida gris y pesarosa, que "ningún difunto podría envidiar"; los muertos seguirán siendo los privilegiados, nada deberán tener en falta, menos aún la "vida de regalo" que el sobreviviente se negará a disfrutar sistemática y ceremonialmente.

Allí donde "lo heroico" no puede Despegarse de la segunda muerte pierde su valor significante, simbólico y, dejando de circular entre los vivos funciona como un siniestro y fascinante polo de atracción. Donde debiera ser un rasgo significante de la instancia del Ideal del Yo, adquirido de hecho por el sujeto, se convierte en lo que de lo no simbolizado ha sido sustraído al Yo ideal por los compañeros caídos; ellos moran en el sagrado vientre de la Madre Tierra, y, han obtenido este privilegio bañándola con su sangre; fantasía plena si las hay de poseer a la madre de pleno derecho, en un más allá del costo mortal que se ha pagado por ello. Podemos comenzar a suponer el fantasma que presidió la voluntad de ir a la guerra en aquellos que teniendo la oportunidad de quedarse en el continente la desaprovecharon, y, que en tanto frustrada, los sigue invitando, ya sea en sueños como en la vida despierta, a volver al frente de guerra y/o a volver a las islas; de algún modo ellos han escatimado la condena de Edipo, y estar dispuestos a ya no escamoteabla, de aquí que lo siniestro en estos sujetos operará con mayor tenacidad.

El encuentro con das Ding facilita la vía de acceso a la ilusión de inmortalidad; el magnetismo que ejerce esa zona iluminada de un más allá de la muerte, habitada por esos héroes hermanos, viejos amigos de la adolescencia, esos que se ganaron el premio simbólico de "muertos por la patria", y que allí se hallan ubicables, hará necesario ir a confirmarles que ellos son el oro, en tanto de este lado de la "vida de regalo" sólo hay barro. Se hará necesario también que los muertos no se arrepientan de estar muertos, honrándolos se expía la culpa en un gris sobrevivir, despreciando la vida se opera un rito funerario que se eterniza. A este lugar de absoluta anhedonia, a este tiempo Otro absoluto e inmóvil, será convocada la Madre, más mujer que nunca, para rendirle homenaje, en un acto de Fe y fidelidad.

La fuerza de atracción que ejercerán aquellos cadáveres será siempre superior a la conexión con esta vida descolorida, desprendida de sentido; "lo Real se ha tornado Simbólico, el lazo de lo Imaginario se ha desprendido", entonces esos cadáveres se recubren del goce fálico, hacia el que la vida se encamina a recuperar en un Más allá de la muerte, mientras el cuerpo ha sido tomado por el goce del Otro.

Para ilustrar juguemos con nuestros conocidos redondeles de cuerda, recordemos el anudamiento que hace a la constitución subjetiva, y luego veamos lo que el encuentro operó en ella.

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Nota: La letra griega Fi (Goce fálico) fue reemplazada por ej en la intersección inferior de los círculos de Euler

Podemos caer en cuenta que la guerra operó en el sujeto un desanudamiento de los registros, y pensar que lo que se desanuda es el registro Imaginario:

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Para clarificar este desanudamiento del registro Imaginario, recorramos lo articulado en otros capítulos: la pura imagen del horror es pornográfica por desenmarcada, "el espejo no es infinito, el espejo tiene límites", aquí está a la vista lo que debiera haber quedado por fuera del espejo, la continuidad de las escenas horrorosas en la guerra es ilimitada; ante el hambre el Otro responde con objetos por fuera de la cultura, lo crudo y lo cocido se vuelven indiferentes; cuenta un ex-combatiente: "Al otro día iba a morir, así que me comí a cucharadas 1 kilo de leche en polvo"; el cuerpo fragmentado, más bien despedazado, es lo que del otro se ofrece a la mirada, mientras el cuerpo propio consiste en una unidad cerrada, des-erotizadas todas sus funciones, suspendidos los diques de la vergüenza el pudor o el asco, el cuerpo es "una bolsa que late aún", y, con el que hay que cargar; en su libro, cuenta un excombatiente, su encuentro con la comida durante la rendición: "Había que cuidarla con uñas y dientes, y mientras defecaba, para no perder el tiempo, comía simultáneamente; mis compañeros hacían lo mismo".

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Detengámonos en el desprendimiento de lo Imaginario y lo que este "cuerpo total" arrastra consigo: una mirada fascinada entre los cuerpos que estallan, una voz desencarnada, que no se desprende de ningún sujeto, que entre el ronroneo del fuego, disipan los gritos desgarrando el aire; un cuerpo que está vivo por decreto, "verdad de oro" divina que lo goza, y, una muerte que cobra puro sentido, en tanto "atravesada y atravesándolo".

El momento eterno de la supervivencia en el frente, recorta a este cuerpo "hecho bolsa", y, en el mismo acto, tanto de la vida como de la muerte.

Vayamos ahora a "la muerte embolsando la vida"; donde la vida y la muerte se juegan en un entrecruzamiento que no toca el cuerpo, es que la inmortalidad se hace un destino cierto.

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No es difícil pensar que en tanto no están incorporadas, de vida o muerte serán todos los asuntos para el ex-combatiente, aún los más nimios o cotidianos. Esta subsistencia a "blanco o negro", da un gris en-ser que expulsa de sí el color y el brillo.

Un goce Otro se encima a la vida del sujeto, decretándola por capricho, es la vida de la que por indiferente, el sujeto no puede apropiarse en su latir, la que ya fue sacrificada al Otro, vida que recuperará sólo junto a su heroicísmo y mortalidad.

Un sentido que no se escapa sino que se encima a la muerte, en una plena ecuación que da por resultado la inmortalidad; la vivencia del horror ha hecho que se presente al sujeto lo sin representación. lo que de lo Simbólico debería circular por fuera de la CIA., impacta de lleno en el campo de la percepción, y, en lugar de quedar la muerte por fuera, es la Ccia. misma la que queda por fuera del campo del sujeto. El sentido que de la muerte deberá escaparse es el de haber sido sobrevivida, ya que en esta superposición, el sujeto hace anclaje en una inmortalidad posible.

Finalmente, cómo entender el goce fálico encimándose al objeto a, sino en la línea del Yo como objeto y de la identificación al semejante, pero del otro lado del espejo, del lado de las sombras, allí, donde en la oscuridad los cadáveres brillan. Nada más apropiado para constatar con Freud, en "Duelo y Melancolía": "La sombra del objeto cayó así sobre el Yo".

En la vertiente yo-otro encontramos congelándose en "héroes caídos", como otra "verdad de oro"; verdad que sólo podrá ser recortada por algún saber acerca del propio heroicismo del sujeto y de una Pulsión de Vida triunfante, o lo que es peor, tal corro el mismo Freud nos señala al final del artículo: "El Yo puede gozar quizá de la satisfacción de reconocerse como el mejor de los dos, como superior al objeto" , refiriéndose a la salida por el trabajo de duelo.

Reflexionemos ahora acerca de estas "sobrevidas roídas por la muerte", y, donde la dirección de la cura apuntará a conducir al ex-combatiente a salir de la sobrevida, en tanto que no es "sobre" ella sino apenas "en" ella y por un tiempo limitado, por donde se transita, y salir también de la subsistencia, para descolocar al sujeto de debajo de la muerte y hacerla existir finalmente.

Despleguemos un poco más la realidad sombría que habitan.

La compacidad de "héroes caídos" se cruza en el camino, eso anda mal y mal acaba, es justamente al no terminar de caer que brillan en la eternidad, en esa eternidad el sujeto se fascina y se hace reflejo, pero su cuerpo opaco no puede reflejar el brillo, sólo acoger la sombra de esos seres y su caída infinita.

Demos un paso atrás en la historia, y, recordemos a estos chicos que antes de caer en una subsistencia instintiva, llegan a Malvinas llenos de sueños heroicos, momento de esplendor que la tragedia desatada sepultará entre la insignificancia y la indiferencia, lo que no deja de mentar el paso por el entre-dos-muertes, donde la falta en la cadena se obtura con este cuerpo, resto del sujeto, que se adelanta a su fin, e invitemos a los ex-combatientes a reconocer como propio este recorrido anterior, para que desandando aquél camino cortado, lo retomen una y otra vez, hasta que hecha la huella, puedan advertidos detenerse ante la boca de la sepultura y descreer la promesa de heroica inmortalidad con la que das Ding los provoca a ocuparla.

Este sujeto entrampado en falsas promesas de abrazos eternos está condenado al hastío. No queda en el mundo, en su Umwelt deslucido, otro espacio y otro tiempo que no sean los del tedio, del que será objeto ese vacío provocador.

Veamos, sólo vuelve de la guerra quien se habitúa a sobrevivir, la supervivencia es en sí un eterno-presente, un tiempo en manos del Otro y una promesa de inmortalidad; en este no ser para todos, el prójimo que no sobreviva se convertirá en el semejante, que acaparando para sí la completud, dejará al sujeto sin la parte que le corresponde de esa gesta heroica.

Un grupo en supervivencia comparte todo, desde los objetos de la necesidad hasta la ilusión de inmortalidad, en lo compacto de un nosotros donde nos salvaremos "yoylosotros", la decepción aparece cuando alguno de esos otros cae trágica y heroicamente en mi lugar; recordemos la pregunta de aquel ex-combatiente:"¿Por qué yo?, ¿Por qué volví yo?", pregunta que será respondida en el acto de incorporar la culpa trágica que sobreviene al sospechar que en realidad era "yo o el otro"; que sólo puede salvarse uno mismo será el saber acerca del que el sujeto no querrá saber nada.

Cabe destacar que quien plantea esa pregunta, es alguien que tomado prisionero, fue destinado a juntar los cadáveres y/o sus pedazos y cavar fosas comunes para su depósito. Con qué recubrir ese horror sino con la cesión de su parte heroica y su propia vida despedazada, a modo del fino polvo con que Antígona cubriría a su hermano. Utilizará el sujeto el brillo de su mundo para cubrir a sus muertos, y, en el mismo acto, del héroe sólo cargará con la culpa trágica.

Necesariamente surgirá la ambivalencia, pero de ella tampoco querrá nada saber. El tedio en su forma melancólica, será una eternización de este dolor, que se ofrecerá en tanto tiempo del rito funerario que no pudo desplegarse. "El sujeto permanecerá a partir de allí como un objeto muerto..., se inviste la ausencia como ausencia de esperanza y, el tiempo potencial se cambia en tiempo muerto" 9.

Lleno por este objeto perdido, el sujeto seguirá solo subsistiendo en su mundo gris, y, siempre al borde del suicidio. Si ese objeto se aloja en el Super Yo con toda su heroicidad, reclamará la parte de vida que le fue robada, así el sujeto se identificará con el cadáver, y, reacción terapéutica negativa de por medio, se sumirá en un letargo agónico que sustituirá el suicidio.

Pensar la vía de la melancolía es pensar con Freud la situación de estos ex-combatientes, pensemos que así como en su mayoría no optaron por ser combatientes, tampoco optaron por dejar de serlo, fueron combatientes bajo orden y ex-combatientes en el mismo registro. De ida y de vuelta se pierden "la bolsa y la vida", en tanto el honor será reservado a los otros, los caídos, que a diferencia de la marginación a la que ellos serán condenados, la sociedad guardará en su memoria en tanto los verdaderos héroes de la gesta de Malvinas, el "héroe caído" finalmente tendrá la posibilidad de hallar su lugar en el Otro de la cultura. Entenderemos aquí los caídos en tanto poseedores de ese mérito que le falta al Yo del ex-combatiente para alcanzar su ideal, el sujeto con su tristeza pagará tributo a sus heroicos compañeros abatidos. El semejante se ha quedado nuevamente con toda la gloria.

Capturados por sus muertos se colocan en un más acá de una vida que hay que agotar rápidamente, ya que aparece como un largo y tedioso preludio del fin. La ausencia de color, este transcurrir entre los grises, no será sino un luto eterno que llevarán, y, la más mínima iridiscencia será vista como un pecado, deslucida inmediatamente por conformar una afrenta a estos inseparables compañeros del alma.

Así la inhibición del placer recubrirá la emergencia de la angustia, pero lo hará muy mal y el sujeto deberá alojarse entre el tedio y la desazón. donde el sujeto se deshace entre sus deshechos idealizados y una sola sensación lo invade: la agonía, que sólo interrumpe la huida en la hiperomnia, el aislamiento, las drogas, el alcohol, y, todo hedonismo artificial agregado que lo arroje fuera del escenario donde actúan los vivos. De allí intentará también exhilarse abandonando el espacio terapéutico. Coqueteando con la muerte, permanece vivo a plena responsabilidad del Azar. Siempre deteniéndose a mitad de camino en su atopía, intentará hallar la paz, armonía, respeto y quietud, con que la guerra debería haberlo "premiado".

El abandono terapéutico operará tanto en un sólo acto, como en las reiteradas ausencias, que provocando el tedio del analista - y doy fe que es la mayor de las batallas a librar-, intentarán tanto agotar su deseo, como patear para más adelante el progreso de la cura, en pos de la eternidad de su tiempo. Diferir es aquí otro de los modos del hastío, y, en este campo agotarán las maniobras.

Para recuperar su brillo, es necesario que el sujeto en tanto protagonista de una guerra, se identifique al héroe que él mismo fue, para que los muertos puedan enterrar a sus muertos, para que su vida se vuelva vivible y perdible, tanto como lo fueron sus hazañas heroicas. Sin verse héroe no podrá dejar de serlo en este fuera de tiempo y fuera terreno de entre-las-dos-muertes, encaminándose al encuentro con su hermano, donde su propia vida se convierte, toda ella, en un rito funerario.

Cuando la repetición tome finalmente valor Sgte., su misma iteración subjetivizada como condición de vida, podrá diferenciarse constantemente del héroe que fue, sea para vestir sus ropajes de gala, o para olvidarse de ello quitando en el mismo acto, el carácter trágico a su vida. Procesar el duelo desembocará en la posibilidad de asumir la propia heroicidad, para que ésta sea un rasgo agregable al Ideal del Yo, pudiendo permitirse a cuenta de su deseo de vivir, superar a sus compañeros caídos.

Allí honrar, será poder hablar de los muertos; al respecto, cuenta un ex-combatiente que a su regreso, cruza a los padres de un compañero muerto, y, cuando le preguntan por él, dice: "Viene ahí atrás", él no sabía que no mentía, el otro sería su sombra a partir de allí.

A la hora de definir al sujeto como "lo que un Sgte. significa para otro Sgte.", habrá que nombrarlos "testigos heroicos". Veamos como: el trabajo de volver Sgte. la palabra "héroe", será uno de los hilos de sutura de los que se servirá el analista, en su intento de cerrar un poco más ese entramado demasiado abierto, por donde amenaza escabullirse el sujeto, precipitándose a un nuevo encuentro, y, en está vía no estará de más escribir algo en su honor.

Poco a poco habrá que arrancarlos del "Auto da Fe" en el que se consumen, para invitarlos a testimoniar en un "acto de fe", validado por su protagonismo histórico, a narrarnos la versión no oficial sin arriesgar su vida en ello; esto no será sino asumiendo aquello que no quisieron ver ni oir, serás testigos vivos de la guerra convocados a ser tutores de una verdad histórica, y, de ella decir su verdad, para apropiarse y, en vida, del heroicismo que les corresponde. Entonces, haber atravesado el horror de la guerra y salir de allí con vida, deberá ser una hazaña mayor que haber muerto por la patria.

Será el camino entonces de construir un Sgte. nuevo: "testigo heroico", que pueda por oposición descongelar al "héroe caído", y, superarlo en un significar el tiempo de vida, como una sucesión de batallas que se le ganan a la muerte, a pesar de ser "ex-combatientes", dejando sólo de ser soldados, la senda por donde la sutura será posible.

A continuación transcribo una investigación periodística realizada por Miguel Bonasso

Desde el fin de la Guerra de Malvinas se quitaron la vida 269 veteranos

Una historia marcada por el suicidio

Murieron después de la última batalla casi tantos como en combate, y casi el mismo número de los muertos por el hundimiento del "Belgrano".
Por Miguel Bonasso

En su pieza Ha llegado un inspector, el dramaturgo inglés John B. Priestley encarna dramáticamente una tesis incuestionable: el suicidio no es un mero acto individual, es una acusación contra "los otros", el recordatorio de que la sociedad ha perpetrado con alguno de sus hijos el peor de los crímenes, que es el del olvido. Esa tesis se potencia con el número: desde la derrota en Malvinas se han suicidado 269 veteranos de guerra. Poco menos que los 326 jóvenes compatriotas que murieron en combate. Casi el mismo número de víctimas que produjo el hundimiento del "Belgrano". Una tragedia colectiva que debería sacudir la conciencia de los argentinos.
Si llegara a estas tierras un inspector como el de la obra de Priestley no necesitaría de muchas indagaciones para diagnosticar una grave patología social. Se trata de una gigantesca culpa colectiva.
Hace ya 17 años, durante una entrevista que este cronista realizó en México, el ex soldado Miguel Ángel Trinidad tenía entonces 22 años, y el reportaje fue un diálogo entre dos generaciones mutiladas.
Trinidad, que entonces era secretario general del Centro de Ex Soldados Combatientes en Malvinas, relató su peripecia guerrera con minuciosidad, dramatismo y no poco sentido del humor. Con la madurez del que nació despierto y, además, ha crecido de golpe. Con el paso de los años muchos otros testimonios, entre los que sobresale el del colega y amigo Edgardo Esteban, dejaron ese nudo de amargura que en la narración de Trinidad marcaba un hito decisivo en la parábola del veterano: la feroz desilusión del "regreso a la Patria".
Vale la pena –tantos años después– recordar un tramo de aquel relato tan cercano a los días del conflicto:
- "Sin pretender hacerme el trágico y aunque no me lo creas, para algunos fue más jodida la posguerra que la guerra. Porque en la guerra, aún con el temor de perder la vida (que es lo peor que te puede ocurrir) al menos con los sentimientos (que es lo único que puede sobrepasar al instinto de supervivencia), uno sentía que, mal o bien, estaba haciendo algo. Cuando regresamos nos encontramos con una confusión total en Argentina; con una suerte de querer todo el mundo quitarle pedazos al cadáver. (El cadáver era el país). Y en ese momento todo pretexto servía".
- "A nosotros nos resultó doloroso comprobar, cuando todavía estábamos en las islas, un día antes de la rendición, que todo el mundo estaba pendiente en Buenos Aires del Mundial de Fútbol que se estaba jugando en España. La Capital Federal vivió la guerra de manera muy distinta a como la vivió, por ejemplo, el sur del país. No por culpa del pueblo, sino de los que mandaban; de los que manipulaban los medios de comunicación, en suma: del gobierno militar.
- "A la guerra se la confundió con un partido de fútbol entre Argentina e Inglaterra. Por eso te digo que me vino bien no encontrarme enseguida en la calle". (Trinidad, como otros jóvenes soldados fue retenido durante varios días en un cuartel de la guarnición de Campo de Mayo. Allí fueron interrogados por oficiales de la inteligencia militar y se les advirtió que no comentaran nada de lo que habían visto durante la guerra. Un capitán llegó más lejos e inauguró la famosa "desmalvinización" que alcanzaría su apogeo en la democracia con una orden disfrazada de consejo: "Ahora vayan a casa y olvídense de Malvinas".
- "Cuando yo salgo a la calle, por el apuro, salgo de uniforme, vestido de verde. Yo no esperaba que nadie dijera nada...yo digo...la ciudad era igual. La gente, algunos me miraban como un bicho raro. Y yo parecía un indio, porque miraba los edificios como si los viera por primera vez. Los de mi barrio, te digo. Y sentí tanta indiferencia en la gente. No hacia mi; yo no quería que me vinieran a mi. Yo esperaba ver otras caras. ¡Bueno, se perdió una guerra! Esperaba ver a la gente cabizbaja. No. Como si nada hubiera pasado".
- "Llego al edificio de departamentos donde vivía. Llego y en la puerta estaba el portero -con el que me había peleado antes de Malvinas- y estaba con un vecino. Y el vecino, que sabía que había estado en la guerra, ni me saludó. Y yo, claro, no lo saludé. Recién sentí el calor de la familia cuando mi madre abrió la puerta...".
- "Si eso me hubiera pasado apenas bajaba del avión...no sé lo que les hacía. Porque no hubiera soportado ver a la gente así, en su rutina de siempre, cuando habían muerto tantos..."
Pasaron los años, los ex combatientes se dividieron en varios centros (según su cercanía o lejanía respecto de las Fuerzas Armadas), y a la indiferencia de los vecinos en los primeros días se sumó la incuria oficial para resolver sus problemas concretos.
Su causa, legítima, quedó relegada incluso para muchas organizaciones sociales y políticas que luchaban contra el statu quo, porque se los suponía "fachos" y "cercanos a los milicos".
Hoy muchos de ellos, especialmente los que se han dado cita en la Plaza de Mayo, reivindican su pertenencia al campo popular, su enfrentamiento visceral con cualquier aventura golpista o represiva y su crítica a un gobierno al que ven arrodillado frente a Gran Bretaña y Estados Unidos.
Pero todos los veteranos merecen que una sociedad, que empezó a despertar el 20 de diciembre, los rescate esta tarde de las aguas del olvido.

Instalación de una base aérea permanente en la Isla de Ascensión:
Para garantizar el puente aéreo entre el reino Unido y las Islas Malvinas. El elevado costo de la obra, según los geólogos, seria un verdadero derroche, si se tiene en cuenta que hay en dicha isla un volcán en actividad con una historia de peligrosas erupciones, según lo destaco a fines de mayo de 1984, el periódico ingles "The Sunday Times"

Nuevo aeropuerto en las Malvinas:
A poco de terminada la guerra con la Argentina, las autoridades inglesas proyectaron la construcción de un nuevo aeropuerto, como punto de partida de un enclave militar estratégico de considerables proporciones. Se halla emplazado en las cercanías (50 Km.) de Puerto Argentino (Stanley para los ingleses) y su construcción demando una inversión cercana a 400 millones de dólares.
La nueva pista de aterrizaje tiene 2.100 metros de largo y permite operar grandes aviones, incluso los Jumbo 747 y los Tristar. Los autores del proyecto afirmaron que el aeropuerto permitirá reducir las horas de vuelo desde Gran Bretaña hasta las Malvinas de 35 a 18.
La inauguración de las obras tuvo lugar a fines de 1985.
El gobierno argentino -por intermedio de su canciller- acuso a Gran Bretaña de "agresión contra el país, contra América Latina y contra la paz", al comentar la inauguración de la monumental obra.
Al día siguiente de la inauguración de la obra, el gobierno argentino decidió concurrir a la OEA solicitando una reunión especial del Consejo Permanente para considerar ante los representantes de los países latinoamericanos la gravedad que implica el establecimiento de una fortaleza en el Cono Sur, como el apéndice de la OTAN, con el consiguiente riesgo para la paz y la seguridad del continente americano.
El Consejo permanente, careciendo de facultades para intervenir en este tipo de episodios, se limitó a tomar nota de la denuncia y recibirla con preocupación.

Apoyo de la OEA a la posición argentina sobre el conflicto por las Malvinas

La Argentina logro, en diciembre de 1985, al finalizar la XV Asamblea General Extraordinaria de la OEA, que al reformar la Carta de la Organización permitiendo el ingreso de Belice y Guyana en 1990, además "impide que ante cualquier intento ingles de autodeterminación de las Islas Malvinas, estas puedan aspirar un día a incorporarse a la OEA". Esta decisión contó con el apoyo de los Estados Unidos y de los países del Caribe. De ello, se infiere que la organización de los estados Americanos nunca reconocerá a las Malvinas como estado independiente.

Nueva Zelanda reanuda sus relaciones con la Argentina
En agosto de 1984, los representantes de la Argentina y Nueva Zelanda ante las Naciones Unidas firmaron un acuerdo restableciendo las relaciones diplomáticas entre ambos países, que fueron rotas en ocasión de la guerra de las Malvinas en 1982.
Gran Bretaña y Nueva Zelanda fueron los únicos países que rompieron sus relaciones con la Argentina debido a dicha guerra.
Área exclusiva pesquera
El gobierno británico estableció-con relación al conflicto con la Argentina- una Zona de Exclusión pesquera de 150 millas alrededor de todo el perímetro de las Islas Malvinas, dentro de la cual pueden ejercer su actividad previa autorización inglesa, buques pesqueros de otras nacionalidades, con excepción de la Argentina. Ello ha provocado una gran preocupación en el ámbito nacional -particularmente de parte de empresarios pesqueros y dirigentes sindicales- dado que los barcos extranjeros pescan tanto en la "zona de exclusión" con centro en las Malvinas, como en la zona exclusiva de nuestro país y sus adyacencias, amenazando con una verdadero depredación del recurso marítimo en todo ese ámbito de los mares del sur, que nos pertenece, sin lugar a dudas, por las razones de soberanía que son de dominio publico

Conclusión:

Histórica y geográficamente las Islas Malvinas pertenecen al territorio argentino. Fue esta deuda pendiente de nuestra soberanía que encendió una luz de esperanza a un gobierno que se debilitaba mas y mas por las desacertadas políticas implementadas que hicieron aumentar la deuda externa, subir el índice de inflación, aumentar la especulación de la denominada patria financiera y hechar por tierra la producción y al industria nacional y que con una escasa visión política internacional se decidió a recuperar nuestras islas a través de las armas, sin tener el mas mínimo sentido de previsión en cuanto a la formación de nuestros soldados, y con la ilusión de que EEUU abandone a su aliado histórico, Gran Bretaña. Ideas como éstas solo pudieron ser albergadas por un cerebro inundado de alcohol.

La falta a tratados internacionales para países en guerra realizadas por Gran Bretaña, el apoyo de EEUU a ese país, los crímenes de guerra y todo lo sucio que muestran las guerras quedan disminuidas ante la actitud del Gobierno Militar de no escatimar esfuerzos en poner en riesgo el patrimonio mas importante que debería tener un país, la vida de sus ciudadanos.

El pueblo argentino denostó a las autoridades con tanto entusiasmo como había aprobado la acción del 2 de abril. La guerra evidentemente puso de manifiesto mucho de lo bueno y d e lo malo del país.

Más allá del importante asunto de la disputa, la guerra ha sido un catalizador de consecuencias importantes para el país y algunas que todavía pueden llegar a ser imprevisibles en el orden interno.

La República perdió al guerra pero no sus derechos, para Gran Bretaña, seguir en las islas le resulta altamente oneroso, ya hay algunas voces que se alzan en las islas exigiendo negociaciones e insinuando algunas alternativas.

Una de las consecuencias mas importantes de esta guerra, aunque sea doloroso reconocerlo, ha sido la estrepitosa caída de la dictadura militar que no tuvo tiempo de diseñar una salida decorosa del gobierno, lo que permitió avanzar más rápidamente de lo que se creía al camino democrático.

Sensatez y Firmeza pueden ser elementos útiles para que la República Argentina se abra camino en busca de ganar en el campo de la diplomacia lo que no pudo obtener por el medio de las armas.

Bibliografía Consultada:

Raúl A. Rossini. 20 Años de Historia Política Argentina 1966-1986. Ediciones RR S.R.L

Bonifacio del Carril. La Cuestión de Las Malvinas. Hyspamérica.

León Rozitchner. Las Malvinas: de la guerra "sucia" a la guerra "limpia". Centro Editor De América Latina (CEAL)

OR Cardozo, R Kirschbaum y E. Van Der Kooy. " Malvinas, La Trama secreta. Sudamericana Planeta

Eliana de Arraescaeta, Hector Pavón y Clarín. El Gran Libro del Siglo. Artes Gráfficas Rioplatenses S.A

Julio Cesar De La Vega. Diccionario Consultor Político. Librograf Editora.

Julio Cesar De La Vega. Diccionario Consultor Político. Editorial Libres.

Hugo Gambini. Crónica Documental De Las Malvinas, Tomo I, II y III. Editorial Redacción S.A.

Gabriel A. Rivas y Daniel Dos Santos. Argentina y el Mundo, Tomo III. Editorial Sánchez Teruelo S.A

Sandra Elena, Miguel De Luca, Mariano Garreta Leclercq, Claudio Lutzky, Sergio Trippa, Coordinación: Maria Catalina Nosiglia. Formación Ética y Ciudadana del Polimodal. Editorial Estrada.

Diarios: Clarín, Convicción, La Nación, De Bs As.

Revistas: Somos, Gente, La Semana




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