Si corrosiva te cansó con sus post
Si tenés frio y no tenes leña
Si estás aburrido y no sabés que hacer
Si te gusta la ciencia...
Este post es perfecto para vos!
De lo contrario no sigas bajando por que You Lose se va a enojar...
Un saludo enorme para mis amigos cientificos!
Ahora sí, listos para la acción?
Materiales:
Agua en un vaso de vidrio
Un gotero
Jabón
Papel
Talco o pimienta
Un hilo
Procedimiento:
Toma un vaso seco, llenalo de agua casi hasta arriba. Con el gotero añádele tantas gotitas como puedas, sin que se derrame. Verás que el agua llegará más arriba del borde (aprox. 0,25 cms.) y esto se debe a la tensión del agua que mantiene las moléculas unidas. A esto le llamamos la "piel" del agua.
Por supuesto, el agua no tiene "piel" de verdad, pero tiene una tensión superficial, como lo veras en este experimento. Ahora prueba flotar diferentes objetos sobre esta piel.
¿Qué es lo que queremos hacer?
Conseguir que un material arda... al añadirle agua
Materiales:
Mortero y espátula
Tapa de hojalata
Cuentagotas
Cinc en polvo
Nitrato amónico
Cloruro amónico
Nitrato de bario
Agua destilada
Cómo lo haremos?
En primer lugar prepararemos en el mortero (ayudándonos de la espátula) una mezcla formada por el cinc, el cloruro y los dos nitratos.
Cuando ya tengamos preparada esa mezcla, se toma una porción de ella con la espátula y se deposita en la tapa de hojalata dándole la forma de una pequeña montaña.
A continuación (y separándonos prudentemente) se añaden unas gotas de agua destilada y se retira el brazo.
El resultado obtenido es...
Una bonita (aunque inofensiva, si se utilizan pequeñas cantidades) llamarada verde
surgirá de la mezcla al explosionar ésta al contactar con el agua.
Explicación:
El agua lo único que ha producido es el medio acuoso necesario para que las sustancias de la mezcla puedan reaccionar químicamente. Lo hacen y lo hacen violentamente al tratarse de una fuerte reacción de oxidación del cinc por parte de los nitratos de bario y amónico. Estos nitratos se caracterizan por su facilidad para descomponerse y provocar reacciones rápidas de oxidación
Todas las precauciones son pocas cuando “jugamos” con el fuego. Es recomendable
realizar la experiencia en una campana de gases.
Una experiencia similar a ésta es la que puede hacerse con ayuda de glicerina: echando unas gotas de este líquido en una tapa de hojalata, se producirá un fuego de color violeta tras espolvorearlo con una pizca de permanganato potásico.
Conseguir que un material arda... al añadirle agua
Materiales:
Mortero y espátula
Tapa de hojalata
Cuentagotas
Cinc en polvo
Nitrato amónico
Cloruro amónico
Nitrato de bario
Agua destilada
Cómo lo haremos?
En primer lugar prepararemos en el mortero (ayudándonos de la espátula) una mezcla formada por el cinc, el cloruro y los dos nitratos.
Cuando ya tengamos preparada esa mezcla, se toma una porción de ella con la espátula y se deposita en la tapa de hojalata dándole la forma de una pequeña montaña.
A continuación (y separándonos prudentemente) se añaden unas gotas de agua destilada y se retira el brazo.
El resultado obtenido es...
Una bonita (aunque inofensiva, si se utilizan pequeñas cantidades) llamarada verde
surgirá de la mezcla al explosionar ésta al contactar con el agua.
Explicación:
El agua lo único que ha producido es el medio acuoso necesario para que las sustancias de la mezcla puedan reaccionar químicamente. Lo hacen y lo hacen violentamente al tratarse de una fuerte reacción de oxidación del cinc por parte de los nitratos de bario y amónico. Estos nitratos se caracterizan por su facilidad para descomponerse y provocar reacciones rápidas de oxidación
Todas las precauciones son pocas cuando “jugamos” con el fuego. Es recomendable
realizar la experiencia en una campana de gases.
Una experiencia similar a ésta es la que puede hacerse con ayuda de glicerina: echando unas gotas de este líquido en una tapa de hojalata, se producirá un fuego de color violeta tras espolvorearlo con una pizca de permanganato potásico.
¿Qué es lo que queremos hacer?
Fabricar una espectacular, aunque inofensiva, humareda.
Materiales:
Un tubo de ensayo
Peróxido de benzoilo
Anilina
¿Cómo lo haremos?
Verter una pequeña cantidad de peroxido de benzoilo y añadir una pequeña porción
de anilina. Y a los pocos segundos...
El resultado obtenido es...
Una espectacular humareda se elevará hasta el techo
Explicación:
Lo que ha sucedido es una reacción de oxidación a cargo del peróxido de benzoilo.
Los productos de la oxidación son los que constituyen la humareda en cuestión.
Aunque no entrañe peligro, es recomendable (como en todas las reacciones violentas de oxidación) adoptar las consabidas precauciones en cuanto a distancias, guantes, campana de gases, etc.
Fabricar una espectacular, aunque inofensiva, humareda.
Materiales:
Un tubo de ensayo
Peróxido de benzoilo
Anilina
¿Cómo lo haremos?
Verter una pequeña cantidad de peroxido de benzoilo y añadir una pequeña porción
de anilina. Y a los pocos segundos...
El resultado obtenido es...
Una espectacular humareda se elevará hasta el techo
Explicación:
Lo que ha sucedido es una reacción de oxidación a cargo del peróxido de benzoilo.
Los productos de la oxidación son los que constituyen la humareda en cuestión.
Aunque no entrañe peligro, es recomendable (como en todas las reacciones violentas de oxidación) adoptar las consabidas precauciones en cuanto a distancias, guantes, campana de gases, etc.
¿Qué es lo que queremos hacer?
Obligar a unas limaduras de hierro a que dibujen curvas y formas caprichosas
Materiales:
Imanes
Frasco con aceite
Limaduras de hierro
¿Cómo lo haremos?
Verteremos unas limaduras en el frasco con aceite y agitaremos la mezcla, de manera que –gracias a la viscosidad del líquido- las limaduras queden esparcidas en el seno del aceite. A continuación aproximaremos dos imanes por dos zonas diametralmente opuestas del frasco. Los imanes los acercaremos al frasco por polos opuestos.
El resultado obtenido es...
Las limaduras se acercarán a las zonas de los imanes y lo harán dibujando una
estructura tridimensional que simulará un huso que irá de imán a imán.
Explicación:
Simplemente hemos fabricado un espectro magnético tridimensional al obligar a las limaduras de hierro –que son imanes temporales- a orientarse según las líneas de fuerza que van de polo a polo de los imanes.
Si la aproximación de los imanes al frasco es con los polos idénticos, observaremos que no se forma un huso continuo en el interior del frasco sino que las limaduras se agrupan formando estructuras similares a las fibras de una escoba, quedando sin limaduras el espacio central del frasco.
Estas estructuras tienen un aliciente distinto –al ser tridimensionales- a los típicos espectros muy conocidos que se hacen espolvoreando limaduras sobre un papel debajo del cual se sitúa un imán o también dos imanes (estén éstos enfrentados por el mismo polo o no).
También podemos conseguir figuras interesantes uniendo varios imanes, en forma de herradura por ejemplo, o simplemente linealmente: en este caso veremos que en la línea de unión de ambos imanes (los polos de cada uno) escasamente se depositan limaduras. Lo que ha sucedido es que hemos fabricado un solo imán con dos polos y no cuatro.
Obligar a unas limaduras de hierro a que dibujen curvas y formas caprichosas
Materiales:
Imanes
Frasco con aceite
Limaduras de hierro
¿Cómo lo haremos?
Verteremos unas limaduras en el frasco con aceite y agitaremos la mezcla, de manera que –gracias a la viscosidad del líquido- las limaduras queden esparcidas en el seno del aceite. A continuación aproximaremos dos imanes por dos zonas diametralmente opuestas del frasco. Los imanes los acercaremos al frasco por polos opuestos.
El resultado obtenido es...
Las limaduras se acercarán a las zonas de los imanes y lo harán dibujando una
estructura tridimensional que simulará un huso que irá de imán a imán.
Explicación:
Simplemente hemos fabricado un espectro magnético tridimensional al obligar a las limaduras de hierro –que son imanes temporales- a orientarse según las líneas de fuerza que van de polo a polo de los imanes.
Si la aproximación de los imanes al frasco es con los polos idénticos, observaremos que no se forma un huso continuo en el interior del frasco sino que las limaduras se agrupan formando estructuras similares a las fibras de una escoba, quedando sin limaduras el espacio central del frasco.
Estas estructuras tienen un aliciente distinto –al ser tridimensionales- a los típicos espectros muy conocidos que se hacen espolvoreando limaduras sobre un papel debajo del cual se sitúa un imán o también dos imanes (estén éstos enfrentados por el mismo polo o no).
También podemos conseguir figuras interesantes uniendo varios imanes, en forma de herradura por ejemplo, o simplemente linealmente: en este caso veremos que en la línea de unión de ambos imanes (los polos de cada uno) escasamente se depositan limaduras. Lo que ha sucedido es que hemos fabricado un solo imán con dos polos y no cuatro.
¿Qué es lo que queremos hacer?
Conseguir una gama de luces de colores a partir de tres luces monocromáticas.
Materiales:
Tres retroproyectores (o focos potentes de luz)
Tres filtros de papel común de celofán rojo, verde y azul
¿Cómo lo haremos?
Se fabrican los filtros pegando cada pliego de papel a tres marcos de cartulina que tengan la superficie de la base del retroproyector y a las que hayamos recortado un círculo interno. Al conectar la lámpara veremos en la pantalla un círculo de luz del color del papel. Se sitúan los tres retroproyectores de manera que sus haces se crucen y sus imágenes se solapen en la pantalla. Se apaga la luz.
El resultado obtenido es...
En la pantalla nos aparecerán los tres círculos y, además, en las zonas de solapamiento veremos 4 colores más: el amarillo entre el rojo y el verde; el magenta entre el rojo y el azul; el cian entre el azul y el verde y, finalmente, el blanco en la zona central en donde se solapan las tres luces originales.
Explicación:
Lo que se ha hecho es la síntesis aditiva. Las zonas de solapamiento nos siguen reflejando los colores primarios, pero al llegar “mezclados” a nuestra retina, nos producen la sensación visual de ser unos colores nuevos.
La experiencia puede completarse interponiendo cualquier objeto opaco entre la pantalla y las luces: se producirán varias sombras que nos aparecerán también de colores: en cada zona respectiva de cada color primario surgirá la sombra con el color complementario a dicho color. La tonalidad de cada uno de los colores dependerá, lógicamente, del matiz y grado de saturación del papel de celofán que se esté utilizando.
Como complemento a esta experiencia puede efectuarse la síntesis sustractiva. Nos hará falta un solo retroproyector y sobre él iremos posando sucesivamente un marco de celofán, otro y otro. Ahora el resultado no será como el anterior sino que obtendremos los típicos colores de la paleta de un pintor. El resultado final al posar los tres papeles será el color negro o, mejor dicho, la ausencia de color.
Si la experiencia de la síntesis aditiva se desea sofisticar más, puede hacerse con tres proyectores de diapositivas. En este caso, se utilizan marcos con filtros que tengan una tonalidad de una longitud de onda específica para cada color primario
Conseguir una gama de luces de colores a partir de tres luces monocromáticas.
Materiales:
Tres retroproyectores (o focos potentes de luz)
Tres filtros de papel común de celofán rojo, verde y azul
¿Cómo lo haremos?
Se fabrican los filtros pegando cada pliego de papel a tres marcos de cartulina que tengan la superficie de la base del retroproyector y a las que hayamos recortado un círculo interno. Al conectar la lámpara veremos en la pantalla un círculo de luz del color del papel. Se sitúan los tres retroproyectores de manera que sus haces se crucen y sus imágenes se solapen en la pantalla. Se apaga la luz.
El resultado obtenido es...
En la pantalla nos aparecerán los tres círculos y, además, en las zonas de solapamiento veremos 4 colores más: el amarillo entre el rojo y el verde; el magenta entre el rojo y el azul; el cian entre el azul y el verde y, finalmente, el blanco en la zona central en donde se solapan las tres luces originales.
Explicación:
Lo que se ha hecho es la síntesis aditiva. Las zonas de solapamiento nos siguen reflejando los colores primarios, pero al llegar “mezclados” a nuestra retina, nos producen la sensación visual de ser unos colores nuevos.
La experiencia puede completarse interponiendo cualquier objeto opaco entre la pantalla y las luces: se producirán varias sombras que nos aparecerán también de colores: en cada zona respectiva de cada color primario surgirá la sombra con el color complementario a dicho color. La tonalidad de cada uno de los colores dependerá, lógicamente, del matiz y grado de saturación del papel de celofán que se esté utilizando.
Como complemento a esta experiencia puede efectuarse la síntesis sustractiva. Nos hará falta un solo retroproyector y sobre él iremos posando sucesivamente un marco de celofán, otro y otro. Ahora el resultado no será como el anterior sino que obtendremos los típicos colores de la paleta de un pintor. El resultado final al posar los tres papeles será el color negro o, mejor dicho, la ausencia de color.
Si la experiencia de la síntesis aditiva se desea sofisticar más, puede hacerse con tres proyectores de diapositivas. En este caso, se utilizan marcos con filtros que tengan una tonalidad de una longitud de onda específica para cada color primario
Bueno gente, acá termina el post.
Espero que les haya gustado y recomienden para que sus seguidores se enteren de que este post existe y formemos inteligencia colectiva.
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