Alarmante la pobreza en Centroamérica
En Centroamérica la magnitud de la pobreza es grave, ya que va desde un 20 por ciento en Costa Rica hasta el 74 por ciento de la población en Honduras que vive por debajo de la línea de pobreza, aseguró Luis G. Solís Rivera, gerente del Proyecto de Cooperación Transfronteriza en Centroamérica.
En un evento realizado en Costa Rica --organizado por el Departamento de Prensa e Información del Gobierno Federal de Alemania-- agregó que la creciente institucionalización de los procesos democráticos y políticos, van consolidando un incipiente Estado de derecho, que poco a poco despunta en todos los países que la integran.
Dijo, sin embargo, que a pesar de esos logros no deja de ser curioso que en el momento de mayor estabilidad política y democrática, la región vive una coyuntura caracterizada por un agudo deterioro de los indicadores sociales. “Ahí es donde la paradoja democrática empieza a expresarse de manera muy desagradable”.
Resaltó que en promedio una de cada tres personas de la región es analfabeta --en el caso de Guatemala esa situación corresponde a la mitad de todas las mujeres--. Y solamente el 24 por ciento de la población está cubierta por institutos de seguridad social.
Esos porcentajes, indicó, serían más dramáticos, si en lugar de hacer referencia de la población general, lo reflejáramos en mujeres e indígenas.
Es necesario, explicó Solís Rivera, replantear las preguntas esenciales sobre el desarrollo de nuestros países. Asimismo, preguntarse hasta qué punto la libertad democrática y la economía de mercado --considerados los dos paradigmas básicos e imprescindibles para llevar a los pueblos a mejores niveles de bienestar-- pueden sobrevivir en medio de la pobreza.
También señaló que los estudios recientes del plan “Procesos”, un programa que funciona en toda Centroamérica, ha demostrado índices absolutamente inaceptables de xenofobia y de intolerancia contra las minorías étnicas y sexuales en todos los países de la región.
Una de estas circunstancias, refirió, es la exclusión social, es decir, no solamente ha habido un problema de más pobres, sino también de menos oportunidades para que la gente salga de la pobreza. Otra, es que la violencia se ha trasladado de la vía pública a la violencia intrafamiliar.
Así, para Centroamérica, el principal reto político es hacer respetar todos los derechos humanos, no solamente aquellos que siempre asociamos con la lectura. “No vamos a despreciar los derechos políticos ni las libertades individuales. Hay que ir más allá, es decir, a los derechos económicos y sociales y de tercera y cuarta generación”, concluyó.


































