Los nudibranquios (Nudibranchia) también llamadas babosas de mar se encuentran entre las criaturas marinas más coloridas. Hay 3.000 especies conocidas y su nombre significa "con las branquias al desnudo". Sus llamativos colores alertan de su gran toxicidad.
Se caracterizan por tener el cuerpo no segmentado, con simetría bilateral y una cavidad o celoma en su interior donde se sitúan los órganos, una cabeza diferenciada con órganos sensoriales y un pie musculoso en la parte ventral que sirve de medio de locomoción.
De costumbres bentónicas, la mayoría pasan su vida adulta en el fondo del mar; algunas especies son pelágicas. Pueden vivir prácticamente en todas las profundidades en agua salada, pero consiguen su mayor tamaño en aguas profundas; hay más diversidad en aguas cálidas y poco profundas.
Los nudibranquios se alimentan de las sustancias más tóxicas del océano, hidroideos y esponjas, y esta toxicidad se incorpora en su piel. Los nudibranquios son los animales más coloridos del océano: poseen combinaciones de tonos azules, rosas, amarillos, violetas y naranjas; colores brillantes y extraordinarios que comunican al resto del mundo marino lo tóxicos que son: “Si me comes, morirás”.
Los nudibranquios tienen una vida sexual maravillosa; son hermafroditas. Pueden ser machos o hembras y en cualquier momento fecundarse. Básicamente, son como máquinas que producen huevos. Cuando el momento es apropiado, se aparean y producen un conjunto de huevos, algunos de los cuales, literalmente, salen desde un poro cercano a la cabeza de una liebre de mar; otros salen de un poro, hacia la zona anal de los nudibranquios.