Rubin "Huracán" Carter
El boxeador Rubin "Huracán" Carter estuvo veinte años en la cárcel por un crimen que no cometió. Deportista de color, nada dócil, ingresó a prisión a mediados de los sesenta. Primero intentó mostrar su inocencia pero después bajó la guardia y optó por construirse una caparazón que lo apartó de las miserias carcelarias pero también del contacto con el mundo exterior. Bob Dylan (expone el caso en una canción) y Muhammad Ali - Cassius Clay, entre otros, pidieron durante mucho tiempo por él, sin éxito.
En los ochenta un adolescente canadiense, también afroamericano, se encontró con el libro The Sixteenth round, una biografía que el boxeador había escrito sobre su tragedia e inició nuevamente la lucha para sacarlo de prisión,con la ayuda de unos benefactores canadienses.
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Su Historia
"El odio me llevó a la cárcel, pero el amor me sacó de ella"

Nacido el 6 de mayo de 1937, Rubin tuvo una infancia difícil. Cuando tenía 11 años un hombre blanco adinerado y viejo se acercó al grupo de amigos de Rubin intentando seducir a uno de ellos —en ese tiempo era muy común que personas adineradas buscaran cometer ese tipo de crímenes, pues los niños negros eran presa fácil. ¿Quién le iba a hacer caso a un niño negro denunciando un abuso sexual de parte de un miembro distinguido de la comunidad? (blanco obviamente)-.
Rubin defendió a su amigo lanzando una botella de vidrio que le pegó en la cabeza al acosador. Ambos forcejearon, pero Rubin huyó tras clavarle una navaja en el brazo. Una semana después lo arrestaron; el policía que lo interrogó — Della Pesca—, aprovechó para amenazarlo y humillarlo por ser negro. Llevaron a Rubin a una corte para menores y le condenaron a permanecer en un reformatorio hasta los 21 años. Rubin se escapó dos años antes de cumplir su sentencia. Se enroló en el ejército y se hizo paracaidista. Superó problemas personales como su tartamudez (por la que lo discriminaban aún más) y se hizo boxeador profesional.
Cuando volvió a su pueblo natal era ya campeón de peso Welter europeo. En cuanto pisó de nuevo su territorio Della Pesca, ahora convertido en Sargento, lo encarceló para que cumpliera su condena. Rubin salió de la cárcel el 21 de septiembre de 1961, tras entrenar mucho para convertirse en boxeador profesional, y al salir juró nunca más volver a pisar una prisión. Contrajo matrimonio con una joven de su vecindario, con quien tuvo un hijo, y al siguiente año fue nombrado púgil del año. Aún cuando era una figura pública reconocida, sufría por ser de raza negra. Uno de los ejemplos más escandalosos sucedió el 24 de diciembre de 1964, día en que le propinó una paliza al entonces campeón mundial de peso medio (Joey Giardello). Sin embargo, el cinturón se lo dieron a Giardello después de una deliberación de 35 minutos. El motivo: un negro no podía ganarle a un blanco. Carter no protestó.
En 1966 ocurrió el suceso trágico que llevó a Rubin a la cárcel.
Estaba bebiendo en un bar para relajarse, donde uno de sus fans –John Artis (también negro) – lo reconoce y más tarde se ofrece llevarlo a su casa (aproximadamente a las 2:30 de la madrugada). Ya encaminados, una patrulla los detiene y sin interrogarlos, son forzados a acompañar a los policías. Después se enterarían que se había cometido un asesinato a sangre fría en otro bar, y se reconoció a dos negros en un auto blanco como los agresores. Rubin y Artis eran sospechosos.
Sin decirles la razón por la cual los llevaban detenidos, Rubin y Artis fueron conducidos al bar donde estaban los testigos, quienes aseguraron que ellos no eran los negros que habían visto. Posteriormente los llevaron al Hospital St. Joseph para que una de las víctimas los reconociera, y aunque estaba mal herido aseguró que ni Rubin ni Artis habían sido los agresores. En ese lugar estaba el sargento Della Pesca, quien parecía querer involucrarlos en el asesinato. Ese mismo año juzgaron a Rubin Carter y a John Artis, en un juicio lleno de mentiras y prejuicios raciales, condenándolos a tres cadenas perpetuas. Cabe hacer mención que el jurado estaba conformado solamente por hombres blancos. Se hicieron manifestaciones por su liberación y Bob Dylan le dedicó esta canción.
Y allí estaba el Huracan hasta que un joven, Lesra Martin, compró la biografía de este boxeador (El decimosexto round), escrita por Carter, en donde se explicaba los motivos de su prisión. Lesra se identifica con él y junto a Terry, Sam y Lisa, personas que acogieron a este chico, comenzaron a indagar en la verdadera historia.
Descubriron que detrás de todo este caso había gente influyente e importante. En la investigación se encontraron todo tipo de declaraciones falsas e incongruentes con las que se culpaba al Huracán. En la cárcel el Huracán volvía a recibir amenazas. En esta ocasión fue el director de la prisión quien le aclaró que, en caso de que alguien quisiera hacerle daño, él no podría protegerlo. Incluso el joven Lesra fue amenazado por el sargento Della Pesca.
Uno de los testigos que estaba en el bar, declaró esa noche que no reconocía a Rubin ni Artis como los asesinos. Sin embargo, como tenía problemas con la autoridad, mintió en el juicio a cambio de su propia libertad. Patty Valentine —otra testigo—, dijo que el auto en que se alejaban los asesinos era un Dodge Monaco; sin embargo el modelo que conducía Artis era un Dodge Polaro. Las mentiras de aquel juicio fueron muchas y las pruebas eran evidentes; era inocente. Hubo entonces que hacer una elección difícil, pues si se presentaban las pruebas al Tribunal Estatal podrían pasar años antes de la resolución, en cambio, si se presentaban al Tribunal Federal, el juez tendría la oportunidad de rechazar esas pruebas (por saltar al Tribunal Estatal) y entonces se perderían para siempre. Todo dependía de si el juez se daba la oportunidad de revisar las pruebas y de su aceptación

En noviembre de 1985 se le da la oportunidad a Carter de presentar las pruebas.
El juez, tras revisar las pruebas, le concedió a Carter la libertad inmediatamente. Se reconocieron los elementos de racismo durante el proceso penal, así como la corrupción de la policía para recoger las declaraciones y de cómo se manipularon las pruebas. Carter fue puesto en libertad en 1985.
Desde entonces dedica su vida a combatir las injusticias que él vivió. Hasta 2005 presidió la Asociación para la Defensa de los Condenados Injustamente (ADWC, siglas en inglés) y hoy da charlas por todo el mundo. "Sigue luchando, da igual cuál sea el obstáculo, porque la vida es una carrera de obstáculos que tienes que correr",declaraba recientemente en una charla. "El odio me llevó a la cárcel, pero el amor me sacó de ella",decía. Vive en Toronto, Canadá, y tiene dos doctorados honoríficos en leyes, por una universidad canadiense y otra australiana. Con 71 años, ha vivido lo que nadie desearía vivir.
La Cancion de Dylan
Dylan fue obligado a regrabar la canción modificando las letras, después de que los abogados de Columbia Records le informaran que las referencias al "robo de los cuerpos" por parte de Alfred Bello y Arthur Dexter podían derivar en un juicio. Ni Bello ni Dexter fueron nunca acusados de tales cargos. Por ello Dylan decidió regrabar la canción. Contó para ello con los músicos que iban a acompañarle en su siguiente gira, entre ellos Don Meehanal (teclado) y Ronee Blakley acompañándole en las armonías vocales. La duración de la canción no fue recortada, pero se modificaron algunas partes de la letra que podían resultar ofensivas. Aún así la testigo Patricia Graham Valentine interpuso una demanda contra la canción.
Los detractores de la canción acusaron a Dylan de haber omitido en la misma cualquier referencia al violento caracter de Carter. También se criticó la descripción que se hace en la canción sobre la carrera deportiva de Carter: "the number one contender" ("el número uno de los boxeadores" ) tanto en cuanto la edición de Mayo de 1966 (momento de la detención) del Ring Magazine sólo situaba en el noveno puesto del escalafón mundial. Mike Cleveland del Herald-News y Robert Christgau, entre otros cuestionaron la objetividad de Dylan sobre el tema. Así mismo el reportero Cal Deal, quien cubrió el caso entre 1975 y 1976 y que entrevistó a Carter en Agosto y Diciembre de 1975, también acusó a Dylan de haberse tomado numerosas licencias artisticas.
Desde el 25 de enero de 1976 en Houston, Dylan nunca ha vuelto a tocar en público dicha canción.
http://erato76.blogspot.com/2008/07/rubin-huracan-carter.html
http://archivo.marca.com/edicion/marca/otros_deportes/boxeo/es/desarrollo/1188673.html