Antes que nada les cuento que aquí en mi casa coleccionamos algunos de los fascículos que vienen en los diarios. Hace un tiempo transcribí uno de los más interesantes que tenemos y he decidí compartirlo con uds. Disfruten estos nuevos 5 enigmas de la humanidad.
En el post de hoy veremos:
*La prueba del fuego
*El poltergeist de Enfield
*El caso del platillo Roswell
*Los misteriosos dogones
*El Diluvio
En el próximo y último post de los grandes enigmas de la humanidad veremos:
*El Santo Sudario
*Tiahuanaco, ciudad del misterio
*Las líneas de Nazca
*Los ovnis
*Los poseídos de Saint-Medard
*La premonición del Titanic
La prueba del fuego
El caminar sobre brasas investigado por científicos
A pesar de que los hombres, desde tiempos inmemoriales, han temido al fuego, han existido, en todos los continentes y en distintas épocas, algunos individuos que parecían haber adquirido una sorprendente inmunidad a las quemaduras. Hace muchos siglos que existe la práctica de caminar sobre el fuego y, sin embargo, sólo fue investigada oficialmente por los científicos en 1937.
El caso más antiguo de resistencia al fuego que ha sido relatado aparece en la Biblia, en el libro Tercero de Daniel: tres intendentes del rey Nabucodonosor fueron condenados a la hoguera, pero las llamas no parecían tener efecto sobre ellos: "Se reunieron los sátrapas, los magistrados, los gobernadores y las personas más cercanas al rey para ver a estos hombres y el fuego no tenía ningún poder sobre sus cuerpos, los cabellos de su cabeza no habian sido consumidos, sus vestidos no se habían alterado y ningún olor a quemado salta de ellos."
Como caso aislado, este relato podría ser incluido entre los milagros que aparecen en la Biblia. Sin embargo, algunos siglos más tarde, Platón y Virgilio se refirieron a unos hombres que caminaban sobre carbones encendidos sin quemarse. Y, en el siglo III, Porfirio y su alumno Jamblico de Chalcis escribieron un estudio sobre este fenómeno.

En la Edad Media, el juicio de Dios tomó la forma de una ordalía de fuego: solo los justos no se quemaban. Pintura de Andrea del Sarto (Florencia, Museo de los Oficios).
Un testimonio del siglo pasado
Monseñor Despature, obispo de Mysore India, asistió en marzo de 1921 a una caminata sobre el fuego y lo contó así: "Los empleados del rey prepararon una fosa en el parque que tenía dos metros de ancho por cuatro metros de largo y la llenaron de carbones al rojo vivo hasta un espesor de por lo menos veinticinco centímetros. Yo me acerqué a esta hoguera y la examiné con cuidado, ya que no quería que me engañaran. Y bien, les puedo asegurar que era un fuego verdadero (...) Cerca de la hoguera estaba un mahometano del norte de India, y él fue el héroe de la fiesta (...) Yo pensé que él caminaría sobre el fuego. Pero no. Se quedó como a un metro de distancia e invitó a uno de los empleados del palacio a caminar sobre el fuego. Le hizo señas para que avanzara y le habló. Pero el otro no se movía. Repentinamente, lo tomó por los hombros y lo empujó a la hoguera. Durante los primeros segundos, el indio trató de salir del fuego. Luego, de pronto, su cara que había expresado miedo tomó una expresión sonriente y empezó a atravesar el foso a lo largo, lentamente. Tenía las piernas y los pies desnudos. Cuando salió, los demás empleados lo rodearon y le preguntaron que había sentido. Y pronto uno, luego dos, luego cinco y después diez servidores del palacio entraron en la hoguera. Enseguida, les tocó el turno a los músicos del palacio, entre los cuales había numerosos cristianos. Desfilaron de a tres sobre el fuego, con sus instrumentos y sus partituras. Observé que las llamas los rodearon y los rozaron sin siquiera inflamar las hojas de papel."
Del juicio de Dios a una exhibición de salón
En la Edad Media, esta inmunidad a las quemaduras aparecía como un don del cielo. Casi a fines de esa época, la ordalía o juicio de Dios recurría muy a menudo al fuego, ya que los justos no podían quemarse. En 1062, el obispo de Florencia fue acusado de corrupción por un hombre santo llamado Pedro Aldobrandini y la polémica fue zanjada con la prueba del fuego. Se cubrió un largo corredor de carbones ardientes y se prendió en cada extremo una gran hoguera. Aldobrandini atravesó el corredor sin que su piel ni sus vestiduras se quemaran y el obispo, que no quiso someterse a la misma prueba, debió renunciar a su cargo.
En 1215, el Concilio de Letrán puso fin, en teoría, al juicio de Dios. Pero en 1497, el prior y reformador florentino Savonarola, acusado de herejía, pidió que se le hiciera pasar la prueba del fuego para afirmar la justicia de su punto de vista. Se acobardó delante del brasero y... terminó condenado a la hoguera.
En el siglo XVII, el cronista inglés Juan Evelyn dio testimonio en su Diario de haber conocido a un traga-fuegos llamado Richardson, que hacía demostraciones en los salones londinenses: "Frente a nuestros ojos se comió unos carbones al rojo, mascándolos y tragándoselos; hizo fundir un vaso para cerveza y se lo tragó entero. Colocó un carbón ardiente sobre su lengua y encima de él una ostra cruda. Atizaron el fuego del carbón hasta que se inflamó y lanzó chispas en su boca y permaneció así hasta que la ostra se abrió y se coció completamente. Enseguida, mezcló pez y cera con azufre y se lo bebió en cuanto estuvo encendido. Vi cómo esta mezcla llameaba en su boca por un buen tiempo".
Con la piel desnuda sobre las brasas
Desde el siglo XVII, los viajeros comenzaron a relatar hechos increíbles que habían visto en lejanos países. El jesuita Pablo Lejeune, a su regreso del Nuevo Mundo, relató sus aventuras con los indios hurones en 1637: "Ustedes deben creerme pues hablo de cosas que he visto con mis propios ojos" escribió antes de contar a sus contemporáneos que los hurones frotaban a los enfermos con brasas ardientes y que, en ningún caso, la piel se quemaba.
Otros relatos de personas que caminaban sobre el fuego vinieron de Asia. Se contaba que unos hombres, con los pies desnudos, atravesaban fosas llenas de brasas ardientes sin sentir dolor ni quemarse.
En 1590, cuatro ingleses, entre los cuales se contaba un médico, el Dr. Hocken, intentaron realizar en la Polinesia esa experiencia y, ante su gran sorpresa, sólo sintieron una leve picazón. Su relato dio lugar a un escándalo en los medios científicos londinenses y la controversia duró unos cuantos años. Muchos científicos estaban persuadidos de que se trataba de una superchería, ya que, según ellos, los indígenas pasaban demasiado rápido para tener tiempo de quemarse o se protegían los pies con una sustancia aislante o, incluso, tomaban drogas que inhibían el dolor.

En Papua-Nueva Guinea, de nuestros días, los nativos siguen caminando sobre el fuego
Un testimonio científico
El 9 de abril de 1937, unos investigadores de la Universidad de Londres quisieron aclarar el asunto de una vez por todas y reconstituyeron el experimento en una forma científica. En la campiña de Surrey, en Carshalton, abrieron una fosa de siete metros y la llenaron de brasas. Los termómetros registraron una temperatura de 430° C sobre la superficie. Un joven hindú aceptó servir de conejillo de Indias.
Se comprobó que no podía haber ningún fraude, ya que la piel de la planta de los pies del joven era fina y suave, y enseguida éste cruzó por cuatro veces consecutivas la fosa frente a los ojos de los científicos, quienes examinaron la piel inmediatamente después y luego al día siguiente. El resultado fue indiscutible, ya que no había ninguna huella de quemaduras. Otros experimentos pusieron en evidencia que al caminar, la planta del pie no es insensible a otros dolores.
El profesor Stephenson, al atravesar una fosa de veintisiete metros llena de piedras ardientes en el Japón, sintió un corte que le hizo una piedra cortante. Por lo tanto, es imposible concluir que el pie tiene una insensibilidad total, pero pareciera que la "anestesia" es selectiva y sólo sirve para el calor. Desde entonces, este Fenómeno ha sido constatado por miles de testigos en diferentes puntos del globo: en África, América del Norte, Haití, la India, la Polinesia, Malasia, el Tíbet, las Filipinas, las islas Fidji, Japón e, incluso, en Europa, en Grecia... En la comunidad tamul de la Isla de la Reunión, se organiza todos los años, en el mes de marzo, una gran caminata sobre el fuego, a la que acuden miles de turistas. Todos pueden asistir a este acontecimiento ver fotos y reportajes televisados; el caminar sobre el fuego es un hecho evidente que nadie puede negar. Pero la ciencia, obligada a constatarlo, ha renunciado a explicarlo.
Habría que aceptar que la medicina occidental tiene un inmenso campo aún sin explorar, especialmente en lo que se refiere al control de la mente sobre el cuerpo.

Carshalton, el 9 de abril de 1937. Ante los ojos de numerosos observadores occidentales, el indio Ahmed Hussein atraviesa un foso lleno de carbones ardientes.
El fenómeno del dolor
Todavía no se conocen completamente los mecanismos del dolor, pero se han elaborado al respecto dos teorías. Para algunos, el dolor, al igual que las demás sensaciones, tendría su propia red de receptores y de conductores de la señal al cerebro. Para otros, el dolor no tiene su propia red sino que seria el resultado de una estimulación intensa de los receptores conocidos, como si, a partir de un cierto umbral, una sensación normal se transformara en dolor. Las investigaciones se han orientado hacia una hipótesis que combinaría ambas teorías, la que vería al dolor como un fenómeno más complejo que una simple sensación específica. Una de las características de este fenómeno, que ha sido muy estudiada por los fisiólogos, es la fluctuación de la eficacia del mensaje del dolor en función del comportamiento y de la voluntad de los individuos, ya que podrían existir controles que aún no han sido investigados a nivel cerebro-espinal.
El poltergeist de Enfield
Una casa atacada por un huésped invisible
Nacido de la combinación de dos antiguas palabras alemanas que significan espíritu golpeador, el término poltergeist se refiere a los fenómenos de fantasmas, a menudo destructores, que pueden encarnizarse contra un lugar o algunas personas.
Los poltergeists constituyen apenas un 7 a 8% de todas las manifestaciones llamadas "sico" y que se relacionan con la parasicología, pero tienen la ventaja de que pueden ser estudiados debido a su duración. Un caso reciente, ocurrido en Inglaterra, se ha transformado en un "clásico de este género" hasta el punto de que un investigador inglés, Guy Playfair, le ha consagrado un libro muy documentado titulado "Esta casa está encantada "
Testimonio de los policías
Entre los numerosos casos que debió investigar el comandante Tizané hubo algunos en que los policías mismos presenciaron las manifestaciones del tipo "espíritu golpeador”. A continuación se presenta un extracto de un sumario del 24 de noviembre de 1943. El policía Billoi declara que "...una caja metálica que estaba antes sobre la mesa, en medio de la habitación, salió lanzada a unos 50 centímetros de mis pies". También consta en la declaración que "el oficial Folope declaró haber visto claramente un zapato de mujer que desde la repisa en donde se encontraba, a unos dos metros y medio del suelo, cayó sobre la cama (...) también vio un cuchillo clavarse en el piso, bajo la mesa, unas tijeras de podar y un rollo pequeño de alambre, deslizarse y dar botes. Con anterioridad, el mismo policía había constatado que mientras la joven, A. G. estaba sentada en una silla, las cuatro patas de ésta y sus dos pies se levantaron juntos del suelo y la lanzaron fuera del asiento, como si unos enanos invisibles le hubieran quitado la silla".
Primeras manifestaciones de un huésped desconocido
En la ciudad inglesa de Enfield vivía en 1977 la familia Harper, formada por la madre, separada y sus cuatros hijos: Rosa, de 13 años, Janet, de 11, Pedro, de 10 y Jimmy, de 7. En la tarde del 30 de agosto, las camas de Pedro y de Janet, que dormían en la misma habitación, comenzaron a moverse. Al día siguiente en la tarde, la Sra. Harper vio cómo la cómoda de la habitación se movía, desplazándose unos cincuenta centímetros. Hizo venir a sus vecinos, quienes constataron que se escuchaban golpes misteriosos, y luego llamó a la policía. Pero ésta no pudo hacer nada. A la mañana siguiente, casi a la misma hora, los juguetes de los niños fueron arrojados por una mano invisible. Los vecinos llamaron a la prensa y los redactores del diario Daily Mirror se pusieron en contacto con la Sociedad de Investigación Síquica, la que envió a uno de sus miembros, Mauricio Grosse, un renombrado ingeniero consultor.
Unos días más tarde, Guy Playfair llegó a Enfield para ayudar a Grosse. Los lanzamientos y las caídas de objetos prosiguieron en presencia de ellos, a la casa llegó también una mujer médium y, durante un trance, afirmó que el encarnamiento se había centrado en la pequeña Janet y que muchas "entidades" enviaban su energía a las auras de Janet y de su madre. Esta médium las "curó" y las manifestaciones cesaron entonces casi totalmente durante varias semanas.

La habitación del inglés J. Glynn, en Runcorn, Cheshire, después de unas manifestaciones del poltergeist. Estas siguieron, aún en presencia de la policía.
El caso se complica
A fines de octubre, todo volvió a comenzar esta vez con mayor violencia. Los muebles cambiaban de lugar, los cobertores de las camas eran arrancados, pozas de agua, incluso una con el contorno de una figura humana, aparecieron en el suelo de la cocina, una rejilla de chimenea cayó sobre la almohada de Jimmy, muy cerca de su cabeza, un radiador de gas fue arrancado de un muro.

Los poltergeists hacen estragos, sobre todo en Inglaterra. Dodleston, en Chester, en mayo de 1985
Grosse y Playfair trataron, por medio de un sistema de ruidos, de comunicarse con la "entidad", que dijo haber vivido durante 30 años en la casa y luego se puso a decir cosas sin ningún sentido.

Enfield, 1977. ¿Fue una broma infantil o una manifestación real de los espíritus?
Más tarde, los niños vieron siluetas y sombras en la casa. Frente a numerosos testigos, la "entidad" zarandeó un poco a las dos niñitas y dejó un mensaje diciendo que rehusaba partir. Pensando que el poltergeist podría ser obra de Rosa y de Janet, la Sociedad de investigación Síquica envió esta vez un equipo de investigadores al lugar de los hechos, pero no lograron encontrar ningún indicio de fraude, de hecho, quedó claro que todo giraba en torno a Janet. Esta presentaba, cada vez más, señales de "posesión" tales como convulsiones, trances, etc. En diciembre, el poltergeist agregó silbidos y ladridos a su panoplia y la entidad, por intermedio de una voz desencarnada, dijo llamarse Joe Watson. A continuación, cambió varias veces de voz y de identidad, insistiendo siempre sobre el hecho de que hablaba por una persona muerta. Sus intervenciones eran, por añadidura a menudo extremadamente groseras.
El poltergeist empezó a mostrar otros talentos y a atacar cada vez con mayor violencia a Janet, tratando de estrangularla con las cortinas y persiguiéndola con un cuchillo que flotaba por el aire, el lugar empezó a tener mal olor, dos incendios estallaron en unos cajones, los dos peces rojos fueron encontrados muertos en su pecera y aparecieron mensajes obscenos en los muros. Otro médium intervino, entonces, para "cuidar" las auras de toda la familia y la calma volvió por algunas semanas.
El fin de la pesadilla
Los encantamientos continuaron de una forma más "banal", con apariciones furtivas de distintos personajes, entre los cuales hubo un doble de Mauricio Grosse. Janet tuvo que quedarse unos días en el hospital y durante ese tiempo la actividad del poltergeist disminuyó considerablemente. En cuanto regresó, sintiéndose mucho mejor de salud, el fenómeno llegó a su fin. Un médium holandés llamado Grneling-Meyling puso fin, en forma definitiva, a las manifestaciones luego de realizar, según dijo, una intervención en el "plano astral". Finalmente, en el mes de abril de 1979, todo terminó.
Cualquiera sea la explicación que pudiera darse acerca de este famoso poltergeist, que registró más de 1.500 incidentes, cabe señalar que, cuando comenzó, existía una fuerte tensión como resultado del reciente divorcio de los padres y también debido a que las niñas se encontraban en una edad cercana a la pubertad, periodo de turbulencias mentales y físicas. La historia de este fenómeno demuestra que éste se presenta a menudo cuando existen estas situaciones.
Los poltergeists
Los primeros relatos precisos, susceptibles de relacionarse con un fenómeno de "poltergeist", se remontan a una fecha cercana al año mil, en Alemania, pero se sabe que el fenómeno era conocido en la Antigüedad. A partir de la Edad Media, la Iglesia ve en ello una manifestación diabólica y atribuye cada acción de tipo poltergeist a un demonio especial. Este punto de vista persiste hasta la aparición del espiritismo. En efecto, Allan Kardec, fundador del movimiento espiritista, ve en ellos a unos espíritus que han permanecido en un estado inferior y que no aceptan la idea de haber muerto. Esta teoría sigue siendo aceptada, puesto que no entra obligatoriamente en contradicción con la del "derroche" incontrolado de manifestaciones sicológicas en torno a adolescentes perturbados o a personas afectadas por distintas neurosis. En este caso se piensa, como lo hicieron los médiums que fueron a Enfield, que son las "victimas" las que, inconscientemente, atraen a los espíritus malintencionados. Por supuesto que los escépticos, como el mago de rnusic-hall norteamericano Jaime "el asombroso" Randi, no ven allí más que alucinaciones o mistificaciones. Randi parte del principio de que toda manifestación llamada "sico" es falsa desde el momento en que él puede reproducirla, raciocinio de rigor dudoso, pero que permite desenmascarar efectivamente algunas "actuaciones".
El caso del platillo Roswell
Un nuevo episodio de OVNIS en los Estados Unidos
En la tarde del 2 de julio de 1947, unos testigos vieron a un platillo volador atravesar el cielo y luego explotar parcialmente encima de un rancho, cerca de Roswell, en Nuevo México. El día 8, el ejército entregó un comunicado en el que reconocía haber recogida los restos de un OVNI y que tomaba el caso en sus manos.
Este comunicado es el único reconocimiento oficial de la existencia de los OVNIS que haya sido hecho alguna vez por las autoridades norteamericanas. La Fuerza Aérea de los EE.UU. no tardó en arrepentirse, ya que después de esa fecha, sistemáticamente comenzó a filtrarse información clasificada ultrasecreta (ultra top secret), según aparece mencionado en una carta del senador Barry Goldwater
Un OVNI en dificultades
Cuando este objeto brillante atravesó el cielo, se habían estado realizando en todo el estado de Nuevo México observaciones para descubrir OVNIS desde hacía una semana. Cuando pasó por encima del rancho, de McBracel, el platillo pareció ser tocado por un rayo y cayó disperso por el suelo una gran cantidad de restos. Sin embargo, siguió su trayectoria para caer luego cerca de la ciudad de Magdalena, a más de 250 km de allí. El propietario del rancho tardó en dar aviso a las autoridades y solamente el 6 de julio llegaron al lugar el mayor Jesse A. Marcel, el oficial de inteligencia de la base de Roswell, y el agente de contraespionaje Cavitt.

El general Ramey examina junto a un oficial, los restos del platillo; ¿eran los restos de un OVNI o un globo sonda?
Allí encontraron una gran cantidad de fragmentos livianos, rígidos y extremadamente resistentes. Algunos llevaban símbolos indescifrables. También había un trozo mayor que los demás, casi circular, con un diámetro de cerca de tres metros. Una parte de estos restos fue enviada el mismo día a Washington, en un saco, desde la base de Fort Worth, en Texas. Estaba destinada al general McMullen, asistente del general Vanderberg, jefe del estado mayor de la Fuerza Aérea de los Estados Unidos.
El 8 de julio, el comunicado puso a la prensa en estado de efervescencia. A fin de devolver la calma, el general Ramey, comandante del 85 distrito aéreo de Fort Worth, hizo difundir una rectificación según la cual los restos eran los de un globo sonda, maniobra de distracción que fue reconocida como tal por Marcel en 1979, quien había sido ascendido al rango de teniente coronel. El mismo día de 1947, llegó a Roswell un avión proveniente de Washington con un equipo encargado de supervisar la recuperación de los restos. Cuatro sacos adicionales fueron enviados a Fort Worth, acompañados por el mayor Marcel. Otros salieron por vía aérea hacia Wrigth Field, Ohio.

Platillo volador entre las nubes. ¿Se trata de un truco o de una realidad?
Los tripulantes del platillo de Roswell
Sólo existen testimonios fragmentados de los médicos (aquí, el anonimato es la regla) que habrían realizado las autopsias a los tripulantes del platillo. Estos fueron reunidos, entre otros por el investigador Leonardo Stringfield y así se configura lo que podría ser una descripción de los eventuales "pilotos" extraterrestres: estatura, entre 1 y 1,30 m, cabeza calva, proporcionalmente más grande que la de los humanos, grandes ojos separados y ligeramente oblicuos, ausencia de los lóbulos de las orejas no torno al orificio auditivo, nariz prácticamente inexistente, boca reducida a una simple hendidura; brazos y piernas muy delgados: manos con 4 (ó 5) dedos ligados por una membrana delgada: piel áspera y grisácea: sangre de tipo desconocido. Este retrato hablado se apoya en los testimonios del Dr. Weisberg, médico; de Nicolás von Poppen, especialista en análisis fotográfico de metales, contratado por el ejército para tomar fotografías de la nave accidentada y del sargento Melvin E. Brown, uno de los miembros del equipo encargado de recuperar los restos de la nave.
¿Estaba tripulado este desecho espacial?
Pero ¿qué pasó con el resto del aparato? Un testigo, el ingeniero Barnett, que llegó a Magdalena a la mañana siguiente, el 3 de julio, dijo que había descubierto un disco de entre 8 y 10 metros de diámetro junto a los cadáveres de cuatro humanoides de pequeña estatura, vestidos con un traje gris de una sola pieza. Barnett, a quien se unieron los miembros de un equipo de investigación formado por arqueólogos de la Universidad de Pennsylvania, no pudo continuar sus investigaciones debido a que se lo impidieron unos militares que acordonaron el área y rogaron a todo el mundo que guardara silencio sobre el caso. Los restos y los cadáveres fueron enviados rápidamente a la Base Edwards, en California, en donde fueron examinados.
El presidente Eisenhower entra en escena
A principios de los años 50, intrigado por los rumores que corrían sobre la captura de un OVNI y de sus ocupantes, el presidente de los Estados Unidos, Dwight Eisenhower solicitó personalmente una investigación. Durante un viaje a California, se presentó en la Base Edwards para ver los restos, en la noche del 20 de febrero de 1954, sin avisarle a nadie. Llega a correr por unos momentos el rumor que ha muerto... Que el primer mandatario de los Estados Unidos llegue a tales extremos para informarse, tiene su explicación en la obsesión de la época por mantener todo en secreto. Cierta información clasificada como secreta podía ser incluso denegada al propio jefe de estado. Siete años antes. Edgar Hoover, jefe del FBI, también se quejaba en un memorando que el Ejército no le permitía tener pleno acceso a los platillos (sic) recuperados", a los cuales, según su propia expresión, había "echado el guante"...
A fines de 1954, según parece, los restos del OVNI fueron transferidos a la Base de Wright-Patterson, en Ohio, donde se encontraban, aparentemente, desde fines de los años 40, otros fragmentos y cadáveres. Luego, en 1978, una parte de los desechos y los cadáveres conservados fueron nuevamente trasladados, esta vez hacia un centro de la CIA, probablemente a Langley.
La persistente reticencia de los organismos oficiales para entregar los documentos concernientes al caso Roswell, pese a la promulgación en 1977 de un Acta sobre la libertad de información, ha impedido hasta el día de hoy sacar cualquier conclusión definitiva sobre el caso. Sin embargo, para los dos hombres que realizaron la investigación más seria sobre los acontecimientos de 1947, el Dr. Jean Sider y Leonardo Stringfield, sin duda alguna sucedió algo muy importante y muy insólito en Nuevo México, algo tan decisivo que a raíz de este caso se decidió clasificar como "ultrasecretos" todos los testimonios relacionados con los OVNIS. Si algún día los investigadores obtienen el libre acceso a todas las fuentes de información sobre el famoso platillo que cayó en 1947, se podrá, quizás, conocer la verdad sobre este caso...

Aterrizaje forzoso de una nave espacial. En 1947, el ejército descubrió los restos de un aparato muy extraño... y quizás también unos cadáveres.
Contactos físicos con los OVNIS
Los accidentes como el de Roswell son muy escasos. Comúnmente, los testigos cuentan haber visto un vehículo en perfecto estado de funcionamiento, o que fueron raptados por criaturas extraterrestres o, simplemente, muestran extrañas huellas sobre el suelo.
¿Son reales estos contactos? Hasta los años 70, los comités oficiales catalogaron estos testimonios como "casos síquicos" y no se tomaron la molestia de examinarlos. Al igual que los especialistas, que estimaban que estos relatos eran demasiado "locos" para ocuparse de ellos. Sin embargo, los múltiples testimonios acumulados a lo largo de los siglos, desde Agobardo e incluso antes, deberían preocuparlos. Además, aunque no se pudieran separar los casos en que ha habido una mistificación, los testigos han tenido más que perder que ganar al contar su historia. La mayoría sólo lo ha hecho con reticencia y mucho tiempo después de haber observado los hechos.
Lo aparentemente absurdo de estos contactos. Los relatos de los testigos tienen algo en común: describen casi siempre a los extraterrestres con un comportamiento aparentemente absurdo. ¿Acaso lo absurdo es una prueba de inestabilidad mental de los testigos o indica la existencia de un comportamiento que escapa al raciocinio humano? Una explicación simple de los testimonios relativos a las naves venidas del espacio podría significar que persisten a través del tiempo las mismas obsesiones. Pero ¿cómo podría justificarse, entonces, el silencio del Ejército y de los organismos de inteligencia norteamericanos sobre los OVNIS a partir de la Segunda Guerra Mundial y los famosos expedientes "ultrasecretos"? A menos que los "platillos" y otras naves extrañas tuvieran algo que ver con armas secretas experimentales de las dos grandes potencias durante la guerra fría...
Los misteriosos dogones
Unos africanos que conocen los secretos del cielo
Sobre los acantilados de la reseca meseta de Bandiagara, en Mali, viven los dogones, un pueblo que habría sido como tantos otros si no hubiese poseído extrañas nociones de astronomía.
Vertidos de quién sabe dónde, los dogones aparecieron en los alrededores del siglo XIV en la meseta que ocupan hasta hoy. A partir de 1931, el antropólogo francés Marcel Griaule, secundado por la etnóloga Germaine Dieterlen, comenzó a investigar su cultura.
Mitos africanos sobre el origen celeste del hombre Los dogones no son el único pueblo africano en creer que la humanidad tiene un origen celeste. En casi todos los pueblos de ese continente, los dioses que se veneran se confunden con los antepasados de las tribus, a menos que sean de los elementos naturales, también divinizados, que han nacido los héroes fundadores de tas diferentes tribus.
Los masais de Kenia: los dioses engendraron en el cielo un pueblo inmortal y de piel clara, algunos de cuyos miembros descendieron a instalarse sobre la Tierra.
Los asantis de Gana: siete seres humanos, creados por Dios, bajaron a la Tierra por una cadena y dieran origen a la humanidad antes de regresar a vivir en el cielo.
Los zibas de Tanzania: Rugaba, su principal dios, vive en un lejano lugar en el cosmos. Está rodeado por seres fantasmales y tuvo que hacer un largo viaje a través de las tinieblas antes de llegar a la Tierra para crear al primer hombre.
Los bembas de Zambia: el dios Kabézya bajó a la Tierra, que sólo era un desierto cubierto de barro, para ordenar las aguas y crear allí a los animales, las plantas y a la primera pareja humana.
Los pendes del Congo: después de haber hecho el universo, el dios Mawézé tomó una esposa y engendró él mismo a todos los pueblos de la Tierra. Luego regresó al cielo llevando a algunos hombres con él, los que volvieron después trayendo consigo el fuego.
Los ibos de Nigeria: los dos primeros reyes de ese pueblo bajaron del cielo y se establecieron al principio sobre un gigantesco nido de termitas para luego ampliar progresivamente su reino.
Los zulúes de África del Sur: cada tribu de raza pura cree que sus antepasados descienden de unos seres celestiales.
Los compañeros de Sirio
Los dos franceses se vieron de pronto sorprendidos por la riqueza de la cosmogonía dogona, de la que encontraron algunos de sus elementos principales en otras tres tribus de la región: los bambaras, los bozos y los miniankas. Para los dogones, las estrellas fueron creadas por el dios Amma al lanzar al cosmos bolitas de tierra. Luego, de la misma manera, formó la Tierra a partir de un bloque de arcilla y creó el Sol y la Luna al fabricar dos vasijas de barro blancas. Se unió carnalmente con la Tierra y de ella tuvo a Nommo, varón y hembra al mismo tiempo, que procreó ocho hijos de los que descienden cada una de las ocho tribus dogonas.
Cada cincuenta años, los dogones organizan una gran fiesta llamada Sigui, destinada a regenerar al mundo, para esa ocasión, fabrican máscaras que guardan después. Estas máscaras constituirían una especie de archivos para su pueblo. En 1946, Griaule y Dieterlen fueron iniciados por un sacerdote, quien les fue descubriendo poco a poco la visión total que los dogones tenían sobre el universo. Y de esta forma descubrieron algunos extraños misterios, siendo el más curioso de ellos el relacionado con la fiesta de Sigui.

Po Tolo (la estrella Sirio) delante del Sol, diseño que aparece en el libro de M. Griaule y G. Dieterlen, El zorro pálido , publicado en París en 1963, y que fue tomado de los dogones
La periodicidad de esta fiesta está determinada por las supuestas rotaciones de una estrella muy pesada, invisible a los hombres y con una gran masa, que completaba una revolución en torno a Sirio cada cincuenta años, siendo Sirio el astro más brillante de todo el firmamento.
Los dogones llaman Po Tolo a esta estrella invisible. Sin embargo, la existencia de esta compañera de Sirio, invisible desde la Tierra y llamada desde su descubrimiento Sirio II, recién fue confirmada en 1862 por el norteamericano Alvan Clarke a partir de cálculos efectuados en 1844 por el astrónomo alemán Bessel. Y Sirio B gira en tomo a Sirio en una órbita de alrededor de 51 años. Se sabe hoy que esta estrella es pequeña, pero que tiene una masa extraordinariamente grande, al igual que en la cosmogonía doguna: es lo que se llama una enana blanca, pero la cosmogonía dogona supone también que existe una tercera estrella llamada Emma Ya, mucho más liviana que Po Tolo y que gira, en el mismo sentido que ella, sobre una órbita mucho mayor.
En torno a esta tercera estrella gravitaría el planeta del que provendría Nommo, el gran ancestro. Ahora bien, hoy día algunos astrónomos piensan que, efectivamente, podría existir un segundo compañero de Sirio, bautizado hipotéticamente Sirio C...

Tres estrellas en la noche Sirio, la estrella más brillante del cielo y sus dos compañeras... Solamente una de éstas es conocida por los astrónomos.
Cómo explicar lo inexplicable
Los dos científicos franceses se dedicaron a describir los mitos dogones sin abordar el espinudo problema acerca de su origen. El norteamericano Roberto Temple, miembro de la Real Sociedad Astronómica inglesa, no tuvo esos escrúpulos.
En un libro publicado en 1976 titulado El misterio de Sirio, explicó que unos extraterrestres venidos de Sirio, o del supuesto planeta que gravita en torno a Emma Ya, entregaron a los antepasados de los habitantes de los acantilados de la meseta de Bandiagara sus conocimientos sobre el universo. Los mitos dogones actuales conservan, por lo demás, el recuerdo de un "arca venida del cielo"... Aunque esta explicación es inaceptable, desgraciadamente no ha podido ser reemplazada por una hipótesis racional.
Algunos occidentales piensan que los dogones elaboraron su sistema cósmico, que incluye, además, algunos conocimientos precisos sobre la galaxia, Júpiter, Saturno y la luna al tomar contacto con la civilización europea durante la colonización francesa. Nuevamente, esta teoría es indefendible si se toma en cuenta la antigüedad de algunos de los mitos. Más sutilmente, el canadiense Miguel Ovenden postuló en los años 70 que los dogones habrían tenido contacto durante el siglo XVII con la universidad musulmana de Tombuctú, depositaria de los conocimientos de los antiguos griegos, egipcios y sumerios. Pero esta pista sólo traslada el problema un poco más atrás, puesto que supone que los sabios de la Antigüedad tenían conocimientos sorprendentes de astronomía. Si alguna vez se llega a probar la existencia de Sirio C, el problema acerca del origen de estos conocimientos sería aún más desconcertante.

Aldea y graneros dogones, sobre el acantilado de Bandiagara en Mali.
Los dogones, Sirio y los egipcios
Tanto para el norteamericano Roberto Temple como para el canadiense Miguel Ovenden, los conocimientos de los dogones se remontarían a la Antigüedad y especialmente al Egipto antiguo. Pero, para el primero, los testimonios serian los que habían revelado a los egipcios los misterios de Sirio... la "prueba" que entrega este autor que existiría un lazo entre la cosmogonía dogona y los mitos egipcios estaría en que ambos llaman "estrella ojo" a la estrella Po Tolo (Sirio B) aunque este nombre no es utilizado por los dogones sino por una tribu vecina. Ahora bien, Osiris, que acompaña a Isis es representado en los jeroglíficos como un ojo. Por otra parte, se le describe con la piel oscura o negra, metáfora que podría atribuirse a la invisibilidad de la estrella. Roberto Temple dedujo de todo esto que Osiris y Po Tolo son el mismo, así como lo son Sirio e Isis... Ciertamente, el origen y la historia de la difusión de los mitos pueden reservar algunas sorpresas, pera esta explicación parece, por lo menos, un poco difícil de aceptar...
El Diluvio
Un relato de valor universal
Los sumerios, europeos, africanos, chinos, australianos, sudamericanos, indios y los habitantes de Oceanía tienen en común el mito de un diluvio que habría devastado el planeta muchos milenios antes de Cristo. Las similitudes entre los relatos son asombrosas, y todos parecen estar construidos sobre un mismo guión.
Los capítulos 6, 7, y 8 del Génesis, en el Antiguo Testamento, relatan la historia del Diluvio: Dios quiso suprimir el mal que había invadido la Tierra y decidió aniquilar a la humanidad corrompida. Un solo hombre merecía salvarse, Noé. Dios se dirigió a él y le ordenó construir un arca para resguardar a su familia junto con una pareja de cada especie animal. Cuando el arca estuvo terminada, copiosas lluvias cayeron y sumergieron al mundo. Noé y los suyos fueron empujados durante meses de un lado a otro por la tempestad. Finalmente, cesaron las lluvias y Noé soltó una paloma que regresó con una rama de olivo: la vegetación había brotado nuevamente sobre la tierra, las aguas bajaron y depositaron a Noé y a los suyos en la cima del monte Ararat, desde donde repoblaron la Tierra.
Este relato, fusión de dos textos de los siglos VIII y VI antes de Cristo, tiene orígenes sumerios y babilónicos, En la versión sumeria de "nuestro" Diluvio, Noé se llama Ziusudra. El relato posterior de los babilonios se encuentra en tablillas que describen la epopeya de Gilgamesh; en ella, Noé se llama Uta-Nafishtim.
El relato bíblico
Y Yahvé cerró la puerta del Arca detrás de Noe. El diluvio cayó por espacio de cuarenta días sobre la tierra. Crecieron, pues las aguas y elevaron el Área muy alto sobre la tierra. Las aguas crecieron mucho sobre la tierra, mientras tanto el Arca flotaba sobre las aguas. Subió el nivel de las aguas y crecieron mucho, muchísimo, sobre la tierra y quedaron cubiertos los montes más altos que hay debajo del cielo. Quince metros por encima subió el nivel de las aguas, quedando cubiertos los montes. Murió todo ser mortal que se mueve sobre la tierra; aves, bestias, animales. Y toda la humanidad. Todo ser humano que existía sobre la tierra, murió. Así perecieron todos los vivientes que había sobre la tierra, desde el hombre hasta los animales, los reptiles y las aves del cielo. Todos fueron lanzados de la superficie de la tierra. Sólo sobrevivieron Noé y los que estaban con él en el arca. Las aguas inundaron la tierra por espacio de ciento cincuenta días. (Génesis, VII,17)
El Diluvio en el mundo
Numerosos mitos indios relatan este mismo hecho. Así, podemos encontrarlo en libros sagrados, como el Stapatha Brahamana, el Bhagavata Pura, y, por supuesto, en el Mahabharata. Según estas versiones, Mano (o Satyaavrta) es avisado por Vishnú, quien ha tomado la forma de un pez, de la inminente venida de un diluvio. Siguiendo los consejos del dios, el asceta construye un barco para acoger a las especies que viven en la superficie de la Tierra: después de la recogida de las aguas encalla sobre una montaña. En algunas versiones, el asceta deja ir un pájaro que regresa con una rama en el pico.
En total, trece relatos diferentes del Diluvio por cubrir al mundo entero. En siete relatos nacidos en América Central y dieciséis en América del Norte, lluvias e inundaciones son responsables de la catástrofe. Finalmente, en los relatos chinos, el malvado dios Kong-Kong derriba con su cabeza una de las columnas que sostienen el cielo, perforando la bóveda celeste y dejando pasar trombas de agua que ahogan toda vida.

Noé en el arca, detalle de un mosaico (Venecia Basílica de San Marcos)
Los vestigios del Diluvio
En 1929, luego de excavaciones arqueológicas llevadas a cabo en el emplazamiento de la antigua ciudad sumeria de Ur, el Dr. Wooley descubrió una capa arcillosa de más de dos metros de espesor. Los análisis mostraron que se trataba de sedimentos dejados por las aguas. Además, bajo la capa de arcilla aparecen vestigios de una civilización aún más antigua.

El Diluvio, fresco de Paolo Uccelo (Florencia, Claustro de santa María, Novella)
¿Acaso este paréntesis en la historia fue ocasionado por la llegada de una gran cantidad de agua? El espesor de la capa arcillosa permite, en efecto, presumir que se trataba de una inundación poco común. En Nínive, Babilonia. Shuruppak, Uruk, Kish, Tello y Fara, otras excavaciones han encontrado la misma capa sedimentaria. ¿Constituye esto una prueba de la veracidad del Diluvio bíblico?
La dificultad radica en que las técnicas de datación utilizadas parecen indicar que estos depósitos, y por lo tanto las inundaciones, no corresponden todos a la misma época.
Luego, según el lugar geográfico, no habría habido uno sino varios diluvios. La geofísica corrobora esta hipótesis: un diluvio que hubiera sumergido a todo el planeta parece improbable, pero la existencia de un periodo agitado durante el cual se produjeron fenómenos meteorológicos de inusitada violencia parece ser posible. Los sedimentos descubiertos corresponden a crecidas excepcionales de los ríos de Mesopotamia.
Se plantea entonces el problema del origen de este cataclismo. Algunos piensan que el balanceo de la Tierra sobre su eje habría provocado que los océanos sumergieran a las tierras. Para otros, un mar situado en el centro de Asia se habría vaciado debido a un gigantesco terremoto, inundando las regiones aledañas.
La hipótesis más verosímil es la de un Diluvio que duró varios siglos, que correspondería al recalentamiento ocurrido a fines de la última glaciación entre 10,000 y 5.000 años antes de Cristo. El derretimiento de los hielos habría producido neblinas y lluvias extraordinarias. En todo caso, aunque estamos seguros que el Diluvio se basa en un hecho real, no podemos decir con certeza cuándo, de qué manera y por qué se produjo.

¿Una prueba del Diluvio? En Ur, en el país de Sumer, las capas estratificadas indican lluvias extraordinarias.
Los aventureros del arca
Desde hace más de dos mil años, los hombres buscan el arca de Noé. El primer relato de una ascensión al monte Ararat (situado en Anatolia, en la actual Turquía), se remonta al año 330 después de Cristo y pertenece a la tradición ortodoxa. Llegado a media altura, el patriarca Jacobo recibe de un ángel los fragmentos de la nave sagrada. Los viajeros se suceden uno tras otro; el flamenco Guillermo de Ruysbroek en 1254, el veneciano Marco Polo en 1273, el provenzal Pitton de Tournefort en 1701. Pero ninguno de ellos llega a la cima del monte ni encuentra huellas del arca.
El Ararat fue vencido en el siglo XIX. En 1829, G. F. Parrot lleva una expedición a la cima, aunque sin descubrir nada nuevo. Diez años más tarde, unos obreros turcos encargados de edificar barreras en la montaña afirman haber encontrado un navío muy antiguo que emergía de un glaciar, pero no pueden entregar ninguna prueba. En la segunda mitad del siglo XIX, no menos de ocho expediciones llegaron a la cima del monte Ararat, pero ninguna logró traer un testimonio serio sobre el arca. En agosto de 1952, los alpinistas franceses Navarra y De Riquer avistaron una forma extraña aprisionada en un glaciar. Sin pruebas, no se atrevieron a anunciar su descubrimiento. Al año siguiente, Navarra partió nuevamente hacia el Ararat y logró filmar la “forma” bajo el hielo, pero las condiciones meteorológicas le obligan a acortar su exploración. Insatisfecho, debe esperar hasta 1955 para preparar una tercera expedición. Esta vez tuvo suerte. Navarra logra soltar una parte de la estructura, construida en madera, y recupera un trozo de viga. Los análisis muestran que se trata de un trozo de encina desbastada de una antigüedad de más de cinco mil años. Navarra está convencido de haber encontrado el arca de Noé. Sin embargo, la presencia de un navío a esta altura es científicamente imposible. En efecto, el planeta Tierra no posee suficiente cantidad de agua para elevar el nivel del mar a 4.500 metros, Independientemente de la veracidad de un diluvio, en ningún caso las aguas descendientes habrían podido depositar un barco a esa altura. De todos modos, es innegable que una gigantesca construcción humana hecha de madera descansa bajo un glaciar en el monte Ararat, constituyendo un nuevo enigma para los arqueólogos.
En el post de hoy veremos:
*La prueba del fuego
*El poltergeist de Enfield
*El caso del platillo Roswell
*Los misteriosos dogones
*El Diluvio
En el próximo y último post de los grandes enigmas de la humanidad veremos:
*El Santo Sudario
*Tiahuanaco, ciudad del misterio
*Las líneas de Nazca
*Los ovnis
*Los poseídos de Saint-Medard
*La premonición del Titanic
Grandes Enigmas de la Humanidad. Parte 20.
La prueba del fuego
El caminar sobre brasas investigado por científicos
A pesar de que los hombres, desde tiempos inmemoriales, han temido al fuego, han existido, en todos los continentes y en distintas épocas, algunos individuos que parecían haber adquirido una sorprendente inmunidad a las quemaduras. Hace muchos siglos que existe la práctica de caminar sobre el fuego y, sin embargo, sólo fue investigada oficialmente por los científicos en 1937.
El caso más antiguo de resistencia al fuego que ha sido relatado aparece en la Biblia, en el libro Tercero de Daniel: tres intendentes del rey Nabucodonosor fueron condenados a la hoguera, pero las llamas no parecían tener efecto sobre ellos: "Se reunieron los sátrapas, los magistrados, los gobernadores y las personas más cercanas al rey para ver a estos hombres y el fuego no tenía ningún poder sobre sus cuerpos, los cabellos de su cabeza no habian sido consumidos, sus vestidos no se habían alterado y ningún olor a quemado salta de ellos."
Como caso aislado, este relato podría ser incluido entre los milagros que aparecen en la Biblia. Sin embargo, algunos siglos más tarde, Platón y Virgilio se refirieron a unos hombres que caminaban sobre carbones encendidos sin quemarse. Y, en el siglo III, Porfirio y su alumno Jamblico de Chalcis escribieron un estudio sobre este fenómeno.

En la Edad Media, el juicio de Dios tomó la forma de una ordalía de fuego: solo los justos no se quemaban. Pintura de Andrea del Sarto (Florencia, Museo de los Oficios).
Un testimonio del siglo pasado
Monseñor Despature, obispo de Mysore India, asistió en marzo de 1921 a una caminata sobre el fuego y lo contó así: "Los empleados del rey prepararon una fosa en el parque que tenía dos metros de ancho por cuatro metros de largo y la llenaron de carbones al rojo vivo hasta un espesor de por lo menos veinticinco centímetros. Yo me acerqué a esta hoguera y la examiné con cuidado, ya que no quería que me engañaran. Y bien, les puedo asegurar que era un fuego verdadero (...) Cerca de la hoguera estaba un mahometano del norte de India, y él fue el héroe de la fiesta (...) Yo pensé que él caminaría sobre el fuego. Pero no. Se quedó como a un metro de distancia e invitó a uno de los empleados del palacio a caminar sobre el fuego. Le hizo señas para que avanzara y le habló. Pero el otro no se movía. Repentinamente, lo tomó por los hombros y lo empujó a la hoguera. Durante los primeros segundos, el indio trató de salir del fuego. Luego, de pronto, su cara que había expresado miedo tomó una expresión sonriente y empezó a atravesar el foso a lo largo, lentamente. Tenía las piernas y los pies desnudos. Cuando salió, los demás empleados lo rodearon y le preguntaron que había sentido. Y pronto uno, luego dos, luego cinco y después diez servidores del palacio entraron en la hoguera. Enseguida, les tocó el turno a los músicos del palacio, entre los cuales había numerosos cristianos. Desfilaron de a tres sobre el fuego, con sus instrumentos y sus partituras. Observé que las llamas los rodearon y los rozaron sin siquiera inflamar las hojas de papel."
Del juicio de Dios a una exhibición de salón
En la Edad Media, esta inmunidad a las quemaduras aparecía como un don del cielo. Casi a fines de esa época, la ordalía o juicio de Dios recurría muy a menudo al fuego, ya que los justos no podían quemarse. En 1062, el obispo de Florencia fue acusado de corrupción por un hombre santo llamado Pedro Aldobrandini y la polémica fue zanjada con la prueba del fuego. Se cubrió un largo corredor de carbones ardientes y se prendió en cada extremo una gran hoguera. Aldobrandini atravesó el corredor sin que su piel ni sus vestiduras se quemaran y el obispo, que no quiso someterse a la misma prueba, debió renunciar a su cargo.
En 1215, el Concilio de Letrán puso fin, en teoría, al juicio de Dios. Pero en 1497, el prior y reformador florentino Savonarola, acusado de herejía, pidió que se le hiciera pasar la prueba del fuego para afirmar la justicia de su punto de vista. Se acobardó delante del brasero y... terminó condenado a la hoguera.
En el siglo XVII, el cronista inglés Juan Evelyn dio testimonio en su Diario de haber conocido a un traga-fuegos llamado Richardson, que hacía demostraciones en los salones londinenses: "Frente a nuestros ojos se comió unos carbones al rojo, mascándolos y tragándoselos; hizo fundir un vaso para cerveza y se lo tragó entero. Colocó un carbón ardiente sobre su lengua y encima de él una ostra cruda. Atizaron el fuego del carbón hasta que se inflamó y lanzó chispas en su boca y permaneció así hasta que la ostra se abrió y se coció completamente. Enseguida, mezcló pez y cera con azufre y se lo bebió en cuanto estuvo encendido. Vi cómo esta mezcla llameaba en su boca por un buen tiempo".
Con la piel desnuda sobre las brasas
Desde el siglo XVII, los viajeros comenzaron a relatar hechos increíbles que habían visto en lejanos países. El jesuita Pablo Lejeune, a su regreso del Nuevo Mundo, relató sus aventuras con los indios hurones en 1637: "Ustedes deben creerme pues hablo de cosas que he visto con mis propios ojos" escribió antes de contar a sus contemporáneos que los hurones frotaban a los enfermos con brasas ardientes y que, en ningún caso, la piel se quemaba.
Otros relatos de personas que caminaban sobre el fuego vinieron de Asia. Se contaba que unos hombres, con los pies desnudos, atravesaban fosas llenas de brasas ardientes sin sentir dolor ni quemarse.
En 1590, cuatro ingleses, entre los cuales se contaba un médico, el Dr. Hocken, intentaron realizar en la Polinesia esa experiencia y, ante su gran sorpresa, sólo sintieron una leve picazón. Su relato dio lugar a un escándalo en los medios científicos londinenses y la controversia duró unos cuantos años. Muchos científicos estaban persuadidos de que se trataba de una superchería, ya que, según ellos, los indígenas pasaban demasiado rápido para tener tiempo de quemarse o se protegían los pies con una sustancia aislante o, incluso, tomaban drogas que inhibían el dolor.

En Papua-Nueva Guinea, de nuestros días, los nativos siguen caminando sobre el fuego
Un testimonio científico
El 9 de abril de 1937, unos investigadores de la Universidad de Londres quisieron aclarar el asunto de una vez por todas y reconstituyeron el experimento en una forma científica. En la campiña de Surrey, en Carshalton, abrieron una fosa de siete metros y la llenaron de brasas. Los termómetros registraron una temperatura de 430° C sobre la superficie. Un joven hindú aceptó servir de conejillo de Indias.
Se comprobó que no podía haber ningún fraude, ya que la piel de la planta de los pies del joven era fina y suave, y enseguida éste cruzó por cuatro veces consecutivas la fosa frente a los ojos de los científicos, quienes examinaron la piel inmediatamente después y luego al día siguiente. El resultado fue indiscutible, ya que no había ninguna huella de quemaduras. Otros experimentos pusieron en evidencia que al caminar, la planta del pie no es insensible a otros dolores.
El profesor Stephenson, al atravesar una fosa de veintisiete metros llena de piedras ardientes en el Japón, sintió un corte que le hizo una piedra cortante. Por lo tanto, es imposible concluir que el pie tiene una insensibilidad total, pero pareciera que la "anestesia" es selectiva y sólo sirve para el calor. Desde entonces, este Fenómeno ha sido constatado por miles de testigos en diferentes puntos del globo: en África, América del Norte, Haití, la India, la Polinesia, Malasia, el Tíbet, las Filipinas, las islas Fidji, Japón e, incluso, en Europa, en Grecia... En la comunidad tamul de la Isla de la Reunión, se organiza todos los años, en el mes de marzo, una gran caminata sobre el fuego, a la que acuden miles de turistas. Todos pueden asistir a este acontecimiento ver fotos y reportajes televisados; el caminar sobre el fuego es un hecho evidente que nadie puede negar. Pero la ciencia, obligada a constatarlo, ha renunciado a explicarlo.
Habría que aceptar que la medicina occidental tiene un inmenso campo aún sin explorar, especialmente en lo que se refiere al control de la mente sobre el cuerpo.

Carshalton, el 9 de abril de 1937. Ante los ojos de numerosos observadores occidentales, el indio Ahmed Hussein atraviesa un foso lleno de carbones ardientes.
El fenómeno del dolor
Todavía no se conocen completamente los mecanismos del dolor, pero se han elaborado al respecto dos teorías. Para algunos, el dolor, al igual que las demás sensaciones, tendría su propia red de receptores y de conductores de la señal al cerebro. Para otros, el dolor no tiene su propia red sino que seria el resultado de una estimulación intensa de los receptores conocidos, como si, a partir de un cierto umbral, una sensación normal se transformara en dolor. Las investigaciones se han orientado hacia una hipótesis que combinaría ambas teorías, la que vería al dolor como un fenómeno más complejo que una simple sensación específica. Una de las características de este fenómeno, que ha sido muy estudiada por los fisiólogos, es la fluctuación de la eficacia del mensaje del dolor en función del comportamiento y de la voluntad de los individuos, ya que podrían existir controles que aún no han sido investigados a nivel cerebro-espinal.
El poltergeist de Enfield
Una casa atacada por un huésped invisible
Nacido de la combinación de dos antiguas palabras alemanas que significan espíritu golpeador, el término poltergeist se refiere a los fenómenos de fantasmas, a menudo destructores, que pueden encarnizarse contra un lugar o algunas personas.
Los poltergeists constituyen apenas un 7 a 8% de todas las manifestaciones llamadas "sico" y que se relacionan con la parasicología, pero tienen la ventaja de que pueden ser estudiados debido a su duración. Un caso reciente, ocurrido en Inglaterra, se ha transformado en un "clásico de este género" hasta el punto de que un investigador inglés, Guy Playfair, le ha consagrado un libro muy documentado titulado "Esta casa está encantada "
Testimonio de los policías
Entre los numerosos casos que debió investigar el comandante Tizané hubo algunos en que los policías mismos presenciaron las manifestaciones del tipo "espíritu golpeador”. A continuación se presenta un extracto de un sumario del 24 de noviembre de 1943. El policía Billoi declara que "...una caja metálica que estaba antes sobre la mesa, en medio de la habitación, salió lanzada a unos 50 centímetros de mis pies". También consta en la declaración que "el oficial Folope declaró haber visto claramente un zapato de mujer que desde la repisa en donde se encontraba, a unos dos metros y medio del suelo, cayó sobre la cama (...) también vio un cuchillo clavarse en el piso, bajo la mesa, unas tijeras de podar y un rollo pequeño de alambre, deslizarse y dar botes. Con anterioridad, el mismo policía había constatado que mientras la joven, A. G. estaba sentada en una silla, las cuatro patas de ésta y sus dos pies se levantaron juntos del suelo y la lanzaron fuera del asiento, como si unos enanos invisibles le hubieran quitado la silla".
Primeras manifestaciones de un huésped desconocido
En la ciudad inglesa de Enfield vivía en 1977 la familia Harper, formada por la madre, separada y sus cuatros hijos: Rosa, de 13 años, Janet, de 11, Pedro, de 10 y Jimmy, de 7. En la tarde del 30 de agosto, las camas de Pedro y de Janet, que dormían en la misma habitación, comenzaron a moverse. Al día siguiente en la tarde, la Sra. Harper vio cómo la cómoda de la habitación se movía, desplazándose unos cincuenta centímetros. Hizo venir a sus vecinos, quienes constataron que se escuchaban golpes misteriosos, y luego llamó a la policía. Pero ésta no pudo hacer nada. A la mañana siguiente, casi a la misma hora, los juguetes de los niños fueron arrojados por una mano invisible. Los vecinos llamaron a la prensa y los redactores del diario Daily Mirror se pusieron en contacto con la Sociedad de Investigación Síquica, la que envió a uno de sus miembros, Mauricio Grosse, un renombrado ingeniero consultor.
Unos días más tarde, Guy Playfair llegó a Enfield para ayudar a Grosse. Los lanzamientos y las caídas de objetos prosiguieron en presencia de ellos, a la casa llegó también una mujer médium y, durante un trance, afirmó que el encarnamiento se había centrado en la pequeña Janet y que muchas "entidades" enviaban su energía a las auras de Janet y de su madre. Esta médium las "curó" y las manifestaciones cesaron entonces casi totalmente durante varias semanas.

La habitación del inglés J. Glynn, en Runcorn, Cheshire, después de unas manifestaciones del poltergeist. Estas siguieron, aún en presencia de la policía.
El caso se complica
A fines de octubre, todo volvió a comenzar esta vez con mayor violencia. Los muebles cambiaban de lugar, los cobertores de las camas eran arrancados, pozas de agua, incluso una con el contorno de una figura humana, aparecieron en el suelo de la cocina, una rejilla de chimenea cayó sobre la almohada de Jimmy, muy cerca de su cabeza, un radiador de gas fue arrancado de un muro.

Los poltergeists hacen estragos, sobre todo en Inglaterra. Dodleston, en Chester, en mayo de 1985
Grosse y Playfair trataron, por medio de un sistema de ruidos, de comunicarse con la "entidad", que dijo haber vivido durante 30 años en la casa y luego se puso a decir cosas sin ningún sentido.

Enfield, 1977. ¿Fue una broma infantil o una manifestación real de los espíritus?
Más tarde, los niños vieron siluetas y sombras en la casa. Frente a numerosos testigos, la "entidad" zarandeó un poco a las dos niñitas y dejó un mensaje diciendo que rehusaba partir. Pensando que el poltergeist podría ser obra de Rosa y de Janet, la Sociedad de investigación Síquica envió esta vez un equipo de investigadores al lugar de los hechos, pero no lograron encontrar ningún indicio de fraude, de hecho, quedó claro que todo giraba en torno a Janet. Esta presentaba, cada vez más, señales de "posesión" tales como convulsiones, trances, etc. En diciembre, el poltergeist agregó silbidos y ladridos a su panoplia y la entidad, por intermedio de una voz desencarnada, dijo llamarse Joe Watson. A continuación, cambió varias veces de voz y de identidad, insistiendo siempre sobre el hecho de que hablaba por una persona muerta. Sus intervenciones eran, por añadidura a menudo extremadamente groseras.
El poltergeist empezó a mostrar otros talentos y a atacar cada vez con mayor violencia a Janet, tratando de estrangularla con las cortinas y persiguiéndola con un cuchillo que flotaba por el aire, el lugar empezó a tener mal olor, dos incendios estallaron en unos cajones, los dos peces rojos fueron encontrados muertos en su pecera y aparecieron mensajes obscenos en los muros. Otro médium intervino, entonces, para "cuidar" las auras de toda la familia y la calma volvió por algunas semanas.
El fin de la pesadilla
Los encantamientos continuaron de una forma más "banal", con apariciones furtivas de distintos personajes, entre los cuales hubo un doble de Mauricio Grosse. Janet tuvo que quedarse unos días en el hospital y durante ese tiempo la actividad del poltergeist disminuyó considerablemente. En cuanto regresó, sintiéndose mucho mejor de salud, el fenómeno llegó a su fin. Un médium holandés llamado Grneling-Meyling puso fin, en forma definitiva, a las manifestaciones luego de realizar, según dijo, una intervención en el "plano astral". Finalmente, en el mes de abril de 1979, todo terminó.
Cualquiera sea la explicación que pudiera darse acerca de este famoso poltergeist, que registró más de 1.500 incidentes, cabe señalar que, cuando comenzó, existía una fuerte tensión como resultado del reciente divorcio de los padres y también debido a que las niñas se encontraban en una edad cercana a la pubertad, periodo de turbulencias mentales y físicas. La historia de este fenómeno demuestra que éste se presenta a menudo cuando existen estas situaciones.
Los poltergeists
Los primeros relatos precisos, susceptibles de relacionarse con un fenómeno de "poltergeist", se remontan a una fecha cercana al año mil, en Alemania, pero se sabe que el fenómeno era conocido en la Antigüedad. A partir de la Edad Media, la Iglesia ve en ello una manifestación diabólica y atribuye cada acción de tipo poltergeist a un demonio especial. Este punto de vista persiste hasta la aparición del espiritismo. En efecto, Allan Kardec, fundador del movimiento espiritista, ve en ellos a unos espíritus que han permanecido en un estado inferior y que no aceptan la idea de haber muerto. Esta teoría sigue siendo aceptada, puesto que no entra obligatoriamente en contradicción con la del "derroche" incontrolado de manifestaciones sicológicas en torno a adolescentes perturbados o a personas afectadas por distintas neurosis. En este caso se piensa, como lo hicieron los médiums que fueron a Enfield, que son las "victimas" las que, inconscientemente, atraen a los espíritus malintencionados. Por supuesto que los escépticos, como el mago de rnusic-hall norteamericano Jaime "el asombroso" Randi, no ven allí más que alucinaciones o mistificaciones. Randi parte del principio de que toda manifestación llamada "sico" es falsa desde el momento en que él puede reproducirla, raciocinio de rigor dudoso, pero que permite desenmascarar efectivamente algunas "actuaciones".
El caso del platillo Roswell
Un nuevo episodio de OVNIS en los Estados Unidos
En la tarde del 2 de julio de 1947, unos testigos vieron a un platillo volador atravesar el cielo y luego explotar parcialmente encima de un rancho, cerca de Roswell, en Nuevo México. El día 8, el ejército entregó un comunicado en el que reconocía haber recogida los restos de un OVNI y que tomaba el caso en sus manos.
Este comunicado es el único reconocimiento oficial de la existencia de los OVNIS que haya sido hecho alguna vez por las autoridades norteamericanas. La Fuerza Aérea de los EE.UU. no tardó en arrepentirse, ya que después de esa fecha, sistemáticamente comenzó a filtrarse información clasificada ultrasecreta (ultra top secret), según aparece mencionado en una carta del senador Barry Goldwater
Un OVNI en dificultades
Cuando este objeto brillante atravesó el cielo, se habían estado realizando en todo el estado de Nuevo México observaciones para descubrir OVNIS desde hacía una semana. Cuando pasó por encima del rancho, de McBracel, el platillo pareció ser tocado por un rayo y cayó disperso por el suelo una gran cantidad de restos. Sin embargo, siguió su trayectoria para caer luego cerca de la ciudad de Magdalena, a más de 250 km de allí. El propietario del rancho tardó en dar aviso a las autoridades y solamente el 6 de julio llegaron al lugar el mayor Jesse A. Marcel, el oficial de inteligencia de la base de Roswell, y el agente de contraespionaje Cavitt.

El general Ramey examina junto a un oficial, los restos del platillo; ¿eran los restos de un OVNI o un globo sonda?
Allí encontraron una gran cantidad de fragmentos livianos, rígidos y extremadamente resistentes. Algunos llevaban símbolos indescifrables. También había un trozo mayor que los demás, casi circular, con un diámetro de cerca de tres metros. Una parte de estos restos fue enviada el mismo día a Washington, en un saco, desde la base de Fort Worth, en Texas. Estaba destinada al general McMullen, asistente del general Vanderberg, jefe del estado mayor de la Fuerza Aérea de los Estados Unidos.
El 8 de julio, el comunicado puso a la prensa en estado de efervescencia. A fin de devolver la calma, el general Ramey, comandante del 85 distrito aéreo de Fort Worth, hizo difundir una rectificación según la cual los restos eran los de un globo sonda, maniobra de distracción que fue reconocida como tal por Marcel en 1979, quien había sido ascendido al rango de teniente coronel. El mismo día de 1947, llegó a Roswell un avión proveniente de Washington con un equipo encargado de supervisar la recuperación de los restos. Cuatro sacos adicionales fueron enviados a Fort Worth, acompañados por el mayor Marcel. Otros salieron por vía aérea hacia Wrigth Field, Ohio.

Platillo volador entre las nubes. ¿Se trata de un truco o de una realidad?
Los tripulantes del platillo de Roswell
Sólo existen testimonios fragmentados de los médicos (aquí, el anonimato es la regla) que habrían realizado las autopsias a los tripulantes del platillo. Estos fueron reunidos, entre otros por el investigador Leonardo Stringfield y así se configura lo que podría ser una descripción de los eventuales "pilotos" extraterrestres: estatura, entre 1 y 1,30 m, cabeza calva, proporcionalmente más grande que la de los humanos, grandes ojos separados y ligeramente oblicuos, ausencia de los lóbulos de las orejas no torno al orificio auditivo, nariz prácticamente inexistente, boca reducida a una simple hendidura; brazos y piernas muy delgados: manos con 4 (ó 5) dedos ligados por una membrana delgada: piel áspera y grisácea: sangre de tipo desconocido. Este retrato hablado se apoya en los testimonios del Dr. Weisberg, médico; de Nicolás von Poppen, especialista en análisis fotográfico de metales, contratado por el ejército para tomar fotografías de la nave accidentada y del sargento Melvin E. Brown, uno de los miembros del equipo encargado de recuperar los restos de la nave.
¿Estaba tripulado este desecho espacial?
Pero ¿qué pasó con el resto del aparato? Un testigo, el ingeniero Barnett, que llegó a Magdalena a la mañana siguiente, el 3 de julio, dijo que había descubierto un disco de entre 8 y 10 metros de diámetro junto a los cadáveres de cuatro humanoides de pequeña estatura, vestidos con un traje gris de una sola pieza. Barnett, a quien se unieron los miembros de un equipo de investigación formado por arqueólogos de la Universidad de Pennsylvania, no pudo continuar sus investigaciones debido a que se lo impidieron unos militares que acordonaron el área y rogaron a todo el mundo que guardara silencio sobre el caso. Los restos y los cadáveres fueron enviados rápidamente a la Base Edwards, en California, en donde fueron examinados.
El presidente Eisenhower entra en escena
A principios de los años 50, intrigado por los rumores que corrían sobre la captura de un OVNI y de sus ocupantes, el presidente de los Estados Unidos, Dwight Eisenhower solicitó personalmente una investigación. Durante un viaje a California, se presentó en la Base Edwards para ver los restos, en la noche del 20 de febrero de 1954, sin avisarle a nadie. Llega a correr por unos momentos el rumor que ha muerto... Que el primer mandatario de los Estados Unidos llegue a tales extremos para informarse, tiene su explicación en la obsesión de la época por mantener todo en secreto. Cierta información clasificada como secreta podía ser incluso denegada al propio jefe de estado. Siete años antes. Edgar Hoover, jefe del FBI, también se quejaba en un memorando que el Ejército no le permitía tener pleno acceso a los platillos (sic) recuperados", a los cuales, según su propia expresión, había "echado el guante"...
A fines de 1954, según parece, los restos del OVNI fueron transferidos a la Base de Wright-Patterson, en Ohio, donde se encontraban, aparentemente, desde fines de los años 40, otros fragmentos y cadáveres. Luego, en 1978, una parte de los desechos y los cadáveres conservados fueron nuevamente trasladados, esta vez hacia un centro de la CIA, probablemente a Langley.
La persistente reticencia de los organismos oficiales para entregar los documentos concernientes al caso Roswell, pese a la promulgación en 1977 de un Acta sobre la libertad de información, ha impedido hasta el día de hoy sacar cualquier conclusión definitiva sobre el caso. Sin embargo, para los dos hombres que realizaron la investigación más seria sobre los acontecimientos de 1947, el Dr. Jean Sider y Leonardo Stringfield, sin duda alguna sucedió algo muy importante y muy insólito en Nuevo México, algo tan decisivo que a raíz de este caso se decidió clasificar como "ultrasecretos" todos los testimonios relacionados con los OVNIS. Si algún día los investigadores obtienen el libre acceso a todas las fuentes de información sobre el famoso platillo que cayó en 1947, se podrá, quizás, conocer la verdad sobre este caso...

Aterrizaje forzoso de una nave espacial. En 1947, el ejército descubrió los restos de un aparato muy extraño... y quizás también unos cadáveres.
Contactos físicos con los OVNIS
Los accidentes como el de Roswell son muy escasos. Comúnmente, los testigos cuentan haber visto un vehículo en perfecto estado de funcionamiento, o que fueron raptados por criaturas extraterrestres o, simplemente, muestran extrañas huellas sobre el suelo.
¿Son reales estos contactos? Hasta los años 70, los comités oficiales catalogaron estos testimonios como "casos síquicos" y no se tomaron la molestia de examinarlos. Al igual que los especialistas, que estimaban que estos relatos eran demasiado "locos" para ocuparse de ellos. Sin embargo, los múltiples testimonios acumulados a lo largo de los siglos, desde Agobardo e incluso antes, deberían preocuparlos. Además, aunque no se pudieran separar los casos en que ha habido una mistificación, los testigos han tenido más que perder que ganar al contar su historia. La mayoría sólo lo ha hecho con reticencia y mucho tiempo después de haber observado los hechos.
Lo aparentemente absurdo de estos contactos. Los relatos de los testigos tienen algo en común: describen casi siempre a los extraterrestres con un comportamiento aparentemente absurdo. ¿Acaso lo absurdo es una prueba de inestabilidad mental de los testigos o indica la existencia de un comportamiento que escapa al raciocinio humano? Una explicación simple de los testimonios relativos a las naves venidas del espacio podría significar que persisten a través del tiempo las mismas obsesiones. Pero ¿cómo podría justificarse, entonces, el silencio del Ejército y de los organismos de inteligencia norteamericanos sobre los OVNIS a partir de la Segunda Guerra Mundial y los famosos expedientes "ultrasecretos"? A menos que los "platillos" y otras naves extrañas tuvieran algo que ver con armas secretas experimentales de las dos grandes potencias durante la guerra fría...
Los misteriosos dogones
Unos africanos que conocen los secretos del cielo
Sobre los acantilados de la reseca meseta de Bandiagara, en Mali, viven los dogones, un pueblo que habría sido como tantos otros si no hubiese poseído extrañas nociones de astronomía.
Vertidos de quién sabe dónde, los dogones aparecieron en los alrededores del siglo XIV en la meseta que ocupan hasta hoy. A partir de 1931, el antropólogo francés Marcel Griaule, secundado por la etnóloga Germaine Dieterlen, comenzó a investigar su cultura.
Mitos africanos sobre el origen celeste del hombre Los dogones no son el único pueblo africano en creer que la humanidad tiene un origen celeste. En casi todos los pueblos de ese continente, los dioses que se veneran se confunden con los antepasados de las tribus, a menos que sean de los elementos naturales, también divinizados, que han nacido los héroes fundadores de tas diferentes tribus.
Los masais de Kenia: los dioses engendraron en el cielo un pueblo inmortal y de piel clara, algunos de cuyos miembros descendieron a instalarse sobre la Tierra.
Los asantis de Gana: siete seres humanos, creados por Dios, bajaron a la Tierra por una cadena y dieran origen a la humanidad antes de regresar a vivir en el cielo.
Los zibas de Tanzania: Rugaba, su principal dios, vive en un lejano lugar en el cosmos. Está rodeado por seres fantasmales y tuvo que hacer un largo viaje a través de las tinieblas antes de llegar a la Tierra para crear al primer hombre.
Los bembas de Zambia: el dios Kabézya bajó a la Tierra, que sólo era un desierto cubierto de barro, para ordenar las aguas y crear allí a los animales, las plantas y a la primera pareja humana.
Los pendes del Congo: después de haber hecho el universo, el dios Mawézé tomó una esposa y engendró él mismo a todos los pueblos de la Tierra. Luego regresó al cielo llevando a algunos hombres con él, los que volvieron después trayendo consigo el fuego.
Los ibos de Nigeria: los dos primeros reyes de ese pueblo bajaron del cielo y se establecieron al principio sobre un gigantesco nido de termitas para luego ampliar progresivamente su reino.
Los zulúes de África del Sur: cada tribu de raza pura cree que sus antepasados descienden de unos seres celestiales.
Los compañeros de Sirio
Los dos franceses se vieron de pronto sorprendidos por la riqueza de la cosmogonía dogona, de la que encontraron algunos de sus elementos principales en otras tres tribus de la región: los bambaras, los bozos y los miniankas. Para los dogones, las estrellas fueron creadas por el dios Amma al lanzar al cosmos bolitas de tierra. Luego, de la misma manera, formó la Tierra a partir de un bloque de arcilla y creó el Sol y la Luna al fabricar dos vasijas de barro blancas. Se unió carnalmente con la Tierra y de ella tuvo a Nommo, varón y hembra al mismo tiempo, que procreó ocho hijos de los que descienden cada una de las ocho tribus dogonas.
Cada cincuenta años, los dogones organizan una gran fiesta llamada Sigui, destinada a regenerar al mundo, para esa ocasión, fabrican máscaras que guardan después. Estas máscaras constituirían una especie de archivos para su pueblo. En 1946, Griaule y Dieterlen fueron iniciados por un sacerdote, quien les fue descubriendo poco a poco la visión total que los dogones tenían sobre el universo. Y de esta forma descubrieron algunos extraños misterios, siendo el más curioso de ellos el relacionado con la fiesta de Sigui.

Po Tolo (la estrella Sirio) delante del Sol, diseño que aparece en el libro de M. Griaule y G. Dieterlen, El zorro pálido , publicado en París en 1963, y que fue tomado de los dogones
La periodicidad de esta fiesta está determinada por las supuestas rotaciones de una estrella muy pesada, invisible a los hombres y con una gran masa, que completaba una revolución en torno a Sirio cada cincuenta años, siendo Sirio el astro más brillante de todo el firmamento.
Los dogones llaman Po Tolo a esta estrella invisible. Sin embargo, la existencia de esta compañera de Sirio, invisible desde la Tierra y llamada desde su descubrimiento Sirio II, recién fue confirmada en 1862 por el norteamericano Alvan Clarke a partir de cálculos efectuados en 1844 por el astrónomo alemán Bessel. Y Sirio B gira en tomo a Sirio en una órbita de alrededor de 51 años. Se sabe hoy que esta estrella es pequeña, pero que tiene una masa extraordinariamente grande, al igual que en la cosmogonía doguna: es lo que se llama una enana blanca, pero la cosmogonía dogona supone también que existe una tercera estrella llamada Emma Ya, mucho más liviana que Po Tolo y que gira, en el mismo sentido que ella, sobre una órbita mucho mayor.
En torno a esta tercera estrella gravitaría el planeta del que provendría Nommo, el gran ancestro. Ahora bien, hoy día algunos astrónomos piensan que, efectivamente, podría existir un segundo compañero de Sirio, bautizado hipotéticamente Sirio C...

Tres estrellas en la noche Sirio, la estrella más brillante del cielo y sus dos compañeras... Solamente una de éstas es conocida por los astrónomos.
Cómo explicar lo inexplicable
Los dos científicos franceses se dedicaron a describir los mitos dogones sin abordar el espinudo problema acerca de su origen. El norteamericano Roberto Temple, miembro de la Real Sociedad Astronómica inglesa, no tuvo esos escrúpulos.
En un libro publicado en 1976 titulado El misterio de Sirio, explicó que unos extraterrestres venidos de Sirio, o del supuesto planeta que gravita en torno a Emma Ya, entregaron a los antepasados de los habitantes de los acantilados de la meseta de Bandiagara sus conocimientos sobre el universo. Los mitos dogones actuales conservan, por lo demás, el recuerdo de un "arca venida del cielo"... Aunque esta explicación es inaceptable, desgraciadamente no ha podido ser reemplazada por una hipótesis racional.
Algunos occidentales piensan que los dogones elaboraron su sistema cósmico, que incluye, además, algunos conocimientos precisos sobre la galaxia, Júpiter, Saturno y la luna al tomar contacto con la civilización europea durante la colonización francesa. Nuevamente, esta teoría es indefendible si se toma en cuenta la antigüedad de algunos de los mitos. Más sutilmente, el canadiense Miguel Ovenden postuló en los años 70 que los dogones habrían tenido contacto durante el siglo XVII con la universidad musulmana de Tombuctú, depositaria de los conocimientos de los antiguos griegos, egipcios y sumerios. Pero esta pista sólo traslada el problema un poco más atrás, puesto que supone que los sabios de la Antigüedad tenían conocimientos sorprendentes de astronomía. Si alguna vez se llega a probar la existencia de Sirio C, el problema acerca del origen de estos conocimientos sería aún más desconcertante.

Aldea y graneros dogones, sobre el acantilado de Bandiagara en Mali.
Los dogones, Sirio y los egipcios
Tanto para el norteamericano Roberto Temple como para el canadiense Miguel Ovenden, los conocimientos de los dogones se remontarían a la Antigüedad y especialmente al Egipto antiguo. Pero, para el primero, los testimonios serian los que habían revelado a los egipcios los misterios de Sirio... la "prueba" que entrega este autor que existiría un lazo entre la cosmogonía dogona y los mitos egipcios estaría en que ambos llaman "estrella ojo" a la estrella Po Tolo (Sirio B) aunque este nombre no es utilizado por los dogones sino por una tribu vecina. Ahora bien, Osiris, que acompaña a Isis es representado en los jeroglíficos como un ojo. Por otra parte, se le describe con la piel oscura o negra, metáfora que podría atribuirse a la invisibilidad de la estrella. Roberto Temple dedujo de todo esto que Osiris y Po Tolo son el mismo, así como lo son Sirio e Isis... Ciertamente, el origen y la historia de la difusión de los mitos pueden reservar algunas sorpresas, pera esta explicación parece, por lo menos, un poco difícil de aceptar...
El Diluvio
Un relato de valor universal
Los sumerios, europeos, africanos, chinos, australianos, sudamericanos, indios y los habitantes de Oceanía tienen en común el mito de un diluvio que habría devastado el planeta muchos milenios antes de Cristo. Las similitudes entre los relatos son asombrosas, y todos parecen estar construidos sobre un mismo guión.
Los capítulos 6, 7, y 8 del Génesis, en el Antiguo Testamento, relatan la historia del Diluvio: Dios quiso suprimir el mal que había invadido la Tierra y decidió aniquilar a la humanidad corrompida. Un solo hombre merecía salvarse, Noé. Dios se dirigió a él y le ordenó construir un arca para resguardar a su familia junto con una pareja de cada especie animal. Cuando el arca estuvo terminada, copiosas lluvias cayeron y sumergieron al mundo. Noé y los suyos fueron empujados durante meses de un lado a otro por la tempestad. Finalmente, cesaron las lluvias y Noé soltó una paloma que regresó con una rama de olivo: la vegetación había brotado nuevamente sobre la tierra, las aguas bajaron y depositaron a Noé y a los suyos en la cima del monte Ararat, desde donde repoblaron la Tierra.
Este relato, fusión de dos textos de los siglos VIII y VI antes de Cristo, tiene orígenes sumerios y babilónicos, En la versión sumeria de "nuestro" Diluvio, Noé se llama Ziusudra. El relato posterior de los babilonios se encuentra en tablillas que describen la epopeya de Gilgamesh; en ella, Noé se llama Uta-Nafishtim.
El relato bíblico
Y Yahvé cerró la puerta del Arca detrás de Noe. El diluvio cayó por espacio de cuarenta días sobre la tierra. Crecieron, pues las aguas y elevaron el Área muy alto sobre la tierra. Las aguas crecieron mucho sobre la tierra, mientras tanto el Arca flotaba sobre las aguas. Subió el nivel de las aguas y crecieron mucho, muchísimo, sobre la tierra y quedaron cubiertos los montes más altos que hay debajo del cielo. Quince metros por encima subió el nivel de las aguas, quedando cubiertos los montes. Murió todo ser mortal que se mueve sobre la tierra; aves, bestias, animales. Y toda la humanidad. Todo ser humano que existía sobre la tierra, murió. Así perecieron todos los vivientes que había sobre la tierra, desde el hombre hasta los animales, los reptiles y las aves del cielo. Todos fueron lanzados de la superficie de la tierra. Sólo sobrevivieron Noé y los que estaban con él en el arca. Las aguas inundaron la tierra por espacio de ciento cincuenta días. (Génesis, VII,17)
El Diluvio en el mundo
Numerosos mitos indios relatan este mismo hecho. Así, podemos encontrarlo en libros sagrados, como el Stapatha Brahamana, el Bhagavata Pura, y, por supuesto, en el Mahabharata. Según estas versiones, Mano (o Satyaavrta) es avisado por Vishnú, quien ha tomado la forma de un pez, de la inminente venida de un diluvio. Siguiendo los consejos del dios, el asceta construye un barco para acoger a las especies que viven en la superficie de la Tierra: después de la recogida de las aguas encalla sobre una montaña. En algunas versiones, el asceta deja ir un pájaro que regresa con una rama en el pico.
En total, trece relatos diferentes del Diluvio por cubrir al mundo entero. En siete relatos nacidos en América Central y dieciséis en América del Norte, lluvias e inundaciones son responsables de la catástrofe. Finalmente, en los relatos chinos, el malvado dios Kong-Kong derriba con su cabeza una de las columnas que sostienen el cielo, perforando la bóveda celeste y dejando pasar trombas de agua que ahogan toda vida.

Noé en el arca, detalle de un mosaico (Venecia Basílica de San Marcos)
Los vestigios del Diluvio
En 1929, luego de excavaciones arqueológicas llevadas a cabo en el emplazamiento de la antigua ciudad sumeria de Ur, el Dr. Wooley descubrió una capa arcillosa de más de dos metros de espesor. Los análisis mostraron que se trataba de sedimentos dejados por las aguas. Además, bajo la capa de arcilla aparecen vestigios de una civilización aún más antigua.

El Diluvio, fresco de Paolo Uccelo (Florencia, Claustro de santa María, Novella)
¿Acaso este paréntesis en la historia fue ocasionado por la llegada de una gran cantidad de agua? El espesor de la capa arcillosa permite, en efecto, presumir que se trataba de una inundación poco común. En Nínive, Babilonia. Shuruppak, Uruk, Kish, Tello y Fara, otras excavaciones han encontrado la misma capa sedimentaria. ¿Constituye esto una prueba de la veracidad del Diluvio bíblico?
La dificultad radica en que las técnicas de datación utilizadas parecen indicar que estos depósitos, y por lo tanto las inundaciones, no corresponden todos a la misma época.
Luego, según el lugar geográfico, no habría habido uno sino varios diluvios. La geofísica corrobora esta hipótesis: un diluvio que hubiera sumergido a todo el planeta parece improbable, pero la existencia de un periodo agitado durante el cual se produjeron fenómenos meteorológicos de inusitada violencia parece ser posible. Los sedimentos descubiertos corresponden a crecidas excepcionales de los ríos de Mesopotamia.
Se plantea entonces el problema del origen de este cataclismo. Algunos piensan que el balanceo de la Tierra sobre su eje habría provocado que los océanos sumergieran a las tierras. Para otros, un mar situado en el centro de Asia se habría vaciado debido a un gigantesco terremoto, inundando las regiones aledañas.
La hipótesis más verosímil es la de un Diluvio que duró varios siglos, que correspondería al recalentamiento ocurrido a fines de la última glaciación entre 10,000 y 5.000 años antes de Cristo. El derretimiento de los hielos habría producido neblinas y lluvias extraordinarias. En todo caso, aunque estamos seguros que el Diluvio se basa en un hecho real, no podemos decir con certeza cuándo, de qué manera y por qué se produjo.

¿Una prueba del Diluvio? En Ur, en el país de Sumer, las capas estratificadas indican lluvias extraordinarias.
Los aventureros del arca
Desde hace más de dos mil años, los hombres buscan el arca de Noé. El primer relato de una ascensión al monte Ararat (situado en Anatolia, en la actual Turquía), se remonta al año 330 después de Cristo y pertenece a la tradición ortodoxa. Llegado a media altura, el patriarca Jacobo recibe de un ángel los fragmentos de la nave sagrada. Los viajeros se suceden uno tras otro; el flamenco Guillermo de Ruysbroek en 1254, el veneciano Marco Polo en 1273, el provenzal Pitton de Tournefort en 1701. Pero ninguno de ellos llega a la cima del monte ni encuentra huellas del arca.
El Ararat fue vencido en el siglo XIX. En 1829, G. F. Parrot lleva una expedición a la cima, aunque sin descubrir nada nuevo. Diez años más tarde, unos obreros turcos encargados de edificar barreras en la montaña afirman haber encontrado un navío muy antiguo que emergía de un glaciar, pero no pueden entregar ninguna prueba. En la segunda mitad del siglo XIX, no menos de ocho expediciones llegaron a la cima del monte Ararat, pero ninguna logró traer un testimonio serio sobre el arca. En agosto de 1952, los alpinistas franceses Navarra y De Riquer avistaron una forma extraña aprisionada en un glaciar. Sin pruebas, no se atrevieron a anunciar su descubrimiento. Al año siguiente, Navarra partió nuevamente hacia el Ararat y logró filmar la “forma” bajo el hielo, pero las condiciones meteorológicas le obligan a acortar su exploración. Insatisfecho, debe esperar hasta 1955 para preparar una tercera expedición. Esta vez tuvo suerte. Navarra logra soltar una parte de la estructura, construida en madera, y recupera un trozo de viga. Los análisis muestran que se trata de un trozo de encina desbastada de una antigüedad de más de cinco mil años. Navarra está convencido de haber encontrado el arca de Noé. Sin embargo, la presencia de un navío a esta altura es científicamente imposible. En efecto, el planeta Tierra no posee suficiente cantidad de agua para elevar el nivel del mar a 4.500 metros, Independientemente de la veracidad de un diluvio, en ningún caso las aguas descendientes habrían podido depositar un barco a esa altura. De todos modos, es innegable que una gigantesca construcción humana hecha de madera descansa bajo un glaciar en el monte Ararat, constituyendo un nuevo enigma para los arqueólogos.