ENTRE LOS ARÁCNIDOS E INSECTOS, MORIR LUEGO DE LA CÓPULA NO ES RARO.
CENA EN FAMILIA.

La araña cangrejo sí que merece la fama de asesina. En algunos casos, luego de la cópula, la hembra envuelve a su amante en la tela y guarda sus restos mortales para que sirvan como primera comida a sus crías, lo que sucede alrededor de sesenta días luego de la unión sexual.
SI LO USÓ, LO PERDIÓ.

Cada tipo de abeja tiene una función. La reina vive para poner huevos, las obreras producen miel y los zánganos fecundan a las reinas. Pero la vida de los machos no es fácil. Luego del acto sexual, su órgano genital queda pegado a la abeja reina y se rompe, llevando al zángano a la muerte.
PERDIENDO LA CABEZA.[/color]

Después de copular, el mantis hembra agarra a su pareja y lo devora, comenzando por la cabeza en la mayoría de las veces. Esa comida le garantiza energía para que ella construya ovotecas (lugar en que deposita los huevos) más resistentes y con capacidad para más huevos.
APETITO SEXUAL[/color

En el juego de seducción de la araña de espalda roja (Latrodectus hasselti) vale todo. Para practicar el sexo, el macho coloca el abdomen cerca de la boca de su pareja, dejando que ella lo devore durante el acto sexual. Este sacrificio ocurre en el 65% de los acoplamientos de la especie.
"Sexual Cannibalism in the Brown Widow Spider", de Mical Segoli, Ruthie Atieli, Petra Sierwald, Ally R. Harari y Yael Lubin.