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No nos limiten, no nos mientan, no nos oculten la verdad

Ciencia Educacion•6/28/2011


Somos libres realmente

La censura es el poder que ejerce el estado, persona o grupo influyente para prohibir, la difusión a un estadio público, de una noticia, de un libro, de una película o de algún documento, a través y con el cual se pueda atentar contra la estabilidad de la persona o grupo, su subsistencia e incluso directamente contra su existencia.

Básicamente, el objetivo primordial que se persigue a través de la censura será siempre limitar, controlar la libertad de expresión, especialmente, en aquellos casos en los cuales se postule una opinión contraria al orden establecido, porque claro, históricamente siempre ha sido desde el palo de las ideas desde donde siempre se ataca al ordene establecido. Entonces, por esta situación, la censura suele ser el recurso más utilizado por las naciones que observan una forma de gobierno cercana a lo que es una dictadura, por eso, todo lo que tiene que ver con el ejercicio del periodismo y las distintas formas que adoptará el arte, será el objeto de atención de aquellos organismos que en estos países tengan asignada la tarea de contralor.

La prohibición de difundir determinada noticia u obra puede ser explícita, es decir, que se haya echado mano de una ley primero que ampara a la misma, o bien, directamente, hacer uso de la fuerza, la coacción directa, para evitar que la cosa en cuestión sea difundida.



Pero ojo! que aunque antes decíamos que la censura suele ser un recurso en aquellos países que se rigen por un régimen autoritario, en muchas democracias occidentales también suelen presentarse casos de censura.

Un ejemplo muy común puede ser la estrategia de crear un ánimo colectivo de repulsión hacia determinado periodista o contenido televisivo o radial para que sea en definitiva la sociedad la que termine por hacerlo desaparecer, sin quedar el estado pegado a la mencionada práctica.
También, suele ser muy común que por ejemplo, se persuada, con alguna amenaza, a los anunciantes de un programa que se expresa contrario al pensamiento que domina al poder, para que de esta manera el mismo pierda financiación y por ende ya no sea rentable para la emisora que lo emite.

Reglas de la desinformación

Una serie de reglas seguidas para engañar a la opinión pública y ocultar la verdad.

En la medida en que Internet y demás medios aumentan el acceso a la información, las técnicas de manipulación de la opinión pública y ocultamiento de la verdad se van modificando. Estamos en la Era de la Desinformación, donde las prácticas maquiavélicas operan más a través de la inundación, la saturación y la tergiversación que del mero encubrimiento de información.

Las reglas de desinformación del des-informador:

-Invoca autoridad. Conserva tu autoridad o allégate algún tipo de autoridad o experto para presentar tu argumento con suficientes tecnicismos y jerga minuciosa para ilustrar que eres “alguien que sabe”.

-No obstante lo que sepas, no lo discutas, especialmente si eres una figura pública o un conductor de noticias, etc. Si no se reporta, no sucedió, y así no tienes que lidiar con los posibles problemas (esto es: en nuestra era sólo lo que sucede en los medios es real, lo demás es como una manzana que cae en un bosque vacío).



-Evita discutir temas importantes y enfócate en temas periféricos que pueden ser usados para criticar a otro grupo considerado como “sagrado” por algún sector de la población.

-Pega y corre. En cualquier foro público haz un ataque a tu oponente (puede ser una persona o un tema) o a su posición en cierto asunto de forma que puedas retirarte sin que el oponente pueda contestar la acusación. Esto puede hacerse en programas de televisión antes de un corte o en Internet ignorando los comentarios (o editando) de los usuarios y de tu oponente.

-Evita discutir temas inconvenientes describiendo toda acusación, independientemente de dónde venga, como meros rumores y especulaciones. Si puedes asocia las acusaciones con rumores de “Internet” y dí que se trata sólo de “teorías de la conspiración”.

-Utiliza la técnica de “la falacia del espantapájaros”. Encuentra un argumento en tu oponente que puedes fácilmente rebatir para hacerte ver bien a su costa. Inventa un tema que en consideración de tu oponente pueda ser fácilmente argumentado en su contra (sin poder probarse) o explota las debilidades de tu oponente llevando la discusión a sus puntos más endebles. Amplifica su importancia de tal forma que las acusaciones que se te hacen parezcan refutarse y los temas de fondo no lleguen a discutirse.

-Distrae a tus oponentes etiquetándolos y ridiculizándolos con títulos como “conservadores”, “radicales”, “terroristas”, “conspiranoicos”, “racistas”, “fanáticos”, “liberales” “pervertidos sexuales”, “ateos”, “fundamentalistas”, “homofóbicos”, etc.

-Cuestiona motivos. Tergiversa o amplifica todo hecho que pueda sugerir que tu oponente opera bajo una agenda personal oculta.

-En casos extremos: hazte el tonto. No obstante la evidencia o la lógica de un argumento, evita discutir ciertos temas deslegitimándolos, invalidando toda discusión.

-Asocia a tus oponentes con noticias viejas o acusaciones pasadas. Esto es especialmente útil antes de una discusión o un evento en el que podrías ser cuestionado. Haz que tu equipo prepare una acusación y fíltrala a los medios poco antes.

-Confiesa un mal menor de manera candorosa para ganarte la simpatía de los demás como alguien que se responsabiliza de sus actos. Esto sirve como un distractor de los verdaderos temas que quieres evitar. (Un ejemplo de esto a gran escala podría ser WikiLeaks, donde es posible que el mismo sistema corrupto que WikiLeaks expone haga una especie de confesión de sus “pecados menores” haciendo creer a las personas que lo que se filtra son todos sus pecados o conductas corruptas y no hay nada más grave, descalificando, por ejemplo, los ataques del 9/11).

-Los enigmas no tienen soluciones. Llena de giros, contradicciones y detalles complejos una situación para que parezca demasiado difícil de resolver. Esto hará que la verdad se pierda entre el arsenal de desinformación o que el público pierda interés.

-Utiliza regresiones y digresiones para evitar llegar al punto de un tema que te es inconveniente.

-Exige soluciones completas. Evita los asuntos nodales requiriendo que tus oponentes solucione el crimen (o el asunto en cuestión) completamente. Argumenta que antes de solucionarse este asunto (el cual es demasiado complejo) todo lo que se discuta son suposiciones.

-Llega a conclusiones alternas moldeando los hechos. Esto requiere cierta creatividad y es básicamente una forma de alterar las piezas de un rompecabezas para que formen la figura que necesitas.

-Desaparece la evidencia o los testigos. Esta es una de las técnicas más usadas por la élite más poderosa: cuando detectan que alguien está por hablar o cobrar importancia (y tiene un discurso inconveniente) simplemente se desaparece.

-Pide pruebas imposibles. Lleva la discusión hacia el requerimiento de pruebas como exigencia para seguir discutiendo un tema y pide pruebas que son demasiado difíciles de obtener pero que tienen una cuota de relevancia sobre el tema que se discute.

-Utiliza comparsas o colegas a través de los cuales puedas cambiar el tema (estos sujetos pueden o no saber que son parte de esta estratagema). Esta es una variación de la típica técnica del chivo expiatorio, sólo que prefabricada.

-Emocionaliza y antagoniza. Si estás por ser atacado lleva la discusión a temas emocionales o antagónicos que cautiven la atención de los demás. De igual forma toca puntos sensibles en tus oponentes que puedan generar respuestas emocionales que los haga perder el control. Esto también puede ser usado para distraer argumentando que tus oponentes son ”demasiado sensibles a la crítica”.

-Crea eventos de distracción masiva. Similar a los anteriores —sólo que explícitamente—, crear historias en las noticias que acaparen la atención pública como una novela de suspenso es una de las tácticas de desinformación más usadas (por ejemplo: El Chupacabras, los mineros chilenos, etc.).

-Llama a una investigación legal o de algún cuerpo de poder que pueda investigar los hechos. Seguramente al ser parte del sistema podrás influenciar lo que se dice en el caso y lo que se filtra a los medios, así como obtener una resolución benéfica. Esto te dará mayor legitimidad. Esto puede usarse también como un movimiento ofensivo al llevar a alguien inocente a un proceso judicial (este persona puede ser un enemigo o simplemente alguien mediático que acapare la atención del público).

-Elabora una nueva verdad. Crea tu propio panel de expertos, autores, líderes etc., o coopta a los existentes para forjar a través de una investigación científica o académica una nueva versión de los hechos o un tema que pueda distraer a la opinión pública. Esto te permitirá, si es que llegas al punto de tener que discutir el tema que quieres evitar, conseguir autoridad.

-Evidencia falsa. Introduce nueva información o pistas diseñadas para entrar en conflicto con lo que presenta tu oponente. Esto es útil para neutralizar temas sensibles e impedir su resolución.



Prensa, poderes y democracia

La prensa y el poder es un tema de debate que ha existido, existe y existirá siempre. A los tres poderes que Montesquieu diferenciaba se les añadió en su momento un cuarto, la prensa, cuya función debería ser la de juzgar el funcionamiento de los otros tres. Pero actualmente el primer poder es el económico, el segundo el mediático y el tercero el político. Por lo tanto, los media han ido aumentando su influencia. A pesar de todo, un sondeo reciente ha desvelado la desconfianza de los ciudadanos hacia la televisión y la prensa, mientras que la radio conserva un tanto su credibilidad.

En su momento la prensa escrita tenía capacidad para revelar las disfunciones de la política, y el más claro ejemplo lo encontramos en el llamado “caso Watergate”, donde dos periodistas menores consiguieron hacer caer al hombre más poderoso del planeta: el presidente de EE.UU. Richard Nixon. Pero la situación se ha ido transformando con la revolución tecnológica, económica y retórica. El nuevo concepto de información plantea la verdad ligada a la emoción: todo lo que emociona es verdad, existiendo una confusión entre ambos términos. Esta circunstancia ha estado liderada por la influencia de la televisión, y el resto de los medios se encuentran inevitablemente un paso por detrás. Como resultado, la actualidad la marca la televisión, que nos ofrece imágenes de las que no tenemos constancia de que sean verdaderas, pero que buscan provocarnos un determinado sentimiento. El problema es cuando surge la idea de que un acontecimiento siempre se puede mostrar a través de unas imágenes. La información televisada funciona según unos principios que dificultan la ejecución de la igualdad entre información, libertad y democracia.

Para Ramonet existe un nuevo tipo de censura, mucho menos visible, que funciona apoyada en la enorme abundancia de información que se nos ofrece, y que realmente lo que consigue es que no podamos percibir aquello que falta. Pero estos grandes flujos de información son mucho más difíciles de controlar, a diferencia de cuando la información era mucho más escasas y estaba siempre bajo el férreo control del poder.

Conflictos bélicos y manipulación de las mentes

Ramonet habla de cómo es posible la utilización de los medios de comunicación para originar un conflicto bélico o proporcionar un sentimiento favorable o contradictorio al público. La prensa en un principio utilizó la fotografía para presentar escenas fijas de las guerras. Con la guerra de Cuba y Filipinas, la prensa se movilizó para convencer a la sociedad de que EE.UU. debía intervenir para ayudar a Cuba frente a los españoles. En todos los conflictos bélicos anteriores a la Primera Guerra Mundial, los medios de comunicación tenían total libertad para reproducirla. Con la Gran Guerra, los gobiernos empiezan a controlar los medios de comunicación, los cuales crean un entusiasmo para combatir y crean su victoria próxima. La censura, durante la Primera Guerra Mundial, consistía en la prohibición de dejar entrar al frente a los periodistas. La información venía de unos grupos de oficiales autorizados. Posteriormente, en los años 20, se produjo el nacimiento de la radio, que fue utilizada como un medio de propaganda y desinformación. Lo mismo ocurrió con el cine. Estos dos medios pueden convencer a la opinión pública para que apoye el combate y explica al combatiente por qué lucha. Esta guerras mediáticas han ganado importancia. Una vez aparecida la televisión, este nuevo medio, junto con la radio y la prensa, trabajó para evitar que el comunismo se extendiera a través de la guerra de Corea de 1950-1953. En la guerra de Vietnam se produce una ruptura. Los medios de información en EE.UU. pueden ya ser testigos de la guerra. Estos se negaron a silenciar muchas cosas durante el conflicto, como los abusos del ejército norteamericano, las ejecuciones... Los medios de comunicación denunciaron el comportamiento de sus soldados. La opinión pública no apoyó la guerra y se produjo una desmotivación que supuso un factor importante en la derrota de EE.UU.. Lo ocurrido en Vietnam hizo que el gobierno británico utilizara un modelo de censura distinto en la guerra de las Malvinas. Este modelo se basó en dar una imagen negativa del enemigo, que Inglaterra apareciese como víctima y demostrar así que la guerra era peligrosa para los periodistas, que no podían estar en el frente. EE.UU. utilizó el modelo anterior cuando invadió Granada, pero la jugada salió mal. La televisión denunció al gobierno por no cumplir la norma de libertad de prensa y no dejar que los reporteros grabasen lo que quisieran. En Panamá, en 1989, se utilizó el modelo de las Malvinas, pero las primeras horas de ataque estadounidense no tuvieron importancia precisamente porque en ese mismo momento caía el régimen de Ceaucescu en Rumania. Los medios de comunicación dedicaron su cobertura a Rumania y en la invasión de Panamá no hubo testigos. Por lo tanto se dio el enfoque que el gobierno quiso, sin ser discutido. En la guerra del Golfo, todos los Estados utilizaron el modelo de las Malvinas. Lo que se pretende es dar una versión única y designar al traidor como disidente.

La era de la sospecha

Los ciudadanos sienten que los media no son fiables, son incompetentes y tienen fallos. En los años 60 y 70 se consideraba a la televisión un instrumento de poder que podía controlar las elecciones en beneficio de un partido. La televisión es el núcleo de los media debido a su rapidez. Impone la importancia de lo visual ante el resto de los elementos, siendo lo primero lo controlado ya que tiene mayor impacto.

ramonet recuerda de nuevo que, para él, la censura se basa actualmente en la retención y saturación de la información. La búsqueda de la información ha provocado la reconstrucción de hechos o falsificaciones y también la obtención de una autorización para conseguir unas determinadas imágenes. La información difundida por televisión se convierte en hecho central del planeta, gracias a la nueva tecnología. Llama la atención de todo el mundo y de los media, dejando escapar otros asuntos que son importantes pero pasan desapercibidos, beneficiando a algunos Estados. En la información televisada están de moda las múltiples conexiones. Este modelo obliga a los corresponsales a permanecer cerca de las antenas y no buscar información. Lo importante es comunicar y no informar. La fascinación por el directo ha creado un modelo de telediario y lo importante es cómo cuenta el presentador la información. Este modelo está cambiándose por otro, en el que priman más las imágenes que los comentarios. Como consecuencia el trabajo del periodista se valora menos y tiende a ser testigo. El ciudadano ve que no participa en las conexiones. En los años 70 y 80 se identificaba al periodista como el héroe de la verdad y la democracia. Actualmente, los ciudadanos desconfían de él, a pesar de que se dan cuenta que la TV es un espectáculo y que informarse es conseguir la democracia.

Nuevos imperios mediáticos

Ramonet recuerda que el universo de los media está compuesto por fusiones entre empresas de distintas nacionalidades, que están manos de sólo unos hombres, y cita como ejemplo a Rupert Murdoch. Para el autor, estamos en una sociedad de información global que se desarrolla según la expansión de las tecnologías de la información y de la comunicación. Este desarrollo se aprovecha de los progresos digitales y la interconexión entre la informática, la telefonía y la televisión. Estas empresas quieren extenderse hacia estos componentes. En 1993, en Europa hubo 895 fusiones de sociedades de comunicación. Hay mucha competencia y el fin es absorber a las empresas que tienen un buen puesto en el mercado para adquirir sus conocimientos. Por eso lo importante es el flujo de datos y aquellos ordenadores y telecomunicaciones que lo transportan. Lo que pretenden las empresas de comunicación es ser el interlocutor único del ciudadano.

Las comunicaciones deben circular por todo el planeta sin ningún obstáculo. EE.UU. se encarga de tumbar todos los obstáculos que no permiten la libre circulación de la información. Además abre nuevos horizontes para que navegue ésta. La comunicación es un servicio y se rige por las leyes de mercado. Las telecomunicaciones van aumentando y también su terreno de circulación, con la privatización de las empresas de telecomunicaciones.

En este de mundo de la comunicación hay mucha competitividad y por eso hay una variedad de productos en el mercado. La ambición de las industrias de la información es dominar: contenidos, producción, difusión y conexión con los abonados. Para conseguir lo anterior se fusionan y utilizan la comunicación como mercancía. La información se ha convertido en algo abundante, barata pero contaminada. Por eso los ciudadanos cada vez están más decepcionados con los media, ya que no son fiables ni creíbles. Los media tienden hacia el sensacionalismo, el espectáculo con circunstancias ridículas. Ramonet cita el caso de un periodista alemán que está en la cárcel por falsificar documentales y reportajes sensacionalistas que compraban las cadenas de televisión. Los publicitarios influyen mucho en este asunto: si hay un acontecimiento con unas imágenes sensacionalistas la audiencia aumentará y por lo tanto beneficiará a sus anuncios. Está en duda si la información que nos ofrecen los grupos de comunicación preservan sus intereses ya que la comunicación se rige en un mundo comercial.





FUENTE:
http://www.definicionabc.com/comunicacion/censura.php
http://html.rincondelvago.com/la-tirania-de-la-comunicacion_ignacio-ramonet.html

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