El Bismarck es, sin duda, una de las naves míticas de la Segunda Guerra Mundial.
Fue el acorazado más grande, más poderoso, más veloz y más bello de su tiempo. Su reinado fue corto, pero dejó la más indeleble huella que nave alguna haya dejado en la Historia.
Los hombres que lo tripularon lo adoraban. Los que lo hundieron lo temían.
Jamás nave alguna despertó tal expectación en todo el mundo. Jamás fueron movilizadas tantas naves para destruir a una sola. Jamás una sola nave despertó tanto temor y respeto entre sus adversarios.
Los acorazados clase BISMARCK (BISMARCK y TIRPITZ) fueron la piedra angular sobre la que Hitler pretendió construir su gigantesco Plan Z. Un plan que debía dar a Alemania la superioridad naval sobre Gran Bretaña en 1945, la tan ansiada talasocracia que el almirante Tirpitz había estado a las puertas de lograr. El primero de aquellos acorazados, el cabeza de clase BISMARCK fue botado el 14 de febrero de 1939 por la nieta del canciller Von Bismarck ante la complacida mirada de Adolf Hitler y el gobierno alemán en pleno. La ceremonia tuvo un eco enorme en Alemania y fuera de ella, ya que era el primer acorazado botado en ese país desde la I GM.
En el momento de su botadura el BISMARCK era el acorazado más grande del mundo. Además era el más veloz. No tenía los mayores cañones, pero sí los más modernos, y era el acorazado mejor blindado. Todo lo cual le convertía en la nave de batalla más poderosa del mundo. Los alemanes, puesto que habían suscrito el Tratado de Washington, no podían construir acorazados de un desplazamiento superior a las 35.000 toneladas, pero el BISMARCK y el TIRPITZ sobrepasaron ampliamente tal limitación. El BISMARCK devolvió a Alemania la superioridad cualitativa frente a las construcciones británicas tan ampliamente demostrada en la I GM. En el momento de su alistamiento, ningún acorazado británico hubiera podido oponerse a la nave alemana. El BISMARCK era superior en todos los aspectos a cualquier otra nave del Mundo. Una obra maestra de la ingeniería naval a la que no escatimaron elogios adversarios como sir John Tovey, el almirante que lo destruyó o sir Winston Churchill, el premier británico que dio la famosa orden ¡Hundid al BISMARCK!
La nave desplazaba a carga estándar 45.170 ton. y a plena carga sobrepasaba ampliamente las 50.000 ton. La velocidad era de 30,1 nudos. Medidas: Eslora 251 m. Manga 36 m. Calado 10,2 m. Armamento: 8-380 mm. 12-150 mm. 16-105 mm antiaéreos. 16-37 mm antiaéreos. 12-20 mm antiaéreos. 1 catapulta y 6 hidroaviones Arado Ar-196. Blindaje: máximo vertical de la cintura acorazada 320 mm y horizontal máximo de la cubierta protectora 100 mm. Dotación: 2.100 hombres (en el momento de su hundimiento llevaba a bordo más de 2.200).
CASCO Y SUPERESTRUCTURAS
Las líneas del BISMARCK acusaban la influencia de los SCHARNHORST tanto en el casco como en las superestructuras con el gran mástil torre y la chimenea única. La catapulta estaba situada tras la gran chimenea, dispuesta transversalmente y fija, lo que obligaba a modificar el rumbo de la nave cada vez que un avión era lanzado (los aviones debían ser lanzados con viento en contra para frenar su velocidad). Los dos bloques de cuatro torres de 380 mm estaban muy distanciadas, lo que aseguraba una gran concentración de masas estructurales en el combés de la nave, lo que redundaba en beneficio de la estabilidad, ya de por sí formidable por sus 36 metros de manga (sólo los YAMATO tuvieron más manga) que le convertía en una fabulosa plataforma artillera. En su construcción se utilizaron los más modernos materiales como aleaciones de acero al cromoníquel y cromomolibdeno, lo que posibilitó que la masa del casco fuera de tan sólo el 27% del total del desplazamiento(en el HOOD era del 36,6%). Este ahorro de peso fue utilizado en reforzar el blindaje que alcanzó el valor récord de un 41% sobre el total (30% en el HOOD). El armamento, muy poderoso, sumaba un 16% del total (12,5% en el HOOD). Esta tabla de porcentajes señala el casi perfecto equilibrio logrado por los proyectistas del BISMARCK.
APARATO MOTOR
Las especificaciones de proyecto exigían una velocidad de 29 nudos, velocidad que fue superada por el aparato motor instalado. Las máquinas del BISMARCK eran similares a las de los SCHARNHORST: 12 calderas de tubos de agua Wagner que daban vapor a 475º con una presión de 55 kg por centímetro cuadrado. Turbinas Blöhm und Voss con tres grupos de turborreductores acoplados a tres ejes. Que se utilizaran tres hélices y no cuatro supuso un ahorro de peso y espacio considerables. Las máquinas del BISMARCK fueron situadas muy inteligentemente para prevenir posibles daños de impactos enemigos. La potencia de diseño era de 140.000 hp dando 29 nudos. En pruebas se llegó a 150.200 hp dando 30,1 nudos, lo que le convirtió en el acorazado más veloz en el momento de su alistamiento. Su radio de acción era amplio, 9.300 millas a 16 nudos, ya que estaba previsto su empleo como nave corsaria, pero si se le hubieran añadido motores diesel a las turbinas hubiera sido bastante mayor. Completaban las máquinas 4 grupos electrógenos.
BLINDAJE
El blindaje del BISMARCK era el mejor del Mundo en el momento de su alistamiento. Los ingenieros alemanes no querían ni oír hablar del sistema \"Todo o nada\" que seguían norteamericanos y británicos y prefirieron el sistema tradicional que tan extraordinarios resultados les había dado en la I GM. Así, convirtieron a estas naves en auténticos búnkeres de acero. Sin alcanzar valores elevados, la protección constituía un auténtico caparazón de acero que envolvía todas las partes vitales de la nave y que posibilitó que tuvieran que ser los propios alemanes los que lo hundieran, ya que como admitió el almirante Tovey al BISMARCK no se le podía hundir al cañón.
La cintura acorazada de 320 mm de espesor protegía 170 m de eslora (las 4/5 partes de la nave), desde la línea de flotación medía 3 m hacia arriba y 2 m hacia abajo. Sobre la cintura acorazada se hallaba el blindaje de batería de 145 mm de espesor y la misma longitud que la cintura, con lo que el casco quedaba completamente blindado. Las cubiertas acorazadas eran 2: la cubierta principal, de acero especial, y con un grosor de 50 mm de espesor y la cubierta protectora de 80 mm cuyos costados bajaban en ángulo hasta encontrarse con el extremo inferior de la cintura acorazada. Esta parte de la cubierta protectora tenía un grosor de 100-110 mm. Por detrás de la cintura acorazada y el blindaje de batería un mamparo blindado de 30 mm protegía de la metralla. este mamparo enlazaba con el mamparo acorazado de 45 mm que protegía la nave de explosiones subacuáticas, por delante del cual se hallaba un mamparo deformable. Este sistema protegía las salas de máquinas y calderas de explosiones submarinas. Los pañoles de munición, según la tradición alemana que tan formidables resultados dio en la I GM, estaban protegidos por la cubierta protectora y los locales de máquinas también, con un grosor reforzado de 108 mm. Las torres de 380 mm se hallaban blindadas con planchas de 360 mm en su frontal y el puente de mando acorazado con planchas de 350 mm. La protección subacuática era muy cuidada, con 22 mamparos estancos transversales y 4 longitudinales de la nueva aleación Wotan Wiech Material, capaz de alcanzar una alta deformación sin llegar a romperse. En conjunto, la protección de los BISMARCK resultó formidable.
ARMAMENTO
El armamento del BISMARCK tenía su punto fuerte en las 8 piezas Krupp de 380 mm y 47 calibres de longitud agrupados en cuatro torres dobles escalonadas, dos a proa y dos a popa. Estas piezas tenían afustes separados, lo que permitía que cada una disparara con elevación independiente de la otra y lanzaban un proyectil perforante de 798 kg, con una elevación máxima de 35º a una distancia de 36.200 metros, con una cadencia de tiro de 2 disparos por minuto cada pieza. La batería secundaria estaba formada por piezas antibuque de 150 mm y antiaéreas de 105 mm. En una época en la que Gran Bretaña, EEUU y Japón montaban piezas bivalentes con capacidad antibuque y antiaérea, los alemanes necesitaban dos cañones distintos para la defensa porque el cañón antiaéreo de 105 mm no era eficaz contra destructores y cruceros, lo que significó un incremento de peso. La batería secundaria antibuque estaba compuesta por 12 magníficas piezas de 150 mm agrupadas en 6 torres dobles. Cada pieza lanzaba un proyectil de 43,3 kg a 23.000 m con una cadencia de tiro de 10 disparos por minuto. La batería antiaérea la formaban 16 piezas de 105 mm en 8 montajes dobles capaces de lanzar un proyectil de 15,1 kg a 15.100 m y con una cadencia de tiro de 15 proyectiles por minuto. Además, la nave contaba con cañones de 37 mm y de 20 mm para defensa antiaérea cercana. La dotación aérea (servida por personal de la Luftwaffe ya que la Kriegsmarine no tenía aviación naval propia) estaba compuesta por una catapulta fija transversal y 6 hidros Arado Ar-196A.
ELECTRÓNICA
El BISMARCK montaba 3 estaciones directoras de tiro principales encargadas de señalar el blanco, determinar la distancia y calcular los datos para el tiro). Estas estaciones montaban 3 radiotelémetros FuMO 23 Mod. 30/40G que operaban en 300 Mhz y estaciones de tiro secundarias para la artillería de 150 mm y 105 mm.
Una nave formidable. Rápida, poderosamente armada y formidablemente blindada que hizo cundir la alarma en el Almirantazgo británico con toda razón. En el momento de su entrada en servicio ningún acorazado británico en servicio o en construcción podía oponerse al BISMARCK. Sin embargo, la nave alemana tenía puntos débiles.
PUNTOS DÉBILES
1- Vulnerabilidad del sistema de gobierno que fue el causante de su hundimiento: un torpedo que alcanzó su popa e inutilizó el mecanismo de giro de los dos timones dejando al acorazado sin gobierno. Las elegantes líneas del BISMARCK, muy afinadas a propa y popa, determinaron que los dos timones (situados en paralelo) hubieran de estar muy juntos. Si el BISMARCK hubiera tenido una popa más ancha hubiera habido mayor separación entre los timones y hubiera sido posible proteger mejor aquella zona vital pudiendo además instalar dos mecanismos de giro independientes o al menos uno secundario.
2- Direcciones de tiro demasiado expuestas al fuego enemigo, tanto a los impactos directos como a la metralla. En la batalla final, las direcciones de tiro fueron destruidas antes de que el BISMARCK lograra hacer blanco sobre los acorazados británicos.
3- Artillería antiaérea anticuada y no porque fuera vieja, sino porque la clave de la artillería en la II GM era el control por radar y los alemanes nunca lograron ni acercarse a la formidable tecnología aliada en lo referente a direcciones de tiro radarizadas. La falta de eficacia de las armas antiaéreas del BISMARCK en su combate frente a los anticuados, lentos y vulnerables biplanos torpederos Swordfish británicos era consustancial a todos los acorazados de aquella época temprana de la II GM, pero el 105 mm se reveló como un cañón poco adecuado para la defensa antiaérea.
Una nave formidable debía tener un comandante formidable, y el Gran Almirante Erich Raeder, comandante en jefe de la Kriegsmarine, lo encontró en la persona del capitán de navío Ernest Lindemann, un marino legendario cuya personalidad envuelve toda la leyenda del BISMARCK.
El plan de Raeder era hacer salir al BISMARCK y a su gemelo el TIRPITZ junto con los cruceros de batalla SCHARNHORST y GNEISENAU y el crucero pesado PRINZ EUGEN al Atlántico. Esta formidable escuadra podría haber causado una gigantesca catástrofe para Gran Bretaña, ya que si bien la Royal Navy disponía de muchas más naves de batalla, tan sólo el PRINCE OF WALES y los cruceros de batalla eran capaces de igualar la velocidad de las modernísimas naves alemanas. Y visto lo que ocurrió después en Islandia, no es difícil imaginar lo que hubiera ocurrido. Evidentemente, la superioridad de medios británicos era aplastante, pero una escuadra así, mandada por un almirante hábil, hubiera podido crear un auténtico caos en el tráfico naval británico de inimaginables consecuencias. Y si además, el portaaviones GRAF ZEPPELIN hubiera sido completado a tiempo y hubiera podido dar escolta aérea a la agrupación.
Sin embargo, por problemas técnicos, sólo el BISMARCK y el PRINZ EUGEN saldrían a alta mar. Para dirigir la operación llamada Rheinübung (Ejercicio Rhin) se escogió al almirante Günther Lütjens. Un marino de probada habilidad y sangre fría que había llevado a cabo poco antes una asombrosa hazaña al forzar el bloqueo británico con el SCHARNHOST y el GNEISENAU, recorriendo el Atlántico hundiendo miles de toneladas de buques aliados. Era, sin duda, el hombre más capacitado para tal mando en ese momento.
Comienzo del ejercicio Rheinübung
Los macizos buques parten del puerto de Bergen en la noche del 21 de mayo de 1941. El comandante en jefe de la Home Fleet, almirante sir John Tovey, estacionado en Scapa Flow, recibe los informes de los reconocimientos aéreos y de los agentes instalados en Dinamarca, que le indican que el “Bismarck” y el “Prinz Eugen” se dirigen hacia el norte. El 22 de mayo recibe la confirmación a su hipótesis de que intentarán abrirse camino hacia el Atlántico. El informe de un reconocimiento aéreo señala: “El nido de Grimstadfjord, cerca de Bergen, donde los navíos alemanes se encontraban ayer, está vacío”.
La operación, que lleva el nombre convencional de “Rheinübung”, había comenzado. Sir John Tovey ordena que todos los pasos al Atlántico sean vigilados por los cruceros británicos y a pesar del mal tiempo se programan reconocimientos aéreos. Los cruceros “HMS Norfolk” y “HMS Suffolk” navegan hacia el estrecho de Dinamarca, que separa Islandia de Groenlandia; ambas naves británicas están provistas de nuevos radares.
El vicealmirante Lancelot Holland iza su insignia en el crucero de batalla “HMS Hood” y se mantiene al acecho al sur de Islandia con el nuevo (para la época) acorazado “HMS Prince of Wales” de 35.000 toneladas. Le acompañan el crucero de batalla “HMS Repulse”, el portaaviones “HMS Victorious” y cuatro cruceros.
El “Suffolk” y el “Norfolk” se hallan en patrulla, envueltos toda la tarde del 23 de mayo en un manto de bruma que cubre la costa septentrional de Islandia. Hacia las 20 horas divisa la formación alemana. El comandante Ellis pone proa hacia la formación para usar el incipiente radar, que sólo funciona en el primer sector, y observa las dos manchas que se forman en el aparato y transmite al almirante sir John Tovey: “¡Les hemos encontrado!”.
Holland recibe la noticia a mediodía en Scapa Flow e inmediatamente hace zarpar a su escuadra, compuesta por el veterano HMS Hood (tiene la artillería equivalente a la del Bismarck), el flamante HMS Prince of Wales y varios destructores de escolta.
Combate en el estrecho de Dinamarca
El Hood y el Prince of Wales navegan a toda máquina toda la noche para poder interceptar con la primera luz del día a la formación alemana. La tensión en ambos buques es fuerte, desde las 4:00 las dotaciones están en sus puestos en estado de combate. A las 5:15 los hidrófonos del \"Prinz Eugen\" detectan ruido de hélices en dirección sureste; el operador aventura pronóstico de cruceros pesados. La dirección de la formación alemana es 170° y su velocidad es 25 nudos. Se da la alerta en ambas naves: las chicharras suenan y se llama a las tripulaciones a ocupar puestos de combate. Las tripulaciones de ambas naves alemanas corren a ocupar sus puestos artilleros y puestos de combate. A las 5:28, los serviolas del Prinz Eugen avistan humos.
A las 5:30 del 24 de mayo, el vicealmirante Holland avista a los buques alemanes en línea, en curso 170°. Las condiciones de mar son buenas, viento moderado, cielo nublado, hace un frío gélido, una persona no sobreviviría 5 minutos en el agua. A las 5:32 Lütjens ordena un cambio de rumbo a 220°, como una forma de ampliar las distancias, la velocidad aumenta a 27 nudos. A las 5:35 el Prince of Wales detecta humos en demanda de 335°, la distancia es 34,7 km y va aumentando.
A las 5:37, la Fuerza Z británica cambia a rumbo 240° y el curso de ambas formaciones se hace casi paralelo. Los hidrófonos del \"Prinz Eugen\" escuchan la maquinaria de un crucero de batalla y un acorazado en aproximación. A las 5:38, los británicos cambian a curso 280° para acercarse al enemigo. La razón de acercamiento de los británicos a la formación alemana es de casi 1 km/min, demasiado lenta. Al mismo tiempo, los cruceros \"Suffolk\" y \"Norfolk\" aparecen en el horizonte y radian continua información desde 30 km de distancia a las unidades mayores. En ambas unidades alemanas, la situación de \"listo para abrir el fuego\" queda para la orden de la nave almirante. No hay dicha orden aún, la espera es tensa. Lütjens, ateniéndose a la directiva del alto mando, aún rehusa el combate y los cañones permanecen apuntando silenciosamente a las siluetas británicas.
A las 5:49, el Hood señala erróneamente al \"Prinz Eugen\" como el \"Bismarck\" a 24 km y un ansioso Holland ordena en forma apresurada al “Hood” y al “Prince of Wales” abrir fuego a 24 km, avanzando aún sin poder llegar a una distancia de total emplazamiento artillero.
Holland comete un gravísimo error táctico que le sería fatal, ya que provocaría la inmediata respuesta alemana forzándola a responder con tiros por elevación, en vez de forzar una batalla a más corta distancia, donde el blindaje lateral del \"Hood\" es mucho más fuerte. Al confundir probablemente las muy similares siluetas de las embarcaciones alemanas, el \"Hood\" mantiene además su artillería dirigida contra el \"Prinz Eugen\", a pesar de que en el puente se detecta el error y no se ordena corregirlo. El \"Hood\" siempre cañonea al \"Prinz Eugen\", en tanto que el \"Prince of Wales\" alinea al \"Bismarck\".
El \"Prince of Wales\" decide ignorar la orden del \"Hood\" de cañonear a la nave de cabecera, que es el \"Prinz Eugen\", y coloca en su mira directora al \"Bismarck\". En el \"Bismarck\" se identifica correctamente al crucero de batalla como el \"Hood\" y al acorazado que le sigue erróneamente como el \"King George V\". Hay murmullos de emoción reprimida en la tripulación alemana, pues el buque al que más temían en sus prácticas artilleras era precisamente al ya veterano \"Hood\".
A las 5:52, el \"Prince of Wales\" dispara desde 22,8 km la primera salva parcial, que queda muy larga. El \"Hood\" dispara a su vez contra el \"Prinz Eugen\" y el primer tiro parcial queda muy largo. A las 5:53, el \"Prince of Wales\" dispara una segunda salva parcial, que queda igualmente algo larga. El \"Hood\" vuelve a disparar con sus torres delanteras contra el \"Prinz Eugen\", y uno de los tiros cae peligrosamente cerca del crucero pesado. La distancia es de 22,3 km.
En la formación alemana, los directores de tiro principales de ambas naves empiezan a solicitar nerviosamente la orden de abrir el fuego. En el puente del \"Bismarck\", Lütjens permanece inmutable y no emite la orden, por lo que Lindemann se va impacientando. A las 5:54, el \"Prince of Wales\" dispara su tercera salva contra el \"Bismarck\", que queda corta. Al mismo tiempo Lindemann, evidentemente molesto con el mutismo de Lütjens, se arrebata y toma el intercomunicador y ordena \"abrir el fuego\" a ambas naves. Se escucha el comentario de Lindemann: -\"No consentiré que ejecuten el buque ante mis pies.\"
A las 5:55, el \"Prinz Eugen\" abre fuego con salva parcial escalonada en 400 m sobre el \"Hood\". El \"Bismarck\" dispara sistemáticamente dos semisalvas escalonadas a 400 m de ensayo sobre el \"Hood\", que quedan muy largas. A diferencia de los británicos, las naves alemanas cuentan con un sistema óptico de telemetría mucho más eficiente, de modo que las correcciones son mucho más rápidas y esta información es transmitida instantáneamente a la central de combate, quien regula el alza de las torres artilleras.
El \"Prince of Wales\" dispara a 20,1 km su quinta y seguidamente su sexta salva escalonada: el \"Bismarck\" es tocado por primera vez en la proa. Uno de los tiros lo atraviesa de lado a lado sobre la onda de cabeza y sobre la línea de flotación, revienta los tanques proeles de petróleo y un rastro aceitoso se esparce en la estela del \"Bismarck\".
El \"Hood\" dispara su cuarta salva sobre el Prinz Eugen, que queda muy corta. Para los británicos, la superposición del fuego de las baterías alemanas también obra en su contra, ya que los impactos de ambas naves se producen en forma simultánea, creando enormes columnas de agua, con lo cual los directores de tiro británicos, con un mecanismo de coincidencia mucho más engorroso y complicado que el de los alemanes, no pueden efectuar las correcciones necesarias en el tiempo adecuado. El centrado del tiro del \"Hood\" comienza a ser lento y el tiempo corre en su contra.
El \"Bismarck\" dispara dos semisalvas sobre la formación británica, los tiros caen entre el \"Hood\" y el \"Prince of Wales\". El tiempo de centrado de los directores de tiro alemanes es mucho más eficaz. A las 5:56, el \"Prinz Eugen\" dispara desde 18 km su cuarta salva completa. Una de las andanadas cae sobre el sector medio del \"Hood\" e incendia sus cajas de municiones; se desconocen las bajas británicas. Incendios y humos son visibles en el \"Hood\". El \"Prince of Wales\" tiene un tiro más eficiente y lanza su séptima y octava salva sobre el \"Bismarck\", quedando corta en 300 m; una andanada más y quedará ahorquillado. El \"Bismarck\" dispara su tercera salva sobre el \"Hood\", éste queda en tiro centrado. Imponentes plumas de agua caen sobre el crucero británico, pero no es tocado. Holland, en forma inexplicable, no hace ninguna maniobra para desencajar al \"Hood\" del centrado enemigo.
A las 5:57 (van 6 min. de combate), el \"Hood\" dispara su séptima salva sobre el \"Prinz Eugen\". Éste está cambiando su posición de cabecera para cedérsela al \"Bismarck\". El \"Hood\" pierde un tiempo precioso en hacer las nuevas correcciones. El \"Prince of Wales\" dispara su novena salva sobre el \"Bismarck\", que cae muy próxima sobre la estela del \"Bismarck\".
Los cruceros \"Suffolk\" y \"Norfolk\" están a 22,5 km y esperan que un tiro de fortuna de sus unidades mayores dañe fatalmente una de las unidades enemigas, para entrar a rematar con ataque de torpedos. Son ya las 5:58, Lütjens observa que el \"King George V\" tiene un tiro más preocupante y ordena al \"Prinz Eugen\" que cambie de blanco. Las baterías secundarias de ambas formaciones abren fuego simultáneamente.
A las 5:59, el crucero de batalla Hood comienza a virar sus torres traseras a una distancia de 15 km para el emplazamiento de salva completa. Las torres traseras giran lentamente y se posicionan sobre el través de la amura de estribor. El \"Bismarck\" recibe un segundo impacto de la novena salva del \"Prince of Wales\", que penetra bajo la cintura acorazada y destruye un compartimiento de generadores. El acorazado alemán retiembla, no hay bajas. El \"Prinz Eugen\" dispara su séptima salva sobre el \"Prince of Wales\", el tiempo de vuelo de cada salva es de menos de 2 min. aproximadamente. La distancia media es de unos 15,6 km.
El \"Hood\" dispara su octava y novena salva sobre el \"Prinz Eugen\", al mismo tiempo que las torres traseras quedan listas para \"abrir fuego\". En ese momento, un tiro de la batería secundaria del \"Prinz Eugen\" hace impacto en la popa del \"Hood\". Para el director de tiro principal del \"Bismarck\", capitán Schneider, el \"Hood\" está centrado. El \"Hood\" cambia de rumbo torciendo su timón hacia babor por 20°. Está listo para disparar salva completa y la posición se logrará en un minuto más. El \"Hood\" cambia de blanco hacia el \"Bismarck\".
El \"Bismarck\", a 15,7 km, dispara en sucesión rápida una cuarta y quinta salva completa sobre el \"Hood\". Los directores de tiro alemanes observan expectantes en sus mirillas la caída de los proyectiles. Lütjens ordena a la estación directora artillera de popa del \"Bismarck\" que vigile a los cruceros británicos por su estela. El \"Bismarck\" es cañoneado por primera vez por ambas unidades británicas, pero no centran el tiro. El \"Bismarck\" es horquillado, pero ninguna de las dos unidades lo ha centrado. El \"Bismarck\" dispara su sexta salva sobre el \"Hood\", los 10 restantes quedan suspendidos en el aire.
A las 6:00, uno de los tiros de la quinta salva del \"Bismarck hace blanco, penetra en algún punto a popa, sobre la cubierta de botes (la sexta y última dirigida sobre el crucero de batalla), el proyectil se fragmenta en su interior mientras se sumerge hacia los interiores, alcanzando el pañol de municiones de popa, en la base de la tercera torre trasera. Repentinamente, una llamarada blanco-amarillenta emerge al costado del mástil trasero y la llama alcanza una altura mayor que el mástil mismo. Por unos instantes, el Hood parece deformarse sobre su línea de flotación y enseguida ocurre una tremenda y atronadora explosión que hace saltar las torretas traseras al rojo vivo por los aires. Restos al rojo vivo, partes de botes, restos de metal incandescentes caen alrededor de la masa de humo que emerge. El crucero de batalla se parte violentamente en dos, cientos de marinos británicos han sido volatilizados e incinerados, la onda explosiva ha matado al resto sobre la parte expuesta de proa, aquellos que están en lugares protegidos sobreviven durante algún tiempo más.
Los marinos del HMS Prince of Wales quedan conmocionados por el atronador bramido de la explosión. Su buque insignia ya no está al frente y en su lugar hay sólo una masa de humo maciza, grisácea y negra. Cuando se acercan, alcanzan a ver la parte delantera con su proa en alto hundiéndose rápidamente. El \"Hood\" está partido en dos y la parte delantera se hundiría en menos de 1 minuto, la popa aún flota un poco más. El \"Hood\" eleva su proa hacia el cielo y antes de quedar perpendicular a la superficie que se lo tragará, en un postrer esfuerzo, puede aún disparar una vez más con las torres delanteras, en medio del infierno y humo, al momento que la proa se eleva. La alegría inunda a los buques alemanes y también existe un sentimiento de reconocida admiración por el postrer valor de los marinos del \"Hood\".
En este minuto, 6:01, el \"Bismarck\" recibe el tercer impacto proveniente de la decimotercera salva del \"Prince of Wales\" y le vuela la proa a una de las lanchas auxiliares a motor, desperdigando sus restos hacia la chimenea e hiriendo con sus astillas a uno de los encargados de las baterías antiaéreas. Al mismo tiempo el \"Prinz Eugen\" dispara su décima salva sobre el \"Prince of Wales\".
El \"Prince of Wales\" hace una guiñada para evitar los restos del \"Hood\", al tiempo que observa en primera línea el hundimiento de la parte delantera del mismo ante los incrédulos y estupefactos ojos de los marinos de este buque; sencillamente no lo pueden creer. Dado que el \"Prince of Wales\" hace el mismo rumbo que el \"Hood\", los alemanes no tienen que corregir el tiro y observan que la popa del \"Hood\" se hunde lentamente, de la parte delantera no se observa nada.
Los alemanes cambian de objetivo y esta vez apuntan al buque sobreviviente. El \"Prinz Eugen\" dispara su duodécima salva y el \"Bismarck\" dispara su séptima salva completa sobre el \"Prince of Wales\", que ha retomado el rumbo original. La distancia se acorta a 14 km. El \"Prince of Wales\" dispara un único torpedo, pero en ese momento es ahorquillado. El \"Bismarck\" dispara su octava salva sobre el \"Prince of Wales\", que tampoco hace ninguna maniobra de descentrado.
A las 6.02, el \"Prince of Wales\" es tocado con un fuerte impacto de al menos siete tiros de la octava salva del \"Bismarck\" sobre el puente de compás y de mando. El “Prince of Wales” resulta gravemente alcanzado, con los tiros de la octava salva de 380 milímetros del \"Bismarck\" en el puente de navegación, que también destruye el puente de mando, matando a casi todos los presentes, excepto al comandante del buque y al contramaestre señalero. El buque queda en absoluto estado de conmoción y aturdimiento.
Uno de los problemas presentados por la nave británica fue de índole técnica, ya que, debido a la imperiosa necesidad de contar con unidades navales capaces de enfrentarse al \"Bismarck\", se ordenó que el navío fuera equipado para combate sin el necesario periodo del prealistamiento (entrenamiento de tripulación, corrección de fallos de diseños, ajustes de los mecanismos y sistemas eléctricos, etc.). De hecho, el \"Prince of Wales\" zarpó con obreros del arsenal trabajando sobre la torre trasera que no giraba bien. A pesar de todo esto, su desempeño en combate resultó ser más eficiente y superior al de su nave capitana, el \"Hood\".
En el \"Prince of Wales\" (\"King George V\" para los alemanes) la situación es caótica, pero se logra controlarla. Éste se ve obligado a retirarse oculto en una nube de humo, no sin antes ser ametrallado por el \"Prinz Eugen\" desde 14 km, al límite de la antiaérea. Inclusive se llegó a preparar un ataque de torpedos en la nave alemana. La necesidad de rematar al \"Prince of Wales\" queda suspendida en el pensamiento de los marinos de ambas unidades alemanas. De ser finiquitada, dado su evidente estado, sería un tremendo resultado para la Kriegsmarine.
Lütjens imperturbable no da órdenes de atacar al \"Prince of Wales\", que se aleja humeando, y Lindemann intenta convencerlo de acabar con el malogrado acorazado británico. Lütjens le recuerda secamente a Lindemann que la directiva del comando naval le instruye que sólo comprometerá la nave en combate si ésta está en grave riesgo por ataque, lo que no es el caso.
Lindemann, exasperado, intenta rebatirle pero el granítico silencio de Lütjens corta toda posible conversación sobre el tema. De ahí en adelante, el vacío comunicacional entre ambos se incrementaría gradualmente hasta no dirigirse más la palabra. Lütjens internamente está contento de emplear muy poca munición en el hundimiento del \"Hood\".
El combate duró 24 minutos. El “Prinz Eugen” está ileso y el “Bismarck” ha recibido tres proyectiles del “Prince of Wales”. El resultado fue por el lado alemán: el “Bismarck”, daños menores; por el lado británico, el “Hood” hundido y el “Prince of Wales” gravemente averiado por siete cañonazos que dieron de lleno.
Consecuencias del combate
El “Bismarck” recibió tres impactos, todos del “Prince of Wales”, al inicio de la batalla. Uno destruyó la proa de una lancha sobre el hangar principal. Otro, en una central de dínamos, y el último en la proa pasado por ambas bandas que aisló depósitos de combustible y embarcó 2.000 toneladas de agua, más una salida delatadora de óleo aceitoso.
Lütjens, sabiendo que la impunidad de su salida se ha perdido y el buque está dañado a proa, decide abortar la operación. Debe deshacerse de sus perseguidores y llegar a puerto amigo, y para ello elige Saint Nazaire, por poseer un dique seco del tamaño apropiado.
A pesar de los daños menores en el “Bismarck”, éste deja un rastro aceitoso en el agua, visible desde muy lejos por los aviones, por lo que no puede hacer su guerra de navío fantasma en el Atlántico. Los demás buques británicos mantienen contacto de radar con la flota alemana.
\"Hundid al Bismarck\"
La noticia del hundimiento del “Hood” causó una gran consternación y sed de venganza en la opinión pública británica. En la Cámara de los Comunes, Churchill declara con un gesto de dolor que hay que hundir al “Bismarck” a cualquier precio.
Se unen a la cacería del acorazado alemán varios navíos de una poderosa fuerza: el “HMS Ramillies” y el “HMS Rodney”. La Fuerza “H”: compuesta por el crucero de batalla “HMS Renown”, portaaviones “HMS Ark Royal” y el crucero “HMS Sheffield”. Zarpan de Gibraltar al mando del almirante Sommerville para completar el cerco por el sur. Durante cierto tiempo el “HMS Norfolk” y el “HMS Suffolk” mantienen contacto gracias al radar.
Mientras tanto, el “Bismarck” deja atrás con una hábil maniobra al “Prinz Eugen” y despista a los británicos. Los cruceros que le seguían pierden el rastro. Hace curso a St. Nazaire en Francia. Con su nuevo FuMB (detector radioeléctrico de emisiones), el “Bismarck” percibe el funcionamiento del radar adversario. Bajo la presión del momento, el almirante Lütjens comete un error. El nuevo radar sólo tiene un alcance de 13 km. El aparato de detección del “Bismarck” señala las emisiones del radar adversario, pero como se limita a escuchar, posee un alcance muy superior. Ello le hace creer erróneamente al almirante alemán que los británicos lo tienen vigilado, cuando en realidad perdieron la señal desde el día 25 de mayo a las 3:00. Pero estando así las cosas, el almirante Lütjens transmite dos largos mensajes permitiendo que los radiogoniómetros lo localicen. En París y Berlín, el Alto Mando ya se había dado cuenta de que los británicos habían perdido la señal. No obstante, Lütjens - que se creía atrapado por el radar - cuenta en sus mensajes su victoria sobre el “Hood” y el “Prince de Wales” en largas comunicaciones. El Alto Mando Naval alemán le ordena que se calle. Pero ya era demasiado tarde.
La cacería
El almirante John Tovey se asombra cuando ve en el mapa la ubicación del “Bismarck”, ya que lo hacía en la ruta de Brest, pero éste se encuentra al norte seguramente con la intención de ganar nuevamente el estrecho de Dinamarca: toda la flota británica se dedica a la búsqueda en la ruta equivocada. Da la orden de búsqueda en la dirección correcta. Pero el “Bismarck” continúa su ruta hacia la costa francesa y los buques británicos no encuentran nada en el norte. Nueve horas después, los británicos se dan cuenta del error: los datos han sido trasladados erróneamente al mapa. El error es imputable al oficial de navegación del “King George V”. El “Bismarck” se halla en realidad a centenares de millas al sur del punto dado por él.
El ataque de los Swordfish
Un avión Catalina ha descubierto, por casualidad, al acorazado alemán bajo él, a través de un claro entre las nubes. Si hubiera estado acompañado por un destructor, le habrían confundido con una unidad británica, pero va solo y no se aprecian las marcas identificadoras. Al bajar de altitud para intentar corroborar la identidad del navío, éste le responde con fuego antiaéreo - no hay duda, es el Bismarck.
El 26 de mayo, el Almirantazgo británico trasmite su nueva posición a la fuerza H, que se encuentra en las proximidades del Bismarck.El almirante Somerville recibe el siguiente mensaje de su Almirantazgo:
“No se deje arrastrar a un combate en el que usted se enfrentaría solo con el Bismarck. Espere la llegada de otros acorazados. Intente por todos los medios reducir la velocidad del adversario”
A pesar de la mar gruesa, los aviones Swordfish del “HMS Ark Royal” despegan a las 15:40 cargados de torpedos. Los Swordfish son aviones biplanos, en parte hechos de tela, lentos, anticuados, pero sus tripulaciones son valerosas.
Repentinamente en un claro aparece un navío solitario y se desencadena el ataque. Disparan sus torpedos contra este navío, pero no es el Bismarck, sino el “HMS Sheffield” que maniobra desesperadamente para evadirlos, pero ocurre algo: los torpedos están armados con espoletas magnéticas y explosionan al contactarse con el mar. El Sheffield es identificado por uno de los aviones y se interrumpe el ataque. De haberse atacado al Bismarck, el ataque habría sido infructruoso. Vuelven al Ark Royal con un humor de perros rabiosos. Cuatro horas después, casi anocheciendo, vuelven a despegar con torpedos convencionales y esta vez sí dan en el “Bismarck”.
Para los artilleros antiaéreos, los Swordfish parecen copitos negros suspendidos en el aire. Se desencadena una terrorífica mangada de fuego antiaéreo, las piezas de 38 cm disparan también tratando de botar aeroplanos con las plumas de los impactos en el agua de sus pesados proyectiles. No hay bajas aún en la formación británica, siguen en medio del fuego y las plumas de agua, a 300 m, dejan caer los torpedos y viran bruscamente.
El primer torpedo explota contra la coraza del gigante y no causa más que un desconchado, pero el brusco bandeamiento mata a un oficial en su interior al golpearse fatalmente el cráneo.
El Bismarck hace bruscos virajes para evitar el resto de los torpedos y lo logra, respiran hondamente. Sin embargo, el ataque no ha terminado, ya que tres biplanos se acercan desde un sector ciego de popa y lanzan sus torpedos. El Bismarck vuelve a pegar golpes de caña bruscos, logrando evitar el primero. Repite el giro y evita el segundo, pero el tercer torpedo da de lleno en el timón derecho. La explosión levanta al acorazado haciéndolo hocicarse y abriendo un gran boquete en plena popa, justo en el compartimiento de la hélice. La explosión dobla hacia adentro y traba el timón derecho en posición de giro, haciéndolo golpear contra la hélice central, golpe que resulta fatal.
No hay bajas en los aviones atacantes y vuelven satisfechos al Ark Royal.
Con este golpe, el “Bismarck” no puede maniobrar y vira en redondo. El acorazado alemán no se encontraba en ese momento a más de 400 millas de Brest. Un avión de observación confirma mediante fotos que el acorazado alemán está girando en redondo, sin gobierno.
Se hacen desesperados esfuerzos para maniobrar con las hélices, sin resultados. Se intenta llegar al mecanismo del timón con la esperanza de soltarlo, pero la mar fuerte ingresa con fuerza al compartimiento abierto al mar y provoca peligrosísimas fuerzas de succión. Un buzo valiente intenta ir por fuera a dar un vistazo, lo izan semiinconsciente por los golpes continuos contra el casco.
Se propone sacar una puerta del hangar para usarla como timón de compensación, pero Lütjens no autoriza la acción. El Bismarck está acabado cuando anochece, la moral es muy baja.
Esa misma noche del 26 de mayo, el alférez de navío Wohlfahrt, comandante del “U-556”, divisa bruscamente al “Renown” y al “Ark Royal”, que se dirigen hacia él. Los telegramas han puesto al corriente de lo que pasa al oficial alemán. El BdU ha dado orden a todos los submarinos que se encuentran en la zona de ayudar al “Bismarck”. El comandante del “U-556” escribía en su bitácora de navegación:
“Ni siquiera tenía necesidad de maniobrar, pues me encontraba idealmente colocado para un ataque. El enemigo no iba escoltado ni zigzagueaba. Me hallaba entre los dos buques y habría podido tirar sobre ambos, si me hubieran quedado torpedos. Entonces, tal vez habría podido ayudar al Bismarck
Anotación en la bitácora del U-556 firmada por el alférez de navío Wohlfahr.
La batalla final
Llega el amanecer del 27 de mayo de 1941. El Bismarck está a baja velocidad dando amplios giros aún. La moral a bordo es terriblemente baja, Lindemann está absorto en su mutismo en el puente, Lütjens se ha encerrado en su camarote. Aparece en el horizonte el Rodney con sus piezas de 406 mm, el King George V y el Renown a lo lejos avanzan en fila como un pelotón de fusilamiento. Todos los navíos británicos están al borde de sus reservas de combustible.
Tovey divisa al acorazado que ha aumentado su andar, pero gira en círculos. Adelanta al \"Rodney\" con sus nueve cañones de 406 mm de calibre y al \"HMS King George V\" con sus diez cañones de 356 mm. Comienza el combate y el Bismarck inicia la acción.
El Bismarck al principio logra centrar al \"Rodney\", pero disparos bien dirigidos destruyen los emplazamientos de dirección de tiro del \"Bismarck\"; primero arrasa el de la cofa y luego el de popa, arrancándolo de cuajo. El acorazado queda \"ciego\" y pasa a puntería local (cada cañón poseía un sistema de dirección de tiro óptico). Los disparos provenientes del Bismarck se tornan erráticos, solamente ahorquilla los blancos.
Los buques británicos comienzan el cañoneo, que cada vez se parece a un ejercicio de tiro. El cañoneo es infernal, ningún tiro del \"Bismarck\" da en el blanco, sólo moja las bandas de sus verdugos.
Después de 100 minutos de infernal y machacante cañoneo, el \"Bismarck\" está parcialmente inhabilitado, pero no pueden hundirlo a causa de su coraza horizontal. Las bajas en el Bismarck se cuentan en cientos, la carnicería es total, los cadáveres se acumulan sobre la cubierta y los que intentan escapar de su interior pasan a engrosar las pilas en cubierta. En el interior, hay una relativa seguridad, pero el humo sofoca a los marinos, unos 200 se dirigen hacia la salida del sector de las grúas. Cuando se juntan para subir la escala, un disparo de 356 mm penetra por el borde superior de la cintura y explota en la base de la escala, los 200 mueren en el acto. Los tiros del Bismarck se hacen cada vez más espaciados, una de las torres principales tiene sus cañones caídos, a otra le falta el escudo de contera. Prontamente el acorazado queda mudo, ya no dispara. Los británicos observan mientras ametrallan las cubiertas con sus antiaéreos, fusilan prácticamente a quien se aventure a salir. El caos reina, la organización se pierde, las bajas aumentan. Los británicos detienen su fuego y observan: el Bismarck es un derrelicto flotante. En el \"Bismarck\" se da la orden de abandonar el buque, se abren las válvulas de fondo y se colocan cargas explosivas.
El Bismarck se recuesta lentamente para morir, lo hace a babor y se hunde gradualmente. La pausa del fuego británico permite hacer salir a unos 900 marinos sobrevivientes. Finalmente, el Bismarck se sumerge y levanta la proa. Lindemann, que ha sobrevivido al infierno, sube al torrotito y se hunde con su buque.
Más de 1.900 marinos desaparecen con su buque. Sólo se rescatan unos 110 marinos desde el agua por parte del Dorsetshire y se suspende la acción por el aviso del supuesto avistamiento de un submarino alemán en la zona [cita requerida]. Unos 800 hombres quedan para morir en las heladas aguas del Atlántico Norte.
Para lograr hundir al acorazado alemán, los británicos han empleado: ocho acorazados, dos portaaviones, cuatro cruceros pesados, siete cruceros ligeros, veintiún destructores, seis submarinos y más de cien aviones. El almirante sir John Tovey escribía al respecto:
“El Bismarck ha librado una batalla extremadamente heroica contra un adversario muy superior, mostrándose digno de las más bellas tradiciones de la antigua Marina Imperial, Se ha hundido enarbolando su pabellón”
Comentarios del almikrante Sir John Tovey sobre el hundimiento del \"Bismarck\".
Fuente
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no encontre un video aleman sobre el Bismark pero si sobre su hermano el Scharnhorst
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Vista frontal
Abriendo fuego
Fue el acorazado más grande, más poderoso, más veloz y más bello de su tiempo. Su reinado fue corto, pero dejó la más indeleble huella que nave alguna haya dejado en la Historia.
Los hombres que lo tripularon lo adoraban. Los que lo hundieron lo temían.
Jamás nave alguna despertó tal expectación en todo el mundo. Jamás fueron movilizadas tantas naves para destruir a una sola. Jamás una sola nave despertó tanto temor y respeto entre sus adversarios.
Los acorazados clase BISMARCK (BISMARCK y TIRPITZ) fueron la piedra angular sobre la que Hitler pretendió construir su gigantesco Plan Z. Un plan que debía dar a Alemania la superioridad naval sobre Gran Bretaña en 1945, la tan ansiada talasocracia que el almirante Tirpitz había estado a las puertas de lograr. El primero de aquellos acorazados, el cabeza de clase BISMARCK fue botado el 14 de febrero de 1939 por la nieta del canciller Von Bismarck ante la complacida mirada de Adolf Hitler y el gobierno alemán en pleno. La ceremonia tuvo un eco enorme en Alemania y fuera de ella, ya que era el primer acorazado botado en ese país desde la I GM.
En el momento de su botadura el BISMARCK era el acorazado más grande del mundo. Además era el más veloz. No tenía los mayores cañones, pero sí los más modernos, y era el acorazado mejor blindado. Todo lo cual le convertía en la nave de batalla más poderosa del mundo. Los alemanes, puesto que habían suscrito el Tratado de Washington, no podían construir acorazados de un desplazamiento superior a las 35.000 toneladas, pero el BISMARCK y el TIRPITZ sobrepasaron ampliamente tal limitación. El BISMARCK devolvió a Alemania la superioridad cualitativa frente a las construcciones británicas tan ampliamente demostrada en la I GM. En el momento de su alistamiento, ningún acorazado británico hubiera podido oponerse a la nave alemana. El BISMARCK era superior en todos los aspectos a cualquier otra nave del Mundo. Una obra maestra de la ingeniería naval a la que no escatimaron elogios adversarios como sir John Tovey, el almirante que lo destruyó o sir Winston Churchill, el premier británico que dio la famosa orden ¡Hundid al BISMARCK!
La nave desplazaba a carga estándar 45.170 ton. y a plena carga sobrepasaba ampliamente las 50.000 ton. La velocidad era de 30,1 nudos. Medidas: Eslora 251 m. Manga 36 m. Calado 10,2 m. Armamento: 8-380 mm. 12-150 mm. 16-105 mm antiaéreos. 16-37 mm antiaéreos. 12-20 mm antiaéreos. 1 catapulta y 6 hidroaviones Arado Ar-196. Blindaje: máximo vertical de la cintura acorazada 320 mm y horizontal máximo de la cubierta protectora 100 mm. Dotación: 2.100 hombres (en el momento de su hundimiento llevaba a bordo más de 2.200).
CASCO Y SUPERESTRUCTURAS
Las líneas del BISMARCK acusaban la influencia de los SCHARNHORST tanto en el casco como en las superestructuras con el gran mástil torre y la chimenea única. La catapulta estaba situada tras la gran chimenea, dispuesta transversalmente y fija, lo que obligaba a modificar el rumbo de la nave cada vez que un avión era lanzado (los aviones debían ser lanzados con viento en contra para frenar su velocidad). Los dos bloques de cuatro torres de 380 mm estaban muy distanciadas, lo que aseguraba una gran concentración de masas estructurales en el combés de la nave, lo que redundaba en beneficio de la estabilidad, ya de por sí formidable por sus 36 metros de manga (sólo los YAMATO tuvieron más manga) que le convertía en una fabulosa plataforma artillera. En su construcción se utilizaron los más modernos materiales como aleaciones de acero al cromoníquel y cromomolibdeno, lo que posibilitó que la masa del casco fuera de tan sólo el 27% del total del desplazamiento(en el HOOD era del 36,6%). Este ahorro de peso fue utilizado en reforzar el blindaje que alcanzó el valor récord de un 41% sobre el total (30% en el HOOD). El armamento, muy poderoso, sumaba un 16% del total (12,5% en el HOOD). Esta tabla de porcentajes señala el casi perfecto equilibrio logrado por los proyectistas del BISMARCK.
APARATO MOTOR
Las especificaciones de proyecto exigían una velocidad de 29 nudos, velocidad que fue superada por el aparato motor instalado. Las máquinas del BISMARCK eran similares a las de los SCHARNHORST: 12 calderas de tubos de agua Wagner que daban vapor a 475º con una presión de 55 kg por centímetro cuadrado. Turbinas Blöhm und Voss con tres grupos de turborreductores acoplados a tres ejes. Que se utilizaran tres hélices y no cuatro supuso un ahorro de peso y espacio considerables. Las máquinas del BISMARCK fueron situadas muy inteligentemente para prevenir posibles daños de impactos enemigos. La potencia de diseño era de 140.000 hp dando 29 nudos. En pruebas se llegó a 150.200 hp dando 30,1 nudos, lo que le convirtió en el acorazado más veloz en el momento de su alistamiento. Su radio de acción era amplio, 9.300 millas a 16 nudos, ya que estaba previsto su empleo como nave corsaria, pero si se le hubieran añadido motores diesel a las turbinas hubiera sido bastante mayor. Completaban las máquinas 4 grupos electrógenos.
BLINDAJE
El blindaje del BISMARCK era el mejor del Mundo en el momento de su alistamiento. Los ingenieros alemanes no querían ni oír hablar del sistema \"Todo o nada\" que seguían norteamericanos y británicos y prefirieron el sistema tradicional que tan extraordinarios resultados les había dado en la I GM. Así, convirtieron a estas naves en auténticos búnkeres de acero. Sin alcanzar valores elevados, la protección constituía un auténtico caparazón de acero que envolvía todas las partes vitales de la nave y que posibilitó que tuvieran que ser los propios alemanes los que lo hundieran, ya que como admitió el almirante Tovey al BISMARCK no se le podía hundir al cañón.
La cintura acorazada de 320 mm de espesor protegía 170 m de eslora (las 4/5 partes de la nave), desde la línea de flotación medía 3 m hacia arriba y 2 m hacia abajo. Sobre la cintura acorazada se hallaba el blindaje de batería de 145 mm de espesor y la misma longitud que la cintura, con lo que el casco quedaba completamente blindado. Las cubiertas acorazadas eran 2: la cubierta principal, de acero especial, y con un grosor de 50 mm de espesor y la cubierta protectora de 80 mm cuyos costados bajaban en ángulo hasta encontrarse con el extremo inferior de la cintura acorazada. Esta parte de la cubierta protectora tenía un grosor de 100-110 mm. Por detrás de la cintura acorazada y el blindaje de batería un mamparo blindado de 30 mm protegía de la metralla. este mamparo enlazaba con el mamparo acorazado de 45 mm que protegía la nave de explosiones subacuáticas, por delante del cual se hallaba un mamparo deformable. Este sistema protegía las salas de máquinas y calderas de explosiones submarinas. Los pañoles de munición, según la tradición alemana que tan formidables resultados dio en la I GM, estaban protegidos por la cubierta protectora y los locales de máquinas también, con un grosor reforzado de 108 mm. Las torres de 380 mm se hallaban blindadas con planchas de 360 mm en su frontal y el puente de mando acorazado con planchas de 350 mm. La protección subacuática era muy cuidada, con 22 mamparos estancos transversales y 4 longitudinales de la nueva aleación Wotan Wiech Material, capaz de alcanzar una alta deformación sin llegar a romperse. En conjunto, la protección de los BISMARCK resultó formidable.
ARMAMENTO
El armamento del BISMARCK tenía su punto fuerte en las 8 piezas Krupp de 380 mm y 47 calibres de longitud agrupados en cuatro torres dobles escalonadas, dos a proa y dos a popa. Estas piezas tenían afustes separados, lo que permitía que cada una disparara con elevación independiente de la otra y lanzaban un proyectil perforante de 798 kg, con una elevación máxima de 35º a una distancia de 36.200 metros, con una cadencia de tiro de 2 disparos por minuto cada pieza. La batería secundaria estaba formada por piezas antibuque de 150 mm y antiaéreas de 105 mm. En una época en la que Gran Bretaña, EEUU y Japón montaban piezas bivalentes con capacidad antibuque y antiaérea, los alemanes necesitaban dos cañones distintos para la defensa porque el cañón antiaéreo de 105 mm no era eficaz contra destructores y cruceros, lo que significó un incremento de peso. La batería secundaria antibuque estaba compuesta por 12 magníficas piezas de 150 mm agrupadas en 6 torres dobles. Cada pieza lanzaba un proyectil de 43,3 kg a 23.000 m con una cadencia de tiro de 10 disparos por minuto. La batería antiaérea la formaban 16 piezas de 105 mm en 8 montajes dobles capaces de lanzar un proyectil de 15,1 kg a 15.100 m y con una cadencia de tiro de 15 proyectiles por minuto. Además, la nave contaba con cañones de 37 mm y de 20 mm para defensa antiaérea cercana. La dotación aérea (servida por personal de la Luftwaffe ya que la Kriegsmarine no tenía aviación naval propia) estaba compuesta por una catapulta fija transversal y 6 hidros Arado Ar-196A.
ELECTRÓNICA
El BISMARCK montaba 3 estaciones directoras de tiro principales encargadas de señalar el blanco, determinar la distancia y calcular los datos para el tiro). Estas estaciones montaban 3 radiotelémetros FuMO 23 Mod. 30/40G que operaban en 300 Mhz y estaciones de tiro secundarias para la artillería de 150 mm y 105 mm.
Una nave formidable. Rápida, poderosamente armada y formidablemente blindada que hizo cundir la alarma en el Almirantazgo británico con toda razón. En el momento de su entrada en servicio ningún acorazado británico en servicio o en construcción podía oponerse al BISMARCK. Sin embargo, la nave alemana tenía puntos débiles.
PUNTOS DÉBILES
1- Vulnerabilidad del sistema de gobierno que fue el causante de su hundimiento: un torpedo que alcanzó su popa e inutilizó el mecanismo de giro de los dos timones dejando al acorazado sin gobierno. Las elegantes líneas del BISMARCK, muy afinadas a propa y popa, determinaron que los dos timones (situados en paralelo) hubieran de estar muy juntos. Si el BISMARCK hubiera tenido una popa más ancha hubiera habido mayor separación entre los timones y hubiera sido posible proteger mejor aquella zona vital pudiendo además instalar dos mecanismos de giro independientes o al menos uno secundario.
2- Direcciones de tiro demasiado expuestas al fuego enemigo, tanto a los impactos directos como a la metralla. En la batalla final, las direcciones de tiro fueron destruidas antes de que el BISMARCK lograra hacer blanco sobre los acorazados británicos.
3- Artillería antiaérea anticuada y no porque fuera vieja, sino porque la clave de la artillería en la II GM era el control por radar y los alemanes nunca lograron ni acercarse a la formidable tecnología aliada en lo referente a direcciones de tiro radarizadas. La falta de eficacia de las armas antiaéreas del BISMARCK en su combate frente a los anticuados, lentos y vulnerables biplanos torpederos Swordfish británicos era consustancial a todos los acorazados de aquella época temprana de la II GM, pero el 105 mm se reveló como un cañón poco adecuado para la defensa antiaérea.
Una nave formidable debía tener un comandante formidable, y el Gran Almirante Erich Raeder, comandante en jefe de la Kriegsmarine, lo encontró en la persona del capitán de navío Ernest Lindemann, un marino legendario cuya personalidad envuelve toda la leyenda del BISMARCK.
El plan de Raeder era hacer salir al BISMARCK y a su gemelo el TIRPITZ junto con los cruceros de batalla SCHARNHORST y GNEISENAU y el crucero pesado PRINZ EUGEN al Atlántico. Esta formidable escuadra podría haber causado una gigantesca catástrofe para Gran Bretaña, ya que si bien la Royal Navy disponía de muchas más naves de batalla, tan sólo el PRINCE OF WALES y los cruceros de batalla eran capaces de igualar la velocidad de las modernísimas naves alemanas. Y visto lo que ocurrió después en Islandia, no es difícil imaginar lo que hubiera ocurrido. Evidentemente, la superioridad de medios británicos era aplastante, pero una escuadra así, mandada por un almirante hábil, hubiera podido crear un auténtico caos en el tráfico naval británico de inimaginables consecuencias. Y si además, el portaaviones GRAF ZEPPELIN hubiera sido completado a tiempo y hubiera podido dar escolta aérea a la agrupación.
Sin embargo, por problemas técnicos, sólo el BISMARCK y el PRINZ EUGEN saldrían a alta mar. Para dirigir la operación llamada Rheinübung (Ejercicio Rhin) se escogió al almirante Günther Lütjens. Un marino de probada habilidad y sangre fría que había llevado a cabo poco antes una asombrosa hazaña al forzar el bloqueo británico con el SCHARNHOST y el GNEISENAU, recorriendo el Atlántico hundiendo miles de toneladas de buques aliados. Era, sin duda, el hombre más capacitado para tal mando en ese momento.
Comienzo del ejercicio Rheinübung
Los macizos buques parten del puerto de Bergen en la noche del 21 de mayo de 1941. El comandante en jefe de la Home Fleet, almirante sir John Tovey, estacionado en Scapa Flow, recibe los informes de los reconocimientos aéreos y de los agentes instalados en Dinamarca, que le indican que el “Bismarck” y el “Prinz Eugen” se dirigen hacia el norte. El 22 de mayo recibe la confirmación a su hipótesis de que intentarán abrirse camino hacia el Atlántico. El informe de un reconocimiento aéreo señala: “El nido de Grimstadfjord, cerca de Bergen, donde los navíos alemanes se encontraban ayer, está vacío”.
La operación, que lleva el nombre convencional de “Rheinübung”, había comenzado. Sir John Tovey ordena que todos los pasos al Atlántico sean vigilados por los cruceros británicos y a pesar del mal tiempo se programan reconocimientos aéreos. Los cruceros “HMS Norfolk” y “HMS Suffolk” navegan hacia el estrecho de Dinamarca, que separa Islandia de Groenlandia; ambas naves británicas están provistas de nuevos radares.
El vicealmirante Lancelot Holland iza su insignia en el crucero de batalla “HMS Hood” y se mantiene al acecho al sur de Islandia con el nuevo (para la época) acorazado “HMS Prince of Wales” de 35.000 toneladas. Le acompañan el crucero de batalla “HMS Repulse”, el portaaviones “HMS Victorious” y cuatro cruceros.
El “Suffolk” y el “Norfolk” se hallan en patrulla, envueltos toda la tarde del 23 de mayo en un manto de bruma que cubre la costa septentrional de Islandia. Hacia las 20 horas divisa la formación alemana. El comandante Ellis pone proa hacia la formación para usar el incipiente radar, que sólo funciona en el primer sector, y observa las dos manchas que se forman en el aparato y transmite al almirante sir John Tovey: “¡Les hemos encontrado!”.
Holland recibe la noticia a mediodía en Scapa Flow e inmediatamente hace zarpar a su escuadra, compuesta por el veterano HMS Hood (tiene la artillería equivalente a la del Bismarck), el flamante HMS Prince of Wales y varios destructores de escolta.
Combate en el estrecho de Dinamarca
El Hood y el Prince of Wales navegan a toda máquina toda la noche para poder interceptar con la primera luz del día a la formación alemana. La tensión en ambos buques es fuerte, desde las 4:00 las dotaciones están en sus puestos en estado de combate. A las 5:15 los hidrófonos del \"Prinz Eugen\" detectan ruido de hélices en dirección sureste; el operador aventura pronóstico de cruceros pesados. La dirección de la formación alemana es 170° y su velocidad es 25 nudos. Se da la alerta en ambas naves: las chicharras suenan y se llama a las tripulaciones a ocupar puestos de combate. Las tripulaciones de ambas naves alemanas corren a ocupar sus puestos artilleros y puestos de combate. A las 5:28, los serviolas del Prinz Eugen avistan humos.
A las 5:30 del 24 de mayo, el vicealmirante Holland avista a los buques alemanes en línea, en curso 170°. Las condiciones de mar son buenas, viento moderado, cielo nublado, hace un frío gélido, una persona no sobreviviría 5 minutos en el agua. A las 5:32 Lütjens ordena un cambio de rumbo a 220°, como una forma de ampliar las distancias, la velocidad aumenta a 27 nudos. A las 5:35 el Prince of Wales detecta humos en demanda de 335°, la distancia es 34,7 km y va aumentando.
A las 5:37, la Fuerza Z británica cambia a rumbo 240° y el curso de ambas formaciones se hace casi paralelo. Los hidrófonos del \"Prinz Eugen\" escuchan la maquinaria de un crucero de batalla y un acorazado en aproximación. A las 5:38, los británicos cambian a curso 280° para acercarse al enemigo. La razón de acercamiento de los británicos a la formación alemana es de casi 1 km/min, demasiado lenta. Al mismo tiempo, los cruceros \"Suffolk\" y \"Norfolk\" aparecen en el horizonte y radian continua información desde 30 km de distancia a las unidades mayores. En ambas unidades alemanas, la situación de \"listo para abrir el fuego\" queda para la orden de la nave almirante. No hay dicha orden aún, la espera es tensa. Lütjens, ateniéndose a la directiva del alto mando, aún rehusa el combate y los cañones permanecen apuntando silenciosamente a las siluetas británicas.
A las 5:49, el Hood señala erróneamente al \"Prinz Eugen\" como el \"Bismarck\" a 24 km y un ansioso Holland ordena en forma apresurada al “Hood” y al “Prince of Wales” abrir fuego a 24 km, avanzando aún sin poder llegar a una distancia de total emplazamiento artillero.
Holland comete un gravísimo error táctico que le sería fatal, ya que provocaría la inmediata respuesta alemana forzándola a responder con tiros por elevación, en vez de forzar una batalla a más corta distancia, donde el blindaje lateral del \"Hood\" es mucho más fuerte. Al confundir probablemente las muy similares siluetas de las embarcaciones alemanas, el \"Hood\" mantiene además su artillería dirigida contra el \"Prinz Eugen\", a pesar de que en el puente se detecta el error y no se ordena corregirlo. El \"Hood\" siempre cañonea al \"Prinz Eugen\", en tanto que el \"Prince of Wales\" alinea al \"Bismarck\".
El \"Prince of Wales\" decide ignorar la orden del \"Hood\" de cañonear a la nave de cabecera, que es el \"Prinz Eugen\", y coloca en su mira directora al \"Bismarck\". En el \"Bismarck\" se identifica correctamente al crucero de batalla como el \"Hood\" y al acorazado que le sigue erróneamente como el \"King George V\". Hay murmullos de emoción reprimida en la tripulación alemana, pues el buque al que más temían en sus prácticas artilleras era precisamente al ya veterano \"Hood\".
A las 5:52, el \"Prince of Wales\" dispara desde 22,8 km la primera salva parcial, que queda muy larga. El \"Hood\" dispara a su vez contra el \"Prinz Eugen\" y el primer tiro parcial queda muy largo. A las 5:53, el \"Prince of Wales\" dispara una segunda salva parcial, que queda igualmente algo larga. El \"Hood\" vuelve a disparar con sus torres delanteras contra el \"Prinz Eugen\", y uno de los tiros cae peligrosamente cerca del crucero pesado. La distancia es de 22,3 km.
En la formación alemana, los directores de tiro principales de ambas naves empiezan a solicitar nerviosamente la orden de abrir el fuego. En el puente del \"Bismarck\", Lütjens permanece inmutable y no emite la orden, por lo que Lindemann se va impacientando. A las 5:54, el \"Prince of Wales\" dispara su tercera salva contra el \"Bismarck\", que queda corta. Al mismo tiempo Lindemann, evidentemente molesto con el mutismo de Lütjens, se arrebata y toma el intercomunicador y ordena \"abrir el fuego\" a ambas naves. Se escucha el comentario de Lindemann: -\"No consentiré que ejecuten el buque ante mis pies.\"
A las 5:55, el \"Prinz Eugen\" abre fuego con salva parcial escalonada en 400 m sobre el \"Hood\". El \"Bismarck\" dispara sistemáticamente dos semisalvas escalonadas a 400 m de ensayo sobre el \"Hood\", que quedan muy largas. A diferencia de los británicos, las naves alemanas cuentan con un sistema óptico de telemetría mucho más eficiente, de modo que las correcciones son mucho más rápidas y esta información es transmitida instantáneamente a la central de combate, quien regula el alza de las torres artilleras.
El \"Prince of Wales\" dispara a 20,1 km su quinta y seguidamente su sexta salva escalonada: el \"Bismarck\" es tocado por primera vez en la proa. Uno de los tiros lo atraviesa de lado a lado sobre la onda de cabeza y sobre la línea de flotación, revienta los tanques proeles de petróleo y un rastro aceitoso se esparce en la estela del \"Bismarck\".
El \"Hood\" dispara su cuarta salva sobre el Prinz Eugen, que queda muy corta. Para los británicos, la superposición del fuego de las baterías alemanas también obra en su contra, ya que los impactos de ambas naves se producen en forma simultánea, creando enormes columnas de agua, con lo cual los directores de tiro británicos, con un mecanismo de coincidencia mucho más engorroso y complicado que el de los alemanes, no pueden efectuar las correcciones necesarias en el tiempo adecuado. El centrado del tiro del \"Hood\" comienza a ser lento y el tiempo corre en su contra.
El \"Bismarck\" dispara dos semisalvas sobre la formación británica, los tiros caen entre el \"Hood\" y el \"Prince of Wales\". El tiempo de centrado de los directores de tiro alemanes es mucho más eficaz. A las 5:56, el \"Prinz Eugen\" dispara desde 18 km su cuarta salva completa. Una de las andanadas cae sobre el sector medio del \"Hood\" e incendia sus cajas de municiones; se desconocen las bajas británicas. Incendios y humos son visibles en el \"Hood\". El \"Prince of Wales\" tiene un tiro más eficiente y lanza su séptima y octava salva sobre el \"Bismarck\", quedando corta en 300 m; una andanada más y quedará ahorquillado. El \"Bismarck\" dispara su tercera salva sobre el \"Hood\", éste queda en tiro centrado. Imponentes plumas de agua caen sobre el crucero británico, pero no es tocado. Holland, en forma inexplicable, no hace ninguna maniobra para desencajar al \"Hood\" del centrado enemigo.
A las 5:57 (van 6 min. de combate), el \"Hood\" dispara su séptima salva sobre el \"Prinz Eugen\". Éste está cambiando su posición de cabecera para cedérsela al \"Bismarck\". El \"Hood\" pierde un tiempo precioso en hacer las nuevas correcciones. El \"Prince of Wales\" dispara su novena salva sobre el \"Bismarck\", que cae muy próxima sobre la estela del \"Bismarck\".
Los cruceros \"Suffolk\" y \"Norfolk\" están a 22,5 km y esperan que un tiro de fortuna de sus unidades mayores dañe fatalmente una de las unidades enemigas, para entrar a rematar con ataque de torpedos. Son ya las 5:58, Lütjens observa que el \"King George V\" tiene un tiro más preocupante y ordena al \"Prinz Eugen\" que cambie de blanco. Las baterías secundarias de ambas formaciones abren fuego simultáneamente.
A las 5:59, el crucero de batalla Hood comienza a virar sus torres traseras a una distancia de 15 km para el emplazamiento de salva completa. Las torres traseras giran lentamente y se posicionan sobre el través de la amura de estribor. El \"Bismarck\" recibe un segundo impacto de la novena salva del \"Prince of Wales\", que penetra bajo la cintura acorazada y destruye un compartimiento de generadores. El acorazado alemán retiembla, no hay bajas. El \"Prinz Eugen\" dispara su séptima salva sobre el \"Prince of Wales\", el tiempo de vuelo de cada salva es de menos de 2 min. aproximadamente. La distancia media es de unos 15,6 km.
El \"Hood\" dispara su octava y novena salva sobre el \"Prinz Eugen\", al mismo tiempo que las torres traseras quedan listas para \"abrir fuego\". En ese momento, un tiro de la batería secundaria del \"Prinz Eugen\" hace impacto en la popa del \"Hood\". Para el director de tiro principal del \"Bismarck\", capitán Schneider, el \"Hood\" está centrado. El \"Hood\" cambia de rumbo torciendo su timón hacia babor por 20°. Está listo para disparar salva completa y la posición se logrará en un minuto más. El \"Hood\" cambia de blanco hacia el \"Bismarck\".
El \"Bismarck\", a 15,7 km, dispara en sucesión rápida una cuarta y quinta salva completa sobre el \"Hood\". Los directores de tiro alemanes observan expectantes en sus mirillas la caída de los proyectiles. Lütjens ordena a la estación directora artillera de popa del \"Bismarck\" que vigile a los cruceros británicos por su estela. El \"Bismarck\" es cañoneado por primera vez por ambas unidades británicas, pero no centran el tiro. El \"Bismarck\" es horquillado, pero ninguna de las dos unidades lo ha centrado. El \"Bismarck\" dispara su sexta salva sobre el \"Hood\", los 10 restantes quedan suspendidos en el aire.
A las 6:00, uno de los tiros de la quinta salva del \"Bismarck hace blanco, penetra en algún punto a popa, sobre la cubierta de botes (la sexta y última dirigida sobre el crucero de batalla), el proyectil se fragmenta en su interior mientras se sumerge hacia los interiores, alcanzando el pañol de municiones de popa, en la base de la tercera torre trasera. Repentinamente, una llamarada blanco-amarillenta emerge al costado del mástil trasero y la llama alcanza una altura mayor que el mástil mismo. Por unos instantes, el Hood parece deformarse sobre su línea de flotación y enseguida ocurre una tremenda y atronadora explosión que hace saltar las torretas traseras al rojo vivo por los aires. Restos al rojo vivo, partes de botes, restos de metal incandescentes caen alrededor de la masa de humo que emerge. El crucero de batalla se parte violentamente en dos, cientos de marinos británicos han sido volatilizados e incinerados, la onda explosiva ha matado al resto sobre la parte expuesta de proa, aquellos que están en lugares protegidos sobreviven durante algún tiempo más.
Los marinos del HMS Prince of Wales quedan conmocionados por el atronador bramido de la explosión. Su buque insignia ya no está al frente y en su lugar hay sólo una masa de humo maciza, grisácea y negra. Cuando se acercan, alcanzan a ver la parte delantera con su proa en alto hundiéndose rápidamente. El \"Hood\" está partido en dos y la parte delantera se hundiría en menos de 1 minuto, la popa aún flota un poco más. El \"Hood\" eleva su proa hacia el cielo y antes de quedar perpendicular a la superficie que se lo tragará, en un postrer esfuerzo, puede aún disparar una vez más con las torres delanteras, en medio del infierno y humo, al momento que la proa se eleva. La alegría inunda a los buques alemanes y también existe un sentimiento de reconocida admiración por el postrer valor de los marinos del \"Hood\".
En este minuto, 6:01, el \"Bismarck\" recibe el tercer impacto proveniente de la decimotercera salva del \"Prince of Wales\" y le vuela la proa a una de las lanchas auxiliares a motor, desperdigando sus restos hacia la chimenea e hiriendo con sus astillas a uno de los encargados de las baterías antiaéreas. Al mismo tiempo el \"Prinz Eugen\" dispara su décima salva sobre el \"Prince of Wales\".
El \"Prince of Wales\" hace una guiñada para evitar los restos del \"Hood\", al tiempo que observa en primera línea el hundimiento de la parte delantera del mismo ante los incrédulos y estupefactos ojos de los marinos de este buque; sencillamente no lo pueden creer. Dado que el \"Prince of Wales\" hace el mismo rumbo que el \"Hood\", los alemanes no tienen que corregir el tiro y observan que la popa del \"Hood\" se hunde lentamente, de la parte delantera no se observa nada.
Los alemanes cambian de objetivo y esta vez apuntan al buque sobreviviente. El \"Prinz Eugen\" dispara su duodécima salva y el \"Bismarck\" dispara su séptima salva completa sobre el \"Prince of Wales\", que ha retomado el rumbo original. La distancia se acorta a 14 km. El \"Prince of Wales\" dispara un único torpedo, pero en ese momento es ahorquillado. El \"Bismarck\" dispara su octava salva sobre el \"Prince of Wales\", que tampoco hace ninguna maniobra de descentrado.
A las 6.02, el \"Prince of Wales\" es tocado con un fuerte impacto de al menos siete tiros de la octava salva del \"Bismarck\" sobre el puente de compás y de mando. El “Prince of Wales” resulta gravemente alcanzado, con los tiros de la octava salva de 380 milímetros del \"Bismarck\" en el puente de navegación, que también destruye el puente de mando, matando a casi todos los presentes, excepto al comandante del buque y al contramaestre señalero. El buque queda en absoluto estado de conmoción y aturdimiento.
Uno de los problemas presentados por la nave británica fue de índole técnica, ya que, debido a la imperiosa necesidad de contar con unidades navales capaces de enfrentarse al \"Bismarck\", se ordenó que el navío fuera equipado para combate sin el necesario periodo del prealistamiento (entrenamiento de tripulación, corrección de fallos de diseños, ajustes de los mecanismos y sistemas eléctricos, etc.). De hecho, el \"Prince of Wales\" zarpó con obreros del arsenal trabajando sobre la torre trasera que no giraba bien. A pesar de todo esto, su desempeño en combate resultó ser más eficiente y superior al de su nave capitana, el \"Hood\".
En el \"Prince of Wales\" (\"King George V\" para los alemanes) la situación es caótica, pero se logra controlarla. Éste se ve obligado a retirarse oculto en una nube de humo, no sin antes ser ametrallado por el \"Prinz Eugen\" desde 14 km, al límite de la antiaérea. Inclusive se llegó a preparar un ataque de torpedos en la nave alemana. La necesidad de rematar al \"Prince of Wales\" queda suspendida en el pensamiento de los marinos de ambas unidades alemanas. De ser finiquitada, dado su evidente estado, sería un tremendo resultado para la Kriegsmarine.
Lütjens imperturbable no da órdenes de atacar al \"Prince of Wales\", que se aleja humeando, y Lindemann intenta convencerlo de acabar con el malogrado acorazado británico. Lütjens le recuerda secamente a Lindemann que la directiva del comando naval le instruye que sólo comprometerá la nave en combate si ésta está en grave riesgo por ataque, lo que no es el caso.
Lindemann, exasperado, intenta rebatirle pero el granítico silencio de Lütjens corta toda posible conversación sobre el tema. De ahí en adelante, el vacío comunicacional entre ambos se incrementaría gradualmente hasta no dirigirse más la palabra. Lütjens internamente está contento de emplear muy poca munición en el hundimiento del \"Hood\".
El combate duró 24 minutos. El “Prinz Eugen” está ileso y el “Bismarck” ha recibido tres proyectiles del “Prince of Wales”. El resultado fue por el lado alemán: el “Bismarck”, daños menores; por el lado británico, el “Hood” hundido y el “Prince of Wales” gravemente averiado por siete cañonazos que dieron de lleno.
Consecuencias del combate
El “Bismarck” recibió tres impactos, todos del “Prince of Wales”, al inicio de la batalla. Uno destruyó la proa de una lancha sobre el hangar principal. Otro, en una central de dínamos, y el último en la proa pasado por ambas bandas que aisló depósitos de combustible y embarcó 2.000 toneladas de agua, más una salida delatadora de óleo aceitoso.
Lütjens, sabiendo que la impunidad de su salida se ha perdido y el buque está dañado a proa, decide abortar la operación. Debe deshacerse de sus perseguidores y llegar a puerto amigo, y para ello elige Saint Nazaire, por poseer un dique seco del tamaño apropiado.
A pesar de los daños menores en el “Bismarck”, éste deja un rastro aceitoso en el agua, visible desde muy lejos por los aviones, por lo que no puede hacer su guerra de navío fantasma en el Atlántico. Los demás buques británicos mantienen contacto de radar con la flota alemana.
\"Hundid al Bismarck\"
La noticia del hundimiento del “Hood” causó una gran consternación y sed de venganza en la opinión pública británica. En la Cámara de los Comunes, Churchill declara con un gesto de dolor que hay que hundir al “Bismarck” a cualquier precio.
Se unen a la cacería del acorazado alemán varios navíos de una poderosa fuerza: el “HMS Ramillies” y el “HMS Rodney”. La Fuerza “H”: compuesta por el crucero de batalla “HMS Renown”, portaaviones “HMS Ark Royal” y el crucero “HMS Sheffield”. Zarpan de Gibraltar al mando del almirante Sommerville para completar el cerco por el sur. Durante cierto tiempo el “HMS Norfolk” y el “HMS Suffolk” mantienen contacto gracias al radar.
Mientras tanto, el “Bismarck” deja atrás con una hábil maniobra al “Prinz Eugen” y despista a los británicos. Los cruceros que le seguían pierden el rastro. Hace curso a St. Nazaire en Francia. Con su nuevo FuMB (detector radioeléctrico de emisiones), el “Bismarck” percibe el funcionamiento del radar adversario. Bajo la presión del momento, el almirante Lütjens comete un error. El nuevo radar sólo tiene un alcance de 13 km. El aparato de detección del “Bismarck” señala las emisiones del radar adversario, pero como se limita a escuchar, posee un alcance muy superior. Ello le hace creer erróneamente al almirante alemán que los británicos lo tienen vigilado, cuando en realidad perdieron la señal desde el día 25 de mayo a las 3:00. Pero estando así las cosas, el almirante Lütjens transmite dos largos mensajes permitiendo que los radiogoniómetros lo localicen. En París y Berlín, el Alto Mando ya se había dado cuenta de que los británicos habían perdido la señal. No obstante, Lütjens - que se creía atrapado por el radar - cuenta en sus mensajes su victoria sobre el “Hood” y el “Prince de Wales” en largas comunicaciones. El Alto Mando Naval alemán le ordena que se calle. Pero ya era demasiado tarde.
La cacería
El almirante John Tovey se asombra cuando ve en el mapa la ubicación del “Bismarck”, ya que lo hacía en la ruta de Brest, pero éste se encuentra al norte seguramente con la intención de ganar nuevamente el estrecho de Dinamarca: toda la flota británica se dedica a la búsqueda en la ruta equivocada. Da la orden de búsqueda en la dirección correcta. Pero el “Bismarck” continúa su ruta hacia la costa francesa y los buques británicos no encuentran nada en el norte. Nueve horas después, los británicos se dan cuenta del error: los datos han sido trasladados erróneamente al mapa. El error es imputable al oficial de navegación del “King George V”. El “Bismarck” se halla en realidad a centenares de millas al sur del punto dado por él.
El ataque de los Swordfish
Un avión Catalina ha descubierto, por casualidad, al acorazado alemán bajo él, a través de un claro entre las nubes. Si hubiera estado acompañado por un destructor, le habrían confundido con una unidad británica, pero va solo y no se aprecian las marcas identificadoras. Al bajar de altitud para intentar corroborar la identidad del navío, éste le responde con fuego antiaéreo - no hay duda, es el Bismarck.
El 26 de mayo, el Almirantazgo británico trasmite su nueva posición a la fuerza H, que se encuentra en las proximidades del Bismarck.El almirante Somerville recibe el siguiente mensaje de su Almirantazgo:
“No se deje arrastrar a un combate en el que usted se enfrentaría solo con el Bismarck. Espere la llegada de otros acorazados. Intente por todos los medios reducir la velocidad del adversario”
A pesar de la mar gruesa, los aviones Swordfish del “HMS Ark Royal” despegan a las 15:40 cargados de torpedos. Los Swordfish son aviones biplanos, en parte hechos de tela, lentos, anticuados, pero sus tripulaciones son valerosas.
Repentinamente en un claro aparece un navío solitario y se desencadena el ataque. Disparan sus torpedos contra este navío, pero no es el Bismarck, sino el “HMS Sheffield” que maniobra desesperadamente para evadirlos, pero ocurre algo: los torpedos están armados con espoletas magnéticas y explosionan al contactarse con el mar. El Sheffield es identificado por uno de los aviones y se interrumpe el ataque. De haberse atacado al Bismarck, el ataque habría sido infructruoso. Vuelven al Ark Royal con un humor de perros rabiosos. Cuatro horas después, casi anocheciendo, vuelven a despegar con torpedos convencionales y esta vez sí dan en el “Bismarck”.
Para los artilleros antiaéreos, los Swordfish parecen copitos negros suspendidos en el aire. Se desencadena una terrorífica mangada de fuego antiaéreo, las piezas de 38 cm disparan también tratando de botar aeroplanos con las plumas de los impactos en el agua de sus pesados proyectiles. No hay bajas aún en la formación británica, siguen en medio del fuego y las plumas de agua, a 300 m, dejan caer los torpedos y viran bruscamente.
El primer torpedo explota contra la coraza del gigante y no causa más que un desconchado, pero el brusco bandeamiento mata a un oficial en su interior al golpearse fatalmente el cráneo.
El Bismarck hace bruscos virajes para evitar el resto de los torpedos y lo logra, respiran hondamente. Sin embargo, el ataque no ha terminado, ya que tres biplanos se acercan desde un sector ciego de popa y lanzan sus torpedos. El Bismarck vuelve a pegar golpes de caña bruscos, logrando evitar el primero. Repite el giro y evita el segundo, pero el tercer torpedo da de lleno en el timón derecho. La explosión levanta al acorazado haciéndolo hocicarse y abriendo un gran boquete en plena popa, justo en el compartimiento de la hélice. La explosión dobla hacia adentro y traba el timón derecho en posición de giro, haciéndolo golpear contra la hélice central, golpe que resulta fatal.
No hay bajas en los aviones atacantes y vuelven satisfechos al Ark Royal.
Con este golpe, el “Bismarck” no puede maniobrar y vira en redondo. El acorazado alemán no se encontraba en ese momento a más de 400 millas de Brest. Un avión de observación confirma mediante fotos que el acorazado alemán está girando en redondo, sin gobierno.
Se hacen desesperados esfuerzos para maniobrar con las hélices, sin resultados. Se intenta llegar al mecanismo del timón con la esperanza de soltarlo, pero la mar fuerte ingresa con fuerza al compartimiento abierto al mar y provoca peligrosísimas fuerzas de succión. Un buzo valiente intenta ir por fuera a dar un vistazo, lo izan semiinconsciente por los golpes continuos contra el casco.
Se propone sacar una puerta del hangar para usarla como timón de compensación, pero Lütjens no autoriza la acción. El Bismarck está acabado cuando anochece, la moral es muy baja.
Esa misma noche del 26 de mayo, el alférez de navío Wohlfahrt, comandante del “U-556”, divisa bruscamente al “Renown” y al “Ark Royal”, que se dirigen hacia él. Los telegramas han puesto al corriente de lo que pasa al oficial alemán. El BdU ha dado orden a todos los submarinos que se encuentran en la zona de ayudar al “Bismarck”. El comandante del “U-556” escribía en su bitácora de navegación:
“Ni siquiera tenía necesidad de maniobrar, pues me encontraba idealmente colocado para un ataque. El enemigo no iba escoltado ni zigzagueaba. Me hallaba entre los dos buques y habría podido tirar sobre ambos, si me hubieran quedado torpedos. Entonces, tal vez habría podido ayudar al Bismarck
Anotación en la bitácora del U-556 firmada por el alférez de navío Wohlfahr.
La batalla final
Llega el amanecer del 27 de mayo de 1941. El Bismarck está a baja velocidad dando amplios giros aún. La moral a bordo es terriblemente baja, Lindemann está absorto en su mutismo en el puente, Lütjens se ha encerrado en su camarote. Aparece en el horizonte el Rodney con sus piezas de 406 mm, el King George V y el Renown a lo lejos avanzan en fila como un pelotón de fusilamiento. Todos los navíos británicos están al borde de sus reservas de combustible.
Tovey divisa al acorazado que ha aumentado su andar, pero gira en círculos. Adelanta al \"Rodney\" con sus nueve cañones de 406 mm de calibre y al \"HMS King George V\" con sus diez cañones de 356 mm. Comienza el combate y el Bismarck inicia la acción.
El Bismarck al principio logra centrar al \"Rodney\", pero disparos bien dirigidos destruyen los emplazamientos de dirección de tiro del \"Bismarck\"; primero arrasa el de la cofa y luego el de popa, arrancándolo de cuajo. El acorazado queda \"ciego\" y pasa a puntería local (cada cañón poseía un sistema de dirección de tiro óptico). Los disparos provenientes del Bismarck se tornan erráticos, solamente ahorquilla los blancos.
Los buques británicos comienzan el cañoneo, que cada vez se parece a un ejercicio de tiro. El cañoneo es infernal, ningún tiro del \"Bismarck\" da en el blanco, sólo moja las bandas de sus verdugos.
Después de 100 minutos de infernal y machacante cañoneo, el \"Bismarck\" está parcialmente inhabilitado, pero no pueden hundirlo a causa de su coraza horizontal. Las bajas en el Bismarck se cuentan en cientos, la carnicería es total, los cadáveres se acumulan sobre la cubierta y los que intentan escapar de su interior pasan a engrosar las pilas en cubierta. En el interior, hay una relativa seguridad, pero el humo sofoca a los marinos, unos 200 se dirigen hacia la salida del sector de las grúas. Cuando se juntan para subir la escala, un disparo de 356 mm penetra por el borde superior de la cintura y explota en la base de la escala, los 200 mueren en el acto. Los tiros del Bismarck se hacen cada vez más espaciados, una de las torres principales tiene sus cañones caídos, a otra le falta el escudo de contera. Prontamente el acorazado queda mudo, ya no dispara. Los británicos observan mientras ametrallan las cubiertas con sus antiaéreos, fusilan prácticamente a quien se aventure a salir. El caos reina, la organización se pierde, las bajas aumentan. Los británicos detienen su fuego y observan: el Bismarck es un derrelicto flotante. En el \"Bismarck\" se da la orden de abandonar el buque, se abren las válvulas de fondo y se colocan cargas explosivas.
El Bismarck se recuesta lentamente para morir, lo hace a babor y se hunde gradualmente. La pausa del fuego británico permite hacer salir a unos 900 marinos sobrevivientes. Finalmente, el Bismarck se sumerge y levanta la proa. Lindemann, que ha sobrevivido al infierno, sube al torrotito y se hunde con su buque.
Más de 1.900 marinos desaparecen con su buque. Sólo se rescatan unos 110 marinos desde el agua por parte del Dorsetshire y se suspende la acción por el aviso del supuesto avistamiento de un submarino alemán en la zona [cita requerida]. Unos 800 hombres quedan para morir en las heladas aguas del Atlántico Norte.
Para lograr hundir al acorazado alemán, los británicos han empleado: ocho acorazados, dos portaaviones, cuatro cruceros pesados, siete cruceros ligeros, veintiún destructores, seis submarinos y más de cien aviones. El almirante sir John Tovey escribía al respecto:
“El Bismarck ha librado una batalla extremadamente heroica contra un adversario muy superior, mostrándose digno de las más bellas tradiciones de la antigua Marina Imperial, Se ha hundido enarbolando su pabellón”
Comentarios del almikrante Sir John Tovey sobre el hundimiento del \"Bismarck\".
Fuente
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no encontre un video aleman sobre el Bismark pero si sobre su hermano el Scharnhorst
link:
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Vista frontal
Abriendo fuego