

El telescopio ALMA abre los ojos.

Tras una década en desarrollo, esta semana empezó a funcionar el conjunto de radiotelescopios en el Llano Chajnantor del desierto de Atacama en Chile. El complejo conocido como ALMA (Atacama Large Millimeter/submillimeter Array), fue construido a 5.000 metros de altura y es fruto de la colaboración entre los gobiernos europeos, estadounidense y el chileno. Contará con un total de 66 enormes antenas que juntas conformarán la herramienta de observación astronómica más poderosa del mundo.


Por el momento, las instalaciones cuentan ya con un total de 16 antenas interconectadas capaces de captar las ondas de radio submilimétricas que llegan desde el cosmos. Las antenas estarán unidas entre sí por 15 kilómetros de fibra óptica. ALMA permitirá a los científicos estudiar en mayor detalle la formación de estrellas y planetas, así como otros objetos distantes del universo como agujeros negros.


El desierto de Atacama en Chile fue el lugar elegido por su sequedad extrema, ya que la casi ausencia de vapor de agua en el cielo ofrece las mejores condiciones para la radioastronomía. Esta disciplina de la astronomía estudia las ondas radiales que emiten galaxias, estrellas y otros cuerpos, a diferencia de los telescopios ópticos o infrarrojos, que sólo detectan la luz. En la imagen podemos ver parte de la miríada de estrellas y polvo que conforman la Vía Láctea sobre el Llano de Chajnantor en Atacama.


En la imagen podemos ver la emisión del disco de polvo que rodea la estrella Beta Pictoris. En el lado izquierdo está la imagen vista desde el telescopio espacial Herschnel en Madrid, mientras que en el derecho está la imagen tomada por las antenas de ALMA. En la última imagen se pueden observar con mayor detalle las zonas de alta densidad de la estrella.


Esta es la primera imagen reveleada por las antenas de ALMA y se trata de las Galaxias de las Antenas, un duo de galaxias en colisión ubicadas en la constelación Corvus y descubiertas en 1975. Los radiotelescopios de ALMA, a diferencia de los telescopios ópticos, permiten visualizar las formaciones ocultas tras nubes de polvo oscuro tal y como se ve en la imagen. Las zonas en amarillo y naranja señalan las zonas en formación en contraste con las áreas rosadas, rastro de estrellas que ya se formaron.


Se espera que el proyecto esté listo en 2013, una vez que las 66 antenas estén operativas y conectadas funcionando como un único y potente telescopio diez veces más poderoso que el telescopio espacial Hubble. En la imagen podemos ver una de las antenas, de origen estadounidense, siendo transportada al lugar de ensamblaje del complejo ALMA.


Las oficinas centrales del proyecto se encuentran en Santiago de Chile, en el sector de Vitacura. El edificio tiene un tamaño de casi 7.000 metros cuadrados en dos pisos. En la imagen podemos ver al grupo de asesores científicos que participó en el proyecto ALMA posando frente a la entrada del complejo.


Las antenas del complejo son móviles y se pueden configurar según el objetivo de la observación que se lleve a cabo. En la imagen podemos ver una recreación artística del conjunto de antenas en su configuración compacta, donde todas las antenas se ubican en un círculo con un diámetro de 250 metros. Una vez construido, ALMA ocupará una superficie de 5.650 metros cuadrados con 54 antenas de 12 metros de diámetro y otras 12 de 7 metros.


Para trasladar las enormes antenas, algunas de las cuales pesan unas 100 toneladas, se tuvo que desarrollar un vehículo especial para levantarlas sin causarles ningún daño. Una vez situadas en el llano, las antenas deben ser mantenidas a salvo del viento, el polvo y los cambios de temperatura. La temperatura a esa altitud puede variar súbitamente de los 15 grados en el día a los 20 bajo cero por la noche.


El proyecto ALMA cuenta con un presupuesto de US$ 600 millones de dólares aportados principalmente por la Organización Europea para la Investigación Astronómica en el Hemisferio Austral y la Fundación Nacional de Ciencias de los Estados Unidos. El proyecto ya ha recibido 900 peticiones de observación de diferentes elementos espaciales como galaxias, cometas, estrellas y planetas. Según científicos de ALMA, uno de los objetivos del proyecto será observar la formación de las primeras galaxias del universo.

Información Adicional.
El observatorio astronómico terrestre más complejo del mundo, el Atacama Large Millimeter/submillimeter Array (ALMA), acaba de abrir oficialmente sus puertas a los astrónomos. La primera imagen revelada por este telescopio ofrece una imagen de una galaxia imposible de obtener con los telescopios que observan luz visible e infrarroja. Miles de científicos de todo el mundo han competido para estar entre los primeros investigadores que podrán explorar algunos de los más oscuros, fríos y ocultos secretos del cosmos con esta nueva herramienta astronómica.

Alrededor de un tercio de las 66 antenas de radio previstas de ALMA –por ahora ubicadas a solo 125 metros de distancia entre sí, aunque su separación máxima puede alcanzar los 16 kilómetros– forman el creciente conjunto instalado actualmente a 5000 metros de altura en el llano de Chajnantor, en el norte de Chile. Pese a estar aún en construcción, ALMA ya es el mejor telescopio de su clase, como lo demuestra la extraordinaria cantidad de astrónomos que ya ha solicitado tiempo de observación con
Y es que ALMA observa la luz del Universo en longitudes de onda milimétricas y submilimétricas, aproximadamente mil veces más largas que las longitudes de onda de luz visible. Esto permite a los astrónomos estudiar objetos muy fríos en el espacio, como las densas nubes de polvo cósmico y gas donde se forman estrellas y planetas, así como objetos muy distantes en el Universo primitivo. Por otra parte, ALMA es completamente diferente de los telescopios ópticos e infrarrojos. Consiste en un conjunto de antenas interconectadas que funcionan como un solo telescopio gigante, capaz de detectar longitudes de onda mucho más largas que la luz visible. Por lo tanto, las imágenes que capta son bastante distintas a las que conocemos del cosmos hasta ahora.
La primera imagen.

En los últimos meses, el equipo de ALMA ha trabajado intensamente en los últimos meses probando los sistemas del observatorio, preparándose para la primera ronda de observaciones científicas conocida como Ciencia Inicial. Uno de los resultados de estas pruebas es la primera imagen publicada por ALMA, que muestra la imagen de las galaxias de las Antenas, un dúo de galaxias en colisión con formas extraordinariamente distorsionadas. Mientras la observación en luz visible permite ver las estrellas de las galaxias, ALMA revela objetos invisibles en esa longitud de onda, como las densas nubes de gas frío donde se forman las estrellas. La imagen ha mostrado a los astrónomos concentraciones masivas de gas no solo en el corazón de ambas galaxias, sino también en la caótica zona donde entran en colisión. Allí, la cantidad de gas supera en miles de millones de veces la masa de nuestro Sol, lo que constituye una rica reserva de material para las futuras generaciones de estrellas.
La instantánea se obtuvo usando solo 12 antenas interconectadas —muchas menos de las que se usarán para las primeras observaciones científicas— y con separaciones mucho menores entre ellas, por lo cual no es más que un atisbo de lo que está por venir. A medida que el observatorio crezca y se vayan incorporando nuevas antenas, aumentará exponencialmente la precisión, eficiencia y calidad de sus observaciones.
Los proyectos que vienen.
ALMA ha podido aceptar solo un centenar de proyectos para los primeros nueve meses de actividad científica."Estamos viviendo un momento histórico para la ciencia, en especial para la astronomía, y tal vez también para la humanidad ya que comenzamos a usar el mayor observatorio en construcción hasta la fecha”, ha dichoThijs de Graauw, director de ALMA.
Uno de los proyectos elegidos para la fase de "Ciencia Inicial" es el de David Wilner, del Centro de Astrofísica Harvard-Smithsonian de Cambridge (EE UU), que usará el telescopio para estudiar AU Microscopii, una estrella que se encuentra a 33 años-luz de distancia y tiene apenas un 1% de la edad de nuestro Sol. A su alrededor hay un anillo de polvo donde podrían encontrar materia prima de planetas aún no descubiertos. Por su parte, Simón Casassus, de la Universidad de Chile, y su equipo emplearán ALMA para observar el disco de gas y polvo que rodea HD142527, una joven estrella que se encuentra a 400 años-luz de distancia.
Aún más lejos, a 26.000 años-luz de nosotros, en el centro de nuestra galaxia, se encuentra Sagittarius A, un agujero negro supermasivo que tiene cuatro millones de veces la masa de nuestro Sol, y que con ayuda de ALMA estudiará Heino Falcke, astrónomo de la Radboud University Nijmegen de Holanda. Y Masami Ouchi, de la Universidad de Tokio (Japón), usará ALMA para observar Himiko, una galaxia muy distante que cada año genera estrellas equivalentes unos 100 Soles y que está rodeada por una nebulosa gigante y brillante.
En 2013, ALMA será un conjunto de 66 antenas de radio ultra precisas que trabajará al unísono en una extensión de 16 kilómetros, construido por los socios multinacionales de ALMA en Norteamérica, Asia del Este y Europa.
