Ok a ver si con este post atraigo su atencion , les dejo links en palabras , por ejemplo de mapas ,calendarios , de todo , rutas hacia salta , todo , todo , info , foto , informacion turistica estan en links escritos en palabras , me mate haciendolo y , no me arrepiento creo que deberia tener una 2da oportunidad , por que mi ciudad de verdad es hermosa , sin ser hipocrita eh!!
Salta , La mas Linda de todas.
La provincia de Salta esta ubicada en el Noroeste de la Republica Argentina, y tiene una superficie de 154.775 kilómetros cuadrados, que representa el 4% del territorio nacional.
La capital de la provincia lleva su mismo nombre, y esta dividida en 23 departamentos con poderes políticos y administrativos propios.
Limita con tres países: Chile, Bolivia y Paraguay.
Limita con seis provincias argentinas: Jujuy, Tucumán, Catamarca, Santiago del Estero, Chaco y Formosa.
Su geografía es muy variada, desde el Oeste el relieve va cambiando desde una zona de gran altura y altas cumbres de casi 7000 msnm, hacia el Este donde existen valles, quebradas y sierras de menor tamaño.
Dentro de uno de los tantos valles, ubicado a 1180 msnm se encuentra ubicada la Ciudad de Salta. Este gran valle recibe el nombre de Valle de Lerma, en honor al fundador de la Ciudad.
Querias mapas !!
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EL MILAGRO
Es pues la mas antigua y la mas actual manifesatcion de fe en la provincia
El origen de las imagenes se remonta al año 1592, época en que el Obispo de Tucumán fray Francisco de Victoria concretara la donación al pueblo de Salta de la imagen de Cristo crucificado, cuyo destino sería la Iglesia Matriz de la ciudad. La llegada a tierras americanas de la imagen fue según los relatos auténticamente milagrosa.
En junio de 1592 la imagen llegó flotando en un cajón al puerto de El Callao, Perú, junto a otro que contenía una imagen de la virgen del Rosario destinada al convento de Sto. Domingo, en Córdoba. Jamás se supo qué embarcación las trajo desde España.
Desde Lima emprendieron viaje a su destino a lomo de mula y una vez en Salta, la imagen del Cristo fue depositada en la sacristía de la iglesia matriz y no fue objeto de veneración por espacio de cien años.
En el año 1692 la imagen de Inmaculada Concepción de María, que luego se llamaría Virgen del Milagro, se encontraba a tres metros de altura en un nicho del retablo del Altar Mayor. Cuenta la historia que aquel 13 de septiembre, después de los fuertes y reiterados temblores que destruyeron la ciudad de Esteco y fueron percibidos con singular intensidad en la ciudad de Salta,, se encontró la imagen de la Inmaculada en el suelo sin que sufrieran daño su rostro y manos y según la tradición perdió los colores del rostro que quedó pardo y macilento. La imagen fue llevada a la casa del alcalde Bernardo Diez Zambrano donde se oró toda la noche. Al día siguiente, 14 de septiembre, se colocó la imagen, que todos querían venerar, en el exterior de la Iglesia Matriz donde continuaron los cambios de colores del rostro y fue entonces cuando muchos fieles comenzaron a llamarla “del Milagro”. Una nueva historia empezaba para esta sencilla imagen y para los salteños., que jamás abandonarían su culto y su devoción Según la tradición oral y el exhorto de Chávez y Abreu, el padre jesuita José Carrión recibe la revelación de que el Santo Cristo Crucificado de la Iglesia Matriz, que tenían sin devoción y sin sacarlo en procesión, habría perdonado a Salta a pedido y súplica de la Madre de Dios del Milagro. Los padres jesuitas recordaron al Santo Cristo y lo liberaron de su encierro; lo colocaron frente a la iglesia que la Compañía de Jesús tenía en el centro de la ciudad. La imagen fue sacada en procesión por los fieles salteños con el ruego de que cesaran los temblores, lo que finalmente ocurrió.
Cuadro de Aristene Papi (Primera Procesión – 1939)
Al amanecer del día 14 la tierra dejó de temblar, volvió a estremecerse a la noche, en medio de procesiones y rogativas. Al cesar los estremecimientos, el día 15 renació la calma y con ella se comenzó a hablar del "milagro", designando a la Inmaculada como Virgen del Milagro.
En 1902 y por iniciativa del Obispo Linares, las imágenes fueron coronadas en presencia de altas autoridades de la Iglesia, venidas desde Roma.
El Milagro es pues la más antigua y también la más actual manifestación de fe de Salta, la cual no conoce otro acontecimiento festivo de la antigüedad, masividad y capacidad de inclusión de éste.
Hasta la llegada de Monseñor Tavella las imágenes del Señor y Virgen del Milagro estaban tapadas por una cortina que se corría los viernes y sábados respectivamente porque se consideraba que este culto no era cosa de todos los días. Y así llegamos a nuestros días, en que el culto a las imágenes del Milagro es la festividad más importante para la Ciudad, a la que no solo asisten todos los salteños, sino fieles de Provincias vecinas y la imagen de la Virgen se ha convertido en la Protectora de la Ciudad.
Los cultos del Milagro se celebran entre los días 6 y 15 de septiembre de cada año. La Novena, ha sido compuesta en 1760 por el Presbítero Dr. Francisco Javier Fernandez, y su rezo tiene lugar entre los días 6 y 14 de septiembre. El solemne Triduo se realiza en la Catedral Basílica de Salta los días 13, 14 y 15 de septiembre de cada año.
Los días 15 de septiembre, las Santas Imagenes recorren en procesión las calles de la ciudad, acompañadas de cientos de miles de fieles, en una de las expresiones populares más importantes de la Argentina
La imágen de la Virgen:
La imagen de la Virgen del Milagro representa a María de pie sobre la luna en cuarto creciente aplastando el dragón que enrosca por delante su cabeza y cola aseteada (con forma de flecha).
La procedencia de la imagen no está determinada, pero su análisis muestra que la cabeza y las manos son de distinto origen al cuerpo tallado, al que fueron añadidas.
Inicialmente la Virgen del Milagro fue una Inmaculada de bulto completo con manto, todo tallado en madera. Esta imagen fue labrada nuevamente para hacerla articulada y poder vestirla con indumentarias de tela. Al respecto, Monseñor Toscano escribió: “La novedad que todo lo invade, comenzó por ponerle vestidos de tela, costumbre que se ha perpetuado hasta hoy, desperfeccionándosele, con este motivo, algo de la cabeza para acomodarle pelo postizo, y los brazos para hacerlos susceptibles de ser cubiertos de ropa”.
El ajuste a la nueva moda fue realizado por Tomás Cabrera, como consta en la tarjeta orlada sobre el pecho que dice: “Tomás Cabrera, la encarnó. Año 1795”. (Encarnar significa darle color carne a las esculturas, y nada tiene que ver con el tallado del cuerpo completo). La túnica tallada está ornamentada con finas líneas de oro sobre pintura que simulan brocato y una ancha faja de pan de oro en su borde inferior.
Catedral Basílica de Salta
Las coronas
La corona de la Virgen del Milagro es una corona inperial de oro, constituida por cerco y diademas formados por dos rebordes en perilla y circunferencia de turquesas, con un espacio tachonado de esmeraldas y amatistas, un orbe de Lapislázuli, y coronamiento de la cruz con brillantes y esmeraldas.
La corona del Señor es una Real de oro de 24 kilates, con engarce de esmeraldas, rubíes y amatistas, constituida en cerco y diademas.
El cercos está divididos en tres zonas: su base es una circunferencia de laureles que divide un paño lisado superior, también circular, con roleos entrelazados y espaciados por una flor de extremos flordelisados, guarnecidos por una esmeralda, dando paso a ocho diademas, formadas por roleos entrelazados que conforman una cuasi flor de Liz en la punta. Entre estas diademes, hay siete diademas menores con motivos fitomorfos.
Las Coronas de flores
Cada septiembre engalanan las Santas Imágenes
Elaborarlas cada año obedece a una antigua tradición familiar que viene desde fines del siglo diecinueve.
Fue aproximadamente en 1.890, cuando doña Florencia González Sarberry de Ovejero Zerd, esposa de don Sixto Ovejero Zerda - fundador del ingenio “Ledesma” en la provincia de Jujuy y gobernador de Salta cuando la invasión de las montaneras al mando de Felipe Valera, dispuso elaborar esas ofrendas en su casa de Florida 62, actual sede de la Municipalidad capitalina, empleando flores que hacía traer de su quinta “La Noria”, parte de cuya “sala” se conserva hasta hoy en Pueyrredón al 500, vereda Oeste. A la muerte de doña Florencia, ocurrida en marzo de 1.920, la responsabilidad de esta tarea se dividió entre sus hijas doña Adelaida O. Gonzáles de Tamayo, quien se hizo cargo de la del Señor, y doña Electa O. González de Figueroa Ovejero, la de la Virgen.
La señora de Tamayo falleció en noviembre de 1.949, sustituyéndola su hija doña Graciela Tamayo Ovejero de Mendióroz, quien murió hace alrededor de cinco años, quedando a cargo desde entonces su hija doña Cecilia Mendióroz Tamayo de Durand Cornejo, hasta el presente, elaborándose la corona del Señor en el domicilio de esta última, situado en Buenos Aires 181.
En cuanto a la corona de la Virgen, la señora de Figueroa Ovejero falleció en julio de 1.924, quedando a cargo de la tarea su hija mayor, doña María Luisa Figueroa Ovejero de López, la que al fijar su residencia en Buenos Aires fue remplazada por una de sus hijas, doña Alicia López Figueroa de Alderete, la que cedió la responsabilidad a su tía y segunda hija de doña Electa, doña Elvira Figueroa Ovejero de Zavalía Esteves, quien al fallecer en junio de1.991 dejó a cargo a su sobrina doña María Hortencia Figueroa, la que a su vez fue sustituida dos años más tarde por una de las nietas de doña María Luisa, doña Martha Alicia Alderete López de Puló García, quien en la actualidad dirige la tarea en casa de una de sus hijas, doña Mariana Puló Alderete de Goytia Etchevehere, en barrio Tres Cerritos.
Las flores
El arreglo floral del Señor del Milagro
lleva, aproximadamente,
diez mil claveles rojos,
y el de la Virgen,
unas ocho mil flores blancas.
Respondiendo a un especial pedido de un descendiente directo de doña Florencia González Sarberry de Ovejero Zerda, la valiosa colaboración que en la confección de las coronas prestaron siempre la señora Elisa Salguero de Ebber (ya fallecida), sus hijas Josefina y Herminia y sus nietas, quienes dan el toque final a las artística ofrenda
El Gaucho Salteño
Cuando nos referimos a “El Gaucho Salteño”, estamos recordando al tipo humano que se asentó desde principios del Siglo XVII, en la zona rural de Salta y que tenía características únicas de hábitos seminómades y gran jinete; que conservaba los rasgos sobresalientes de sus antepasados mestizos (español y aborigen).
Se dedicaba a tareas agrícolas, en tierras pertenecientes a hacendados hispano – criollos; destacándose en los cultivos, pero sobre todo en la ganadería, donde la principal actividad, era el engorde de hacienda vacuna y mulares para ser vendidos en el Alto Perú para las explotaciones mineras y el transporte.
La naturaleza donde nace y se forma “El Gaucho”, en las inmensidades y hostilidades de los montes y selvas de la región; en arriesgados trabajos, entre los animales cimarrones, chúcaros y las fieras, forjaron su carácter en la lucha diaria; contaba solamente con el caballo y sus armas gauchas para afrontar la muerte permanente.
Esta capa social mestiza, es a la que pertenecía al que llamamos “El Gaucho”, individuo de una gran destreza y habilidad para el manejo del caballo; observador y conocedor del medio en el que desarrolla su vida; baqueano y rastreador; verdadero topógrafo, que podía anticipar la calidad de los suelos por su vegetación, pronosticar una tormenta por el vuelo de los pájaros, capaz de detectar cualquier cambio y alteración, por la movilidad de los animales en el monte y la selva.-
Siendo estos los atributos, base, de las grandes hazañas que brindaron estos centauros a la Independencia y Libertad, en el transcurso de la Guerra Gaucha.
El Espíritu de Independencia:
Los Gauchos, así unieron a su incesante lucha diaria, la defensa de su tierra contra los extranjeros, entregando hasta su sangre para consolidar la Unidad y Libertad de los Pueblos de un mismo origen, habla y religión.
Por que el gaucho, tenía prendida en su pecho, la filosofía revolucionaria de fondo, de Independencia, de Libertad, de Justicia y Hermandad, muy superior a la filosofía de sumisión de pueblos para esclavizar pueblos, donde se apoyaron muchos imperios.
Ya estaba formado en su carácter el espíritu de independencia; por su aspecto altivo, su orgullo salvaje; por su valor sin límites, por su solidaridad de libertad é independencia, que es lo que Salvó a la Patria y dio Patrias a otras Patrias.
La Guerra de los Gauchos:
La Guerra Gaucha, fue la creación genial del General Martín Miguel de GÜEMES, apoyada superiormente por el General José de San Martín, que comprendieron y supieron canalizar el valor inconmensurable de esa fuerza Gaucha, para la defensa del suelo Patrio, que permitió se pudiera realizar la Campaña Libertadora de América sub Tropical.
Por que “El Gaucho” es soldado de Caballería por su propio instinto natural. Poseedor de las cualidades guerreras que le permitieron ser el artífice de la movilidad, de la iniciativa, de la sorpresa, que le exigen el pleno dominio de las facultades del coraje, audacia, sangre fría y el golpe de vista de decidir instantáneamente, la maniobra táctica para salir airoso en la pelea. Fue la materialización misma del “centauro” de la leyenda.
Que generaron aseveraciones, como las vertidas por un propio General de la Caballería Española, cuando en sus crónicas manifestaba: “.....Los Gauchos, que son hombres de campo, bien montados y armados precariamente con machetes, lanzas y boleadoras, sobre sus caballos con sorprendente habilidad, acercándose a las tropas con tal confianza, soltura y sangre fría, que sorprendía y desconcertaba a los soldados Españoles, que por primera vez observaban a aquellos hombres extraordinarios a caballo, y cuyas excelentes disposiciones para la guerra de guerrillas, lograban sorprenderlos, desbaratando todas las estrategias militares desplegadas....”
Por eso, un escritor militar moderno, como el Mayor Radulovic, hizo Justicia a la Guerra de los Gauchos, cuando manifiesta que tuvo que producir un libro para demostrar que el “Héroe de la Independencia Sud tropical Americana” era “El Gaucho” y llega a la siguiente conclusión:
“Cada uno de esos Gauchos, serviría de modelo para fundir en bronce la estatua del Soldado Irregular de Guerrillas”
El Gaucho Salteño y la Guerra de La Independencia:
El General Martín Miguel de GÜEMES, para cubrir las necesidades de la guerra, y ante la falta de recursos para costear un Ejercito permanente, agravado por la ausencia de ayuda por parte de Las Provincias Unidas, convocó a los Gauchos Salteños para conformar lo que se conocería con el nombre de “Las Milicias de GÜEMES”.
Cuando la voz del Jefe se alzó pidiendo el concurso para defender la patria invadida por los realistas, todo el gauchaje acudió, abandonando sus ranchos, mujeres, hijos y labores, para convertirse en los magníficos centauros inmortalizados con el nombre de “Los Gauchos de GÜEMES”.
Que tanto sabían llevar una carga de caballería por entre el más tupido monte, como transformarse en eficiente infantería, en que sus dóciles animales servían de murallas y escudos.
Con sus sombreros retobado y ponchos al viento, las cabalgaduras, ataviadas con el tradicional apero y los infaltables guardamontes, enseres que en la totalidad del conjunto, les proporcionaba un aspecto fantasmal alado.
Situación explotada por el gaucho con toda habilidad y maestría recurriendo a ciertos ardid, tales como el de castigar con el rebenque sobre los guardamontes, produciendo un atronador rugido que causaba pánico y desconcierto total en los enemigos, que desconocían esta situación.
Los Gauchos, que sirvieron a las órdenes del Gral. GÜEMES, y sus Capitanes, cuando eran convocados a las filas, lo hacían con sus pertenencias, ( pilchas, poncho, caballo, apero, lazo, guardamontes, facón y boleadoras) y como armas para el combate, una lanza hecha con tacuara con una chuza o cuchillo en la punta.
Carecían de uniformes y armamento adecuado para la guerra, en razón de que no eran soldados de línea, tales como Los Infernales, Granaderos, Húsares, Dragones o Cazadores, todo les faltaba, pero tal como lo manifestara su Jefe el Gral. GÜEMES, en una carta en la que expresa:
“.....balanceado los riesgos que presenta la miseria de la expedición, con las ventajas que de su efecto podrán resultar a la Causa; en las precisas circunstancias de nuestro estado político e inclinada la FIEL por la Causa, despreciando los inconvenientes......”
“....pero si, llevando gravado en el pecho de cada uno de mis Gauchos el lema: “MORIR POR LA PATRIA ES GLORIA”.
Los Gauchos de GÜEMES en el presente:
Salta, supo mantener sus tradiciones, y con el correr de los años, todavía Los Salteños seguimos manteniendo vivos los recuerdos, la gratitud y agradecimiento para con aquellos heroicos guerreros que inmolaron sus vidas para brindarnos la Libertad de este suelo y Países Hermanos.
Es por ello, que en cada Paraje, Pueblo o Ciudad de nuestra Salta, está la presencia de aquellos bravos centauros a través de Los Fortines de la Agrupación Tradicionalista de Salta GAUCHOS DE GÜEMES.
Que año tras año, para el 17 de Junio vienen desde los más recónditos lugares de nuestra Provincia, para estar presente frente al pedestal de roca viva que inmortaliza en el bronce al máximo Héroe de la Salteñidad, rindiendo su sentido homenaje y de alguna manera renovar aquel compromiso que asumieron los mayores, cuando dieron ese heroico “Si” en la Gesta Libertadora.
“YO NO TENGO MAS QUE GAUCHOS HONRADOS Y VALIENTES.
CON ÉSTOS LOS ESPERO, A USTED, A SU EJERCITO
Y A CUANTOS MANDE LA ESPAÑA”
El Poncho Salteño
Es la más significativa prenda que caracteriza a un salteño, he aquí un poco de su historia.
Quiero sostener que el "Poncho" es una prenda de múltiples usos que define el patrimonio tradicional Argentino y esta presente en todas las manifestaciones culturales a lo largo de nuestra Historia, sirviendo como un distintivo de señorío y tradición, así Ponchos Tejidos encontramos desde la baja California hasta la Patagonia y especialmente en las proximidades de la Cordillera de los Andes.
Color:
Nuestro "Poncho Salteño", rojo, sangre de toro, con guarda, cuello y flecos negros, se define como la prenda de Cobertura (para el frío o calor), ya utilizada en tiempos prehispánicos y representativo de la población criolla superior. Es la manta que acompañó siempre a todo viajero. Mide entre 1,50 o 1,80 por 1,90 o 2,30, dependiendo del tamaño del que lo usa; esta compuesto por dos paños cocidos a mano con punto zig zag o ala de mosca, de color rojo sangre de toro, rojo punzó, con listones negros. Por razones practicas, se deja abierto unos 0,35 cm. aproximadamente en la parte central, el que sirve para pasar la cabeza, el contorno del cuello, es negro al igual que el moño, esto en señal al luto por la muerte de nuestro General. En la terminación de la prenda, lleva flecos negros, cocidos a mano de unos 0,6 cm a 0,9 cm aproximadamente.
En la confección del poncho salteño, se puede plasmar, la creatividad en los hilados, respetando los colores que nos identifican, aplicando de esta manera sus costumbres, sus técnicas, dándole a la prenda características particulares y una versatilidad sumamente interesante. La razón que sea de dos paños, es por su origen Andino antiguo, ya que representa la dualidad en la filosofía y cosmogonía, dos partes inseparables de una totalidad, por lo que esta manta era empleada en toda ceremonia religiosa, luego esta prenda fue adoptada por los criollos, generalizándose su uso.
Puede estar confeccionada de: lana de oveja, vicuña, guanaco, alpaca o llama y de los hilos industriales, de merino, seda etc. También solía hacerse un poncho de hilo de algodón mezcla con seda, de trama muy ajustada, que servía en los viajes como rompevientos o impermeable.
Cuando hablamos de materiales es prudente hacer referencia a la injerencia que tubo la fibra de algodón con relación a los materiales autóctonos allá por el 1.560 cuando se introdujeron desde la Serena (Chile) las primeras semillas de algodón, así el Tucumán se convertía en una gran área algodonera
La falta de prendas obligo a desarrollar una producción textil que no tenía grandes antecedentes en la región, actualmente podemos reconocer aquel impacto por medio de las confecciones de bayetas y barracanes que hoy se siguen produciendo en la provincia de Salta y en Jujuy.
En cuanto a las técnicas de su confección artesanal podemos decir que se usaba y se sigue usando a faz de urdiembre, compactada en telar a pala, tejido en telar horizontal de catre.
Respecto a los colores y la tintorería prehispánica, la información dista mucho de poder ser completa, debido a los distintos grupos étnicos y a la utilidad que los mismos dieron a los elementos minerales, vegetales o animales que se encontraban a su alcance. En las culturas tradicionales el uso de los colores ha estado muy condicionado por su disponibilidad en el medio ambiente, nos referimos al rojo y al azul, colores tradicionales unidos a textiles criollos. Hacia el año 1600 la vicuña se teñía de rojo, apareciendo el rojo granate en los Ponchos coloniales, incluso coexistiendo con rayas logradas con hilos de oro o de plata.
Sobre la tintorería podemos destacar que el método que caracterizó a la cultura Nazca en el Perú allá en el siglo VI, fue el uso de la cochinilla (dáctilo pus coccus cacto), un insecto muy común en ciertas regiones de América, que habita en los cactus y tiñe la prenda de color rojo. Haciéndose su uso extensivo hasta la época colonial.
Es claro que la tradición de teñir los ponchos es de muy antigua data y se generaliza su utilidad durante la guerra gaucha, de modo tal de distinguir amigos y enemigos teniendo en cuenta que los componentes de las milicias locales de la época no poseían una uniformidad en el vestir excepto cuadros como los regimientos de Dragones Infernales.
Había en Salta un cura de apellido Zerda, activo y convencido realista que resolvió crear un escuadrón o unidad de milicias en defensa de la Corona. Este personaje armó, uniformó y sostuvo esta unidad a su costa, y la llamó Los Angélicos, por considerarlos como los ángeles defensores de una justa causa.
El Gral. Güemes, retrucó su iniciativa creando el Regimiento de "Los Infernales" a quienes uniformo de color rojo, tal como hasta hoy los conocemos, este alegaba que con los Infernales vencería a los falsos ángeles , en aras de una causa aún mas justa que las de los Angélicos. Los Infernales son sin duda uno de los regimientos más famosos en la historia de nuestra Independencia, exponentes cabales de la idiosincrasia gaucha. La velocidad sorprendente de sus ataques, retiradas y emboscadas, hicieron que los jefes realistas, excombatientes de la guerra Napoleónica en Europa, exclamasen en más de una oportunidad: - ¡Son demonios que parecen fantasmas!
Dice en el Güemes Documentado Pág. 98 Tomo VIII que el Gral. Don Martín Miguel de Güemes en el año 1819 le solicita al Capitán Don Juan Esteban Arias de Navamuel (Administrador de los Almacenes del Estado de Salta), se encargue de la distribución de 257 ponchos surtidos, entre las divisiones Militares existentes.
Existen documentos varios, obtenidos del Archivo de la Provincia en donde el Gral. Güemes ordena entre otras cosas, la compra de bayeta color grana, otro de bayeta color azul, estas para la confección de ponchos de sus escoltas, como también bayeta de color verde para la confección de los uniformes. En mas de una oportunidad y dado la pobreza que muchos de ellos tenían, su "Poncho" era el puyo o manta, la frezada o frazada que se acomodaba para cumplir la función de tal, si bien es cierto muchos de ellos que procedían de distintos lugares traían su "Poncho" de la zona, pero eran los menos.
Según Carlos Gregorio Romero Sosa, Martín Miguel de Güemes ejerce su mandato como Gobernador de la Pcia de Salta, entre los años 1815 al 1821, que comprendía, Salta, Jujuy, Tarija y Oran, mas los distritos rurales, este impuso a sus milicianos el uso del poncho con tonos rojos y guardas negras.
La Profesora e Historiadora Teresa Cadena de Hesling, en sus escritos menciona que "El poncho se utilizaba como abrigo para el frío, la lluvia y que a la vez le servia de cobija para dormir. Los colores de esta prenda variaban de acuerdo al gusto de la tejedora, desde el color natural de la lana de oveja, los sepias, los azules con franjas blancas, los rojos con franjas blancas azules o negras , los marrones con franjas negras o blanca, siendo estas franjas rectas sin guardas comunes en los ponchos pampas de influencia Araucana.
De acuerdo a lo que hemos podido indagar, respecto de la opinión de la mayoría de los autores, en lo referente a la posibilidad de la existencia del poncho colorado, borravino o sangre de toro en el siglo XVIII y XIX, considero que ya tenían desde la época prehispánica todos los elementos para obtener dicho color, corroborando la misma con los tejidos hallados en las urnas funerarias de los indígenas.
Existe una teoría que el color del poncho salteño se debe al colorante vegetal más conocido y barato de la vieja época "el rocú" muy común en el Sur de Bolivia y Norte de Argentina, colorante que era usado por los aborígenes para sus teñidos y que luego fue adoptado por los lugareños. Reafirmando, la existencia del poncho colorado con guardas negras.
Otro antecedente importante es la pintura de Aristene Papi, quién ilustro por transmisión oral "La Muerte de Güemes", prevaleciendo en la misma, los ponchos colorados con franjas negras sin flecos ni cuello de boca de color negro. Razón por la cual, hoy se entiende que el luto que lleva el poncho es el cuello y moño negro.
Hay un documento en donde, El Fundador de la Agrupación de Gauchos de la Viña viene a Salta a desfilar para la Inauguración del Monumento al General Martín Miguel de Güemes, el 20 de Febrero de 1931, el mismo deja escrito, lo referente al premio que se hiciera acreedor, por haber sido la mejor Agrupación que desfiló en esos momentos y que fuera otorgada por el entonces Presidente de la Nación Teniente Coronel Don José F. Uriburu. En un párrafo posterior de ese documento escribe: "quedando desde dicha fecha el poncho colorado, franja y fleco negro como distintivo de la Agrupación Tradicionalista Gauchos de Güemes".
En Octubre de 2003 por iniciativa del Sr. Administrador del Mercado Regional de Salta, Don Aldo Isidro Rivera y artesanos (poncheros) de la Provincia, se perfila la posibilidad de establecer a nivel de la Secretaría de la Producción y el empleo de la Provincia, el sello de producto Salteño para el "Poncho Salteño" en el marco de la Ley 7.163.
Con fecha 21/10/03, por intermedio de la Secretaría de la Comisión AD HOC, se emiten especificaciones técnicas para el "Poncho Salteño Güemesiano".
El día 10/11/03 se hace entrega del primer certificado de sello de Producto Salteño al "Poncho Salteño Güemesiano", y es realizado el día de la Tradición.
Este hecho reafirma de alguna manera, lo que hace 77 años, se estableciera. La vigencia para La Agrupación Tradicionalista Gauchos de Güemes, del "Poncho Salteño", colorado, sangre de toro, con guarda y flecos negros, de acuerdo al documento de Don Virgilio Núñez Zambrano.
La Pachamama
Para los Quichuas, Madre tierra, deidad máxima de los cerreros peruanos, bolivianos, y del nordeste Argentino. Adán Quiroga acota que Pacha es universo, mundo, tiempo, lugar, mientras que Mama es madre. La Pacha Mama, agrega, es un dios femenino, que produce, que engendra. Su morada está en el Carro Blanco (Nevado de Cachi), y se cuenta que en la cumbre hay un lago que rodea a una isla. Esta isla es habitada por un toro de astas doradas que al bramar emite por la boca nubes de tormenta.
Según Rigoberto Paredes el mito de la Pacha Mama debió referirse primitivamente al tiempo, tal vez vinculado en alguna forma con la tierra: el tiempo que cura los dolores, el tiempo que distribuye las estaciones, fecunda la tierra. Pacha significa tiempo en lenguaje kolla, pero con el transcurso de los años, las adulteraciones de la lengua, y el predominio de otras razas, finalizó confundiéndose con la tierra.
Alfredo Moffat, agrega que "Respecto a las teorías explicativas de la naturaleza y de las religiones nativas, la técnica metabolizadora del sistema de poder ha re-formulado la metafísica originaria de nuestras poblaciones nativas; la Iglesia Católica ha ido llenando en nuevos moldes católicos y europeos las antiquísimas estructuras míticas de nuestro pueblo no-europeo. Un ejemplo típico de este re-moldeo de mitos lo constituyen las fiestas anuales de celebración de la Virgen María en Salta y Jujuy, donde, pese a la imagen de la virgen y al sacerdote que guia la columna, la ceremonia corresponde más a los rituales indígenas de la Pacha Mama que a la europea Virgen María, pues el consumo de coca y alcohol, el regar con aguardiente y el enterrar ofrendas de comida alrededor de la imagen, corresponde al culto pagano-indígena de la Pacha Mama y no al ritual cristiano-europeo de la Virgen que no tiene relación con las ceremonias de fecundidad de la tierra, y mas bien niega toda idea de fertilidad, pues consagra a la virginidad como propuesta. Propuesta que, por otra parte no tiene sentido en la cultura quechua, que por el contrario, tiene instituciones pre-matrimoniales como el "irpa-Sirse" (casamiento de prueba) que anulan el valor de la virginidad. Esta está evidentemente relacionada con el concepto de propiedad privada, que no existe tampoco en las organizaciones comunitarias indígenas, verdaderas cooperativas de trabajo."
El primero de agosto es el día de la PACHAMAMA. Ese día se entierra en un lugar cerca de la casa una olla de barro con comida cocida. También se pone coca, yisca, alcohol, vino, cigarros y chicha para carar (alimentar) a la Pachamama. Ese mismo día hay que ponerse unos cordones de hilo blanco y negro, confeccionados con lana de llama hilando hacia la izquierda. Estos cordones se atan en los tobillos, las muñecas y el cuello, para evitar el castigo de la Pachamama. (Extraído del relato de un pastor colla de Yaví, Jujuy. En: Vidal de Battini, Berta).
FIESTA NACIONAL DE LA PACHAMAMA y de los Pueblos Andinos
1ro. de Agosto - San Antonio de los Cobres - Salta - Argentina
Llega agosto, el mes de lo fasto y lo nefasto y comenzará en San Antonio de los Cobres, una de las celebraciones culturales, más significativa, tradicionales, y expresivas de la República Argentina.
Para todos los habitantes del Noroeste Argentino es la Madre Tierra, la deidad máxima. La Pachamama es un dios femenino, que produce, que bendice, que engendra. Su morada está en las entrañas mismas de la tierra.
El Sahumerio:
En agosto, la ceremonia incluye la limpieza total de las casas, por la mañana, a primera hora, los habitantes de este fantástico pueblo, juntan la basura de todas las esquinas, la colocan en una pala conbrazas y le agregan chacha y pupusa (plantas de la zona) y con esto sahuman todas las casas, las cosas y también a los integrantes de las familias.
A lo lejos se puede ver el humo que sale de los caseríos formando un paisaje único.
De esta manera se le pide perdón a la madre tierra de rodillas y agradeciendo y rezando en conjunto.
El Ritual:
El ritual consiste en preparar un saumerio con alcohol en un "suyo de llama" sumarle comidas criollas y recipientes con bebidas fuertes. Todo esto se deposita en un pozo excavado previamente en la tierra y luego se tapa con una piedra blanca (apacheta) para identificar el lugar para el próximo año. La ceremonia incluye la ingesta de mate con alcohol y la colacación de "Llojke" (también llamado Yoki, amuleto realizado de dos hebras de hilo de color blanco y negro).
CALENDARIO TURISTICO CULTURAL
El Misachico
Pequeñas procesiones que se organizan por familias o grupos reducidos llevando la imagen de un santo o santa (que no pertenece a una Capilla sino a una familia) profusamente ornada con cintas y flores. Los misachicos se suman a las procesiones organizadas desde una Iglesia.
A lo largo de la región del NOA, desde tiempos inmemoriales, se ha venido desarrollando un rito ceremonial denominado Misachico. Ha recibido también otros nombres, tales como "misa pequeña", "misa desparramada", "missachicuy o descuartizamiento", "procesión de los cerros", etc. Este rito se cumple tanto en la Puna, los cerros y los valles como en el chaco salteño y santiagueño.
En las zonas desérticas donde la aridez climática hace que las cosechas se pierdan, los paisanos realizan diversas ceremonias para rogar por el agua.
En Catamarca, los castigados habitantes prometen a la Virgen del Valle un "Misachico", a cambio de lluvia. Este consiste en una procesión durante la cual se venera a la Virgen. Engalanada con puntillas de colores, la imagen es transportada -en una urna de cristal- a la capilla más cercana para ofrecerle una misa que se celebrará al día siguiente de la peregrinación.
En otras poblaciones, se llevan "santitos", siempre con la misma intención. Por lo general el Misachico es acompañado por un bombo y un violín.
Por devoción, por fe y tradición, en recuerdo de la herencia gaucha y aborigen de nuestros mayores sigue siendo una expresión auténtica de nuestra cultura.
La procesión consiste en trasladar a uno de los llamados "santos de bulto". La imagen es cargada en andas desde la vivienda de su dueño hasta la iglesia del pueblo más próximo. Otras veces, como en las festividades del Señor y la Virgen del Milagro -el 15 de septiembre, en Salta- y de la Virgen del Valle -el 8 de diciembre, en San Fernando del Valle de Catamarca-, desde los pueblos hacia la ciudad capital.
La marcha puede durar horas o días, de acuerdo a la distancia por recorrer. La imagen venerada puede ser un Cristo, la virgen María -en cualquiera de sus advocaciones-, santos y santas. En otras épocas, eran de madera tallada y policromada (arte colonial). Hoy en día, en su mayoría, están hechas de yeso, y quizá no pasará mucho tiempo antes de verlas desfilar recién salidas de moldes de plástico.
Fiesta de fe
La imagen es ricamente vestida y ataviada para ser transportada en una urna de vidrio, rodeada flores, puntillas y cintas de colores. la urna se coloca sobre las andas de madera que cargarán los promesantes, quienes irán rotando su turno con los demás fieles que acompañan el Misachico. Delante de la procesión van dos banderas, una argentina y otra papal, hechas de tela o papel, de acuerdo a los recursos de los devotos.
Para que el camino se acorte, algunos músicos acompañan la marcha con un violín, una caja o un bombo. En Santiago del Estero se utiliza el acordeón y en Jujuy los erkes.
Esta peregrinación es una fiesta de fe. Los fieles participan agradecidos por lo que la Providencia Divina les concede, o repiten viejos pasos detrás de la esperanza de algún milagro.
El Misachico atraviesa polvorientos caminos y al llegar a algún poblado los devotos saludan tirando cohetes y bombas de estruendo. La gente es solidaria y sale a recibirlos. Improvisan un altar para la imagen con una mesa que se coloca afuera de una casa, con un mantel limpio, flores, velas encendidas y, si queda lugar, el propio santo del hogar. Se sacan sillas para los peregrinos y se convida alguna bebida renovadora y algo para comer. Después del descanso se continúa la marcha.
Silencio y algarabía.
Al llegar a la iglesia, se deja la imagen al lado del altar, para que el "padrecito" le celebre misa. Todos participan contritos y en respetuoso silencio. Cuando termina la celebración litúrgica, la imagen es retirada en andas hasta el atrio en medio de la algarabía general. Los fieles se hacen "pisar" por la "mamita" o el "santito" y toman gracias tocando sus cintas o la urna. Después, los peregrinos se congregan en una casa de familia y comparten una alegre reunión entre baile, música y abundante comida y bebida. Entonces llega el momento del regreso. Cada vez que algún transeúnte se encuentra con el Misachico, se santigua, pide gracia y reza.
La Iglesia Católica Apostólica Romana, desde documentos como el de Puebla (1979) y Santo Domingo (1992), rescata estas prácticas como parte muy respetable de la "piedad" y la "religiosidad popular", y por lo tanto las promueve como auténticas expresiones de la fe de un pueblo.
Esta devoción se observa generalmente en las provincias del noroeste. Quienes las practican habitualmente son los mayores, los ancianos. Los jóvenes aportan su respeto, pero difícilmente se suman a la celebración.
Lo autóctono marginal.
En la actualidad, la gran difusión de los medios de comunicación, el vértigo de la "aldea global", ha ensalzado la admiración por lo foráneo en desmedro de lo autóctono. Valga como prueba un dato: en Joaquín V. González, un pueblo del interior de Salta, cabecera departamental de Anta, el 31 de octubre se convierte en noche de brujas y calabazas. La celebración de "Halloween" es promovida desde al propia escuela, adhiriendo a una costumbre típicamente anglosajona.
Por otra parte, ante la falta de trabajo, muchos jóvenes del interior de la provincia han emigrado a los centros urbanos en busca de otras oportunidades. Estos van desarrollando su vida inmersos en un quehacer bastante ajeno a las tradiciones de sus pueblos natales.
De todos modos, las raíces son profundas. Asistimos a un final de siglo que se inquieta por descubrir y reconocer todas las culturas. Prácticamente ya no existe el detrimento de lo ajeno. Lo que ve es respetar al otro en cuanto es otro, diferente a mí, respetable y valorable. El límite preciso está en no dejar de "ser", en no anular las diferencias.
Entonces, siempre es tiempo de volver la mirada hacia lo propio, revalorizándolo, aceptándolo, asumiéndolo. Un pueblo que conoce sus raíces tiene futuro. Ese es el desafío.
La Copla
Por José Ríos
Ya se viene el carnaval
montado en caballo arisco
con las alforjas cargadas
de harina y duraznos priscos.
Es la copla la que hace del carnaval salteño su expresión más pura. En ella se resume todo el quehacer del tiempo, su intención y su dulzura que están muy adentro del hombre que la canta fervorosamente, cuando la baguala se le vuelve una íntima necesidad que su corazón no puede contener. Y como si despertara de un largo sueño, levanta su caja y dice:
Este cantor no se ha muerto
apenas si se ha dormido
otra vez lo han despertado
los toros con su mugidos.
De repente se pone triste y sale cantando:
Yo siempre tengo desvelos
a mi siempre me va mal
yo sólo tengo consuelos
cuando llega el carnaval.
Es tanta la seguridad y el fervor conque se cantan y se dicen coplas en esta tierra, llena de coloridos y de idiosincrasias, que nadie mezquina contar sus aflicciones y sus penas, aún cuando sea el carnaval, al que se lo espera con nuevos deseos latiendo en el corazón y en las esperanzas de los copleros:
Aunque la noche esté oscura
lo mismo voy a llegar
porque al final del camino
tus ojos me han de alumbrar.
Es cuando los frutos de esta tierra, que para este tiempo brindan su más cálido sabor maduro, que el hombre siente, desde su antigua raíz, el deseo pagano y sensual de abrir su pecho callado para entregarse libre en el calor de la fiesta, por que hay en su lento vivir un deseo íntimo de volver a repetir el viejo camino de la alegría que ya está fermentando en las tinajas, donde la chicha y la aloja esperan entrar por la sangre de los deseos:
Cada vez que a tu pañuelo
veo por el cielo volar
mi corazón que es de brasa
comienza a chisporrotear.
La espera del carnaval es ansiosa, dulce casi, como una necesidad, doméstica y artesanal; se preparan tientos, se soban parches y se trenzan chirleras para que las cajas suenen más largo y profundo. El retorno del carnaval es convocado con estos deseos:
Vuelve carnaval por los ríos
que desbordan su barro en las praderas;
por el viento que llega hasta las viñas
en el verde que cantan los coyuyos
que en la tarde estival se desenredan;
(nacido para la música de América);
por los dientes de cera de los choclos,
por los cinco agujeros de la quena,
por la chicha que hierve en las tinajas,
por el ruedo sensual de las polleras,
por la voz del cantor, por las guitarras
encordadas con luz de las estrellas
donde crecen los aires de las zambas
y se queman de acero las espuelas.
Te espero carnaval, desde mi canto,
con mis cajas y mis noches bagualeras.
Y baja el hombre enarbolando su caja, trayendo en su voz una antigua tonada que el viento lleva lejos, hasta los horizontes azules, hasta las carpas bulliciosas y polvorientas. Siempre la copla vuelve a decir su ansiosa necesidad de habitar en la boca de los cajeros y de andar entre el color musical de la fiesta:
Que lindo es el carnaval
que entre algarrobales crece
a su sombra el animal
que hay en mis venas florece.
O esta otra donde la triste pobreza del cantor no le queda más por decir que:
Mi caballo sin aperos
sin estribos ni bozal
yo sin plata y sin sombrero
en medio del carnaval.
Pareciera ser que la albahaca es algo así como el símbolo femenino y perfumado del carnaval; que su presencia fresca y frágil incitara a prolongar la fiesta horas y más horas hasta que los primeros rosas del amanecer comiencen a pintar las lejanas cumbres de los cerros. Es la albahaca la que, con su delicada ternura, sirve para la ofrenda galante o para hacer las veces de intencionado pañuelo cuando la música es una zamba que se deja oír airosa y elegante, mientras las polleras amplias y vistosas dejan ver, indiscretas, los giros de las enaguas. Por ello y antes de que comience a ajarse entre las manos de los bailarines, es que el cajero dice:
Albahaca del carnaval
que te codicia la gente
te siembran las casas pobres
en los tarritos de aceite
Cantemos todos, cantemos
con una albahaca en la oreja
para que sigan bailando
las chinitas y las viejas.
El agua, desde su cristalina y dulce mansedumbre, juega su limpia quietud en el violento incendio del carnaval. es como si desde las altas y lejanas vertientes, el Pugio bajara hasta las carpas para abrazar y besar al Pujllay que, desenfrenado y borracho, canta arrinconado y solo un largo lamento. Es que las crecientes barrosas y los oscuros arroyos son parte de este tiempo que se vuelve, puntualmente, ceniza y harina en la piel y en el alma fiestera del pueblo.
Los poetas de Salta, desde años atrás, vienen cantando en brillantes y excelentes coplas al carnaval de esta parte de la tierra americana, dejando testimonio claro de su vivencia pura y agregándole al cancionero popular un tono nuevo y exquisito, tal el caso de Miguel Angel Pérez y Sergio Rodríguez, respectivamente, entre muchos:
"Me acordé que andaba sólo
antes de entrar a la carpa
cuando vi que a mi caballo
le estaba sobrando el anca."
"La caja no tiene dueño
ni el que la toca tampoco
ella me ayuda a cantar
y es por eso que la toco."
En la copla es en donde se manifiesta un limpio y extraño deseo de seguir cantándole al carnaval, aún cuando la muerte del cantor está próxima e inevitable. Es como si quisiera continuar caminando por el aire de las tonadas o que lo alcen en vuelo los pañuelos que revolotean un tierral de zapateos:
Si a mí me gusta cantar
un poco y de cuando en cuando
el que me vaya a enterrar
que también lo haga cantando
Y todo así, en este tiempo de bejucos y de serpentinas, junto a las últimas cigarras que cierran en verano, con las fragantes nostalgias de pomos estrujados.
Carnaval, viejo señor de los rituales
El Carnaval es la fiesta de la alegría, del desenfreno, del exceso; es la fiesta por antonomasia, pues con denominación diversa y características distintas aparece en todas las épocas y culturas más dispares. Como simbolismo general, el carnaval representa cierta alteración del orden que organiza la sociedad durante el año; donde las jerarquías y los roles se confunden. Y en nuestra tierra, y especialmente en el interior, la fiesta toma características propias que la identifican.
Los Kiobas de Rosario de Lerma
En nuestra ciudad asociada a los corsos, el carnaval rememora las tradiciones europea con aquellos desfiles de «carros ornamentados y grupos de comparsas». Y están las carpas, la máscara, el disfraz y el juego con agua, harina o pintura hasta la embriaguez.
En otros lugares de nuestra vasta geografía, el carnaval viene a asociarse a los ritos precolombinos y propiciatorios de las cosechas y las deidades de la tierra que se realizaban mucho antes que se denominara como tal a esta fiesta.
El "jugar con agua" en carnaval alude a una intención purificadora, tal como ocurre en ceremonias bautismales y de exorcismo, donde el líquido elemento cobra poderes de desencantamiento o prodigios mágicos.
Ya en la antigüedad clásica se utilizaban pilas con agua y ramos de olivo para purificar a los visitantes. Además, en antiquísimas referencias europeas, el agua no sólo figura como una manera destacada de celebrar el carnaval, sino que haya similitud en su igual intención purificadora. En Génova, por ejemplo ya en 1588 se utilizaban huevos rellenos con agua para arrojar desde las ventanas. Estos serían pues los antecedentes más elocuentes de las actuales bombuchas.
Ya en 1820 un anónimo viajero inglés, que vivió en Buenos Aires, relataba que llegado el carnaval se ponía en práctica "una desagradable costumbre: en vez de música, disfraces y bailes, la gente se divierte arrojando cubos y baldes de agua desde los balcones y ventanas a los transeúntes, y persiguiéndose unos a otros de casa en casa. Se emplean huevos vaciados y rellenados de agua que se venden en las calles. Las damas no encuentran misericordia, y tampoco se la merecen pues toman una activa participación en el juego. Más de una vez, al pasar frente a ellas, he recibido un potente huevazo en el pecho. Quienes por sus ocupaciones están obligados a transitar por la calle salen resignados a soportar el obligado baño. Los diarios y la policía han tratado de reprimir estos excesos, pero sin éxito alguno".
Imagen de Los Kiobas de Rosario de Lerma
También se cuenta que Rosas, el mejor jinete de su tiempo, no dejaba nunca de mostrar sus habilidades en carnaval. Solía llegar al galope frente a las casas de algunas bellezas porteñas, sofrenaba el caballo hasta ponerlo en dos patas y mientras lo hacía girar por completo en su posición, arrojaba a los balcones un ramo de flores.
En el escenario calchaquí probablemente la fiesta de la chaya indígena aluda al término quichua "challa", que significa desparramadura o rociadura de un líquido. En este sentido el juego con agua no sólo sería una tradición europea, sino, coincidentemente, una supervivencia autóctona. Lo cierto es que esta práctica estaba arraigada en el Valle Calchaquí ya a mediados del siglo pasado, y pervive hasta nuestros días algo debilitada, aunque el domingo de carnaval es de diversión obligatoria.
Al jugar con agua todos se empapan a más no poder y la idea es dejar al adversario "chumuco", aludiendo al ave acuática de aspecto enjuto. Los bandos se forman a veces entre los de a pie y los de a caballo y en muchas ocasiones los juegos son llevados a niveles de agresividad que devienen en lastimaduras o daños físicos diversos. Estos brotes de violencia preocuparon a las autoridades de todas las épocas, a tal punto que el virrey Ceballos, en el año 1778, propuso al Cabildo una ley para prohibir el carnaval.
Actualmente la gran industria ha contribuido a refinar las tradicionales costumbres del carnaval de antaño, imponiendo en las ciudades el uso de bombitas, de pomos de metal o plástico cargados con líquidos perfumados y hasta con mezclas de éter que producen en la piel una estremecedora sensación de frío.
La fiesta
En el Valle Calchaquí se estila que, después de las corridas y juegos con agua, los carnavaleros se reúnan en alguna casa para almorzar comidas apetitosas y generalmente abundantes. Se reparan fuerzas y se reinician los preparativos para, esta vez, asistir a la reunión donde los amigos han convenido encontrarse. Se hacen cambios de ropas mojadas y, en alarde, se cambia el montado para lucir caballo fresco y brioso. Se entrecruzan observaciones cargadas de bromas e ironías.
Luego comienza el baile que se intercala con tiradas de harina, papel picado y el contrapunto de coplas que alude a temas como el amor, el cortejo, la broma hacia el otro, y también a intenciones eróticas o subidas de tono. Por ejemplo el hombre dice:
En el campo hay una flor
que se llama cardo santo,
decime si me querés,
no me hagás padecer tanto.
Ella contesta airosa:
En la puerta de mi casa
tengo un paraíso florido
¡cómo querís que te quiera
si recién te he conocido!
Subiendo el tono él dice:
Cuantito te vi venir
le dije a mi corazón:
qué piegrita tan chura
para darme un tropezón.
La respuesta no se hace esperar:
¡Cuidadito con las piedras!
¡Cuidao con los trompezones!
Cuando las piedras se topan,
¡qué serán los corazones!
Entierro del carnaval
Se trata de retrasarlo con mil pretextos, pero el domingo siguiente al miércoles de ceniza se lo hace por fin. Se hace generalmente en las afueras de los poblados y en un suelo sombreado por algarrobos. Se cava una fosa donde se recuesta al pucllay -muñeco que simboliza al carnaval- se canta, se grita, se llora, al mismo tiempo que se echan frutas y todos los obsequios recibidos para garantizar que ha de duplicarlos en el próximo aniversario de alegría. Luego cesan los llantos.
Carnaval en Jujuy
En la Quebrada de Humahuaca, provincia de Jujuy, el carnaval asimiló elementos del boliviano, que no aparecen en zonas relativamente próximas como la del Valle Calchaquí. Aquí los protagonistas son los diablos representados con máscaras con trajes chillones y, entre ellos perfectamente distinguibles los cuernos típicamente demoníacos.
Llevan colgados del cuello frutas, cebollas, repollos, roscas de masa, quesitos de cabra, etc, y estilan pedir ofrendas y contribuciones voluntarias. Los diablos son los animadores principales y los encargados de armar y dirigir al símbolo y representación de carnaval, que es un diablito pequeño cargado a su vez por ofrendas similares. Este es el muñeco que enterrarán luego al pie de un cardón.
Estas comparsas eluden la presencia de forasteros y turistas que abundan en esos días veraniegos en la Quebrada. Después de haber recorrido el pueblo y sus alrededores cantando y bebiendo en todas las casas donde los convidan; después de tocar quenas y antaras, bombos y cajas y bailar el carnavalito; después de agotar todas las posibilidades de diversión, llega el momento del entierro del carnaval. Se hace por la tarde y a escondidas de ojos ajenos e incomprensivos. Esto significa que es difícil, para quien no participa de las comparsas, saber dónde será, pues se ralean con cuidado por diferentes senderitos que llevan discretamente fuera del poblado; y que generalmente desembocan en alguna quebrada recóndita. Allí cavan la fosa al pie de un cardón y bailan en torno enlazados los brazos por pareja o tomados de la mano, en rueda, formando una vez más las tradicionales figuras del carnavalito. El diablito simbólico yace rodeado de frutos, coca, unas gotas de chicha y también cigarrillos armados. Algunos de los diablos, de rodillas, como en invocación a la Pachamama lo depositan en medio de grandes reverencias. Luego lo entierran. Las máscaras buscan un lugar discreto para cambiar disfraces por ropas propias, que alguien ha llevado disimuladamente desde la casa. Con el carnaval se entierran también las alegrías y sólo queda el cansancio de la agitada vida de tres o más jornadas ajenas a las normas sociales.
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Monumentos Historicos
Casa de Güemes
Fuerte de Cobos
Iglesia de Cachi
Convento de San Bernardo
Dique Cabra Corral
Etimología: Se lo conoce como Cabra Corral porque fue una empresa norteamericana la encargada de los relevamientos topográficos para la futura obra y en sus carpetas colocaban los títulos "Cabra Corral" en vez de "Corral de Cabras"
Distancia desde Salta hasta Coronel Moldes: 62 km. hasta la presa: 85 km
Ruta de acceso: Nacional Nº 68 y Provincial Nº 47.
Embalse artificial que se forma por la confluencia del río Guachipas donde desaguan por el sur, todos los ríos de los Valles Calchaquíes, y Rosario y Arias por el norte. Presenta la forma de una Y .
El complejo fue construido entre l966 y 1972 y estuvo a cargo de la empresa Panedille Hnos. de capitales italianos y argentinos. Comparando con otros embalses: San Roque 200 hm3; Río Hondo: 1.000 hm3; Río Tercero: 500 hm3... su capacidad de 3.130 hm3, lo convierte en uno de los más grandes del país.
Afluentes: por el norte aporta sus aguas el río Arias, colector de los ríos Rosario (Qda. Del Toro) y Chicoana (Qda. De Escoipe). Por el sur aporta el río Guachitas que recibe también las denominaciones de Qdas. De las Conchas y Calchaquí. La confluencia de los ríos Arias y Guachitas, previa al Dique, daban origen al río Juramento o Pasaje. Actualmente se considera a la salida de la presa como en inicio de este ultimo río.
La superficie del embalse es de 115 km2. El objetivo de su construcción fue con el fin de regar 100.000 has. en Salta y Santiago del Estero e integrarse a la red nacional de energía con la producción de energía hidroeléctrica a través de sus tres turbinas.
La presa tiene una altura de 93 m. es por lo tanto, más alta que el Chocón con sus 86 m. Es como una gran montaña de tierra, lo que la convierte en antisísmica. (Si fuera rígida, de cemento, se rajaría con el primer movimiento telúrico). Posee un núcleo de arcilla y luego distintas capas de tierra y roca compactada hasta terminar con cantos rodados grueso (piedras grandes) del lado del espejo de agua y canto rodado fino del lado sobre el Juramento. Posee una base de más de 500 m. por la que atraviesan dos grandes túneles: Uno para descarga de fondo y otro, para la central hidroeléctrica . Este último posee una chimenea de equilibrio de 108 m. de altura. Al costado de la presa, hacia el sur, está el aliviadero o vertedero que tiene la forma de un gran tobogán, que comienza a funcionar cuando el agua llega a su cota máxima a los 1.037 m. Otra de la maravilla de esta obra es el puente sobre el angosto del Río Guachipas. Este puente cuenta con pilares huecos de 60 cm de espesor que descansan sobre y cabezal y a su vez pilotes de tipo "Franki" sobre el lecho del río. Los pilotes, soportan vigas pretenzadas, que las hacen flexibles en caso de sismos. La distancia entre la calzada y el espejo de agua está calculada para que puedan incursionar veleros de regular calado. Está calculado para este embalse una vida útil de 100 años, teniendo en cuenta que con los tiempo se enlamará por la gran cantidad de sedimentos que aportan sus tributarios. Como todo embalse requirió de la construcción de otros compensadores para regular las crecientes del Río Juramento. Ellos son: Miraflores y El Tunal. Las aguas del Río Juramento desaguan en el Río Paraná con el nombre de Salado del Norte, transformándose en la cuenca más larga del país. Qué se puede hacer:
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Pescar pejerreyes, bogas, bagres y sábalos desde la orilla o contratando catamaranes.
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Participar de deportes náuticos: skí, ioting ....
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Caminar por el cerro El Fuerte
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Visitar las pinturas rupestres de Ablomé
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Descansar en algunos de los clubes náuticos, de pesca, hoteles, casas...
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Hay distintos prestadores de servicios que alquilan bicicletas, caballos, piletas con toboganes de agua....
LA MUSICA DE SALTA
"La Lopez Pereyra" - Interprete: Los Fronterizos - Letra y Música: Artidorio Creseri.
"Carpas de Salta" - Interprete: Los Cantores del Alba- Letra y Música: Gustavo Adolfo Solá "El Payo"
"Zamba del Cantor Enamorado" - Interprete, Letra y Música: Hernán Figueroa Reyes.
"Recuerdo Salteño " - Interprete: Los Fronterizos, Música: Marcos Tames y letra: Burgos
FUENTE
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