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Viaje a Grecia, Egipto y España (2da parte)

Turismo5/1/2013
Sábado 6: El Cairo
El vuelo a El Cairo fue muy tranquilo, pero con muchas expectativas por estar a punto de cumplir mí sueño. Desde el aire se puede ver lo grande que es la capital de Egipto, con sus más de 26 millones de habitantes. Faltando poco para el aterrizaje pudimos ver las pirámides desde lo alto, increíble como sobresalían entre el desierto y los edificios. Hacía que todo lo demás sea muy pequeño. Primera postal de El Cairo. Aterrizamos a las 19.30, y apenas descendemos del avión notamos el cambio de temperatura con respecto a Grecia, muy caluroso y húmedo, a pesar de que el sol ya casi había desaparecido en el horizonte. Apenas entramos al aeropuerto, nos encontramos con otra cultura, muy diferente a la nuestra, las mujeres con sus largos vestidos cubriendo todo su cuerpo y sus cabellos, inclusive algunas mostrando solo sus ojos. Un gran cambio, sin dudas. Antes que nada hay que pasar por el banco para pagar la visa de entrada al país, que son 15 dólares. Luego de pagar, cambiamos dinero ahí mismo, nos dieron 8.71 libras egipcias por cada euro. Luego de esto retiramos las valijas y esperamos por nuestro representante de la agencia que nos debería estar esperando. Teníamos un poco de miedo de salir, ya que afuera había muchísima gente. Entre esta gente había agencias de viajes ofreciéndote servicios, taxis, y maleteros, casi peleándose entre sí para conseguir un cliente. Todo un caos la salida. Por suerte nuestro representante estaba ahí, con un cartelito con nuestros nombres y el nombre de la agencia. Nos dio la bienvenida en español, ya que manejaba muy bien el idioma, nos llevó al auto para llevarnos al hotel.
El tránsito por las calles, otro caos, los autos se cruzaban de un carril a otro, bocinazos, frenadas, etc. Amro, el representante de la agencia, nos comenta que todo esto es absolutamente normal. Tardamos como una hora en recorrer los 12 kilómetros que nos separaban del aeropuerto al hotel.
Por fin llegamos al hotel, Le Meridien, 5 estrellas. Para ingresar, nos detuvimos, apareció una persona de seguridad con un perro que olfateó todo el auto, y dio la orden de que podíamos pasar. También debimos pasar nuestras mochilas por un scanner.
Enseguida aparecieron los empleados del hotel para llevarnos las valijas, hicimos el check in u nos despedimos de Amro, que nos dijo que a la mañana siguiente nos pasarían a buscar nuestro guía para comenzar las visitas.
Subieron las valijas a nuestra habitación y les aseguro que los maleteros no se van de la habitación hasta que reciban la propina. Consejo: tener siempre cambio porque en Egipto todo el mundo, y sin excepción pide propinas, desde un lustrabotas hasta algún alto funcionario que cuida los monumentos. La propina puede variar, generalmente puede ir de 10 a 20 libras, aunque he dado 5 muchas veces y no han dicho nada. Para que tengan en cuenta que 10 libras egipcias equivalen a unos 8 pesos argentinos.
El hotel está situado muy cerca de las pirámides, es más, desde la pileta del hotel se pueden ver sin que ningún edificio las tape. La zona aledaña al hotel no es muy linda, es más, hay calles de tierras y no parecen ser de las más seguras, y menos de noche. Por ese motivo no salimos del hotel para cenar, y el restaurante del hotel ya había cerrado (cierran a las 23 horas), solo nos quedaba una alternativa, un restaurante de comida mexicana que estaba dentro del hotel. Cenamos allí unos burritos con jugo de naranjas y una cerveza. Por supuesto, la comida bien picante. Valor de la cena, unas 125 libras. Luego de la cena, salimos a la zona de la pileta para ver las pirámides, nos dijeron que por más que sea de noche se pueden ver, pero había mucha neblina y no se veía a lo lejos. Luego nos enteramos que no era neblina, sino arena. Luego de esto nos fuimos a dormir para arrancar al otro día con muchos lugares, empezaríamos con las pirámides, los locales de papiros, de esencias, el museo, las iglesias cristianas, las mezquitas y el famoso bazar Kan el Kailili.
La agencia contrata por nosotros se llama Memphis Tour, una agencia que tiene muy buenos comentarios, incluyendo los nuestros. Compramos el paquete con hoteles, movilidad, crucero por el Nilo de 4 días, guías, entradas a todos los sitios, todo incluido, más un día que agregamos para tener libre en El Cairo. Todo por un valor de unos 1000 dólares por persona, por los 8 días. La contratamos por internet, le depositamos una seña desde Argentina y pagamos el resto apenas llegamos a Egipto con tarjeta de crédito. La agencia cumplió con todos los puntos del programa.

Domingo 7: Pirámides

Bajamos a desayunar, pero antes pasamos por la pileta para ver las pirámides, ahora si, al verlas quedamos sorprendidos por su tamaño, gigantescas. Me podría haber quedado horas solo mirándolas, aunque estuvieran a un par de kilómetros de distancia. Seguimos al salón para desayunar, apenas nos sentamos nos sirvieron café y nos levantamos para servirnos. Había todo lo que se puede imaginar para desayunar, frutas como frutillas, melón, naranjas, pomelos, panes, yogures, todo tipo de fiambres, dulces, jugos exprimidos y varias cosas más que se nos habrán pasado por alto.
Luego de desayunar subimos a buscar las maletas, porque las tendríamos que llevar porque a las 20 horas, luego de finalizar el recorrido, deberíamos tomar el tren nocturno a Luxor, para llegar al crucero de 4 días por el Nilo. Al bajar nos estaba esperando nuestro guía, Said, y el chofer para comenzar el largo recorrido.
Los empleados del hotel subieron las valijas al baúl del auto, propina y arrancamos. Primer destino, las pirámides!. Llegamos en solo 10 minutos desde el hotel. Nuestro guía nos dio las entradas (valor 60 libras por persona) y nos dijo si queríamos entrar al interior de la gran pirámide (Keops, la más grande). Por supuesto que dijimos que si, por un valor de 100 libras cada uno (esta entrada no estaba incluida en el paquete). Al entrar otra vez quedamos asombrados ante tal maravilla. Mientras Said nos contaba algo de historia de Egipto, yo no le sacaba los ojos de encima por ningún momento a las pirámides (salvo para cerrarlos por toda la arena que volaba), más precisamente a la de Keops, que era la que mas cerca teníamos. Luego de la charla, mejor dicho el monólogo subimos unos escalones de la pirámide hasta llegar a la entrada. Un guardia nos avisó que no se puede sacar fotos en el interior. Entramos y ya se respiraba otro aire. Avanzamos unos metros, todo como si fuera en interior de una montaña, y llegamos a un pasillito muy angosto y bajito, que subía en una pendiente de 30 grados. Avanzamos casi de rodillas para poder cruzar el diminuto pasillo de unos 40 metros de largo. Si alguien sufre de claustrofobia, este no es el mejor lugar para estar, ya que es muy chico el espacio y realmente falta el aire ahí adentro. De solo pensar la cantidad y las toneladas de piedras que teníamos sobre nuestras cabezas hicieron que por un momento sienta miedo, tampoco veía la salida, ya que Vale iba delante de mí. Peor se puso cuando vi que venían bajando dos personas. Realmente no se como hicimos para poder pasar, tuvimos que hacer maniobras de contorsionistas. Luego de unos minutos que parecen una eternidad vemos la salida, un corredor más ancho y alto, donde ya se podía respirar mejor. Luego de este pasillo, había otro pasadizo, pero más corto y un poco más alto que el primero, que daba a la cámara de la tumba del faraón. Ahí solo queda la parte de piedra en donde está el sarcófago. Las paredes y techo son de piedra de granito rojo (una piedra tan dura como pesada) tan bien alineadas entre si que ni siquiera entra una hoja de papel entre las uniones. Permanecimos unos minutos y volvimos por el claustrofóbico pasadizo. Antes de salir de la pirámide vemos otro túnel que baja, pero estaba cerrado y otro que va en línea recta, que es el que vi en documentales, que se caracteriza por sus bordes a 90 grados perfectos, que asombra a los ingenieros y arquitectos de hoy en día.
Volvimos a ver la luz del sol, bajamos las escaleras y comenzó el acoso de los vendedores, que te siguen y no te dejan en paz. Nos persiguió hasta que subimos al auto para seguir el recorrido hacia el mirador, desde donde se ven todas las fotos clásicas de las pirámides. Aquí también hay vendedores hostigadores y varios camellos para montar. Nuestro guía nos ofreció si queríamos hacer un paseo por la arena de unos 15 minutos a camello. Le dijimos que si y nos subimos a dos, que estaban arrodillados para que podamos subir, luego le dicen una palabra y se paran automáticamente. Mientras hacíamos el recorrido nos íbamos sacando fotos, por supuesto. Muy lindos animalitos esos camellos. Valor del paseo 60 libras cada uno.
Otra vez en el auto nos dirigimos hacia la Esfinge, que era un montaña que fue tallada hasta dar con la forma de cabeza humana y cuerpo de león. En esta parte hay mucha gente, especialmente niños que se ofrecen voluntariamente a sacarte fotos con los mejores ángulos para luego pedirte dinero, por supuesto. Nosotros sacamos nuestras fotos y salimos rápido del lugar, mucha gente para mi gusto.
Lo bueno y lo malo de las pirámides: lo bueno, por supuesto, el patrimonio histórico que significa. Lo malo, lo descuidado que está todo, hay mucha suciedad, mucha gente que no tiene que estar ahí adentro, como por ejemplo los vendedores y algunos habitantes locales, sentados sobre las piedras de las pirámides, fumando, haciendo nada productivo. Escasa presencia policial. Una verdadera lástima que no se preserve como se debe. También la gente que teóricamente está para cuidar, está más preocupada por sacar dinero a los turistas.
Otra vez en el auto, nos dirigimos a un comercio donde preparan el papiro, ahí nos muestran como se procesa el mismo y luego vemos todos los trabajos en una especie de galería, donde están todos a la venta. Hay muchos dibujos, todos por supuestos inspirados en la historia de Egipto, sus dioses, sus creencias, su escritura, etc. El precio de los mismos varía dependiendo del tamaño, desde las 100 libras hasta 2000 libras o más. Por supuesto, compramos un par en el que escribieron nuestros nombres con jeroglíficos en uno de ellos.
Próximo destino: esencias. Nos atiende un muchacho, que es el dueño del negocio, hablando un buen español. Ellos comercian todas las esencias puras para la fabricación de perfumes. Nos hicieron probar algunas y por supuesto, compramos! las esencias que están relacionadas con los chacras, para aromaterapia. Además nos invitaron con un café y un té, una costumbre para los invitados.
Seguimos en el maratónico tour hacia el museo (valor de la entrada ). El museo es muy grande y todas las piezas son las verdaderas, salvo una, que es una copia de la piedra de Roseta (la original se encuentra en Francia), que es la piedra en que Champollion descifró parte de los jeroglíficos. Recorrer el museo lleva muchas horas porque hay muchísimas cosas para ver, pero por una cuestión de tiempo nuestro guía solo nos mostró lo más interesante. Lo más interesante del museo es la parte dedicada a Tutankamon, el faraón más conocido, no por su gobierno, ya que reino pocos años (murió a los 18 años) sino porque fue la única tumba que se encontró sin saquear. Pudimos apreciar sus sarcófagos, sus joyas y la pieza fundamental del museo: la máscara, la que todos conocemos por sus colores azul y amarillo. Una lástima que no se puede sacar fotos!, pero de igual manera esa imagen no se me borra nunca más de mi cabeza. Salimos del museo, vamos a buscar la cámara que nos habían hecho dejar en una oficina y adivinen que? me pidió propina, lo saqué de vuelo y sacamos algunas fotos fuera del museo donde todavía quedan columnas, y muchas piedras que por razones de espacio no se encuentran dentro del museo.
El calor se hacía más intenso, pero seguimos camino para recorriendo la mezquita más grande de todas, un par de iglesias cristianas y dentro de una de ellas el sótano en donde se escondió la Sagrada Familia de los romanos. Sin mucho más que decir, salvo que las mezquitas llaman a oración 6 veces al día y hay muchas, separadas por pocas cuadras entre sí.
Solo nos quedaba el último recorrido, el bazar Kan el Kailili. Este bazar es un lugar repleto de negocios y puestos callejeros que venden de todo, ropa, artesanías, piedras, joyas, suvenires, y un gran etc. Nuestro guía Said nos dio una hora y media para que recorramos todo el lugar, mientras el se quedaba tomando un café y fumando las tradicionales larguias. Pensábamos que los vendedores de las pirámides eran cargosos, nos equivocamos, a comparación de estos, eran unos bebe de pecho. Son realmente insoportables, te agarran, te quieren llevar adentro de sus locales, te siguen, te insisten. Un verdadero fastidio. No solo eso, también le dicen cosas a las mujeres, por supuesto no muy agradables, hasta me ofrecieron 3000 camellos por mi novia. Es tanta la hostigación que nos retiramos del lugar sin poder ver ni comprar nada. Así que nos fuimos al bar en busca de Said, pedimos unos sándwiches con jugo y nos quedamos un rato ahí. Luego de comer intentamos entrar otra vez pero por otro lado, un lugar más abierto, estaba un poco más tranquilo pero igual molestaban a todos los turistas. Compramos algo? no, misión imposible. Como consejo, si por alguna mercadería les piden 100, el precio real es de 20 o menos, ellos mismos van bajando el precio para que uno se enganche en el regateo.
Volvimos al bar, donde tampoco uno puede estar muy tranquilo, porque pasan los vendedores ambulantes a cada rato, nos quedamos un rato hasta que nos venga a buscar el chofer. Cuando llegó nos llevaron a un mall, en donde esperaríamos a un representante de la agencia para que nos trasladen a tomar el tren a Luxor. Nos despedimos de Said, y nos quedamos en el mall hasta que nos pasen a buscar. Este mall queda al lado del hotel Four Seasons, el más lujoso de El Cairo. Recorrimos el shopping, y nos sentamos en el bar a tomar unos jugos para esperar, cuando nos llama Amro al celular para avisarnos que los maquinistas de tren estaban de paro, que no saldría el tren. Entonces nos ofreció un vuelo a Luxor esa misma noche (donde debíamos pagar la diferencia entre el tren y el avión, que eran solo 50 dólares y el hotel a cargo de ellos). Entonces nos llevaron al aeropuerto, y cuando pasamos la mochila por el escáner me la hacen abrir y ven que teníamos unas piedras que habíamos traído de Santorini. Nos dicen que no la podemos pasar, en realidad podíamos, pero...el señor quería plata, por supuesto, ya a esta altura no me extrañaba. Así que disimuladamente me dio la mano y le di 20 libras.
Un vuelo de menos de una hora y estábamos en Luxor, una ciudad muy linda, nada que ver con El Cairo, mucho más tranquila. Nos estaba esperando otra representante de la agencia para trasladarnos hacia el hotel Sonesta, otro lujoso hotel cinco estrellas. Estábamos muy cansados porque no paramos ni un minuto en todo el día, no había ganas de salir a cenar, así que pedimos servicio de habitación y cenamos en la cama. Al día siguiente nos pasaban a buscar para ir a tomar el crucero a las 11.30 horas, así que aprovechamos la mañana para dormir hasta las 10 y luego desayunar tranquilos al aire libre, en el patio del hotel, cerca de la pileta.

Lunes 8: Crucero por el Nilo
Llegamos al crucero cerca del mediodía, nos acompañan a nuestra habitación y nos instalamos, ya que estaremos 4 días en este crucero. El camarote tiene una ventana grande, con vista al Nilo, o sea que se ve todo el paisaje en todo momento, aire acondicionado, una heladerita, televisión y baño privado. Nos tocó el tercer piso, en el segundo hay mas habitaciones, una sala de juego, un gimnasio, sala de masajes, una librería, dos computadoras para acceso a internet (se paga aparte 12 dólares la hora) y un negocio que vende suvenires, artesanías, joyas, libros, etc. En el piso principal está la recepción, y un bar grande donde se puede ir a tomar algún trago (no incluido en el paquete) y donde hacen espectáculos algunas noches. Debajo de este piso se encuentra el salón comedor, este se encuentra parte por debajo del agua, o sea que por sus ventanas vemos la superficie del Nilo. Y en la terraza, se encuentra la pileta, un yacusi, reposeras, mesas, sillones y un bar, todo esto al aire libre.
A las 12.30 horas sirven el almuerzo, bajamos, nos asignaron una mesa, nos dieron el menú, donde uno puede elegir entre los platos del día. No está incluido las bebidas (Coca Cola 15 libras, cerveza 28 libras, vinos, no recuerdo, pero bastante más caros). Todos los menús consisten en entrada, sopa, plato principal y postre.
A las 14.30 horas, teníamos que estar listo para salir a la primer excursión, teníamos programado ver el Templo de Karnak y el Templo de Luxor. Puntualmente se presenta nuestro guía, Sayid (igual que el anterior, pero se escribe distinto) hablando un muy buen español. Antes de salir nos sentamos y nos contó un poco la historia de los dioses antiguos de los egipcios y algunas cosa más de historia, como invasiones de los persas, la llegada de los griegos y los romanos.
Salimos rumbo al primer templo, el de Karnak (valor de la entrada 65 libras), dedicado al Dios Amón. Aquí vemos por primera vez la manera de construcción de los antiguos egipcios, columnas enormes y altas, paredes con jeroglíficos e imágenes de dioses prolijamente esculpidos en las piedras. Aparte de ser enorme la entrada, este templo es para mi uno de los más grandes y quedé impresionado por el tamaño de las columnas. Luego de las explicaciones de Sayid, nos da media hora libre para que tomemos fotos. Nos fuimos para el final del templo, ya que había menos personas. Aquí empiezan a aparecer las personas que cuidan el lugar, ofreciendo como favor sacar fotos a la gente, y como ya les conté, también dinero. Hay una parte elevada, como una especie de mirador, donde se puede observar todo el templo, pero custodiado por un policía. No se puede pasar, pero el policía nos ofrece dejarnos pasar solo a nosotros para que tomemos una foto panorámica, así que subimos, nos quedamos un rato, bajamos y por supuesto, propina al policía. En ese momento aparece otro policía, que también me pide propina. Por supuesto le dije que no, que ya había dejado y nos vamos a la entrada al templo donde nos esperaba Sayid para seguir camino hacia el Templo de Luxor.
A pocos minutos llegamos al Templo de Luxor (valor de la entrada 50 libras), que antiguamente estaba unido al de Karnak mediante una avenida de esfinges. Este templo tenía en la entrada dos obeliscos, de los cuales solo uno queda en pie, el otro fue regalado a Francia, aunque no lo crean. Este templo fue construido por dos faraones, Amenhotep III y culminado por Ramses II. Luego de otra sesión de fotos volvemos al crucero para disfrutar un rato de la pileta, ya que el sol comenzaba a bajar.
Un baño reparador y a cenar. La cena se sirve a partir de las 19.30 y hasta las 22.30 horas. Nos sentamos en la mesa de siempre, la número 17. El crucero no iba lleno, muy pocas persona viajábamos, no más de 25 personas, contando los guías. Había alemanes, franceses, españoles y nosotros representando a Argentina. Al final de la cena nos vamos a dormir y leemos en el lobby que al otro día hacíamos el Valle de los Reyes, también en Luxor, ya que el crucero aún no zarpaba.

Martes 9: Crucero por el Nilo
Nos levantamos muy temprano para desayunar, ya que saldríamos a las 7.30 de la mañana para en Valle de los Reyes (valor de la entrada 80 libras), en la parte oeste de Luxor. Aquí enterraban a los faraones, y a gente de la nobleza. Aquí vemos unas altas montañas solo de piedras, sin vegetación. Donde las mayorías de las tumbas se encuentran dentro de la montañas. No se encuentran abiertas todas las tumbas, solo algunas, porque las que están cerradas es por mantenimiento. Aquí se encuentra la tumba de Tutankamón, su sarcófago y su cuerpo momificado. Para visitar esta tumba pagamos aparte (valor de la entrada 100 libras). Primero entramos a una tumba que nos recomendó Sayid. Esta tenía varios metros de profundidad, todo cavado en el interior de la montaña. Sus paredes están decoradas de jeroglíficos que aún conservan los colores. Podemos ver azules, amarillos, rojos y verdes, como los que más se destacan. Aquí esta prohibido tomar fotos, aunque hay quien lo hace con sus celulares, pero los guardias están atentos y vimos como uno de ellos le sacaba el teléfono a un turista y lo sacaba del lugar. Mientras iban saliendo vi la escena en que el dueño del teléfono le entrega dinero al guardia para que no pase a mayores, y así fue.
Entramos a otra tumba, con las mismas características que la anterior.
Venía el plato fuerte del día, la tumba de Tutankamón. Bajamos y otra vez dentro de la montaña, caminamos por el pasillo y llegamos a una cámara donde estaba de un lado uno de sus sarcófagos, ya que lo encontraron en el cuarto sarcófago, uno dentro del otro, y del otro lado el mismísimo faraón momificado, dentro de una especie de vitrina cerrada, para evitar el contacto con el aire y no se deteriore. Por tener miles de años está bastante bien conservado, se pueden ver algunos rasgos de su rostro, sus dientes y también sus pies. El resto del cuerpo está cubierto por una manta blanca. Por fin habíamos conocido al joven faraón.
Nos retiramos del Valle esquivando vendedores hasta subir al auto. Camino al próximo templo, el de la reina Hatchepsut, hicimos una para en el pueblo de los artesanos, más precisamente en una casa que trabajaban todo en piedras. Allí nos explican como diferenciar las piedras verdaderas de las falsificadas y como las trabajan. Luego entramos a su local, nos convidan con gaseosas y vemos gran cantidad de estatuas de todos los tamaños, en piedras tales como, granito rojo, alabastro, basalto. Elegimos unas cinco y las compramos, pero tuvimos que pagar con tarjeta de créditos porque no nos alcanzaba el dinero que llevábamos. Piedras caras, pero no son imitaciones y todas hechas a mano.
Siguiente destino, el Templo de de Hatchepsut, que es el de mayor prestigio de los construidos en el valle. Este es un templo distinto a los demás, no es tan alto, pero es más ancho y tiene muchas estatuas en la parte del frente.
Antes de retornar al barco, paramos a ver los colosos de Memnom, que son dos estatuas muy altas, más de 10 metros de alto, construidas en una sola pieza. Eran la entrada al Valle de los Reyes. Están muy deterioradas debido a las crecidas del Nilo.
Este fue nuestro último destino del día. Debíamos llegar a las 12.30 para almorzar.
Llegamos puntualmente a almorzar y comenzó la navegación por el Nilo. Mientras almorzamos vemos por la ventana que un bote de madera a remos iba a la par nuestra, a la misma velocidad. No podía ser, ya que no tenía motor, miro más detenidamente y estaba atado al crucero por una soga. Pensé que estarían entregando mercadería o algo así, pero no. Eran tres y uno de ellos comenzó a desplegar prendas de vestir y manteles. Eran vendedores!!!! No lo podíamos creer, ni navegando nos libramos de ellos!. Están en el medio del rio, y cuando pasa el barco, tiran la soga y se enganchan a las partes salientes y así viajan kilómetros ofreciendo sus mercaderías a los turistas que están en la terraza del crucero. Y para forzar más la venta arrojan las prendas en una bolsas para que las vean. Increíble.
Teníamos la tarde libre, así que subimos a disfrutar de la pileta. Vale se puso a tomar sol, yo me metí un rato a la pile y después seguí leyendo el libro que comencé en el avión. A las 16.30 estaba anunciado la hora del té, ahí mismo nos sirvieron café con unas masas secas y algunas frutas también.
Luego de unas horas de navegación, llegamos a una represa, en donde el barco pasa a una esclusa para pasar al nivel más alto del Nilo, del otro lado de la represa. Una especie de canal de Panamá pero a menor escala.
Nos quedamos al aire libre en el crucero hasta que cayó el sol.

Miércoles 10: Crucero por el Nilo
Otra vez a levantarse temprano a desayunar. Llegamos a puerto, bajamos y nos esperaba una carreta para llevarnos al Templo de Horus, que es una de los mejores conservados, ya que estuvo bajo la arena por varios siglos. Es un templo también imponente por el tamaño de su entrada, unos pilonos de más de 35 metros. Hay un patio central con dos estatuas de unos 3 metros de alto de unos halcones, todo rodeado de columnas con distintos capiteles. Hay que destacar la iluminación, con habitaciones cada vez más pequeñas para impedir el paso de la luz gradualmente hasta llegar a la oscuridad casi total del santuario. Recorrimos, sacamos fotos, y volvimos a la carreta para volver al barco. Llegamos al barco justo a las 9.30, horario en que volvíamos a navegar rumbo a Kom Ombo. Almorzamos, y a las 14 horas llegamos al puerto, y vemos el Templo de Sobek desde el crucero. Llegamos caminando, el sol estaba muy fuerte y por suerte no había mucha gente. Este templo estaba dedicado a dos dioses, por un lado el Dios Sobek, con cabeza de cocodrilo y el Dios Horus. Aquí se encontraron muchos cocodrilos embalsamados. Aquí nos llamo mucho la atención que algunos techos todavía conservabas sus colores. Mientras sacábamos fotos aparecieron dos muchachos, uno me pregunto por medio de señas si me podía sacar una foto con ellos, les dije que sí. Hasta ahora no entiendo por el por que. Me habrá confundido con una estrella de rock? Luego de esto uno de los cuidadores les hizo seña para que nos dejaran tranquilos y se fueron. Luego recorrimos el museo de los cocodrilos, que está al lado del templo y volvimos a subir al barco. Otra vez a la pileta, ya que hacía mucho calor.
Nuevamente navegación por la noche para llegar a nuestro último destino, Asuán, la ciudad donde vive nuestro guía Sayid. Esa noche había una fiesta de disfraces en el barco, había que disfrazarse de egipcios. Solo hicieron honor los españoles y Vale, quienes compraron los disfraces en el local del crucero a unos 130 libras. Empezó la música, el baile y yo huí para otro lado, me senté en la barra a tomar un cerveza y charlar con Sayid, ya que bailar me gusta tanto como que me den palazos en el lomo. Sayid se tomó un té de anís mientras me preguntaba cosas de Argentina y escuchaba atentamente las respuestas. Se terminó el baile y nos fuimos a dormir para despertar en Asuán.

Jueves 11: Asuán
Asuán es una ciudad muy bonita, tranquila, por lo que pudimos ver. La primer visita del día sería a una isla, en donde está el Templo de Filae, en el lago Nasser. Para llegar, tomamos una lancha, cruzamos el lago artificial, ya que se formó debido a la represa de Asuán y a otra construida por los ingleses. Llegamos a la isla y el paisaje es muy lindo, entramos al complejo (valor de la entrada 50 libras), el cual fue trasladado a la parte alta de la isla cuando se construyó la represa. Aquí vimos como en una de las paredes talló su nombre Napoleón, en su paso por Egipto en los años 1700. Por haber estado bajo el agua mucho tiempo, sus paredes están más oscuras que los demás templos. Fotos, y vuelta a tomar la lancha para volver. Hace mucho que no menciono la palabra propina, así que aprovecho para decir que le di al conductor de la lancha 10 libras.
Luego subimos al auto para ir a visitar la represa. No hay mucho que decir, solo que provee gran parte de la energía para Egipto. También hay una buena vista del lago.
Nos retiramos de la represa y fuimos rumbo a la cantera de donde sacaban las piedras para las monumentos. Valor de la entrada 30 libras. Aquí vemos mucha piedra, de granito rojo. La atracción principal del lugar es el obelisco inacabado. Este obelisco como su nombre lo indica quedó sin terminar, debido a una fisura que se produjo en la parte superior de la piedra. Es una solo piedra, de 42 metros de largo y con un peso de unas 1200 toneladas. Pregunta: como iban a hacer para transportar semejante piedra y trasladarla? Algunas teorías pero ninguna a mi criterio podría llegar a ser cierta. Aparte como habrán hecho para tallar la forma del obelisco tan bien con solo piedras y un cincel. Esta enorme piedra me sorprendió mucho por el tamaño, no podía dejar de imaginar como la moverían.
Luego de sacarle fotos nos retiramos por una galería donde hay varios locales y vendedores! Aquí compramos unos papiros para regalar, luego de un arduo regateo con el vendedor. De 200 libras que me pedía por 3 papiros terminé pagando 60, lo que me pareció razonable. También compramos una pirámide de piedra alabastro, porque ya sabíamos diferenciar las piedras verdaderas de las falsas y esta era de las buenas. Esa piedra se caracteriza porque si le pones una luz por detrás se puede ver claridad, si no fuera original, taparía la luz. La subasta comenzó en 220 libras, le dijimos que no y cuando nos estábamos retirando del lugar nos dijo cuanto le ofrecíamos y le dije no más de 50 libras. Vendida!
Volvimos al barco, era la última noche y había una fiesta. Actuaba un grupo cómico-musical con danzas y participación de la gente. Otra vez tuve que emprender la retirada, ya que hacía bailar y gritar a los participantes. Aproveché para saldar la deuda del viaje, que eran las bebidas de las comidas que no estaban incluidas y algún que otro trago que tomamos en el bar y en la pileta. Aboné y me dieron un sobre por si quería dejarles propina para la tripulación. Esta vez lo hice con mucho gusto, ya que la gente del crucero nos atendió siempre muy bien, 100 libras. Por cierto el nombre del crucero era Movenpick.
Cuando ya vi que había terminado el show, pasé a buscar a Vale y nos fuimos a dormir. Había que despertarse a las 3 de la mañana para uno de los mejores destinos después de las pirámides (a mi criterio). Para esta excursión salen todos los contingentes juntos a las 4 de la mañana desde un punto de Asuán, custodiado por policías. Luego del control parte la caravana hacia Abu Simbel.

Viernes 12: Abu Simbel
A las 4 en punto parten todos juntos, autos, trafics, colectivos. Nosotros íbamos en auto. El viaje dura tres horas y media, atravesando el desierto de Sahara. Lo recorrimos siendo de noche todavía, y a eso de las 5 comienza a aclarar.
Llegamos a Abu Simbel un rato antes de las 8 y fuimos unos de los primeros en entrar (valor de la entrada 80 libras). Caminamos unos metros, rodeamos una montaña y llegamos al lugar. El Templo de Abu Simbel, un gigante, tallado íntegramente en la montaña. Realmente impacta el tamaño de sus estatuas, donde hay cuatro, una de las cuales una se encuentra en el piso, por haberse rota. Este templo fue salvado por varios países para que no quede bajo el agua, y llevado a un lugar más alto. Este trabajo demandó unos dos años.
Al entrar también encontramos estatuas muy altas, jeroglíficos en todas sus paredes y en la parte final, una recámara con estatuas de cuatro dioses, de los cuales a solo tres les llega la luz solar. El cuarto permanece en la sombra, ya que era precisamente el Dios de la Oscuridad. Este trabajo les costó mucho a los investigadores para lograr ubicar las piedras con este efecto de luz.
El templo está muy bien conservado, es muy grande por dentro y tampoco se pueden sacar fotos en su interior. El templo fue construido en honor a Ramses II.
Como de costumbre el sol calentaba muchísimo y apenas eran las 9:30, cuando terminamos de sacar fotos, nos dirigimos al bar que está en la entrada, donde nos esperaba Sayid, que estaba con otro guía. Me puse a conversar un rato con el porque le gustaba el fútbol tanto como a mi. Se hicieron las 10 y tuvimos que salir esquivando vendedores, porque a esa hora partía la caravana. Comimos en el auto las viandas que nos dieron en el crucero y volvimos a cruzar por el Sahara. Mientras se nos cerraban los ojos vimos algunos remolinos de arena.
Llegamos a la ciudad a las 13.30 horas, nos llevaron a un hotel para hacer tiempo hasta las 19 horas, que salía nuestro tren para regresar a El Cairo.
Nos despedimos de Sayid, intercambiamos dirección de mails y lo invitamos a que algún día nos visite en nuestro país. Una gran persona Sayid y con muchos conocimientos de historia.
Solo nos quedábamos unas horas en el hotel, por suerte, porque nada que ver con los hoteles en que habíamos estado. No estaba en una zona muy linda que digamos y había un contingente de chicos en la pileta que gritaban todo el tiempo. Almorzamos ahí, nos bañamos y nos pasaron a buscar para ir a la estación de trenes, siendo las 18 horas.
Llegamos a la estación, subimos al tren y nos acomodamos en una especie de camarote, con asientos, un lavamanos y dos camas que se desplegaban a la hora de dormir. El baño quedaba afuera del camarote, al final del vagón.
Nos sirvieron la cena, carne con verduras y un postrecito. Por suerte teníamos agua en las mochilas, ya que no nos sirvieron nada para tomar. Seguramente habría que pedirlas, pero nadie nos ofreció. Terminada la cena, recogen los platos y despliegan las camas, que quedan tipo cucheta. La verdad son bastante cómodas y dormimos muy bien, a pesar del ruido lógico que hace el tren. Me quedé dormido luego de leer algunas páginas del libro.
Nos despertaron a las 7, nos sirvieron el desayuno un rato más tarde y las 8.30 estábamos llegando a la estación de El Cairo. Allí nos estaba esperando, Amro, que fue el que nos recibió el primer día en el aeropuerto. Nos preguntó como nos había ido, como nos habían tratado y demás. Por supuesto le dijimos que fue todo muy bien, que la agencia Memphis Tour cumplió con todo lo prometido.

Sábado 13: El Cairo
Nos volvimos a aloja en el Le Meridien y tendríamos ese día libre, para recorrer algo más o simplemente descansar en la pileta. Hicimos ambas cosas.
Lo primero fue preguntar si tenían un taxi de confianza que nos lleve a las pirámides y nos espere dos horas. Nos dijeron que si, que tiene un costo de 150 libras. Aceptamos y de inmediato subimos a un auto que estaba parado dentro del hotel. El chofer nos hablaba en inglés y nos dijo que se llamaba Mohamed Alí, si, como el boxeador.
Quisimos hacer nuevamente las pirámides para recorrerlas y permanecer más tiempo en el lugar, ya que la primera vez lo hicimos muy rápido. Compramos la entrada y adentro estaba nuevamente el chofer, que dijo que nos llevaba a la parte del mirador, fuimos y nos tomó algunas fotos, nos regaló una piedra de Saqquara y recogió algo de arena en una bolsa para que nos llevemos como recuerdo.
Luego bajamos a sacar más fotos de las pirámides y terminamos el recorrido. Nuestro chofer nos dijo que le gustaría invitarnos a tomar un café, luego de sacarnos las últimas fotos nuevamente con la Esfinge. Salimos del lugar, y nos llevó a una tienda muy cerca, una tienda de papiros, nos sirvieron té y café y nos explicaron nuevamente como fabricaban el papiro y vimos su galería, pero le dijimos que ya habíamos comprado, así que nos quedamos hablando con el dueño, al que le regalamos un billete de 2 pesos de Argentina, ya que en su escritorio tenía una colección de billetes de todo el mundo. A la charla se agregó su hijo, Rahmoud, quién hablaba bien el español. Acordarse de este muchacho, que aparecerá en escena más adelante.
Nos despedimos de esta gente y el taxi nos llevó al hotel, pasando previamente por un local para comprar un bolso, ya que teníamos muchas cosas para llevar de vuelta.
Siendo el mediodía fuimos a la pileta, nos dieron unos toallones y nos metimos a una de las dos piletas, la que tiene el agua natural (la otra tiene agua fría). Mientras Vale tomaba sol, yo seguía con mi libro, que estaba cada vez más interesante. Luego fuimos a comer al barcito que está como si fuera una islita dentro de la pileta, con vista a las pirámides. Nos quedamos toda la tarde en la pileta, hasta que el sol empezó a bajar.
Cuando subimos a nuestras habitaciones, y estábamos por salir a cenar, suena el teléfono y era este muchacho, Mahmoud, que quería hablar con nosotros y tenía un regalito para darnos. Bajo al lobby y nos quedamos hablando y me estrega una bolsita con dos botellas llenas de arena pintadas con los nombres nuestros y dice que le caímos muy bien y nos invita a cenar a su casa. Yo le dije que sería un honor, pero que nos teníamos que levantar temprano al otro día para volar a Madrid. Insistió tanto que le dije que me espere para que le pregunte a Vale. Subo, le pregunto si quería ir y me dice que si. Bajamos los dos, y nos dice que no digamos nada al hotel a donde íbamos, porque no quería tener problemas (textuales palabras). Esto nos hizo dudar y luego dijo que el padre nos esperaba en el auto afuera del hotel y que el se retiraba primero y después fuéramos nosotros, sin decir nada a la seguridad del hotel.
Cuando se retiró, nos empezó a doler el estómago de los nervios y decidimos no ir, todo parecía muy anormal. Por las dudas llamamos a la agencia, le comentamos lo sucedido y nos dijo que no fuéramos. Subimos a la habitación y nos quedamos ahí, ni siquiera salimos a cenar.
Así nos despedimos de Egipto. Que decir de Egipto, una cultura muy diferente, calles bastantes peligrosas en el Cairo, gente no muy confiables y gente muy buena y servicial también. Mi crítica es hacia la UNESCO, que no está haciendo nada para preservar el patrimonio de las pirámides.

Domingo 14: Madrid
Salimos del aeropuerto de El Cairo por la mañana. Nos pasaron a buscar por el hotel, y en el camino nos llamó Amro para preguntarnos como la habíamos pasado y para saludarnos, ya que no podía ir a despedirnos al aeropuerto.
Hicimos el check in y nos encontramos con dos españolas (madre e hija) que estuvieron en el crucero con nosotros. Nos quedamos charlando un ratito hasta que nos llamaron para embarcar.
Luego de unas 5 horas estábamos llegando a Madrid, nuestro último destino.
Luego de pasar por inmigración, en donde nos preguntaron con que propósito visitábamos España, salimos del aeropuerto para tomar el metro, igual que lo hicimos en Atenas. Caminamos bastante hasta llegar al mismo, todo dentro del aeropuerto, siguiendo los carteles. Compramos los ticket (11E cada uno hasta nuestro destino) y en menos de una hora llegamos a la estación Ópera, donde debíamos bajar para ir al hostal que teníamos reservado. Legamos a la estación, subimos y salimos a una plaza, llena de gente, bares y artistas callejeros. Miramos nuestro mapa y el hostal estaba ahí nomás, a una cuadra.
El hostal se llamaba Hostal Luz, entramos y nos recibe amablemente una señora que es su dueña (69E la habitación doble). Un lugar muy lindo, limpio y muy bien ubicado.
Nos instalamos y al ratito salimos a recorrer Madrid. Margarita, la dueña, nos dio un mapa y nos marcó los lugares para visitar. Esa misma tarde fuimos al Palacio Real, frente a una plaza llena de lugareños, porque era domingo, turistas, pintores y músicos tocando para ganar alguna moneda. Luego fuimos a la Puerta del Sol, y a la Plaza Mayor mientras se hacía de noche. Todo esto lo hicimos caminando, ya que quedaba todo muy cerca. Recorrimos sus tiendas y terminamos cenando en un Mc Donald (12E los dos combo). Volvemos al hotel y a dormir, ya que estábamos cansados por el viaje y por tanto caminar.

Lunes 15: Madrid
Para el desayuno nos dieron unos ticket para el bar que está en la plaza, enfrente de la entrada al metro. Consistía en café con leche, un jugo de naranjas y una tortilla, de papas y cebolla entre dos panes. Comenzamos el recorrido por una de las avenidas hasta llegar a la Puerta de Alcalá, en donde había varios turistas sacando fotos. Frente a la famosa puerta, está el parque del Retiro, un lugar muy grande, con mucho verde y un lago artificial. Antes de entrar al parque tomamos una avenida para llegar al museo Del Prado (valor de la entrada 13E). No entramos al museo porque ver pinturas no es lo nuestro, no se justificaba pasar varias horas adentro. Seguimos por la avenida y paramos a comer una hamburguesa en Burguer King, pasamos por la estación Atocha, el museo Reina Sofía, el Conservatorio de Música y seguimos el recorrido. Entramos al Jardín Del Retiro por la parte final. Vimos gente almorzando con sus viandas, ciclistas, trotando y algunos tomando sol. Lo recorrimos todo y salimos por su entrada, en donde está la Puerta de Alcalá. Frente al museo Reina Sofía había un puesto de información al turista, y le preguntamos como llegar al estadio del Real Madrid; nos explica y nos dice que hay un tour para recorrer el Bernabéu (valor 19E por persona). Dudamos porque nos parecía un poco caro, pero igual fuimos para sacarnos algunas fotos desde afuera. Tomamos el metro (1,7E cada uno) y luego de una combinación llegamos al famoso Bernabéu. Nos sacamos fotos desde afuera y luego de pensar unos minutos decidimos entrar.
No es barata le entrada, pero vale la pena. Empezamos el recorrido por el museo, donde tienen sus copas, camisetas, botines de sus jugadores más emblemáticos, además de varios videos de goles, campañas y campeonatos del Real. Seguimos las flechas que nos indican el recorrido y entramos a la parte alta de una de sus plateas y vemos la inmensidad del estadio. Poso para una foto y la cámara se apagó por falta de batería. Un garrón, pero teníamos el celu, así que sacamos todas las fotos con el teléfono. Seguimos caminado por la platea y bajando hasta las primeras ubicaciones y entrar por el córner al césped. Ahí viví una de las sensaciones más lindas como amante del fútbol. Me saqué fotos sentado en el banco de suplentes, en el verde césped y entrando al túnel. Era el sueño del pibe! Luego entramos al vestuario local, al visitante y salimos a la sala de conferencia de prensa. Terminamos viendo las fotos que nos habían sacado antes de comenzar el tour, donde posamos con una copa y con un fondo en blanco, en la que luego en la fotografía aparecería abrazando al jugador que uno elegía, yo pedía a Ángel Di María (valor de la foto 12E). El recorrido termina en un shop con todo el merchandising del Real Madrid, por cierto, muy caro todo. Volvimos a tomar el metro para regresar al hostal y bañarnos. Esa noche no salimos a cenar, Vale fue a buscar unas hamburguesas a Mc Donald y las comimos en la habitación.

Martes 16: Madrid
Leímos por internet antes de viajar que en Madrid había un templo egipcio que fue regalado por el gobierno a España por haber participado en el traslado de Abu Simbel.
Esté queda tomando la avenida en que está el Palacio Real, luego de pasar por la plaza en donde hay un monumento a Don Quijote y su ayudante Sancho Panza. En esta plaza hay una feria que vende de todo, con buenos precios y variedad de mercaderías, como ropa, relojes, piedras, comidas, etc. Vimos los precios de las piedras y estaban mucho más baratas que en nuestro país. Por supuesto compramos algunas y también una lámpara de sal a solo 10E. Le dejamos las piedras y la lámpara para no llevarlas caminando y seguimos hacia el templo egipcio, el Templo de Debod. Este se encuentra subiendo unas escaleras en medio de un parque. Entramos en él (entrada gratuita), se pueden sacar fotos pero sin flash. La verdad que da un poco de pena ver un templo que fue hecho con tanto sacrificio sacado de su ubicación original. Aquí las piedras de las paredes no están puesta tan perfectamente como estaba, se ve luz entre ellas. Sacamos algunas fotos más y volvemos a buscar las piedras que compramos y volvemos al hostal para dejarlas. Solo nos quedaba una cosa más por hacer en España, ir a saludar un amigo que conocimos por internet hace muchos años, a través de un juego on line. Para ello tenía que viajar a Albacete y averiguando los horarios de los trenes nos damos cuenta que llegaríamos bien pero no podríamos regresar el mismo día, así que lo llamamos para avisarle que no podíamos viajar. Una pena, pero bueno, será en otra ocasión seguramente.
Era nuestra última noche en Madrid y de nuestras vacaciones, así que fuimos a cenar afuera unos platos típicos con cerveza.

Miércoles 17: Viaje de vuelta
El vuelo que nos devolvería a nuestro país salía a las 12 del mediodía, llegamos con el tiempo suficiente, gracias a mi insistencia por llegar temprano. Hicimos el check in, nos embarcamos y dijimos adiós a las mejores vacaciones de nuestras vidas (hasta el momento). Nos quedan los mejores momentos, anécdotas, vivencias, fotos y una abultada tarjeta de crédito por pagar con el 20% de impuesto.
Y así mientras voy terminando de leer las últimas páginas del libro, comenzamos el descenso, 12 horas más tarde.
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