

El Programa de Biotecnología Industrial del INTI, creado en el año 2004, tiene como propósitos:
Instalar al INTI como lugar de referencia de la producción biológica industrial, facilitando los desarrollos productivos propios o de terceras instituciones.
Incorporar las nuevas tecnologías básicas moleculares y las de procesos al sector productivo, especialmente Pequeñas y Medianas Empresas.
Facilitar la interacción entre la biología y la industria a través de proyectos de desarrollo y transferencia tecnológica.
Impulsar la transferencia de los resultados de la investigación, tanto al área privada como al uso social y público.
Qué es la Biotecnología
La Biotecnología se define como el uso de organismos vivos o partes de ellos (estructuras subcelulares, moléculas) para la producción de bienes y servicios. En esta definición se encuadran actividades que el hombre ha venido desarrollando por miles de años, como la producción de alimentos fermentados tales como pan, yogurt, vinos, cerveza, etc. No obstante, la Biotecnología moderna es aquella que, contemplando la definición anterior, hace uso y dominio de la información genética. El nacimiento de la ingeniería genética, a principios de la década del setenta, sentó las bases de esta nueva actividad que permitió transferir genes (información genética) de una especie a otra y por lo tanto ‘programar’ organismos vivos para que realicen un sinnúmero de tareas. Este campo resulta aún de mayor relevancia por tratarse de una tecnología horizontal que cruza o se incorpora en la mayoría de los sectores productivos tradicionales: agropecuario, alimentos, químico, farmacéutico, minería, medio ambiente y energético, entre otros. En este contexto, la Biotecnología es considerada hoy como un campo estratégico y prioritario en todos los países industriales. Asimismo, dado su grado de intervención, se la suele calificar como una ‘tecnología ciencia-intensiva’, fuertemente ligada a la investigación básica que beneficia a la sociedad en forma de nuevos medicamentos, nuevos alimentos, control del medio ambiente, nuevos materiales; y a empresas industriales que están muy cercanas a las universidades y a los centros de investigación.
Biotecnología Industrial desde el INTI
El INTI se centra específicamente en el desarrollo de la Biotecnología Industrial que se define como la capacidad de producir un bien o procesos de interés industrial mediante enzimas o microorganismos. La Biotecnología Industrial incluye la Tecnología de Fermentación (cultivos celulares) y la de purificación de macromoléculas como etapas productivas. En tal dirección, esta nueva área del INTI tiene como herramienta central la Planta de Bioprocesos. La misma está diseñada con el objetivo de poder trabajar con un amplio rango de microorganismos y procesos para aplicaciones diferentes que van de la fabricación de medicamentos y aditivos para alimentos a procesos industriales en general. Para ello cuenta con una superficie cubierta de aproximadamente 350m2, equipada con un sistema de presión diferencial con filtros de aire absolutos, que permiten mantener protegido tanto el ambiente como los productos que allí se desarrollan. De tal modo, a través de esta Planta, el Instituto incorpora una herramienta de suma importancia que busca apoyar las iniciativas de base biotecnológica, tanto del sector público como privado, mediante la realización de desarrollos productivos y su posterior transferencia a empresas y otros organismos del Estado. Algunos de los proyectos que actualmente están en desarrollo son el asesoramiento técnico en el escalado productivo de bioinsecticidas altamente específicos (insecticidas biológicos) para una empresa nacional que fabrica y comercializa productos para atacar a las larvas de mosquito donde se reproduce el virus Dengue; y el desarrollo de enzimas (elaboradas por las técnicas de ADN recombinante) destinadas a la industria de la alimentación, limpieza y textil, entre otras. En otro orden, dentro del marco de un convenio con el CONICET, se está trabajando en conjunto con un grupo de investigación de la Facultad de Medicina para escalar dos proteínas recombinantes allí desarrolladas, que tienen aplicaciones en cicatrizaciones, antiinflamatorios y, probablemente, antiinfecciosos y en oncología. Por último, el Centro de Biotecnología Industrial tiene entre sus socios fundadores un alto número de empresas farmacéuticas y de biotecnología en el área de la salud, lo que permite visualizar un fuerte desarrollo público-privado en el sector, con alto beneficio y fortalecimiento del sistema sanitario argentino.
El INTI sostiene que es esencial preocuparse para que los resultados de la ‘investigación básica’ sean transferidos a la sociedad y a su sector productivo. Sin embargo, en el campo de las nuevas tecnologías, quien lleve más rápidamente y de manera eficaz una innovación al mercado será quien logre mayores beneficios para toda la comunidad. El problema está en determinar qué productos o tecnologías elegir y cuándo hacerlo; para ello es necesario trabajar de manera equilibrada y activa entre el sector público y privado. Si bien la mayor parte de los descubrimientos son realizados en los laboratorios de investigación, éstos no están, en general, capacitados para producir un medicamento o un kit de diagnóstico aplicable a campañas sanitarias; tampoco enzimas para la industria de alimentos a escala y, menos aún, para comercializarlas eficazmente con las normas necesarias de seguridad y de fabricación.
Por ello el Instituto asume el desafío de participar activamente en el desarrollo y uso de esta tecnología. Desde el Centro de Investigación y Desarrollo en Biotecnología Industrial, a través de su Planta de Bioprocesos, el INTI apunta a la realización de desarrollos productivos tomando en consideración aspectos técnicos, económicos, legales y regulatorios, para luego llevar a cabo su transferencia a empresas y organismos del Estado.
Biotecnología y salud: hacia la producción de medicamentos
La capacidad de desarrollo y producción biológica en el mundo está focalizada casi exclusivamente en los países desarrollados, inclusive no en todos. Existe por cierto preocupación de los gobiernos y empresas para aumentar esta capacidad, dado que en la actualidad faltan plantas productoras a nivel internacional de biofármacos y vacunas. Especialmente falta capacidad de cultivo en escala de células animales para la producción de biofármacos y de anticuerpos monoclonales.
Respecto de la producción de vacunas en plantas industriales, el principal productor es la Unión Europea (UE), donde se encuentra el 52% de la producción mundial; EE.UU. cuenta con el 21% de las fábricas y Japón con un 11%. En los últimos años se han comenzado a desarrollar políticas en los países de la UE (Francia, Inglaterra) para la instalación de bioproducciones (plantas de desarrollo y producción de biológicos), especialmente para biofármacos y vacunas. En los países del Sur, Cuba y Brasil cuentan con capacidad de producción a nivel de instituciones oficiales. Argentina, si bien tiene un muy buen desarrollo de investigación en biomedicina -base para desarrollar una biotecnología moderna-, esto no se ha concretado en productos y servicios para nuestra sociedad. Por otro lado, no cuenta con centros del Estado en biotecnología industrial (salvo alguna excepción muy particular) que le permita dominar estas tecnologías que son estratégicas para el país y que aseguran la independencia, al menos parcial, en el campo de las vacunas, biomedicamentos y diagnósticos basados en la biología.
En este escenario, el Centro de Biotecnología Industrial del INTI tendrá el campo de la salud humana como uno de sus principales objetivos. Concretamente se espera la habilitación del Instituto Nacional de Medicamentos y de la Administración Nacional de Medicamentos, Alimentos y Tecnología Médica (INAME /ANMAT) para producir las materias primas destinadas a la industria farmacéutica y a los organismos del Estado que las necesiten, como el Ministerio de Salud. A su vez, se propone actuar, como lo viene haciendo junto al CONICET, con los diferentes laboratorios de investigación y de transferencia para constituir una verdadera red nacional y facilitar la creación de otros centros productivos similares al del INTI en otras regiones del país. Entre los avances, se ha comenzado con la Facultad de Ciencias Exactas de la UBA un curso anual de formación en Biotecnología Industrial sabiendo que este recurso humano está faltando y será necesario para nuestras empresas y las futuras empresas innovadoras de biotecnología que van a incorporar el conocimiento que se genere a nivel nacional.
En la misma dirección se establecieron acuerdos de cooperación Sur-Sur (con Cuba y Sudáfrica) y también Sur-Norte para mantenernos actualizados y ganar tiempos. También estamos trabajamos con científicos y tecnólogos argentinos que se encuentran en el exterior para ampliar nuestras tecnologías y lograr hacerlas de manera más rápidas y eficientes, recuperando sus conocimientos.
De esta forma, el Centro de Biotecnología Industrial del INTI será una nueva herramienta para facilitar el puente entre la ciencia y la modernización industrial, la salud pública y la industria de la salud.