Esto es lo que veríamos si consiguiéramos atravesar uno de estos túneles cósmicos, en los que el espacio y el tiempo se deforman hasta lo inverosímil. Imperdible recreación científica. Una rigurosa simulación realizada con una supercomputadora programada para seguir fielmente las reglas de la Relatividad General fue realizada por el astrofísico Andrew Hamilton, de la Universidad de Colorado en Boulder. Se trata de un video de lo que veríamos si pudiéramos viajar a través de un agujero negro hasta un lugar cualquiera del Universo.
Gracias a los esfuerzos de Hamilton (y aunque tal viaje no es posible con los medios actuales), el lector se puede dar una idea bastante precisa de lo que veríamos si realmente pudiéramos atravesar uno de esos túneles espaciotemporales.
Si de verdad es que el cuerpo empezaría a estirarse como un espagueti por la enorme gravedad, y tiraría de los pies mucho más fuerte que de la cabeza. Pero Hamilton, en su visualización, da por hecho que el "viajero" está dotado de superpoderes y que sobrevivirá tranquilamente a la experiencia.
Cuando se ingresa imaginariamente en el agujero negro, la gravedad atrer hacia él sin remedio hasta hacer cruzar el horizonte de sucesos, el punto de no retorno y a partir del cual nada, ni siquiera la luz, puede dar marcha atrás.
Primero se atraviesa el horizonte exterior del agujero, donde la realidad es aún bastante familiar, y se sigue en caída libre hacia el horizonte interno. Es allí donde las cosas empiezan a parecer realmente extrañas. Lo primero que se ve es sería un estallido luminoso procedente del mundo exterior. Una luz infinitamente energética que contendría una imagen de la historia completa de todo el Universo.
Al ir acercándonos a la "salida", se entra a un "agujero de gusano", un lugar donde el flujo del espacio se invierte, y todo se acelera acelerar de nuevo, aunque esta vez hacia fuera. El agujero de gusano termina justo en la entrada de un "agujero blanco", que es una versión invertida de un agujero negro.
Aquí, el espacio "cae" hacia fuera en lugar de hacia dentro, y a una velocidad aparente mucho mayor que la de la luz. Es el momento en que se produce otro destello de radiación, un flash luminoso que esta vez contiene la imagen de todo el futuro del Universo.
Cuando se atraviesa el horizonte exterior del agujero se produce un tercer destello, pero esta vez lo que aparece es un nuevo universo, en una imagen que contiene la totalidad de su pasado. Al mirar a través del agujero blanco se ve la imagen del antiguo universo.
En el viaje se rompen dos barreras: la del espacio y la del tiempo. Por eso, a la espalda se puede ver aún el Universo original y delante, un universo nuevo, réplica del anterior.