Tratado Roca - Runciman (De Güiquipedia) El tratado o pacto Roca-Runciman fue un convenio firmado por el vicepresidente argentino Julio Argentino Roca (hijo); y el presidente del British Board of Trade, Sir Walter Runciman, encargado de negocios británico. Como producto de la crisis financiera de 1930 Gran Bretaña -principal socio económico de Argentina durante la década del treinta- tomó medidas tendientes a proteger el mercado de carnes incipiente en la Commonwealth, es decir, sólo compraría carnes a sus ex colonias: Canadá, Australia y Sudáfrica, entre otras. Para evitar que la política comercial inglesa afectara la balanza comercial argentina, el gobierno del presidente Agustín Pedro Justo suscribió este pacto, que el Senado luego ratificó mediante le Ley 11.693. El 7 de febrero de 1933 la misión encabezada por el presidente de la Republica Argentina, Agustín P. Justo, llegó a Londres, siendo recibida por Eduardo de Windsor, príncipe de Gales y futuro rey. El 1 de mayo de 1933, Julio A. Roca y Sir Walter Runciman, por la parte inglesa, firmaron el pacto. Fuente: http://es.wikipedia.org/wiki/Pacto_Roca-Runciman Había una vez una oligarquía Por Pedro Pesatti* ¿La oligarquía todavía existe? Es una palabra de viejas resonancias pero las palabras se actualizan. El tratado de las carnes Roca-Runcinman nos devuelve la lógica de las clases mas favorecidas de la Argentina. Imagen: Don Hipólito Yrigoyen fue abucheado e insultado en la Sociedad Rural Argentina seis días antes del golpe de estado que terminó con su gobierno. Se le criticaba su búsqueda de industrializar al país. "Argentina aceptó la liberación de impuestos para productos ingleses al mismo tiempo que tomó el compromiso de no habilitar frigoríficos de capitales nacionales. Paralelamente se creó el Banco Central de la República Argentina bajo la conducción de un directorio con fuerte composición de funcionarios del Imperio Británico" "La lógica de la misión estaba marcada por los intereses de los grandes ganaderos –en particular de los invernadores que se dedicaban al comercio de carne enfriada- que a costa del desangramiento de la economía argentina pretendían mantener la misma rentabilidad previa a la crisis del treinta" A raíz de la fuerte depresión que experimentó la economía mundial al comenzar los años ´30, Inglaterra –tal vez aprovechando estas circunstancia para obtener mayores ventajas de los negocios que hacía en la Argentina- anunció, luego de una cumbre realizada en Ottawa (Canadá) con los países miembros del Commonwealth, que sólo compraría carnes a los países que lo integraban, en particular, Australia y Canadá. La noticia en Buenos Aires causó alarma y dividió las opiniones del gobierno del presidente Justo. Su Ministro de Agricultura, Antonio de Tomaso, que se adjudicaba lógicamente las competencias para llevar adelante las negociaciones con Inglaterra, pensaba que dado el volumen de inversiones británicas en la Argentina y la calidad de nuestras carnes, había motivos más que suficientes para no temer a la determinación de Ottawa. Tomaso, que provenía del socialismo independiente, no tuvo el respaldo del gobierno y fue desplazado en las primeras negociaciones por Malbrán, el embajador de Argentina en Londres, que contaba con el abierto apoyo de los sectores oligárquicos, dueños de las mejores tierras del país. Este sector, nucleado en la emblemática Sociedad Rural Argentina y el Jockey Club, le hizo conocer al presidente Justo, en octubre de 1932, una propuesta que marcaría el antecedente del pacto firmado posteriormente entre nuestro país y el Reino Unido. Los grandes productores de carnes le solicitaban al gobierno que tratara con la máxima preferencia las importaciones británicas como único medio para garantizarse las enormes rentabilidades que habían conocido por décadas hasta la llegada de la crisis del ´30 y que deparó, en el terreno político, la caída de Yrigoyen, el primer paso para avanzar hacia un esquema de ruinosa dependencia para Argentina. En enero de 1933 el gobierno envió a Inglaterra una misión para negociar nuevos términos de intercambio comercial. La delegación estaba encabezada por el vicepresidente de la Nación. Julio A. Roca (hijo), más conocido como "Julito", el propio Malbrán, Guillermo Leguizamón, Raúl Prebisch, Miguel A. Cárcano, Aníbal Fernández Beyró y Carlos Brebbia. Inglaterra, para tal efecto, designó un comité encabezado por Walter Runciman, Leslie Burgin, Frederick Leith Ross, Henry Fountain, H.F. Carlill, A.F. Overton, R. Fraser, R. Keith Jopson, J.R.C. Helmore, R. M. Nowell, R.L. Craigie, F.T.A. Ashton-Gwatkin, D.V. Kelly, H.L. Frechn y H. Brittain. Imagen: El senador Lisandro de la Torre denunció el tratado Roca-Runciman. Fue mandado a asesinar en el propio recinto de la cámara alta. La prensa argentina anunció el viaje de la delegación argentina como una mera devolución de atenciones por la visita del príncipe de Gales a Buenos Aires, en marzo de 1931. Las razones, desde luego, eran otras. La Cancillería argentina buscaba un acuerdo que mantuviera el statu quo de la carne enfriada que se le vendía a Inglaterra relegando a planos menores otros rubros de bienes exportables que conformaban el mercado de intercambio entre nuestro país y el Imperio Británico. La lógica de la misión estaba marcada por los intereses de los grandes ganaderos –en particular de los invernadores que se dedicaban al comercio de carne enfriada- que a costa del desangramiento de la economía argentina pretendían mantener la misma rentabilidad previa a la crisis del treinta. Uno de los miembros de la delegación argentina, que luego del derrocamiento de Perón tomaría las riendas del ministerio de economía, Raíl Prebisch, y vincularía a nuestro país al Fondo Monetario Internacional, no ocultó jamás que el objeto de la misión era mantener la cuota de carne enfriada antes que el volumen de las exportaciones. Incluso se mostró comprensivo con la determinación de Inglaterra de restringir sus importaciones. Es más, un funcionario del Foreign Office, de apellido Mason, señaló en el expediente donde quedaron consustanciadas las negociaciones, lo siguiente: "El control de la cuota de carne es para los argentinos lo que para nosotros representa la satisfacción de nuestras necesidades en cuanto a asignación de divisas, esto es, una consideración con respecto a la cual están dispuestos a subordinar todos los otros puntos". A medida que se fueron desenvolviendo las conversaciones, Inglaterra fue imponiendo el precio del tratado: desbloqueo y disponibilidad absoluta de las libras pertenecientes a empresas inglesas radicadas en Argentina y la disponibilidad de cambio a favor de estas empresas. Por otra parte, aquello que la misma Sociedad Rural había denunciado como un atropello a los intereses del sector, en referencia a los frigoríficos que controlaban el mercado de carnes con Inglaterra, comenzó a ser también un tema de discusión central durante el tratado, al punto que la Argentina llegó a ceder las máximas ventajas para que el comercio de carnes enfriadas quede en manos de frigoríficos extranjeros y de esta manera Inglaterra pudiera garantizarse la regularidad de precios y oferta en el mercado inglés. Las negociaciones, para los ingleses, eran una buena oportunidad para desbloquear los activos de las compañías de ese país. La aplicación del control de cambios había afectado a más de trescientas empresas británicas y según las estimaciones oficiales de Londres las compañías radicadas en Argentina tenían bloqueados un monto total de 51.530.000 pesos en ferrocarriles, 4.090.000 en tierras y colonias, 35.550.000 en compañías de importación, 2.770.000 en aguas corrientes y 6.990.000 en compañías varias. Cuando se conoce esta pretensión en Buenos Aires, el Ministro de Hacienda, Alberto Hueyo, no dudó en oponerse a una pretensión que "Julito" Roca estaba dispuesto a aceptar. Para Hueyo, si Argentina cedía en el terreno del control del tipo de cambio, una vez descongeladas las libras esterlinas pertenecientes, sobre todo, a las compañías ferroviarias inglesas, el país se vería obligado a endeudarse con el exterior para mantener el nivel adecuado de divisas. Hueyo también se oponía a conceder ventajas aduaneras a Inglaterra sin una contrapartida por parte de ese país para la colocación de exportaciones argentinas. Imagen: Inglaterra obtuvo enormes concesiones producto del tratado de carnes. Para la economía Argentina fue ruinoso aunque le garantizó a un sector minoritario una rentabilidad equivalente a la que habían perdido a partir de la crisis del treinta. Finalmente, el 1º de mayo de 1933 se firma el tratado Roca-Runciman, por el cual Inglaterra se comprometía a continuar comprando carnes argentinas en tanto y en cuanto su precio fuera menor al de los demás proveedores mundiales. Como contrapartida, Argentina aceptó la liberación de impuestos para productos ingleses al mismo tiempo que tomó el compromiso de no habilitar frigoríficos de capitales nacionales. Paralelamente se creó el Banco Central de la República Argentina con competencias para emitir billetes y regular las tasas de interés bajo la conducción de un directorio con fuerte composición de funcionarios del Imperio Británico. No obstante todas estas concesiones, se le adjudicó además a Inglaterra el monopolio de los transportes de Buenos Aires. El tratado Roca-Runciman causó vergüenza. Así lo advirtió Lisandro de la Torre al denunciar el acuerdo en el Senado y promover el debate que le costó la vida al senador electo por la provincia de Santa Fe, Enzo Bordabehere, que interpuso su cuerpo ante las balas de un sicario contratado para matar a Lisandro de la Torre en el mismo recinto de la cámara alta. En una de sus intervenciones, el senador Lisando de la Torre dejó este registro: "El gobierno inglés le dice al gobierno argentino "no le permito que fomente la organización de compañías que le hagan competencia a los frigoríficos extranjeros". En esas condiciones no podría decirse que la Argentina se haya convertido en un dominio británico, porque Inglaterra no se toma la libertad de imponer a los dominios británicos semejantes humillaciones. Los dominios británicos tiene cada uno su cuota de importación de carnes y la administran ellos. La Argentina es la que no podrá administrar su cuota. No sé si después de esto podremos seguir diciendo: "al gran pueblo argentino salud". Como respuesta, "Julito" Roca expresó con una fidelidad asombrosa a los intereses de la clase social que representó, uno de los párrafos más vergonzosos de nuestra historia. En uno de los banquetes ofrecidos por los ingleses a los negociadores argentinos, el Príncipe de Gales se dirigió a sus interlocutores expresando lo siguiente: "Es exacto decir que el provenir de la Nación Argentina depende de la carne. Ahora bien: el porvenir de la carne argentina depende quizás enteramente de los mercados del Reino Unido". Roca le contestó: "Argentina, por su interdependencia recíproca, es, desde el punto de vista económico, una parte integrante del imperio británico", tras lo cual otro miembro de la delegación, Leguizamón, remató: "La Argentina es una de las joyas más preciadas de la corona de su Graciosa Majestad". Inglaterra no dudó en conferirle el título de Sir al catamarqueño que tuvo la osadía de expresar en tan pocas palabras la clave de nuestra desdicha. Las clases representadas en la comisión de las carnes lograron mantener los mismos beneficios del que habían gozado en otras épocas en detrimento del funcionamiento general de la economía y de nuestro desarrollo. ANIMAL POLITICO - Las vacas han estado en el centro de las disputas sobre el modelo económico-político de la Argentina. La Sociedad En 1866 se creó la Sociedad Rural Argentina. Menos de un centenar de integrantes eligieron a su primer presidente, José Martínez de Hoz. Desde sus albores, la entidad funcionó como "la voz del campo", aunque en verdad jamás representó los intereses de los pequeños y medianos productores, y mucho menos de los miles de arrendatarios que pusieron en producción las llanuras de la que una elite se apropió de manera espuria durante la lucha contra el indio. Tampoco hoy representa otro interés que no sea el de los grandes dueños de las enormes extensiones de la llanura más pródiga del mundo. Un breve historial nos devuelve su verdadero rostro: En la inauguración de la "célebre muestra" del 30 de agosto de 1930 el presidente Yrigoyen fue insultado y abucheado. Se lo criticaba por su pretensión de empujar el desarrollo de la industria. Seis días después era derrocado. En 1935 el embajador inglés pronunció un discurso en la muestra en el que afirmó: "La Sociedad Rural es la personificación de la amistad anglo argentina". Los frigoríficos ingleses ejercían el monopolio de la exportación de carnes. Con Perón, las relaciones fueron pésimas. El proceso de sustitución de importaciones impulsadas por su gobierno no eran bien vistas por los miembros de la SRA. El presidente jamás participó de las exposiciones ni los miembros de su gobierno. El embajador de los Estados Unidos, Spruille Braden, fue orador en la muestra de 1945. Onganía ingresó a la muestra de 1966 sobre la carroza que uso la Infanta Isabel en el Centenario. El presidente de la Rural lo recibió con estas palabras: "Si en todos ha renacido la esperanza, si el anhelo común es reconstruir la Argentina, si aspiramos al bienestar general positivo, entonces nuestros primeros deberes han de ser asumir la total responsabilidad que nos compete, trabajar a conciencia en orden y disciplina". Con Videla las relaciones también fueron muy buenas. El Proceso le entregó a la Rural la Secretaría de Ganadería que ocupó el padre de Máxima Zorreguieta. En la inauguración de 1977 el titular de la entidad dijo: "El proceso de moralización iniciado en marzo de 1976 se nota en todos los niveles del cuerpo social". El presidente constitucional Raúl Alfonsín fue objeto de la silbatina y repudio más feroz en la muestra de 1987. En los tiempos de Menem, Crotto felicitó a Cavallo al sostener que "las cuentas fiscales hay que equilibrarlas pero no en perjuicio del sector más importante de la Nación". Tiempo después, cuando el país marchaba hacia el abismo, el mismo titular de la Rural pronunció un discurso en sintonía con los dictados del FMI al pedir mayor apertura económica y desregulación contra el "excesivo proteccionismo explícito a sectores ineficientes de la economía". *Legislador por el FPV de Viedma Fuente: http://www.elortiba.org/pactorr.html
Tratado Roca - Runciman, parte 1
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