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leyendas urbanas, todo tipo de historias

Paranormal9/12/2011
bueno, hoy les traigo leyendas urbanas, porque me parecio interesante y talves a ustedes tambien asique lo compartire con ustedes

la primera es: el espiritu del niño muerto

Cuando ocurren cosas, normalmente es a una persona o un grupo de personas compartiendo la misma experiencia, pero esto que voy a contar sucede en un pueblo, y ocurre a todos sus habitantes, los cuales ya están acostumbrados... Pero yo, como visitante, y mis primas, hemos vivido unas experiencias que a la gente de allí les parece "normales".

Fuimos a ese pueblo donde mis tíos tenían en las afueras una casa cerca del pantano. Para ir al pueblo tenías que seguir un camino de tierra durante cuatro kilómetros hasta llegar.

Como en la casa de noche nos aburríamos, mis tíos nos acercaban al pueblo en coche para que pasáramos allí unas horas con los chicos del pueblo. Era verano y las noches invitaban
a pasarlas hablando y disfrutando de compañía.

Los chicos del pueblo al principio nos parecían muy fantasiosos o que nos querían meter miedo. Decían que algunas noches se oía el gemido de un niño pidiendo ayuda... pero no venía de ninguna parte, sino de todo el pueblo. Cada uno de los habitantes lo oía en su propia casa, en la calle, en la tienda, en el bar... partía de las paredes, del suelo... a veces incluso sentían un empujón violento que los lanzaba al suelo... Contaban que
incluso una mujer embarazada perdió a su hijo en la plaza una tarde en la que se encontraba hablando con unas amigas al sentir que unas manos aprisionaban su vientre con tanta fuerza que la hizo abortar allí mismo. Ella estuvo a punto de morir y cuando se recuperó, se fueron del pueblo y no volvieron a él.

Les preguntamos que quién podría provocar esas cosas... y que después de lo de la mujer ¿cómo es que la gente no se va del pueblo también? Entonces nos contaron una especie de leyenda y del por qué creen que "eso" atacó tan ferozmente a la mujer.

Hacía unos diez años, unos niños del pueblo decidieron irse una noche de verano a otro pueblo vecino. Para ello tenían que atravesar un campo donde en uno de los laterales estaba el cementerio que compartían los dos pueblos y que se hallaba justo a la mitad del camino.

Cuando ya estaban bien avanzados oyeron un crujido a sus espaldas. Era el hermano menor de uno de ellos. Le instaron a que se volviese a casa pues no querían cargar con críos y éste se negó en rotundo, más que nada es que le daba miedo volverse solo.

Entonces decidieron despistarle. Al llegar a la altura del cementerio dijeron que iban a jugar para esconderse en él. Como había luna llena se veía bastante bien, este chico aceptó sin sospechar nada... Ya en el cementerio, uno contaba y los demás se escondieron todos juntos, mientras este chico se escondía en otro lado pensando que todos estaban haciendo lo mismo.

Cuando ya le perdieron de vista, los chicos se reunieron y salieron por una de las tapias dejando a este chico escondido. No podían evitar reirse de lo fácil que había resultado engañarlo hasta que oyeron un grito desgarrador... Al principio pensaron que se trataba de una broma, hasta que el segundo grito reaccionaron y volvieron a entrar en el cementerio... Estuvieron buscando por todas partes pero no le encontraron, gritaron su nombre, dieron vueltas y más vueltas y nada.

Al cabo de muchas horas, cuando ya despuntaba el alba decidieron buscar ayuda en el pueblo con la esperanza de que el chico les hubiese gastado una broma y se hubiese ido a casa.

Al llegar al pueblo, el hermano fue a su habitación, no había dormido allí, la madre le preguntó por su hermano pequeño y éste le tuvo que contar la verdad. La madre avisó al padre y éste a todo el pueblo... Salieron todos en busca del muchacho al cementerio.

Cuando llegaron allí, uno de los vecinos descubrió con terror que el cuerpo del chico se encontraba en una de las fosas que acababan de abrir días antes para un nuevo difunto... El chico tenía la cabeza reventada, los huesos de las piernas y de los brazos retorcidos en una figura grotesca, los ojos cristalizados por el pánico y la boca en una mueca de absoluto terror...

Fue un día negro en todo el pueblo, nadie se explicaba lo que había ocurrido allí. El hermano, con los años, fue internado en un psiquiátrico pues decía que su hermano se estaba vengando de él, le veía en todas partes, le pegaba... Los médicos le diagnosticaron neurosis obsesiva posttraumática, pero no podían explicar los contínuos moratones que aparecían por todo su cuerpo, incluso en la cara...

Al cabo de unos años, la madre de estos hermanos se quedó embarazada... y a los siete meses le ocurrió lo que ya contaron antes: Algo había provocado la muerte de su bebé y quizás su propia muerte de la que escapó por poco. Los chicos decían que los gritos que oían por las noches eran iguales que los que oyeron en el cementerio.

Oyendo esta historia la verdad es que les creímos... habíamos pasado un buen rato de miedo y nuestro tio nos vendría pronto a recoger para llevarnos a casa...

Cuando íbamos hacia el coche, sentí un golpe fuerte en mi espalda que me obligó a apoyarme en mi prima de una forma violenta. Casi nos vamos las dos al suelo... Miré hacia atrás, pero los chicos estaban hablando entre ellos a unos tres metros de nosotros.

Mi tío dijo que me había tropezado. Mi prima, sin convencerse del todo, fue hacia los chicos, cuando de repente volvió la cabeza hacia el otro lado de forma violenta... Dijo que alguien la había abofeteado... y tenía una mano marcada en la cara... una mano pequeña...

Nos asustamos muchísimo... y empezamos a gritar presas de la histeria... Los chicos vinieron a auxiliarnos mientras mi tío abría el coche rápidamente para meternos dentro. Los chicos hicieron una barrera con sus brazos protegiéndonos de lo que fuese y pudimos meternos en el coche. Por el cristal pude ver cómo golpeaban a algo invisible que les estaba atacando. Mi tio condujo a gran velocidad tocando el claxon como un loco. Al llegar a la casa llamó a mis otros tios y todos fueron al pueblo a ayudar a los chicos, pero ya todo había pasado. Éstos se encontraban agotados por la lucha, con arañazos, golpes... pero dijeron que estaban acostumbrados, que no pasaba nada.

Las agresiones en ese pueblo son esporádicas y no siempre a las mismas personas... pero ellos sienten que tienen que estar ahí para que ese niño que murió de forma tan violenta no esté solo... Llegará el momento en que pueda descansar en paz."

el segundo es: fotografias

Recuerdo aquellos viejos tiempos en los que solía viajar a muchos de los pueblos. Pero hubo un extraño suceso en uno de ellos. Gupal, se llamaba un pequeño lugar despoblado y frío...
Llegando allí sentí una sensación muy extraña, como si alguien estuviera presionando mi torso, fue algo inexplicable. Alquile un pequeño cuarto, eran apenas las 6:00 p.m., pero ya estaba oscureciendo, la noche se acercaba, entonces me retiré del cuarto, y salí a tomar aire y a fumar un cigarrillo, habia muy poca gente, me rodeaban 4 o 5 casas viejas, desmoronadas por las lluvias y los fuertes vientos; pero una llamo mi atención, era mas grande que las demás, y mucho mas vieja, miré a la ventana que habia en el segundo piso, habia una niña que miraba profundamente al cielo, con sus negros cabellos lisos, y su plomiza cara pálida, me quede mirándola, pero un mendigo vino a molestarme, le di unas monedas y regrese a mi hospedaje. Me puse la ropa de dormir y me eché a descansar un rato, hasta que llamaron a mi puerta...!señor, aún no ha cenado!,aquí tenemos un buen comedor.
Me vestí nuevamente y baje a cenar. Entonces la dueña me empezó a platicar del pueblo. Y por curiosidad le pregunte quien vivía en esa casa tan antigua que vi. Nadie.
-me respondió-, en esa casa desaparecieron todos, nunca se supo mas de ellos, algunos creen que se mudaron a la ciudad, otros dicen que una bruja les hecho una maldición...tontas historias. La policía vino a inspeccionar la casa pero no se encontró ni rastro de ellos, lo raro, fue que todas sus pertenencias seguían allí. Ese lugar esta abandonado, nadie del pueblo entra allí, por miedo a que les caiga una maldición...Entonces, no necesito ningún permiso para entrar allí.
Si usted desea puede entrar, pero asegúrese de que nadie lo vea, porque lo echaran del pueblo, por sus tontas historias e ideas.

Después de la cena me dirigí hacia esa casa, pensando en quien era esa extraña niña, o que hacia allí. Llegue a la puerta, me fije en que no hubiera nadie a mi alrededor, y me decidí a entrar, todo estaba oscuro y lleno de telarañas, por suerte habia traído mi linterna, era muy tétrico y tenebroso, sobre una pequeña mesa, estaba puesto un pequeño libro, me dedique a revisarlo, habia un montón de fotografías en blanco y negro, algunas de ellas eran fotografías de una familia, otras eran de paisajes, y de una boda. El cerrar de una puerta arriba se escuchó, quise subir pero estaba aterrorizado, no sabia lo que iba a pasar luego, y entonces salí de allí, y me fui a dormir, llegando me di un baño y me acosté, me quede pensando un momento en la casa, en que podía haber ocurrido allí, y en el misterio que ocultaba; me acorde que habia traído el libro que encontré en ese lugar. Lo busqué en mi saco y me puse a ver cada una de las fotos.
En una de ellas encontré a la niña que vi en la ventana, y empezó latirme el corazón, y me pregunte como puede vivir hasta ahora, y con la misma edad...!,y entonces oí un llanto, me dieron escalofríos, y fumé un cigarrillo, para calmar mis ansias. Convencido que todo esto eran alucinaciones mías, me eché en la cama. Todo estaba muy bien hasta que tuve una pesadilla; soñé que la niña se cortaba la parte superior de los dedos, alguien que también vi en la foto la estaba mirando, riéndose maniáticamente, fue muy aterrador, me desperté con el corazón agitado y el cuerpo sudando. Ya no pude soportarlo más, así que estaba decidido a volver a mi ciudad al dia siguiente. Mientras alistaba mis cosas esa misma noche, las ventanas se abrieron, corría un fuerte viento, hasta que entró por mi ventana una carta escrita con sangre, decía !ayúdame¡.

Volví a entrar a esa casa, y vi la aparición de la niña, estaba llorando, y tenia la parte superior de los dedos cortados. Ella se fue corriendo y dejo, algunas fotos en el suelo, vi una de un pervertido que la estaba violando y ahorcando a la vez. Era el mismo tipo que vi en las otras fotos, al parecer fue su padre, me estremeció pensarlo..., también vi otras donde le hacia lo mismo a una mujer, saqué mis conclusiones, y pensé que ese tipo era el padre de la niña y esposo de la mujer, ya sabia como habían muerto...mi gran pregunta fue, a donde fue ese tipo, y quién pudo ser capaz de tomar esas fotos...?,todo en mi cabeza daba vueltas. Se lo entregué a la policía del pueblo para que ellos lo investigaran, tuve que convencerlos, porque no me creían...y el fantasma de la niña no volvio desde que la enterraron, y su alma descansó en paz...

el tercero es: carolina y veronica

Carolina y Verónica se habían enamorado perdidamente de aquél chico tan atractivo que llegara tan solo una semana antes al convento. Las dos muchachas, novicias, habían convenido en su día convertirse en religiosas, motivo de una promesa tal vez no demasiado meditada, y que las había arrastrado de forma irremediable hacia una vida, en realidad, de ninguna de las maneras deseada. Pero, lejos de profundizar en su religión, habían terminado por sucumbir ante el agradable semblante del muchacho de una de las congregaciones llegadas para participar en la convivencia religiosa, organizada por el convento.

La amistad entre ellas surgió cuando ambas eran aún muy pequeñas. Carolina, que tenía 17 años, era tres años mayor que Verónica, que sólo contaba con 14. Los padres de las muchachas, tras su matrimonio, fueron a residir justo en la misma calle, una casa enfrente de la otra. Durante su infancia, habían sido inseparables, y su amistad realmente parecía algo especial. Rara era la vez que terminaba el día sin que hubieran consumado alguna de sus travesuras. Aunque Carolina era la mayor, y se suponía debía tener la voz cantante, no era sino Verónica quien casi siempre convencía a su amiga para hacer realidad todas las barrabasadas que se les ocurrían. A tanto llegaron, que, sin pensárselo dos veces, a Verónica se le cruzó por la cabeza, en una de aquellas alocadas mañanas infantiles, una de sus innumerables ideas perversas: Si Carolina llegaba a cumplir 17 años sin haberse enamorado de ningún chico, era porque sin duda tenía alma de monja y tenía que ingresar en un convento. Por supuesto, las mismas condiciones valían para Verónica, pero para entonces ésta aún tendría tres años más para derribar la apuesta. Así que la decisión final fue que, si al cumplir 17 años Verónica, ninguna de las dos había logrado enamorarse, ambas entrarían en el convento el mismo día, cosa que finalmente, sucedió. Sin notificar nada a sus padres, la misma noche en que Verónica alcanzó la edad, ambas llamaron a la puerta del convento, cerrándose tras de sí el mundo exterior.

Al principio fue divertido. Cada una pugnaba por demostrar a la otra que podía ser mejor monja, y las religiosas más veteranas no notaban nada extraño en ellas, salvo un par de chiquillas que deseaban reconocer en sus corazones el amor a Dios. Pero poco a poco fueron cambiando, según pasaba el tiempo, hasta volverse algo rebeldes y díscolas. La gota que colmó el vaso fue la llegada de aquel muchachito de ojos azules, llegado en una de las congregaciones, donde había sido desde muy pequeño criado por los monjes al ser abandonado por su madre, cosa harto habitual en aquellos tiempos.

Desde su llegada al convento, Carolina perdió totalmente la razón por aquél muchacho, cuyo nombre era Álvaro. Por su parte, ocurría que Verónica también se había enamorado de él, lo que podría redundar en un desagradable enfrentamiento entre ambas amigas.

Carolina asediaba continuamente a Álvaro, por todos los rincones, por los pasillos. Y a pesar de que el muchacho intentaba zafarse de todos sus arrebatos, en el fondo algo debía sentir también por ella, porque ambos terminaban besándose siempre y prometiéndose estar juntos a la menor ocasión. Carolina le había hecho saber a su amiga el amor que sentía por Álvaro, decidiendo Verónica desde aquel momento mantener en secreto sus sentimientos hacia el joven. Sin embargo, ésta última, bastante más avispada que su amiga, supo encandilar con mayor rapidez a su amado, y quiso la fatalidad que, encontrándose en la habitación de Álvaro ambos jóvenes haciendo el amor, fuesen sorprendidos por Carolina, quien después de buscar a Verónica por todas partes sin hallarla, se le había ocurrido preguntar al muchacho por ella acudiendo directamente a sus aposentos.

La reacción de Carolina no se hizo esperar, dando gritos y haciendo aspavientos, sin dejar de amenazar a su, hasta aquel momento, amiga del alma. En vano Verónica pudo explicarle a su amiga, quien había finalmente abandonado la habitación corriendo sin mirar hacia atrás, su intención de renunciar a la vida religiosa y casarse con Álvaro en cuanto fuese posible, a pesar de su corta edad. Al comprobar que resultaba imposible hacer entrar en razón a Carolina, decidió regresar a su habitación y hablar con ella a la mañana siguiente. Aunque esa mañana.... jamás llegaría para Verónica...

Así pues, mientras Verónica dormía plácidamente esa misma noche, aquella en la que fuera sorprendida por su amiga, tramaba ésta su perdición, al precio que fuese. Cogiendo unas tijeras de costura, que curiosamente estaban atadas a un lazo rojo, para que pudiesen permanecer colgadas del cuello sin posibilidad de pérdida, Carolina estaba más que dispuesta a terminar con la vida de Verónica, cosa que sin lugar a dudas, haría sin remedio. Después de entrar en su habitación y comprobar que ésta se encontraba dormida, levantando las tijeras, totalmente fuera de si, las clavó en el corazón de la muchacha mientras gritaba con furia: “Verónica”, “Verónica”, “Verónicaaaaa”.

Aún pasarían unos minutos antes de que Carolina reparara en lo que había sido capaz de hacer. Al levantar la mirada y comprobar que había matado a su amiga, dio un leve respingo, asustada, sollozando amargamente a partir de aquel instante. Una vez medianamente respuesta, resolvió que lo único que podía hacer era enterrarla en los alrededores del convento, y de forma tan atropellada lo hizo que incluso bajo tierra acabó dejándola con las tijeras clavadas en su pecho.

Un año transcurrió después de aquel suceso, y Carolina seguía en el convento, como si nada hubiera pasado. Ahora, con 18 años, había dejado su tono rebelde, para convertirse en una futura sierva de Dios. Al menos, lo intentaba, quizá queriendo olvidar algo imposible, el asesinato de su amiga por sus propias manos.

En el convento todos creían que Verónica finalmente se había marchado junto a Álvaro al terminar la convivencia religiosa, y para nada podían sospechar su trágico final. La muchacha, un día antes de su muerte, se había preocupado de notificar a la madre superiora del convento su intención de abandonar la orden y casarse con Álvaro, algo que, por descontado, no acababa de aprobar la suprema devota, con lo cual, a nadie habría sorprendido la probable fuga de la muchacha.


Y entonces, llegada la noche del aniversario del asesinato de Verónica, sonidos y voces extrañas empezaron a oírse por todos los recovecos del convento, espeluznantes y lastimeros a la vez. Difícil saber como tomarían el asunto las religiosas de la orden, si estaban acostumbradas a sucesos semejantes, dadas las leyendas en torno a los conventos y monasterios más antiguos, o bien caerían todas al suelo dispuestas a rezar sin fin, hasta la desaparición de algo tan tenebroso como aquello. Lo verdaderamente cierto fue la reacción de Carolina, quien, acurrucada en su cama, y sabiendo el día en que se
encontraba, muerta de terror se hallaba. Incapaz de abrir los ojos, pegadas sus pestañas, podía escuchar como unos leves pasos en el corredor se abrían paso hacia su habitación, hasta que, tras un estremecimiento de miedo que le recorría por toda la espina dorsal y que le hizo abrir los ojos totalmente desorbitados, vio aparecer el corrompido cuerpo de su amiga Verónica, la cual, sujetando entre sus manos las tijeras con su lazo rojo, y antes de que Carolina pudiese ni siquiera reaccionar, consumó aquella su venganza, clavando las tijeras en el corazón de su amiga y causándole la muerte de forma irremediable.

Aún los gritos de Carolina, antes de morir, se fundieron con aquellos estertores venidos del “Mas allá”, y no fue hasta el día siguiente cuando las hermanas de la orden encontraron a la joven yaciendo en la cama, con las tijeras del lazo rojo incrustadas en su corazón, y en sus manos una Biblia con las tapas de color rojo, en cuyo interior de ellas Carolina dejó relatado el asesinato de su amiga por ella cometido, a causa de sus descontrolados celos.

Aún hoy se dice que el espíritu de Verónica sigue vagando continuamente, sin sentirse del todo saciada de su venganza, en constante acecho en busca de víctimas... “Todos aquellos que se atrevan a invocarla, nombrándola tres veces durante tres veces, con unas tijeras sujetas por un lazo rojo, una Biblia abierta por el centro y en plena noche, allí donde se reflejen sus rostros o sus cuerpos, en una habitación amparada como toda luz solo por dos sencillas velas...”, puede que reciban su visita, y eso significaría, una muerte cierta...

Muchos han sido los que la han desafiado desde entonces, y no pocos los sucumbidos. Aquellos cuya alma esté corrompida, y prueben a tentarla, que Dios los ampare...

el cuarto es: the tortured (el torturador)

Cuenta una vieja leyenda urbana la existencia de un espíritu violento, al que años de apariciones lo han bautizado como The Tortured (El Torturado), y según dicen, se trata del espíritu de un asesino que, atrapado en los tiempos de los reyes católicos, fue quemado vivo en la hoguera por la mismísima inquisición tras varios días de intensa tortura, prometiendo venganza contra todos aquellos que profesaran la religión católica.

Todo signo religioso cristiano, especialmente imágenes o figuras de Jesús, es susceptible de atraer la atención de este peligroso ente hasta tu misma casa, donde permanecerá por el periodo de un mes, ni un día mas, ni un menos. La indicación de que el torturado ha entrado en tu casa es que los símbolos religiosos como cruces o imágenes de santos temblaran de forma extraña como si hubiera un pequeño terremoto, pero el resto de la casa apenas se moverá. hay que tener claro que el torturado no es un espíritu amistoso, y de ninguna manera se debe retarle a manifestarse o provocarle, lo mejor que puede hacerse es ignorarlo hasta que se marche, aunque eso no siempre es fácil.

Durante el mes completo que el torturado pasara recorriendo tus pasillos notaras un frió extraño cada vez que entres o salgas de una habitación, y sentirás como una presencia agobiarte te vigila sin descanso. Por la noche, cuando estés acostado oirás en ocasiones campanas similares a las de las de una iglesia, y no podrás dormir aunque estés muy cansado, con lo que la situación empeorará cada vez más.

Nunca, bajo ningún concepto se te ocurra recurrir a la ouija para contactar con este espíritu, o puedes salir muy malparado, ya que el torturado es un asesino, y no dudara en matarte si intentas invocarle. Tras aguantar como puedas durante esos días interminables el torturado se ira, pero no sin antes presentarte sus respetos.

La ultima noche que el espíritu pase en tu casa te sumirás en un profundo sueño, un sueño que poco a poco derivara en una espantosa pesadilla de la que despertaras de golpe, encontrándote frente al torvo rostro calcinado del psicópata, para después caer en un profundo sueño y despertar a la mañana siguiente con varios símbolos religiosos rotos, pero libre de la presencia del espectro.


y la ultima es un clasico: la llorona

Sin duda una de las historias de miedo mas antigua y popular en México es la leyenda de La Llorona, la cual habla de una mujer de blanco que pasea por las calles de la ciudad exclamando ¡Ayyyyy Mis hijos! Tristemente el folclor y la historia en si, se han ido perdiendo con el tiempo a tal grado que llegan a contarla o platicarla de manera lacónica y en menos de 1 minuto como yo lo hice en las primeras letras de este escrito.

Incluso en Internet es difícil encontrar información completa de esta leyenda, una de las páginas con mayor información (www.lallorona.com) esta en ingles (irónico ¿verdad?). Sin embargo existen tantas y tan ricas variaciones de la leyenda que me he propuesto recopilarlas con la intención que no queden en el olvido. Pasemos pues a la Leyenda.

En la época del Ahuizotl (aproximadamente en el año 1502) se avistaba en el lago de Texcoco una figura blanca, casi espectral la cual daba tremendos gritos y lamentos que se extendían en el agua, y se escuchaban en los templos, asi como en el Teocali palacio del emperador Moctezuma o Montezuma:
Los cuatros sacerdotes aguardaban espectrantes.

Sus ojillos vivaces iban del cielo estrellado en donde señoreaba la gran luna blanca, al espejo argentino del lago de Texcoco, en donde las bandadas de patos silenciosos bajaban en busca de los gordos ajolotes.

Después confrontaban el movimiento de las constelaciones estelares para determinar la hora, con sus profundos conocimientos de la astronomía.
De pronto estalló el grito....Era un alarido lastimoso, hiriente, sobrecogedor. Un sonido agudo como escapado de la garganta de una mujer en agonía. El grito se fue extendiendo sobre el agua, rebotando contra los montes y enroscándose en las alfardas y en los taludes de los templos, rebotó en el Gran Teocali dedicado al Dios Huitzilopochtli, que comenzara a construir Tizoc en 1481 para terminarlo Ahuizotl en 1502 si las crónicas antiguas han sido bien interpretadas y parecio quedar flotando en el maravilloso palacio del entonces Emperador Moctezuma Xocoyótzin.

Es Cihuacoatl! exclamó el más viejo de los cuatro sacerdotes que aguardaban el portento.

La Diosa ha salido de las aguas y bajado de la montaña para prevenirnos nuevamente , agregó el otro interrogador de las estrellas y la noche.

Subieron al lugar más alto del templo y pudieron ver hacia el oriente una figura blanca, con el pelo peinado de tal modo que parecía llevar en la frente dos pequeños cornezuelos, arrastrando o flotando una cauda de tela tan vaporosa que jugueteaba con el fresco de la noche plenilunar.

Cuando se hubo opacado el grito y sus ecos se perdieron a lo lejos, por el rumbo del señorío de Texcocan todo quedó en silencio, sombras ominosas huyeron hacias las aguas hasta que el pavor fue roto por algo que los sacerdotes primero y después Fray Bernandino de Sahagún interpretaron de este modo:

"...Hijos míos... amados hijos del Anáhuac, vuestra destrucción está próxima...."

Venía otra sarta de lamentos igualmente dolorosos y conmovedores, para decir, cuando ya se alejaba hacia la colina que cubría las faldas de los montes:

"...A dónde iréis.... a dónde os podré llevar para que escapéis a tan funesto destino.... hijos míos, estáis a punto de perderos..."

Al oir estas palabras que más tarde comprobaron los augures, los cuatro sacerdotes estuvieron de acuerdo en que aquella fantasmal aparición que llenaba de terror a las gentes de la gran Tenochtitlán, era la misma Diosa Cihuacoatl, la deidad protectora de la raza, aquella buena madre que había heredado a los dioses para finalmentente depositar su poder y sabiduría en Tilpotoncátzin en ese tiempo poseedor de su dignidad sacerdotal.

El emperador Moctezuma Xocoyótzin se atuzó el bigote ralo que parecía escurrirle por la comisura de sus labios, se alisó con una mano la barba de pelos escasos y entrecanos y clavó sus ojillos vivaces aunque tímidos, en el viejo códice dibujado sobre la atezada superficie de amatl y que se guardaba en los archivos del imperio tal vez desde los tiempos de Itzcoatl y Tlacaelel.

El emperador Moctezuma, como todos los que no están iniciados en el conocimiento de la hierática escritura, sólo miraba con asombro los códices multicolores, hasta que los sacerdotes, después de hacer una reverencia, le interpretaron lo allí escrito.

Señor, le dijeron , estos viejos anuales nos hablan de que la Diosa Cihuacoatl aparecerá según el sexto pronóstico de los agoreros, para anunciarnos la destrucción de vuestro imperio.

Dicen aquí los sabios más sabios y más antiguos que nosotros, que hombres extraños vendrán por el Oriente y sojuzgarán a tu pueblo y a ti mismo y tú y los tuyos serán de muchos lloros y grandes penas y que tu raza desaparecerá devorada y nuestros dioses humillados por otros dioses más poderosos.

Dioses más poderosos que nuestro Dios Huitzilopochtli, y que el Gran Destructor Tezcatlipoca y que nuestros formidables dioses de la guerra y de la sangre? preguntó Moctezuma bajando la cabeza con temor y humildad.

Así lo dicen los sabios y los sacerdotes más sabios y más viejos que nosotros, señor. Por eso la Diosa Cihuacoatl vaga por el anáhuac lanzando lloros y arrastrando penas, gritando para que oigan quienes sepan oír, las desdichas que han de llegar muy pronto a vuestro Imperio.
Moctezuma guardó silencio y se quedó pensativo, hundido en su gran trono de alabastro y esmeraldas; entonces los cuatro sacerdotes volvieron a doblar los pasmosos códices y se retiraron también en silencio, para ir a depositar de nuevo en los archivos imperiales, aquello que dejaron escrito los más sabios y más viejos.

Aquellos hombres de Oriente no eran mas que los españoles dirigidos por Hernan Cortez y despues de la caída de Tenochtitlán tanto aztecas como los pueblos subyugados por ellos sufrirían las mas grandes atrocidades jamas vistas. Las mujeres serían violadas, los hombres asesinados y sus dioses olvidados a excepción de La llorona...

espero que les haya gustado no olviden comentar y puntuar
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