Porque los chicos necesitan verdades, que los padres pongan en palabras lo que les pasa, lo que piensan, lo que sienten. Los chicos son muy perceptivos porque están en un estado virgen de sentidos, todavía no tienen esquemas construídos, son como un campo vacío con el terrón más fértil para ser sembrado, captan mucho más de lo que nos damos cuenta. Tienen todos los sentidos abiertos, en espera de desplegarse. Una forma de no cerrarles la posibilidad de crecer conectados con su intuición, con sus sentimientos, con sus deseos, es hablarles claro. Por supuesto esto será acorde con la edad de cada niño: no son las mismas respuestas la que se le dan a un nene de tres que a uno de siete anos, y también dependerá de la sutileza de los padres. Pero siempre se puede hablar claro y no evadir las preguntas ni las cuestiones que a primera vista puedan resultar difíciles.
Es buenísima es anécdota del nene que le pregunta a su mama por dios: “¿Existe, no existe, quien es, donde esta?”. La madre le responde un poco evasivamente: “No se sabe si existe o es una ilusión”…., etc. Su hijo un día le reprocha, al volver de la escuela: “Sos tonta vos, mami, sos la única mama que no sabe nada de dios, las mamas de mis amigos todas saben”
Criar hijos ateos quiere decir enseñarles a creer en si mismos sobre todas las cosas. Habilitarles todas las preguntas que quieran hacerse y las que quieran hacernos. Transmitirles la sensación de que pueden confiar en sus decisiones solo por el hecho de ser ellos quienes las toman. Criar hijos sin apelar a dios quiere decir enseñarles a ser dueños de sus actos, responsables de elegir como vivir, protagonista de su destino. Es querer ayudarlos a disfrutar de esta vida que tenemos hoy, la que conocemos, sobre la que podemos actuar.
Entiendo por criar hijos ateos hacerme cargo de mi estilo de crianza, sostener la convicción de que criar hijos mostrándoles un mundo lleno de posibilidades va a conformar una sociedad mas íntegra y comprometida. Que el camino es ir enseñándoles que el crecimiento propio depende de uno y que solo si nos animamos a crecer en lo personal va a haber crecimiento social verdadero. Encuentro en la crianza un sentido tan vital, tan jugado al presente, al detalle, a esos pequeños momentos decisivos que vivimos todo el tiempo los que tenemos hijos chiquitos, que no me sale pensar en dios o en la fe como horizonte necesario para todo este fenómeno. Al contrario
Es buenísima es anécdota del nene que le pregunta a su mama por dios: “¿Existe, no existe, quien es, donde esta?”. La madre le responde un poco evasivamente: “No se sabe si existe o es una ilusión”…., etc. Su hijo un día le reprocha, al volver de la escuela: “Sos tonta vos, mami, sos la única mama que no sabe nada de dios, las mamas de mis amigos todas saben”
Criar hijos ateos quiere decir enseñarles a creer en si mismos sobre todas las cosas. Habilitarles todas las preguntas que quieran hacerse y las que quieran hacernos. Transmitirles la sensación de que pueden confiar en sus decisiones solo por el hecho de ser ellos quienes las toman. Criar hijos sin apelar a dios quiere decir enseñarles a ser dueños de sus actos, responsables de elegir como vivir, protagonista de su destino. Es querer ayudarlos a disfrutar de esta vida que tenemos hoy, la que conocemos, sobre la que podemos actuar.
Entiendo por criar hijos ateos hacerme cargo de mi estilo de crianza, sostener la convicción de que criar hijos mostrándoles un mundo lleno de posibilidades va a conformar una sociedad mas íntegra y comprometida. Que el camino es ir enseñándoles que el crecimiento propio depende de uno y que solo si nos animamos a crecer en lo personal va a haber crecimiento social verdadero. Encuentro en la crianza un sentido tan vital, tan jugado al presente, al detalle, a esos pequeños momentos decisivos que vivimos todo el tiempo los que tenemos hijos chiquitos, que no me sale pensar en dios o en la fe como horizonte necesario para todo este fenómeno. Al contrario