“Prueba es de virtud el desagradar a los malvados” (Séneca) Vaya manera de escribir y contestar con "altura".... Aprendamos. Ver publicación originaria en: El Partido Obrero: un sinónimo del desquicio ideológico http://www.taringa.net/posts/apuntes-y-monografias/8551202/El-Partido-Obrero_-un-sinonimo-del-desquicio-ideologico.html Si desean saber que escribía el Sr. ex-Diputado Pablo López, acá el link: http://www.elintransigente.com/notas/2011/1/6/acerca-expresiones-provocador-contra-partido-obrero-66161.asp Respuesta del Sr. Juan Antolín González Un poco larga, pero no tiene desperdicio!!! Cuando suponía dado por concluido el debate sobre izquierdas y derechas, la truhana actitud asumida por el Sr. Pablo López impone que un hombre de bien, por lo menos enarbole las banderas de la irrestricta defensa del sentido común, algo que en el caso del PO, parece constituir el menos común de los sentidos. Frente a los dichos de López y en el supuesto de que yo fuera todo lo que este sujeto afirma, por lo menos mis afirmaciones son sinceras y repugnan frente a las de un ciudadano que muestra impunemente su deshonestidad intelectual, a más de una irreductible posición de mesianismo político lindante con la más conspicua mentalidad represora, lo cual en un supuesto combatiente de las causas sociales, es a todas luces una incoherencia; ésta última, material básico del cual están moldeados los dirigentes de esta secta política perdida en un indescifrable espacio, toda vez que la pulpa de ese fruto prohibido que fue el marxismo-leninismo-trotskismo, ha fenecido en tiempos en que el Sr. López portaba pañales. En suma, el PO no es sino la reivindicación de un delirio, tal como la historia se ha encargado de probarlo suficientemente, eximiéndome de toda otra carga de la prueba. Yo expuse un punto de vista, así, sencillamente y de frente, causa suficiente para que provocara el estallido de la ira que comanda las neuronas de este individuo López y que lo mueven a reaccionar con violencia verbal, al fin, como es toda la praxis del Po según se ha visto tantas veces. Uno que ha debido padecer innúmeros cortes del Puente Pueyrredón puede dar fe de esta violencia que ejercen contra el ciudadano que osa desplazarse a cumplir con su trabajo. López llama provocación a la simple exposición de un punto de vista contrario al suyo, lo cual delata su intolerancia y rechazo al debate de ideas; será por eso que demoró tanto en pronunciarse, siendo precedido por sus adláteres que esgrimían sólo argumentos punzantes, pero ninguna idea. O quizás la demora haya estribado en que debióse llamar a convención del PO para entre todos juntar palabras y coordinarlas en una sola nota, quién sabe… Bajo ese criterio, López se revela como un personaje impropio para el sistema democrático, cuya base, esencia y médula son precisamente, los disensos y los debates. Si yo siguiera el criterio de López, debiera escribir una carta diaria a los medios en respuesta a las provocaciones de la Sra. Presidente, por ejemplo, cada vez que se pronuncia en contra de mi sentir y pensar. Recuerdo en este momento a D’Elía, o a Bonafini y sus exabruptos dichos con total impunidad verbal y festejados por el PO, y no puedo tacharlos de provocaciones, sino al riesgo de que López me acuse de “facho” y “desestabilizador” por criticar el inmaculado derecho humano de estos seres a denigrar, insultar y defenestrar impúdicamente a individuos e Instituciones de la República. ¡Todo eso sí está bien para López!, pero mi humilde exposición es una provocación. Me parece que sus tornillos democráticos no están muy bien ajustados. Para López soy además un NN, sin que aclare bien a qué se refiere con eso; acaso un “Normalnull”, o sea un “cero normal” en el sentido de los alemanes, cosa que no creo pues tiendo a pensar que López, no conoce el alemán a pesar de ser la lengua materna de Carl Marx. O quizás un “Nomen nescio”, para los latinos una persona “sin nombre”, craso error en López toda vez que expuse el mío; o a lo mejor me esté llamando un “Nacht und Nebel”, tal llamaban los alemanes a ciertos grupos de víctimas de los campos de exterminio, o tal vez hacía referencia a “NN”, la banda de rock chileno, lo cual sí ajustaría el criterio a su aspecto. Pero aún me queda pensar una última acepción, de “NN”, en el sentido que supo definir el dictador Videla: “Un NN, que no está, que no existe”. Cualquiera sea el sentido de la expresión utilizada por López para calificarme desnuda nuevamente su iracundia y expone su costado psicológico inconsciente más siniestro; nadie aplica a otro aquello que no quiere inconscientemente que sea. Luego, López en su más íntimo sentir desearía ese NN para mi destino, ¡joya los pibes!, diría alguno. Notarán los lectores que en dos misivas mías anteriores, en ningún momento he utilizado calificativos personales, sino descripciones de conductas públicas. Lamentablemente para López no soy un NN, sino que respondo a la descripción más clásica de entidad ontológica llamada por un avatar del destino Juan Antolín González, y el hecho de que no me haya encontrado en Internet tal vez se deba a que López utiliza un servidor cubano, o chino que como se sabe, no permiten que todo nombre asociado a capitalismo sea hallado. Incoherente es también López cuando me suma “a las provocaciones del Gobierno nacional”, pues habiendo invocado mi filosofía occidental, cristiana y capitalista, debió deducir López que lejos puedo estar de apoyar este modelo “progre” y chavista. Me siento mucho más cómodo con un Piñera y ni qué decirle con un Lula. Falaz “y descreído” lo suyo, López. Menciona –ya que va de paso- López al ex Gobernador Romero y su supuesto ilícito con unas tierras en un sitio llamado La Ciénaga –mención totalmente fuera del contexto del debate, pero oportunistas como son no pudo con su genio- y entonces esto me obliga a preguntarle, creo que para beneficio del pueblo de Salta; siendo él y su coequiper Del Plá diputados en aquellos días ¿Por qué no saltaron como maíz pisingallo para denunciar tal iniquidad? Es una autoinculpación pública por parte de López que lo amerita incurso en el “incumplimiento de los deberes de funcionario público”, porque los salteños les pagaron peso sobre peso sus dietas; y sin embargo tuvo que ser OTRO Diputado el que denunció el hecho, López y Del Plá, apenas sumaron luego algunas ramas al fogón (o a las cubiertas). Las orejeras políticas que porta López le han impedido ver la universalidad histórica de mis cartas y sólo ve en mis líneas: “una sarta de injurias y provocaciones contra el PO y sus dirigentes”, lo cual revela su acendrado sentimiento de persecución, para acusarme a renglón seguido de ser funcional a un “pacto reeleccionista de Urtubey y sus intendentes” y las “viudas del régimen romerista”; todo lo cual no comprendo qué tiene que ver con el debate que venía planteado, pero si así fuera, ruego a López que me indique adónde dirigirme para cobrar mi aporte intelectual a la dicha campaña. En algo concordaré con López, un corte de ruta, ya sea en 4x4 o al estilo PO, ¡es un delito incuestionable! Sin embargo, López, otra vez incoherente luego de haberse mostrado él intolerante y proclive a la dictadura del proletariado y del diálogo, me arroga tal condición por participar de una filosofía cristiana que según él “hizo desaparecer a 30.000 personas”, con lo cual incurre en dos equívocos, sobre los cuales procederé a desasnarlo: En primer lugar, estimado López, le sugiero leer el libro “Nunca Más”, donde los desaparecidos no llegan a 9.000, número recientemente refrendado por Graciela Fernández Meijide, honorable y digna mujer que sufriera la desaparición de su hijo Pablo de 14 años, quien reitera que no se han constatado más que ese número. En segundo lugar, deberé recordarle López, que usted aplaude una filosofía trotskista que inspiró a Stalin a masacrar millones y valga como ejemplo nada más que la masacre de Katyn donde se asesinaron a 22.000 polacos. A lo cual agrego, que sólo una persona desaparecida ya es un escándalo inadmisible para una sociedad civilizada. Luego, sigue usted López mezclando las cosas, tal es su metodología, muy próxima al “miente, miente que algo queda” del hitleriano Joseph Goebbels; y le digo, que el cristianismo se fundamenta en la revalorización trascendente de la persona (concepto que no explicaré pues su ateísmo le impediría comprenderlo), muy distinto de la hipocresía practicada por los jerarcas de la Iglesia Católica que siempre han mantenido un contubernio con los poderes de turno, lo cual se comprueba históricamente también. Pero hay además un hecho constante del Partido Obrero al cual usted representa, y es la de mandar a sus legiones a presionar por cuestiones laborales en todas las empresas en las cuáles sus infiltados militantes trabajan, y en su caso particular, llamó a estas legiones de militantes a escribir en el foro de las cartas que envié y que publicó. Le recuerdo Sr López que sus asesores legales que al igual que los dictadores de derecha hicieron, ejercitan el negocio de los juicios al estado y a las empresas. Una industria que ha demostrado ser muy rentable por cierto. Y reitero y lo subrayo ¡A ustedes no les gusta trabajar!, sino en vez de cortar rutas y prender cubiertas estarían haciendo huertas colectivas, cooperativas de trabajo vecinal, enseñando mediante un sistema lancasteriano, promoviendo en los barrios cursos de costura y peluche (que tienen buena venta), integrando a los jóvenes en asociaciones para aprender oficios y demás, que hechas con seriedad, empeño y ¡mucho trabajo! han dado excelentes resultados. Es infame la acusación que me hace de que “Sus cartas además son un insulto para los miles de hombres y mujeres que luchan y militan por sus reivindicaciones y por el socialismo en muchos casos” ¡Muy lejos está usted del socialismo verdadero! ¡No es más que un trotskista resentido! Me saco el sombrero y me inclino respetuoso ante el socialismo de Juan B. Justo, de Alfredo Palacio, Joaquín Coca, Alfredo Bravo, de Nicolás Repetto, Américo Ghioldi, de Alicia Moreau; ese socialismo que tuvo como protofundador a José Ingenieros. Ese socialismo que editaba un periódico del nivel de La Vanguardia, donde ancestros míos escribían y no pasquines llenos de errores históricos y ortográficos como los que tienen el tupé de vender a los incautos; simples volantes redactados por verdaderos ágrafos. La palabra socialismo en su boca es un insulto a la honorable memoria de los que nombré anteriormente, porque las ideas políticas sostenidas por el Partido Socialista se insertaban dentro de la línea de la búsqueda de establecer una sociedad socialista por vía democrática, no por la violencia fáctica que ustedes predican y practican. ¡Y fíjese López, qué desnutrido de ideas está usted, que esa práctica democrática no le impidió a Juan Justo traducir El Capital de Marx y hacerlo revisar nada menos que por Federico Engels! Y hasta donde sabemos ninguno cortó ninguna calle y lo único que encendieron fueron además de ideas, los cigarrillos que fumaban. Y si quiere más, me pongo de pie frente a la figura de Jorge Abelardo Ramos, cultor de la izquierda nacional, que tuviera una notable influencia en esa brillante generación intelectual argentina de los sesenta que promovió hechos históricos como el Cordobazo (donde ustedes no estaban) y que fuera destruida bajo el gobierno de Onganía; siendo un ícono de esa depredación cultural la “Noche de los Bastones Largos”. Fíjese qué curioso, cuando el Pueblo Argentino produjo aquella única revolución nacional, popular y democrática –y sobre todo PACÍFICA- que fue el 17 de Octubre de 1945, sus compañeros de ideología en el periódico “Propósitos” calificaron a ese Pueblo como “murgas de lúmpenes desclasados”, ¡Vaya democracia la vuestra! Termina usted López su pobre carta llena de injurias y denostaciones, en un arrebato de supuesto liderazgo haciendo un llamado al pueblo a “repudiar al provocador” ¿Por qué necesita defensa? ¿No puede usted sólo hacerme frente y repudiarme con argumentos contundentes y no con su diatriba fofa y delirante? Yo no he llamado en ningún momento a “la derecha capitalista y explotadora” a ir contra usted, en soledad y con valentía expongo mis argumentos. Y finalmente, le pide al pueblo que “tengan confianza en los trabajadores”, cuando ustedes nunca han trabajado ¡alhaja la confianza que se puede tener en individuos que viven del “peaje” compulsivo en los cortes, de la amenaza como contraprestación “laboral” o de ocultación de identidad o la amenaza armada y en banda! Los trabajadores están produciendo mientras ustedes, los del PO, corta rutas y vocifera proclamas incendiarias, como sus molotovs. Yo apelaré al Pueblo Argentino, pero sólo para parafrasear nuestro Himno Nacional y decirles ¡Salud! Fuente: Diario El Intransigente - Salta Por: Juan Antolín González Link: http://www.elintransigente.com/notas/2011/1/10/pablo-lopez-terca-intransigencia-66431.asp
Por qué no aprendemos a pelear así?
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