a) Delirio de persecución.
Estudiado la primera vez en 1852 por Ch. Lasegue, cuya magistral descripción sigue utilizándose, consiste esencialmente en el desarrollo y sistematización progresiva de la tendencia del enfermo a referirlo todo a la hostilidad y mala voluntad de los hombres.
Primero, el delirio es impreciso, indeterminado. Los sujetos creen que les hacen algo, pero sin saber quién, ni por qué, ni cómo. “yo lo sé”, “algo pasa”, «Se» es su término habitual: se me insulta, se me electriza, se me envenena, se me viola, se me arrojan malos olores, dicen.
Después, unos más rápidamente, otros más despacio, escogen en su vida pasada, en sus ocupaciones habituales, en su modo de existencia, una particularidad cualquiera que atrae su atención sobre un grupo de individuos o sobre uno solo. Algunos, más o menos impresionados anteriormente por la idea de la policía, de la masonería, de los jesuitas, etc., atribuyen lo que llaman sus miserias a la policía, a los masones, a los jesuitas. Otros, que habían tenido ya enemigos o simplemente individuos de que desconfiaban, los erigen en autores responsables de lo que les sucede.
Se trama un complot en el que entran los vecinos, los porteros, los parientes, los amigos, ordinariamente gentes desconocidas. Algunas veces se une un pueblo entero, y todo lo que ven y oyen los enfermos les parece dirigido contra ellos y lo interpretan en el sentido de sus ideas; este es el primer paso hacia la organización del delirio.
Elaboración y explicación interna del delirio:
La explicación de los procedimientos empleados por los enemigos, es siempre la misma en el fondo. Frente a fenómenos extraños que escapan para el enfermo a una interpretación natural, el perseguido busca y encuentra las más soluciones curiosas.
Se hacen agujeros en la pared para hablarle, para injuriarle, para lanzarle polvos que queman y malos olores, para electrizarle; se instalan en las cercanías y hasta en su habitación bovinas, pilas eléctricas, tubos acústicos, teléfonos, fonógrafos, por medio de los cuales se les insulta y provoca toda clase de sensaciones desagradables.
Alucinaciones en la paranoia y el delirio sistematizado.
En algunos casos, pero de ordinario mucho más tarde, los perseguidos oyen voces diferentes en cada uno de los dos oídos (alucinaciones desdobladas de Magnan) por un lado son cosas penosas, injurias, amenazas; por otro, palabras agradables, ánimos,consejos; estos dos órdenes de alucinaciones constituyen para
ellos, como dice Séglas, el ataque y la defensa.
b) Delirio místico ó religioso
Una segunda forma delirante, por la cual se traduce en el segundo período el estado del enfermo en la locura sistematizada progresiva, es el delirio místico.
En el fondo este estado es el mismo y se desarrollan las mismas peripecias; sólo cambia la explicación.
En lugar de atribuir las sensaciones extraordinarias que experimenta a una intervención humana, el alienado las achaca a una intervención sobrenatural; toda la diferencia está en esto.
Psicosis religiosas: el delirio místico y el melancólico religioso.
VaIlon y Marie, en su interesante estudio sobre las psicosis religiosas de evo-
lución progresiva, dicen que al contrario de lo que ocurre con el melancólico
religioso, que es atacado, sobre todo, de demonopatía interna, es decir, de posesión demoníaca interior, el perseguido religioso presenta preferentemente la demonopatía externa, es decir, la simple obsesión diabólica exterior
fuente:
dijo:http://sites.google.com/site/jldiasahun2/laparanoia%3Aeldeliriosistem%C3%A1ticodeevoluci