InicioApuntes Y MonografiasResumen de Romero 1810-1989 [parte 2]
Bueno aquí les dejo la parte 2.
1943-1955
Los militares en el gobierno coincidían en la necesidad de acallar la agitación política y la protesta social: proscribieron a los comunistas, a los sindicatos e intervinieron la CGT -por entonces dividida-, dísolvieron Acción Argentina, que nucleaba a los partidarios de romper relación con el Eje, y más tarde hicieron lo mismo con los partidos políticos, intervinieron las universidades dejando cesante a un vasto grupo de profresores de militancia opositora, y finalmente establecieron la obligatoriedad de la enseñanza religiosa en las escuelas públicas. Contaron con la colaboración de un elenco de nacionalistas y católicos integristas, algunos de antigua militancia junto a Uriburu, quienes dieron el tono al régimen militar: autoritario antiliberal y mesiánico, obsesionado por la fundación de un orden social para evitar el caos del comunismo que, según pensaban, sería la secuela inevitable de la posguerra. No le fue difícil a la oposición democrática identificar al gobierno militar con el nazismo.

Los Estados Unidos atacaron con fuerza a uno de los estados Americanos que no se aliaron en contra del eje apartando a la Argentina de las relaciones comerciales internacionales, sumado a la inestabilidad social interna asumió como presidente Juan Domingo Perón. Clarividencia y preocupación descubrió un actor poco tenido en cuenta hasta entonces: el movimiento obrero.

A cargo de la Dirección Nacional de Trabajo se dedicó a vincularse con los dirigentes sindicales. Todos fueron convocados con excepción de los dirigentes Comunistas.que luego de un frustrado acercamiento inicial, fueron perseguidos y erradicas de sus posiciones. A los gremios y trabajadores se les cumplieron sus reclamos: se extendieron las jubilaciones, vacaciones pagas, accidentes de trabajo, se ajustaron las categorizaciones ocupacionales. Se equilibraron las relaciones entre obreros y patrones. La sanción del Estatuto del Peón innovó sustancialmente pues extendió estos criterios a las zonas rurales.La tendencia original sindicalista no había desaparecido: en 1942 se dividió entre un sector más afín a los partidos opositores encabezado por los comunistas y muchos de los dirigentes sindicalistas y otro identificado con la vieja linea sindicalista donde se alineaban los gremios ferroviarios.

En el Consejo Nacional de Posguerra que constituyó, insistió en la importancia de profundizar las políticas seguridad social, así como de asegurar la plena ocupación y la protección del trabajo ante la eventual crisis que pudieran sufrir las industrias crecidas con la guerra: A los empresarios les señaló la amenaza que entrañaban las masas obreras desorganizadas y el peligro del comunismo, que se veía avanzar en Europa. Ante unos y otros se presentaba como quien podía canalizar esa efervescencia, si lograba para ello el poder necesario. Pero los empresarios fueron desconfiando cada vez más del "bombero piromaníaco" que agregaba combustible a la caldera, hasta el límite del estallido, y al mismo tiempo controlaba la válvula de escape.Progresivamente, las agrupaciones patronales fueron tomando distancia de Perón y la política de la secretaría, mientras éste paralelamente acentuaba su identificación con los obreros, subrayaba su prédica anticapitalista y desarrollaba ampliamente en su discurso los motivos de la justicia social.

En 1945 el éjercito forzó la renuncia de Perón pero no encontró una alternativa mejor ni tampoco ningún movimiento demócrata se pudo imponer. El 17 de octubre en medio de las vacilaciones gubernamentales una multitud se concentró en la Plaza de Mayo para reclamar por restitución en el cargo de Perón y así éste y sus seguidores políticos en el gobierno volvieron al centro del poder. La industrialización había avanzado sustancialmente durante la guerra tanto para exportar a países vecinos cuanto para sustituir a las importaciones escasas por la dificultades del comercio y también del boicot norteamericano. Lo cierto es que la ocupación industrial había crecido y que la masa de trabajadores industriales había empezado a engrosar con emigrantes rurales expulsados de la crisis agrícola.

Los dirigentes sindicales fortalecidos por la movilización de octubre decidieron crear un partido político propio "El Laborista"inspirado en el que acababa de triunfar en Inglaterra. Su organización aseguraba el predominio de los dirigentes sindicales y su programa recogía diversos motivos, desde los más estrictamente socialistas hasta los vinculados con el dirigismo económico y el Estado de bienestar. Apoyaron a Perón muchos dirigentes conservadores de segunda línea y sobretodo lo respaldaron el Ejército y la Iglesia que en una pastoral recomendó con pocos eufemismos votar por el candidato de gobierno que había perseguido al comunismo y establecido la enseñanza obligatoria.La Unión Democrática incluyó a los partidos de izquierda pero-por la impugnación de los radicales intransigentes-excluyó a los conservadores que debieron resignarse a apoyarla desde afuera o pasarse calladamente al bando de Perón como hicieron muchos movidos por la vieja rivalidad con el radicalismo.

Mercado interno y empleo
Estados Unidos continuó con su boicot hacia la Argentina por haber permanecido ésta intransigente en la guerra con el Eje. El bloqueo a armamentos e insumos vitales no pudo mantenerse en la posguerra pero el comercio exterior era vulnerable.Las exportaciones limítrofes que habían crecido mucho durante la guerra, empezaron a retroceder ante la competencia Norteamericana.Las exportaciones agrícolas a Europa-que recupera su paz pero sin materia prima para poder subsistir-fueron obstaculizadas por Estados Unidos, restringiendo los transportes o vendiendo a precios subsidiados. La apetencia de los países maltrechos por la guerra era demasiado grande para que esto impidiera las ventas pero en rigor ninguno de ellos poseía productos para intercambiar ni divisas convertibles que el país pudiera usar para saldar sus compras con Estados Unidos de modo que en estos años excepcionales la Argentina cosechó beneficios modestos.

En 1948 se lanzó el Plan Marshall pero Estados Unidos prohibió que los dólares aportados a Europa se usaran para importaciones de Argentina. Ya desde 1949 las economías europeas se recuperaron, Estados Unidos inundó el mercado con dólares subsidiados y la participación Argentina disminuyó drásticamente. La magnitud de las deudas Británicas-la Argentina era solo un acreedor menor-hacía impensable el pago de las libras.La pésima situación de las empresas ferroviarias, la descapitalización y obsolescencia y la pérdida general de rentabilidad hacían conveniente para los británicos desprenderse de ellas.Se arregló la compra de los ferrocarilles por el Estado Argentino por un valor similar a las libras bloqueadas y un acuerdo sobre carne que sería pagada con libras convertibles. Tras la retórica nacionalista que envolvió esta operación-presentada como parte del programa de independencia económica y celebrada con una gran manifestación en Plaza de Mayo-se trataba sin duda de un éxito británico frente a un país que no tenía mejor opción. La crisis financiera de 1947 y el abandono de la convertibilidad de la libra acabaron con la única ventaja importante obtenida.

La Segunda Guerra Mundial, la crisis de los mercados y el aislamiento acentuado por el boicot norteamericano habían contribuido a profundizar el proceso de sustitución de importaciones iniciada en la década anterior por la manufactura propia, más allá del desarrollo de materias primas extendiéndose el desarrollo al sector metalúrgico. La industralización interna en principio generó desocupación. Sin embargo creció las medianas y pequeñas empresas y luego aumentó la mano de obra industrial que se nutría de emigrantes internos de las provincias de forma intensa.

Los grupos empresarios más tradicionales ubicados tanto en el sector exportador como en el industrial estimulaban las industrias naturales capaces de producir eficientemente y de competir en los mercados externos asociarse con Estados Unidos para sustentar su crecimiento y a la vez mantener un equilibrio entre el sector industrial y el agropecuario del cuál deberían salir divisas necesarias para la industria. La política de Estado-dotado cada vez más de instrumentos más poderosos-apuntó a la defensa del sector industrial instalado y a su expansión dentro de las pautas vigentes de protección y facilidad. Éste recibió amplios créditos del Banco Industrial; protección aduanera para eliminar competidores externos y divisas adquiridas a tipos preferenciales para equiparse. Las políticas de redistribución de ingresos hacia los sectores trabajadores contribuían a la expansión sostenido del consumo. La alta ocupación y los salarios en alza trajeron aparejada una expansión de la demanda y una inflación cuyos niveles empezaron a elevarse pero a la vez ganancias importantes para los empresarios.

La política peronista se caracterizó por un fuerte impulso a la participación del Estado en la dirección y regulación de la economía, desarrolló administraciones conservadoras pero las extendió y las profundizó. A la vez hubo una generalizada nacionalización de las inversiones extranjeras sobretodo de empresas controladas por capital británico que se hallaba en pleno proceso de repatriación , adjudicando una importancia simbólica en la independencia económica expresada en Tucumán el 9 de julio de 1947. A los ferrocarriles se sumaron la empresa de gas, teléfonos y algunas empresas de electricidad del interior del país. Se dió un fuerte impulso a "Gas del Estado" construyendo el gasoducto de Comodoro Rivadavia a la Flota Mercante y a la incipiente Aerolíneas Argentinas. El Estado avanzó en sectores industriales no solo en fabricaciones militares sino con un grupo de empresas alemanas llamada DINIE. Pero la reforma más importante fue la nacionalización del Banco Central. Desde ahí se manejaba la política monetaria y la crediticia y también el comercio exterior pues los depósitos de todos los bancos fueron nacionalizados y al Banco Central se le asigno el control de la IAPI.

Las dos piedras fundamentales fueron la nacionalización de la economía y su control por el Estado y la otra, el mantenimiento del empleo y la elevación del nivel de vida, esto tenía raíces políticas más importantes que las económicas:el terror a las posibles consecuencias sociales del desempleo. Al resguardo del empleo industrial y redistribución del ingreso entre 1946 y 1949 se extendieron las medidas sociales por negociaciones colectivas amparadas por la ley:los salarios comenzaron a subir, se adjuntaron las vacaciones pagas. licencias por maternidad o enfermedad, sistemas sociales de medicina y de turismo actividades en los que los sindicatos tuvieron un papel importante; congelamiento de alquileres, establecimientos mínimos y máximos de salarios, mejora de salud pública; planes de vivienda construcción de escuelas y colegios; organización del sistema jubilatorio y en todo lo relacionado a la "seguridad social".

Los sindicatos:
La ley de Asociaciones de Profesionales aseguraba la existencia de grandes y poderosas organizaciones-un sindicato por rama de industria y una confederación única-con fuerza para negociar de igual a igual con los representantes patronales pero la vez dependientes de la personería gremial otorgada por el Estado. Las orientaciones y demandas circulaban preferentemente desde arriba hacia abajo y la CGT conducida por personajes mediocres fue la responsable de transmitir las directivas del Estado a los sindicatos y de controlar a los díscolos. Similar fue la función de los sindicatos respecto a las organizaciones de base:controlar, achicar el espacio de acción autónoma intervenir a las secciones demasiado inquietas, a la vez se hicieron cargo de funciones más complejas tanto en la negociación de los convenios como en las actividades sociales y debieron desarrollar una administración especializada de modo que la fisonomía de los dirigentes sindicales convertidos en una burocracia estable se diferenció notablemente de la de los viejos luchadores.

Desde 1947 Eva Perón esposa del presidente se dedicó desde la Secretaría de Trabajo a cumplir las funciones de mediación entre los dirigentes sindicales y el gobierno facilitando la negociación de los conflictos con un estilo muy personal que combinaba la persuasión y la imposición.
La relación de Perón con el sindicalismo fue sin duda compleja, negociada y difícil.Pese a la fuerte presión del gobierno sobre los sindicatos y a la decisión de controlar su acción, éstos nunca dejaron de ser la expresión social y política de los trabajadores. Desde la perspectiva de éstos, el Estado no solo facilitaba y estimulaba su organización y los colmaba de beneficios sino que creaba una comunicación fluida y casi familiar de modo que no lo consideraban como algo ajeno.

El Estado Peronista tenía a su vez en los trabajadores su gran fuerza legitimadora y los reconocía como tal y no de un modo retórico o abstracto sino referido a sus organizaciones y a sus dirigentes a quienes concedió un lugar destacable. El Estado peronista extendió su apoyo a la amplia franja de sectores populares no sindicalizados con quienes estableció una comunicación profunda através de Eva Perón y su Fundación. Financiada con aportes públicos y aportes privados casi voluntarios: se crearon escuelas, hogares para ancianos o huérfanos policlínicos repartió alimento y regalos navideños, estimuló el turismo y el deporte, se crearon muchas unidades básicas:organizaciones celulares del partido que detectaban casos particulares de desprotección y transmitían los pedidos a la Fundación. Eva Perón resultaba así la encarnación del Estado benefactor y providente. Sus beneficiarios no eran exactamente lo mismo que los trabajadores: muchos carecían de la protección de los sindicatos y todo le debían al Estado y su Intercesora.

El Estado con mayor o menor fortuna aspiró a organizar a los empresarios reuniendo en la Confederación General Económica a todas las representaciones sectoriales así como a los estudiantes universitarios o a los profesionales. Intentó también redefinir las relaciones con las grandes corporaciones tradicionales.

El gobierno Peronista mantuvo la enseñanza obligatoria religiosa en las escuelas y concedió la conducción de las universidades a personajes vinculados con el clericalismo religioso. Con respecto a las Fuerzas Armadas Perón no dejó que se metieran en asuntos del Estado y por su parte tampoco él se metía en los asuntos interno de la Fuerzas Armadas.Paradójicamente un gobierno que surgió de escasa elección en el sufragio por el pueblo inobjetablemente, se dirigido al autoritarismo. En 1947 se reemplazó a la Corte Suprema mediante un juicio político poco convincente. Utilizó el recurso de intervenir provincias para acumular poder.

Otra ley en 1947 acabó con la Autonomía Universitaria, estableciendo que toda designación docente requería un decreto del Ejecutivo. El poder Legislativo fue formalmente respetado pero se lo vació de todo contenido real:los proyectos se preparaban en las oficinas de la presidencia y se aprobaban sin modificaciones, los opositores fueron acusados de desacato excluidos de la Cámara o desaforados. Los diarios independientes fueron presionados de mil maneras: cuotas de papel, restricciones de circulación, clausuras temporarias y atentados y en dos casos extremos la expropiación (l a prensa y la nueva presidencia). La reforma de la constitución hecha en 1949 estableció la reelección presidencial. Pero también aseguró derechos civiles, sociales y políticos de vastos sectores hasta entonces al margen de la vida del país, estableció el derecho al voto femenino y aseguró la presencia de la mujer en las instituciones.

Los conceptos más tradicionales de democracia no alcanzan a dar cuenta de esta forma muy moderna de democracia de masas: que se constituía desde el Estado la regulación y formación del individuo en la sociedad, se saturaba de propaganda los medios de comunicación-utilizados sistemáticamente-y también la escuela. El régimen autoritario Peronista tuvo una tendencia a convertir a todas las instituciones a su doctrina.Pero la forma más característica y singular de la política de masas eran las movilizaciones y concentraciones cuando había que apoyar una decisión política. Se desarrolló la verticalidad y el faccionalismo convertidos desde entonces en valores políticos.

Crisis cultural:
Clase media: quienes gozaban de rentas por la baja inflación se perjudicaron. También muchos perdieron sus puestos de trabajo en el Estado. Porcontraparte hubo una modesta prosperidad por parte de los trabajadores, la educación tuvo un expansión formidable y se desarrolló la actividad Universitaria. Por el menguamiento del desarrollo agrícola muchos trabajadores con sus familias partieron de las zonas rurales hacia las zonas industriales. Asentándose en zonas precarias y "favoreciendo" la creación de los planes sociales. Los sectores populares intensificaron el consumo, desarrollaron las ciudades y la política. Hubo un desarrollo intelectual de "justicia e injusticia social" que fue fomentada décadas antes por los partidos socialistas y la iglesia que maduró o se estableció justo en esta época peronista. Los mejores intelectuales y creadores críticos e innovadores convivieron junto con los de la Antigua cultura establecida y un poco caduca nacidas de instituciones al margen del Estado. Apareció el teatro "independiente" hecho por artistas no profesionales.El Estado había trabajo mucho para encuadrar los conflictos sociales en una concepción más general de Armonía de Clases, la comunidad de intereses y la negociación, que él arbitraba y a su vez había desplazado el conflicto al campo imaginario de la sociedad, que opuso lo "oligárquico" con lo "popular". Lo popular combinaba la dimensión trabajadora y carecía de aquellos componentes clasistas que en otras sociedades se manifestaba en una cultura cerrada y centrada en sí misma. La oligarquía pretendía restringir el acceso a esos bienes y excluir al pueblo. La resistencia a las prácticas peronistas producía irritación del proceso de democratización social.hubo mucho rechazo frente a la invasión popular de sectores y espacios que antes les pertenecían.

Crisis y nueva política económica:
En 1949 los precios de los cereales y carnes volvieron a su normalidad y los mercados se contrajeron mientras que las reservas acumuladas, consumidas con poca previsión se consumieron. La situación era grave para la industria ya que se dependía de las importaciones y esto llevaría al caos social.
En 1952 el gobierno adoptó un nuevo rumbo, ratificado luego en el Segundo Plan Quinquenal. Para reducir la inflación se redujo el consumo interno, fueron eliminados subsidios a distintos bienes populares, se instauró una veda parcial al consumo de carne y se levantó el congelamiento de los alquileres, además Perón hizo una apelación a la reducción voluntaria y consciente del consumo de sorprendente efecto. Empezó a estimular a los productores rurales con precios retributivos al tiempo se priorizaba la importación de maquinari a agrícola. Esta política que no era apreciable, apuntaba a aumentar la disponibilidad de las divisas para seguir impulsando el desarrollo industrial clave para el Peronismo.

En 1953 se sancionó la "Ley de Radicación" que permitía el ingreso de capitales extranjeros para fomentar la industria. Los logros de la nueva política económica tuvo fue moderado. Se redujo la inflación y se equilibró la economía pero los sectores agrícolas e industriales no cambió sustancialmente su situación. Los comienzos de la crisis económica fueron acompañados de importantes manifestaciones de disconformidad entre los principales apoyos al régimen: el sindicato y el éjercito.El Estado optó por aplicar una dura represión: prisión a los dirigentes rebeldes y movilización militar a los obreros.

Perón inició un segundo período de mandato del poder consolidado por el nuevo plan económico que parecía tener éxito, la victoria sobre sindicales rebeldes y militares y un espectacular triunfo electoral. Sin embargo el Estado empezó una conducta errática de conducta frente al pueblo intensificando su autoritarismo como por ejemplo la reducción de la oposición y al parlamente o censura a la prensa. En 1953 opositores a Perón lanzaron bombas sobre la Plaza de Mayo y murieron varias personas, los simpatizantes de Perón tomaron venganza y prácticamente destrozaron y saquearon la ciudad de Buenos Aires.

La caída: La fundación del Partido Demócrata Cristiano marcó el comienzo del conflicto entre Perón y la Iglesia que rápidamente lo llevó a su caída. La "comunidad organizada" -o la peronización de las instituciones-era un proyecto con dinámica propia ejecutada por un grupo de funcionarios que actuaba independientemente de su la voluntad de su líder. En el Éjercito las voces disconformes con el nuevo régimen se incrementaron.

Con la Iglesia que se mantuvo un acuerdo conveniente para ambos (Estado-Iglesia) era irreductible y por eso potencialmente enemiga, sobretodo cuanto en la compleja institución tenían un lugar no despreciable viejos enemigos del régimen-identificados con la oposición- y nuevos disidentes quejosos de distintos aspectos de la nueva política como el abandono de consignas nacionalistas. La iglesia y el estado "chocaron" en campos específicos: la beneficencias mediante la Fundación Perón, la educación por su culto laico y la falta de predominio de la religión en la educación, y la organización de los estudiantes secundarios en un contexto sombrío de corrupción.Para el gobierno la presencia del PARTIDO DEMOCRATA CRISTIANO resultaba ciertamente subversiva.

El 16 de junio se produjo un levantamiento militar de la Marina contra Perón. Bombardearon la Casa de Gobierno para intentar asesinar a Perón pero mataron a más de 300 personas que se encontraban reunidas en Plaza de Mayo. Como en 1953 se incendiaron Iglesias y la curia metropolitana en venganza por el atentado. Como en ocasiones anteriores esta explosión de Furia fue seguida de una actitud conciliadora de Perón que aunque triunfador había perdido mucho de su maniobra política y era en cierto punto prisionero de sus salvadores militares. El 16 de septiembre estalló en Córdoba una nueva sublevación Aunque los apoyos civiles fueron muchos, las unidades del Éjercito que se plegaron fueron escasas y había poca voluntad de combatir a los sublevados. También se sumó la marina amenazando bombardear las ciudades costeras. Perón había perdido completamente la iniciativa y tampoco manifestó voluntad de defenderse moviendo todos los recursos que disponía. Sus vacilaciones coincidieron con una decisión que hasta ese entonces lo sostenían. Perón renunció.

1955-1966

El general Eduardo Lonardi encabezó el nuevo gobierno que se presentó como provisional para indicar su decisión de restaurar el orden constitucional. Rodeados de un grupo de católicos -lo más activo y también lo más reciente de la oposición - y por militares de tendencia nacionalista, el jefe de la Revolución Libertadora proclamó que no había ni vencedores ni vencidos, y procuró establecer acuerdos con las principales fuerzas que habían sostenido a Perón como los sindicalistas. El 13 de noviembre, apenas dos meses después Lonardi debió renunciar, y fue reemplazado por el general Pedro Aramburu, más afín a los sectores liberales y antiperonistas.

Las consignas de la Revolución Libertadora en favor de la democracia coincidían con las tendencias pi de Occidente, donde la democracia liberal -práctica y bandera- dividía claramente las aguas con el Este totalitario.En 1947, los acuerdos monetarios de Bretton Woods establecieron el patrón dólar y los capitales y los capitales volvieron fluir libremente por el mundo. Las áreas cerradas fueron desapareciendo y las grandes empresas comenzaron a instalarse en los mercados antes vedados.los países cuyas economías habían crecido hacia adentro y cuidadosamente protegidas, como los latinoamericanos, y en particular la Argentina, el Fondo Monetario Internacional -un ente financiero que en el nuevo contexto tuvo un enorme poder- propuso políticas llamadas "ortodoxas": estabilizar la moneda abandonando la emisión fiscal, dejar de subvencionar a los "sectores artificiales", abrir los mercados y estimular las actividades de exportación tradicionales.

No obstante, progresivamente empezó a formularse una política alternativa, elaborada sobre todo en el ámbito de la Comisión Económica para América Latina (CEPAL): los países "desarrollados" podían ayudar a los subdesarrollados a eliminar los factores de atraso mediante adecuadas inversiones en sectores clave, que éstos acompañarían con reformas estructurales como la reforma agraria. Desde entonces, la receta "monetarista" y la estructuralista -compitieron en la opinión y en las políticas. Podía pensarse que ambas estrategias eran en última instancia complementarias, pero en lo inmediato tenían corolarios políticos muy diferentes: mientras que la primera llevaba a revitalizar viejos aliados , los sectores oligárquicos, quizá la dictaduras impulsaba cambios profundos: una "modernización" de la sociedad que se coronaría con el establecimiento de democracias estable a los de los países desarrollados.

Luego de 1955 en la Argentina la apertura y la modernización fueron valores compartidos pero las herramientas de esa transformación generaron una amplia polémica entre quienes confiaban en el capital extranjero y quienes desde la tradición nacionalista que había alimentado el peronismo o desde la izquierda antiimperialista desconfiaban de él

El empresariado Argentino:
participar activamente en el ingreso nacional
elevar la productividad racionalizando tareas y mano de obras
restringir el poder de los sindicatos y trabajadores
recuperar la autoridad patronal.
obstáculo a superar:la clase obrera maduró política y socialmente, conocía sus derechos.


Libertadores y desarrollistas
El general Aramburu, que encabezó el gobierno provisional hasta 1958 asumió plenamente la decisión de desmontar el aparato Peronista, fue disuelto y se intervinieron la CGT y los sindicatos puesto a cargo de oficiales de las Fuerzas Armadas. el 9 de junio de 1956 un grupo de oficiales peronistas organizó un levantamiento; contaba con el apoyo de muchos grupos civiles y aprovechaba un clima de descontento y movilización gremial.El gobierno los reprimió con con desusada violencia, ordenando el fusilamiento de los principales jefes militares, incluyendo al general Juan josé Valle. Se trató de un inusitado hecho de fría violencia, que dio la medida de la tajante división que desde el gobierno se planteaba entre peronistas.

Raúl Prebisch, mentor de la CEPAL, elaboró un plan que combinaba algunos principios de la nueva doctrina con un programa más ortodoxo de estabilización y liberalización .Los instrumentos que el Estado tenía para intervenir -el IAPI o el manejo de los depósitos bancarios- empezaron a ser desmontados. Se devaluó el peso y el sector agrario recibió un importante estímulo, con lo que se confiaba equilibrar las cuentas ternas. Se aprobó el ingreso de la Argentina al FMI y al Banco Mundial , y se obtuvo la ayuda de estos organismos para los problemas más inmediatos, lo que les permitió dar al país sus contundentes recomendaciones- No hubo en cambio una legislación clara sobre el capital extranjero, cuya concurrencia -ya planteada por Perón- siguió despertando dudas. La política social fue más definida. Combinando eficiencia y represión patrones y gerentes empezaron a recuperar autoridad en las plantas. Las convenciones colectivas fueron suspendidas, y en el marco de una fuerte crisis cíclica en 1956, los salarios reales cayeron fuertemente en 1957.

Pero también las huelgas fueron numerosas y combativas, sobre todo en 1956, y fue frecuente el sabotaje y el terrorismo, con rudimentarios artefactos de fabricación casera.En septiembre de 1957 se reunió el Congreso Normalizador de la CGT y los peronista nucleados en las 62 Organizaciones, accedieron a su control, aunque compartiéndolo con algunos núcleos independientes.Proscripto el peronismo, estas organizaciones sindicales asumieron simultáneamente la representación gremial y la política y desde entonces fueron la "columna vertebral" del movimiento. Desde su exilio Perón conservaba todo su poder simbólico, pero en lo concreto debió dejar hacer y tolerar las desobediencias para no ser negado aunque reservándose cierto poder de veto.

Perón se dedicó a reunir a todos cuantos aceptaran invocar su nombre, alentándolos y empujándolos a unos contra otros, para reservarse así la última palabra. Aprendió una nueva técnica de conducción y la utilizó admirablemente, para el gobierno y las fuerzas políticas que lo apoyaban, el "pacto de proscripción" era un problema para el futuro, mediato o inmediato: qué hacer con el peronismo. En la derecha, optaron por acercarse al peronismo algunos de los viejos nacionalistas y los conservadores "populares". En la izquierda la política represiva del gobierno libertador apartó pronto a muchos de un bloque antiperonista en el que hasta entonces habían convivido con sus enemigos naturales. Su misión era dirigir a la clase obrera y ésta era peronista y no dejaba de serlo, lo que planteaba un serio problema a quienes seguían creyendo en la naturaleza burguesa o aun fascista de ese movimiento.

El ascenso de Frondizi en la Unión Cívica Radical provocó una ruptura. Después de la caída de Perón el radicalismo se dividió: quienes seguían a Balbín se identificaron con el gobierno libertador, mientras que Arturo Frondizi eligió la línea de acercamiento con el peronismo basándose en el tradicional programa nacional y popular del radicalismo, así como en su constitutiva oposición a las "uniones democráticas". x:c iones presidenciales eran cosa remota- la UCR proclamó la candidatura presidencial de Frondizi, lo que aceleró la ruptura, y el viejo partido se dividió en dos: la UCR Intransigente y la UCR del Pueblo. La maniobra más audaz consistió en negociar con el propio Perón su apoyo electoral, a cambio del futuro levantamiento de las proscripciones. La orden de Perón fue acatada —salvo por unos 800 mil reluctantes- y Frondizi se impuso en las elecciones del 23 de febrero de 1958, con algo más de 4 millones de votos contra 2,5 millones que obtuvo Ricardo Balbín.

Frondizi presidió el gobierno entre mayo de 1958 y marzo de 1962, En la nueva versión de su programa -que decepcionaba a sus seguidores de izquierda- Frondizi aspiraba a renovar los acuerdos, de raigambre entre los empresarios y los trabajadores; éstos eran convocados a abandonar su actitud hostil e integrarse y compartir, en un futuro indeterminado mil beneficios de un desarrollo económico impulsado por el capital extranjero, esta retórica incorporaba el novedoso tema del desarrollo, asociados con las inversiones extranjeras, y lo unía a la condena del viejo imperialismo británico.

Además de trazar el prospecto de un país en crecimiento y sin conflictos la retórica deliberadamente imprecisa, servía para justificar las arriesgadas maniobras tácticas del presidente. Se legitimaba así a los equipos técnicos que encabezaba Rogelio Frigerio -supuestamente representante de la burguesía nacional"- así como el pacto con Perón y el acuerdo con los sindicatos. La confianza en la eficiencia de este programa justificaba las concesiones a otros factores de poder en cuestiones juzgadas secundaria como la iglesia, en el campo de la enseñanza, y a los militares, entre quienes, se aspiraba a desarrollar una tendencia adicta, y nacionalista. El realismo político del presidente incluía una tendencia a inclinarse por la negociación táctica con las grandes corporaciones, y consecuentemente una escasa valoración de la escena política.

La "batalla del petróleo", la negociación con compañías extranjeras de la exploración y puesta en exploración de las reservas, y simultáneamente anunció la autorización para el funcionamiento de las universidades no estatales, lo que generó un profundo debate entre los defensores de la enseñanza "laica" y los de la "libre", en su mayoría católicos. En los cálculos del presidente ambos debates -el del petróleo y el de la enseñanza- acabarían neutralizándose)

E1 meollo de la política económica fueron las leyes de radicación de capitales extranjeros y de promoción industrial, sancionadas antes de que terminara 1958. Por ellas se aseguraba a los inversores extranjeros libertad para remitir ganancias y aun para repatriar el capital. Se establecía un régimen especial a las inversiones en sectores juzgados clave para la nueva etapa de desarrollo: la siderurgia, la petroquímica, celulosa, automotriz, energía y naturalmente el petróleo, al que todos los diagnósticos señalaban como el mayor cuello de botella del crecimiento industrial. Habría trato preferencial en materia de derechos aduaneros, créditos, impuestos, suministro de energía compras del Estado, así como en la protección arancelaria del mercado local todo ello manejado con un alto grado de discrecionalidad, manifestado en los contratos petroleros, que el presidente negoció en forma personal y secreta. Los resultados de esta política fueron notables: las inversiones extranjeras, de alrededor de 20 millones de dólares en 1957 subieron a 248 en 1959 y 100 más en los dos años siguientes. La producción de aceros y automotores creció de modo espectacular y casi se llegó al autoabastecimiento de petróleo.

La fuerte expansión hizo probablemente más intensa la crisis cíclicas trienal- anteriores fueron las de 1952 y 1956-, anunciada a fines de 1958 por una fuerte inflación y dificultades serias en la balanza de pagos. En diciembre de 1958 se pidió ayuda al FMI y se lanzó un Plan de estabilización cuya receta recesiva se profundizó en junio de 1959, cuando Frondizi convocó al ministerio de Economía al ingeniero Alvaro Alsogaray. Se trataba de unos de los voceros principales de las corrientes liberales y aplicó un ortodoxo programa de devaluación, congelamiento de salarios y supresión controles estatales cuyas consecuencias fueron una fuerte pérdida en los ingresos de los trabajadores y una desocupación generalizada.

Su adopción marcó el final de la ilusión integracionista y puso en evidencia la necesidad de enfrentar el obstáculo sindical. El plan de Estabilización puso fin a una precaria convivencia entre el gobierno y los sindicatos peronistas, que hasta entonces habían apreciado medidas gubernamentales como el fin de las proscripciones y, sobre todo la Ley de Asociaciones Profesionales , que establecía el sindicato único y el descuento por planilla . Pero los efectos de la política de estabilización y la dureza con que el gobierno reprimió las protestas, a partir de la huelga del Frigorífico Lisandro de La Torre de enero 1959, pusieron a los sindicatos en pie de guerra.Las huelgas se intensificaron en los meses siguientes, y luego recrudeció el sabotaje.

El gobierno respondió interviniendo los sindicatos y empleando el éjercito para reprimir -según lo establecía el plan CONINTES—, al tiempo que los empresarios aprovechando la recesión, despedían a los cuadros más combativos de cada planta.La racionalización laboral pudo avanzar libremente, mientras que en los sindicatos se consolidaba un nuevo tipo de dirección, menos comprometida en la lucha cotidiana y más preocupada por controlar las complejas estructuras sindicales recurriendo incluso a la corrupción o al matonismo para acallar las disidencias.

una nueva burocracia sindical, especializada en administrar la desmovilización, con paros generales duros de palabra pero escasamente combativos y negociaciones permanentes con todos los factores de poder.En momento en que se debilitaba en el terreno de la negociación específicamente laboral , este nuevo sindicalismo adquirió una enorme fuerza en la escena política. Los militares vieron con desconfianza el triunfo de Frondizi y se dedicaron a vigilarlo, y en particular a controlar sus relaciones con los peronistas. Se dividieron según sus diferentes opiniones acerca de cuánto debía haber de respeto a las instituciones constitucionales y cuánto de presión corporativa, que tomaba la forma de planteo al presidente para que adoptara determinada medida. La Marina fue más homogénea en su rechazo a la política presidencial, pero en el Ejército dominó un faccionalismo creciente, que amplificaba las divisiones anteriores.

Frondizi-Cuba-FFAA-Final: En principio Frondizi adhirió a las consignas de "La Alianza para el progreso" expuestos por Kennedy pero reacio en condenar a Cuba ya que le brindaba una alternativa socialista en el continente. Los militares presionaron a Frondizi, para romper relaciones con Cuba lo cuál sucedió.

Ante de las elecciones de 1962, en 1961 Frondizi cambió su estrategia política. Expulsó Alsogaray, terminó con la estabilización y fomentó una política social más flexible. Las fracciones del peronismo comenzaron a interesarse por las fuerzas de izquierda, lo cuál pretendía una renovación ideológica que los sindicatos debieron aceptar. El peronismo y el sindicalismo formaron el movimiento obrero que administraba Vandor.
El 18 de marzo los peronistas ganaron las elecciones. Frondizi intervino provincias cambió su gabinete y atravéz de Aramburu (militar) trató de conciliar con la oposición, no lo logró y los políticos se declararon indiferentes ante la suerte del presidente y del sistema institucional, sin embargo antes que los militares depusieran a Frondizi, este logró poner como presidente interino al presidente del Senado José María Guido y salvar así la institucionalidad.

Presidencia de Illia (octubre de 1963-junio de 1967)

UCR del Pueblo:
mitad de las gobernaciones que respondían a su poder
no tenía mayoría en la cámara de diputados
mayor consideración del sistema ins/constitucional y no tanta negociación con las corporaciones
No logró una alianza consistente con otros partidos políticos para garantizar la defensa de la institucionalidad.
recuperación industrial y 2 años de buenas exportaciones
elevación del salario de los trabajadores
control de precios y renogaciación de contratos petroleros
Ley de Asociaciones: mecanismo para controlar el manejo de fondos e internas de los sindicatos

Entre mayo y junio de 1964 los sindicatos que respondían a Vandor ejecutaron huelgas para demostrar al gobierno, sectores empresariales y a la sociedad que aún tenían importancia y poder en el desarrollo productivo.

El operativo retorno: Vandro cada vez más, acapara poder en los sindicatos desplazando a Perón. Perón a fines de 1964 decidió regresar al país pero fue detenido en Brazil y lo enviaron de vuelta a España. El enfrentamiento a lo largo de 2 años consolidó a Vandor en el plano sindical y a Perón en el plano electoral.

El rol de las FFAA
Cualquier intervención en la sociedad originaría divisiones facciosas. Los comandantes en jefes eran los representantes frente al gobierno y al estado. Onganía fue adquiriendo importancia nacional.

Trato de Westpoint: "doctrina de seguridad nacional"--> las fuerzas armadas eran "la garantía" de los valores supremos de la nacionalidad y debían obrar cuando se vieran amenazadas por la subversión comunista.

"Fronteras ideológicas": que en cada país dividía a los partidarios de los valores occidentales y cristianos de quienes querían subvertílos.

Estados Unidos comenzaba su intervención política y los militares (de cada país estimulados y apoyados discretamente por EEUU) comenzaron a derrocar gobiernos democráticos. Para la FFAA la democracia era un obstáculo sobretodo para la seguridad y finalmente para la modernización económica que necesitaba de eficacia y autoridad.

La economía entre la modernización y la crisis
E1 programa que en 1958 sintetizó de manera convincente Arturo Frondizi expresaba una sensibilidad colectiva y un conjunto de convicciones compartidas acerca de la modernización económica, En parte debía surgir de la promoción planificada por el Estado, y de una renovación técnica y científica hacia la cual de 1955 en adelante se volcaron muchos esfuerzos. Así surgieron el Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (INTA), de incidencia importantísima en su campo, y el menos influyente Instituto Nacional de Tecnología Industrial (INTI). La investigación básica y la tecnológica fueron promovidas desde el Consejo Nacional de investigaciones Científicas y Técnicas, creado en 1957, o desde Comisión nacional de Energía Atómica, que frecuentemente actuaron asociados a las universidades. El Consejo Federal de Inversiones debía regular las desigualdades regionales mientras que el Consejo Nacional de Desarrollo creado en 1963, asumiría la planificación global y la elaboración de planes de desarrollo. En suma, un conjunto de instituciones debían poner en movimiento, planificadamente, la palanca de la inversión pública la ciencia y la técnica.


Pero la mayor fe estaba puesta en los capitales extranjeros, estos llegaron en cantidades relativamente considerables entre 1959 y 1961 luego se retrajeron, hasta que en 1967 se produjo un segundo impulso, aunque en él pesaron mucho las inversiones de corto plazo. Pero su influencia excedió largamente la de las inversiones directas. Los inversores tuvieron una gran capacidad para aprovechar los mecanismos internos de capitalización de créditos del Estado o simplemente del ahorro particular, que juzgaba conveniente canalizarse a través de las empresas extranjeras. También se instalaron por la vía de la compra o la asociación con empresas nacionales existentes o su compra, o simplemente por la concesión de patentes y marcas. Su influencia se notó en la transformación de los servicios o en las formas de comercialización-los supermercados fueron al principio lo más característico- y por general en una modificación de los hábitos de consumo, estimulada a través de la televisión. La presencia creciente del idioma inglés atestigua el grado de adaptación a los estilos mundiales que alcanzó la vida económica.

En la industria, las nuevas ramas -petróleo acero , celulosa, petroquímica, automotores- crecieron aceleradamente por efectos de la promoción y aprovechando la existencia un mercado insatisfecho , mientras que las que habían liderado el crecimiento en la etapa anterior -textil, calzado, y aun electrodomésticos- se estacaron y retrocedieron , en parte porque su mercado se había saturado o retrocedía o en parte también porque debían competir con nuevos productos como el hilado sintético, que lo hizo con el algodón en el sector de las textiles.

Donde pesaron los capitales extranjeros se debió a la magnitud de las inversiones iniciales requeridas así como las condiciones mismas de la promoción estatal, que con excepción de los automotores garantizaban esa concentración. En las actividades antiguas tradicionalmente dispersas, y en un contexto de contracción, algunas empresas mayor capacidad de adaptación lograron, gracias a un crédito o una asociación ventajosa, crecer a expensas de otras.

Se creó una brecha entre un sector moderno y eficiente de la economía en progresiva expansión, ligado a la inversión o al consumo de los capacidad, y otro tradicional, más bien vinculado al consumo masivo que se estancaba. La brecha tenía que ver con la presencia de empresas extranjeras o su asociación con ellas, de modo que para muchos empresarios locales la experiencia fue fuertemente negativa. Lo fue, sobre todo, para muchos trabajadores. El empleo industrial tendió a estancarse, sin que el aumento en las nuevas empresas compensara la pérdida en las tradicionales, y se deterioraron los ingresos de los asalariados por razones tanto económicas como políticas : un mayor desahogo empresarial en el mercado de trabajo, debido a los frutos de la racionalización y la contracción, se sumaba a un recorte en la capacidad de negociación de las organizaciones sindicales, sobre todo en el ámbito de la empresa y la planta.

Muchas empresas vinieron a aprovechar la crema de un mercado protegido y largamente insatisfecho, antes que realizar una instalación de riesgo con perspectivas de largo plazo. Tal ocurrió con las 21 terminales de automotores existentes en 1965. Pero aún las que tenían planes de largo alcance no estuvieron dispuestas a sacrificar la protección concedida, que les garantizaba el dominio del mercado local pero las condenaba a limitarse a él. Atraídos con regímenes de promoción pugnaron por mantener las situaciones de privilegio y hasta extenderlas y así -junto con las empresas nacionales que pudieron seguirles en esa linea-. contribuyeron a fortalecer la injerencia de un Estado que debía garantizar las ventajas especiales.

En el sector agrícola empezaron a sentirse algunos efectos de los efectivos cambiarios ocasionales, de las mejoras tecnológicas impulsadas por el INTA o por grupos de empresarios innovadores, o de la mayor difusión de tractores, producidos por plantas industriales recientemente instaladas. Sin ser espectaculares, los resultados permitieron que producción alcanzara en promedio los niveles de 1940, antes del comienzo de la gran contracción. Hubo también algunas mejoras relativas en el comercio exterior.La crisis potenció la puja por el ingreso entre aquellos sectores con capacidad corporativa para negociar y creó la posibilidad de aprovechar una coyuntura, un cambio de las reglas del juego, producidas desde el poder, y quedarse con la parte del otro. Se trataba de un juego en el que no había reglas racionales y previsibles, ni un sector capaz de imponérselas a otro. Si bien la acción del Estado era decisiva, no se trazaban desde allí medidas políticas autónomas sino que estaba a disposición de quién pudiera capturarlo un instante, y utilizarlo para sacar el mayor provecho posible.

Las clases medias 1955-1966
fuerte migración del campo a la ciudad
crisis de la economías regionales: algodón y azúcar
estancamiento del sector industrial
aumento en la demanda de servicios, crecimiento del pequeño comercio
crecimiento del sector de la construcción
Inmigración de países limítrofes
asentamientos de villas miserias
Actitud más flexible con las conductas sociales (formas de vestir, divorcios, formas de convivencias, diversidad de opinión)
aumento del consumismo, causa: producción en masa, propagandas, técnicas de marketing

primera plana:publicación aparecida en 1962 destinada a los sectores medios y altos. Servía de voceros de grupos que se nuclear detrás de Paganía, su contenido era la de mostrar cierta modernidad en base al consumo y bienes dirigidos a sectores ejecutivos y los nuevos profesionales, sobretodo de clase alta. Con menciones culturales como la ciencia y la literatura. Podría proclamarse como la representación "de la derecha en Argentina"

Final del Gobierno de Illia
Nada estaba definido en 1966, salvo el rechazo cada vez más categórico de la tradición liberal y democrática. Para la nueva izquierda -que no separa los principios más generales de la inmediata experiencia argentina- la democracia era apenas una forma, las libertades individuales una farsa. E ilusionarse con ellas era sólo encubrir la opresión.En realidad, nadie tenía demasiada fe en la democracia, ni los partidos políticos que debían defenderla. Ciertamente se trataba de una democracia ficticia y de escasa legitimidad, pero los interesados directos en su supervivencia y mejora la dieron por caduca sin lucha. La derecha, no lograba organizar un partido capaz de hacer atractivos sus intereses al conjunto de la sociedad, en parte por los problemas ya crónicos de estas fuerzas que solo funcionaron eficazmente cuando se las articuló desde el poder y porque en el seno mismo de los sectores propietarios, subsistían los conflictos.

'Los sectores más concentrados de la economía, en los que el capital extranjero tenía un peso decisivo, se movían con más comodidad corporativa donde sus intereses eran formulados con precisión y claridad por un grupo bién entrenados de economistas y técnicos. Allí dialogaban con los factores de poder reales -los sindicalistas, las Fuerzas Armadas, y en menor medida la Iglesia que por distintos motivos tampoco tenían mayor interés en la democrática.

Para los militares la democracia resultaba un obstáculo en el combate contra el comunista imaginario que veían cada vez más amenazador. Encontró amplio eco en la sociedad que los avances de la modernización no eran tales, alimentada desde los sectores más tradicionales de la iglesia de gran predicamento de los empresarios y militares. Reclamaban un Estado fuerte con capacidad para ordenar la vida económica disciplinar a sus actores y superar los bloqueos para una alternativa eficiente, todos reclamaban más autoridad y más orden unos con tradición otros con eficiencia.

El gobierno de lllia fue condenado por ineficiente por Primera Plana, vocero de este grupo, ya en septiembre de 1963, un mes antes de que el nuevo presidente asumiera, y desde entonces la propaganda se ensañó con él.Objetivos distintos pero no contradictorios -la eficiencia, el orden, la modernización y hasta el "destino de grandeza"- confluían en la crítica al gobierno y en una propuesta definida, de manera algo vaga como corresponde a una propuesta política, como el "cambio de estructuras" que se entendía se refería a las políticas. Esta idea fuesistematicametne desarrollada por un elenco de propagandistas, muchos de ellos expresamente contratados para ello, dedicados a desprestigiar al sistema político en general, y a exaltar la figura de Onganía. -quién pasó a retiro a fines de 1965-, modelo de eficiencia pero, sobre todo, "de última alternativa de orden y autoridad", como escribía Mariano Grondona en Plana.-Durante los seis meses finales del gobierno de lllia se tenía la impresión de que buena parte del país -que "estaba en el golpe"- emprendía sin disimulo alguno, con paciencia y con confianza, el camino que llevaría a la redención. Quienes no participaban de esa fe parecían en cambio compartir el diagnóstico, a juzgar por sus mínimos intentos para defender el sistema constitucional este se derrumbaba. El 28 de junio de 1966 los comandantes en jefe depusieron a lllia y entregaron la presidencia al general Onganía.




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