
La sociedad ejerce una acción reguladora sobre los individuos, esta relacionada con el porcentaje social de suicidios.
Es conocida la influencia de las crisis económicas sobre la tendencia al suicidio.
¿Por qué al tornarse la vida más difícil, se renuncia a ella de mejor gana?

Siguiendo este supuesto, las muertes voluntarias deberían disminuir cuando el bienestar aumenta.
Además, no hay una relación entre el crecimiento de la miseria y el de los suicidios.
Cuanto mas prospero es un país, influyen los suicidios al igual que en momentos de desastres económicos.

Lo que demuestra que los desastres económicos no tienen una influencia agravante que se ha atribuido, es más produce el efecto contrario.
La miseria protege.
Si las crisis económicas aumentan las suicidios, no es porque empobrecen, puesto que las crisis de prosperidad tienen el mismo resultado, es porque son crisis, es decir, perturbaciones de orden colectivo.
Toda rotura de equilibrio, aun cuando resulte un bienestar mas grande , empuja una muerte voluntaria.
¿Cómo es posible esto?
¿Cómo lo que se considera como un mejoramiento a la existencia puede separar de ella?
¿Cómo lo que se considera como un mejoramiento a la existencia puede separar de ella?
Un ser vivo cualquiera NO PUEDE SER FELIZ, y hasta no puede vivir más si sus necesidades están suficientemente satisfechas en relación con sus medios.
Ni en la constitución orgánica, ni psicológica del hombre se encuentra nada que marque un límite.
Los deseos son ilimitados, sobrepasan siempre e indefinidamente los medios de que disponen.

Es típico de la actividad humana desplegarse sin término asignable y proponerse fines que no puede alcanzar.
Perseguir un fin inaccesible por hipótesis es condenarse a un perpetuo estado de descontento.
Cuanto mas se tenga, más se querrá tener.
Puesto que las satisfacciones recibidas no hacen más que estimular las necesidades, en lugar de calmarlas.

Es preciso que las pasiones sean limitadas.

Solamente entonces podrán ser puestas en armonía con las necesidades, y por consiguiente, satisfechas.
No hay nada en el individuo que pueda fijarles un límite, éste debe venirle necesariamente de afuera.
Es preciso de un poder regulador:
la sociedad.
Ella es el único poder moral superior al individuo.
la sociedad.
Ella es el único poder moral superior al individuo.
Bajo esta presión, cada uno particularmente se da cuenta del punto extremo adonde pueden llegar sus ambiciones y no aspira más alla.
Si tiene una sana constitución moral siente que está bien no exigir más.
El nivel de las necesidades esta regulado por el sentir público:
•la clasificación social,
•el ideal económico,
•incluso los dones naturales.
El freno al que esta sometido el hombre es moral, es decir, social.

Cuando la sociedad esta perturbada, ya sea por crisis dolorosas o felices, por demasiado transformaciones , es transitoriamente incapaz de ejercer acción.
y es aquí donde vienen las bruscos ascensos en la curva de suicidios.
Hasta que las fuerzas sociales no hayan vuelto a encontrar el equilibrio, toda reglamentación es defectuosa por un tiempo.
El estado de irregularidad o anomalía: es decir, sin reglas que regulen, las pasiones se encuentran menos disciplinadas.
Si la pobreza protege contra el suicidio es porque , por sí misma, es un freno.
Los deseos se ven obligados a contar con los medios. Cuanto menos posee uno, menos intenta exceder el círculo de las necesidades y deseos.

La riqueza, por el contrario, nos da la ilusión de que nos engrandeceremos por nosotros mismos.
Cuando menos limitado se siente uno, más le parece insoportable toda limitación.
La pobreza es la mejor escuela que le enseña al hombre a contenerse.
Está en la naturaleza del hombre estar en eterno descontento, siempre ir por detrás de un fin indeterminado.
Las clases inferiores tienen un horizonte limitado por aquellas que les están superpuestas, y , por eso mismo, sus deseos son más definidos.

La anomia, es decir la falta de reglas y regulaciones, es un factor regular y especifico de los suicidios. Se produce por no estar bastante presente la sociedad ante los individuos. Son las pasiones individuales las que la necesita y quedan sin norma que las regule.

