Tucumán: el Jardín de la República
Tucumán, una de las provincias más lindas de la Argentina, ofrece a sus turistas la posibilidad de compartir un momento con la historia y establecer un contacto especial con la naturaleza, su clima y sus tradiciones.
Pese a su escaso territorio, Tucumán alberga mucha riqueza, no sólo por ser la provincia en donde se declaró la independencia del país sino por su clima, su economía y su gente. El Jardín de la República, tal como se lo conoce, ofrece temperaturas y días agradables aun en otoño e invierno, por lo que puede ser visitado durante todo el año. Además, posee grandes reservas naturales, selvas, bosques y áreas protegidas que son consideradas de gran atractivo turístico, debido a que son escenario de las actividades deportivas de mayor entretenimiento y adrenalina.
Tucumán es tierra de mitos y leyendas populares argentinas, muchos de los cuales surgen a partir de las plantaciones azucareras de la región, debido a que se trata de una industria antigua -sostén económico de la provincia-, que abastece a todo el país de azúcar y sus derivados.
Pero la cultura tucumana no abarca sólo mitología y leyendas sino que hay sabores propios de la región como las clásicas empandas o los vinos, reconocidos en todo el mundo por su sabor especial. Por otra parte, esta provincia es uno de los grandes centros de música folclórica argentina. De allí es oriunda la zamba y también de allí salió una de las artistas más grandes que tuvo el país: Mercedes Sosa.
A dónde ir
- Por empezar, ningún visitante puede dejar de hacer un city tour por San Miguel de Tucumán, la capital de la provincia, donde se respira parte de la historia nacional. Entre las paradas obligadas está, sin dudas, La Casa de Tucumán, lugar donde se firmó la independencia hace casi 200 años. Además, el tour propone visitar la plaza Independencia y la Estatua de la Libertad, hecha por la gran Lola Mora, otra de las artistas de la región. Este recorrido incluye la visita a los museos que se ubican dentro del casco urbano, en donde se pueden apreciar objetos de la época colonial así como también toda la riqueza arquitectónica del lugar. La excursión dura cerca de cuatro horas y sale $75 por persona.
- Tafí del Valle: camino a este lugar -elegido por su belleza-, por la ruta 38, se encuentran las antiguas ruinas de Lules, donde se conservan restos de la cultura hispánica de la época de la conquista. Luego se empalma con la ruta 307 y comienza el ascenso por la Quebrada de los Sosa, donde se pueden visitar el monumento al Indio y el Dique La Angostura. Se trata de paradas únicas que nos acercan al pasado. Luego, la excursión continúa hacia la reserva arqueológica Menhires, en el Mollar, donde se pueden ver restos de las culturas prehispánicas que habitaron el territorio. La excursión finaliza en Tafí del Valle, donde se recorren las Iglesias Jesuíticas, que unen las herencias jesuíticas y de los Diaguitas. La travesía dura ocho horas y tiene un costo de $150 por persona.
- Circuito Chico: es una manera de conocer los alrededores de San Miguel de Tucumán y una buena opción para quienes quieren aprovechar y recorrer Las Yungas, San Javier y Villa Nogués en un solo día. El recorrido sale desde la ciudad y dura cinco horas y media. Incluye un paseo por el Dique Celestino Gelsi (ex Cadillal) para luego pasar las villas de Raco y el Siambón, donde aguarda el antiguo monasterio de los Monjes Benedictinos, quienes son famosos por la elaboración de miel, jalea real, polen y todos los productos derivados de la apicultura. Se puede ver también cómo es el proceso y se pueden adquirir este tipo de productos regionales. La excursión continúa con la ascensión en San Javier de 1200 metros para fotografiar y visitar al Cristo Redentor, uno de los grandes monumentos de la región que mide 28 metros y fue construido por Juan Carlos Iramain. Además, a esta altura se puede aprovechar para ver toda la ciudad desde arriba, un espectáculo extra en la visita. Una vez que se desciende, el viaje continúa hasta la pintoresca Villa Nogués. Es una villa de verano con chalets entre las lomas, que brinda la posibilidad de ser recorrida a pie, a caballo o en bicicleta. Además, en ninguna época del año el clima es frío. Esta excursión sale $110 por persona.
- Los sábados se realizan excursiones a Simoca, ciudad declarada como la Capital Nacional del Sulky. Está ubicada a 50 kilómetros de la capital tucumana y espera a los turistas para disfrutar de sus ferias. Allí las familias ofrecen todo tipo de productos regionales comestibles como comidas típicas, miel de caña, tabletas, pasteles, empanadas y otras exquisiteces. Además, se pueden adquirir artículos norteños como cigarrillos y chalas. Es un programa perfecto para el almuerzo del sábado, ya que Simoca aguarda al turista con más de 400 puestos. Entre los lugareños, la moneda utilizada para la compra es el trueque. El paseo dura cuatro horas y cuesta $75 por persona.
- La Ciudad Sagrada de Quilmes es un destino para visitar en pareja. El recorrido es similar al Circuito Chico, pero con el plus de las Ruinas de Quilmes, en los Valles Calchaquíes, donde están los restos de uno de los pueblos precolombinos más antiguos. Los visitantes quedan sorprendidos por todo el valor histórico y cultural de la región, además de dejarse llevar por la naturaleza que los rodea, todo a 3042 metros de altura, desde donde se contemplan los más bellos paisajes del noreste argentino. Dura 8 horas y tiene un valor de $240.
¿Dónde comer?
La gastronomía tucumana se basa principalmente en el clásico de la región como es la empanada de carne cortada a cuchillo, tradición que comparte con otras provincias de la zona. Es un imperdible. La provincia ofrece además otras comidas tradicionales como el locro, el tamal, la humita, los quesos, la carbonara, la tortilla al rescoldo (pan casero tucumano) y el bollo de chicharrón. Estos manjares se sirven en todos los restaurantes, ya que la política es fomentar el consumo de cocina regional.
En la localidad de Yerba Bue-na, a 13 kilómetros de la capital tucumana, se puede disfrutar de una amplia propuestas de restaurantes regionales como Lola Mora, uno de los más tradicionales en el que se degustan riquísimas empanadas y tamales acompañados con los mejores vinos calchaquíes. También esta localidad alberga lo mejor para la vida nocturna: bares con mesas a la calle, discotecas y espectáculos todos los fines de semana.
En San Miguel se pueden visitar bares temáticos, en donde cada noche hay un artista diferente como es el caso de Hurlingham Bar House. La comida que se sirve es regional, aunque también hay platos internacionales y gourmet. El menú es variado y tiene sector fumador y no fumador.
Por último, La San Juan, ubicado en la calle que le da el nombre, es un bar en donde se puede comer comida rápida y minutas en un ambiente tranquilo y distendido.
- más información
www.tucumanturismo.gov.ar
texto: Verónica Salatino
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